Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

16

Sep

Encuentros pospuestos

«En dos, mi vida se picó en dos –sí, así como ocurre en la historia de la sociedad, en el mundo- Una vida picada en un antes y un después, ridículamente contada como si fuese una cursilería generada por un guionista de Hollywood en sus películas para chicas»

Así comenzaba la conversación que tendrían Estela y Matías en el café de Marcela, lugar en el que solían encontrarse secretamente para recordar el pasado. Aquella tarde había sido diferente. Habían tenido una discusión antes de verse.

«No, no podemos volver al pasado» decía ella, «es un pasado convertido en constante presente. Tu para mi sigues siendo un antes y un después, una necesidad inconclusa, una historia a medio escribir» contestaba él mientras encendía un cigarrillo.

E: Esto M, es así porque tú lo quisiste, no tengo por qué explicártelo. Tu tomaste la decisión por los dos ¡Maldita sea la hora en que decidí mudarme a esta ciudad!

M: Nosotros teníamos que encontrarnos otra vez, nos debíamos una historia, un nosotros, una conversación.

E:  Una que no llegará. Hoy estamos aquí, tu y yo, sentados con “nosotros”. Mañana tú estarás con otra y yo igual, con otro. No nos interesa sentarnos a entablar  una relación, no ahora. Tenemos un ego lo suficientemente complejo como para luchar con otro.

M: Siempre tienes diálogos de película.

E: Es mi trabajo M, siempre te dije que la facultad de los que escribimos era adelantarnos a los eventos.

Estela se puso de pie, canceló la cuenta y volteó simplemente para decir «M, esta va por mi»