Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

31

Dec

Y así fue mi 2016

Ha sido el año de muchas primeras veces, de revivir otras, reencontrarme… conocerme:

Me mude sola.

Defendí mi tesis.

Apliqué a un taller de Caparrós en la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano Gabriel García Márquez… Y quedé.

Conocí a Martín Caparrós, y con él a otros periodistas con los que concluimos que “relaja el papo” era la mejor frase del mundo.

Escribí el momento más bonito del taller: cuando los dos Martín celebraron, en silencio, un gol del Boca. 

Fui a El Salvador y aprendí que la elefanta Manyula fue más llorada que los miles de muertos por la violencia.

Viví con mi hermano. A veces nos divertimos, otra casi nos matamos.

Mi tía me mandó flores a mi oficina en mi cumpleaños, y ahora compro flores. 

Usé Tinder.

Me hice mi primer (y espero único) cover de un tatuaje.

Conocí a Mariana y Javiera, las amigas de mi hermano que ahora también son mis amigas. 

Marché con Javiera, su primera vez.

Aprendí que el jabón líquido es mejor para lavar, y así muchas cosas más de vivir sola. 

Un chileno (gallo, sexy y divertido) me dijo paranoica y que mis masajes son buenos.

Compartí con ese chileno mi pasión por los libros, las películas, las series, no hacer nada, la palta (aguacate) y el alcohol (y espero que siga siendo así por mucho, mucho rato más).

Trabajé (y aún lo hago) en una agencia de publicidad grande, con un equipo grande. 

Perdí la paciencia una jefa (ahora le tengo mucho cariño y nos reimos a diario). Ha sido un gran apoyo. Y seguro es tremenda compañera de caña. 

Me hice muy amiga de una chilena con la que a veces hablo mucho, y otras simplemente compartimos en silencio.

Quise renunciar, pero me encerré un fin de semana y comprendí que todo comienzo es díficil. 

Salí en dos documentales de Rodrigo Vásquez, uno para Al Jazeera y otro para Vice.

Comencé una relación con ese chileno y su perro, Rucio. Y también sus otros dos compañeros perrunos: Nata y Pelao. 

Hice todos los trámites legales requeridos en un país, sin traumas.

Comí erizo, y descubrí que sabe a Higuerote.

No lloré en Navidad, y hasta ahora tampoco en año nuevo.

En unos momento supe cómo reaccionar, en otros lo hice muy mal.

Extrañé a mis papás y todos los días del mundo lo hago.

Recibiré el año en otro país.

Me tomé una foto con Capriles y le agarré más cofianza cuando le mandé una crónica que hice… y la leyó (le gustó).

Escribí sobre boxeo, Petare, El Salvador, la Asamblea, el Estadio Nacional de Chile y los voluntarios del revocatorio (que muchos, como yo, todavía tienen el corazón roto).

Seleccioné mis libros venezolanos favoritos para traérmelos a Chile.

Conocí a Thomas, un francés con una startup en la que trabajé. Tuve reuniones en inglés, escribí mucho en inglés. 

Lloré cuando le conté a Richard que me iba del país. 

Nunca me despedí realmente de Bárbara.

Lloré en silencio con Mariví en el carro.

Lloré con Amanda en una esquina de Altamira cuando nos dimos cuenta que pasaría mucho tiempo antes de vernos.

Marinell fue mi confidente.

Vi a Andrés sin emborracharnos.

Fui feliz conmigo misma. 

Viví un temblor.

Y aquí estoy, escribiendo desde Viña; deseando que 2017 sea el año de romper la liga y ganar.

¡Gracias, 2016! Conmigo fuiste bueno, aunque con el mundo fuiste una mierda.
2017: ven a mí que tengo flor. 

4

Nov

#NiUnaMenos o la primera vez que muchas chilenas marcharon

#NiUnaMenosMariana y Javiera jamás habían sentido la necesidad de marchar hasta que el movimiento #NiUnaMenos convocó, en más de 10 ciudades de América Latina, una marcha para rechazar el machismo y la violencia contra las mujeres. Todo esto a raíz del asesinato de la argentina Lucía Pérez. 

Lucía tenía 16 años la noche que salió con dos “amigos”. Fueron a la casa de ellos. La violaron y empalaron. Según la Real Academia Española, empalar significa “atravesar a una persona o animal con un palo, introduciéndoselo por el ano”. Eso le hicieron a Lucía. La mataron. Antes de llevarla a un hospital le lavaron el cuerpo, le cambiaron la ropa, como si las marcas del cuerpo fuesen tan fáciles de quitar como las de café. Según la página Cosecha Roja, a Lucía la entregaron en la sala sanitaria en Playa Serena, también dicen que ahí, que los asesinos dijeron que se había desmayado por una sobredosis.

Cristian Soto tenía 30 años el día que le puso una bolsa en la cabeza a Florencia Aguirre. Hasta que no dejó de moverse, no se la quitó. Luego la quemó y dejó su cuerpo enterrado en su casa. Florencia tenía 9 años. Y esto pasó en Coyhaique, Chile.

El 3 de junio de 2015 nació en Argentina el movimiento #NiUnaMenos. Ochenta ciudades de ese país manifestaron en contra del machismo. Luego lo hicieron el 3 de junio de 2016. 138 días después lo hicieron de nuevo. Esta vez no solo en la Argentina, sino también en Guatemala, México, Chile, El Salvador, Bolivia, Ecuador y otros países que se sumaron a gritar Ni Una Menos.

Ese mismo 3 de junio de 2015, en Chile también marcharon, pero pocas. Sin mucha convocatoria. Más de 20 mujeres entrevistadas en esta nueva marcha no sabía que ya habían salido a protestar en Santiago, mucho menos en otros lugares del país.

Mariana y Javiera fueron por convicción. La primera está harta de que se sorprendan cuando dice que sabe de tecnología. La segunda tiene dos niñas pequeñas y le aterra imaginar que la situación siga como está, su esposo quería ir, pero hay luchas que corresponden a la madre.

*****

En Santiago de Chile son las 19:43 horas y la gente se baja una estación de metro antes de Baquedano, el lugar de convocatoria. Se bajan dos paradas de autobús antes, porque ya  no hay paso. La cantidad de mujeres, hombres, niños, jóvenes, viejos, nacionales y extranjeros, hace que los autos y buses se sumen a la manifestación. Todos caminan. La mayoría acelera el paso. Una muchacha va con su bicicleta y en ella tiene un cartel que dice “Ni una menos”.

Un par de señoras, de pelo blanco y arrugas, de ropa vieja, zapatos con medias gruesas conversan. No saben por qué se marcha, creen que es por el Día del Cáncer de Mama. Porque es, en efecto, el Día de la Lucha Contra el Cáncer de Mama. Piensan que, tal vez, sea por el aborto “esas muchachas de hoy tienen mucha libertad”.

IMG_0018La frase “esto ha cambiado, en mis tiempos era peor” es una constante. No importa a quién le preguntes, todas las abuelas y abuelos dirán lo mismo. “Antes mi papá me castigaba porque yo era la provocadora”, dice una señora mientras carga a su nieto. Tiene tres años y le dice a una muchacha que se le acerca que, en verdad, ella fue por él, para que él crezca y sea criado de manera diferente, respetando a las mujeres.

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En Chile, en 2012 el 31,5% de las mujeres declaró ser víctima de la violencia. Para Leonardo (28), esto tiene que ver con el micromachismo. Ese que no se ve y que ataca sin que lo notemos. “A nosotros nos enseñan que decir ‘niñita’ es un insulto, nos enseñan que los hombres no lloran porque eso sólo lo hacen las mujeres, que eso es debilidad”.

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La marcha del 19 de octubre fue convocada a través de Facebook, Twitter, Instagram y otras redes sociales. No hubo ruedas de prensa, ni comunicados de organizaciones. Tampoco hubo entrevistas sin descanso. Hubo más de 30 mil mujeres indignadas. Gritando consignas como “este pueblo está cansado de la violencia del patriarcado”.

Quienes llegan tarde no saben si ya arrancó, a quién seguir o a cual tambor escuchar. La multitud aprieta, pero también libera. Los 15 grados de temperatura de Santiago no evitan que algunas mujeres se muestren en sostenes con la etiqueta #NiUnaMenos en la espalda. Tampoco detiene a quienes bailan al ritmo de una música, cualquiera que sea.

Cada cuadra una mujer se detiene, camina lento, graba con la cámara, toma una foto. Nueve mujeres vestidas de negro bailan. Son guiadas por una morena alta, de rulos, delgada, su rostro contagia la sorpresiva alegría de conseguirse, delante de tanto escándalo, a muchas mujeres en las mismas: protestando. El ritmo es de tambores, esa mezcla de África con el Caribe que intenta darle calor al sur. Adelante, 10 mujeres y 4 hombres visten ropas andinas, el ritmo ahora es de flautas, distinto al anterior pero igual de acelerado. Una cuadra al frente, los tambores de samba guían a otra agrupación mientras que, por la derecha, pasan 15 mujeres con velas encendidas. Todas, de alguna manera, celebran la vida y reclaman que a la violencia no se gana con más violencia.

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El 30 de junio de este año, al finalizar el Seminario sobre Género y Constitución organizado por ONU Mujeres yMinisterio de la Mujer y Equidad de Género, se emitió un comunicado que dice que “el sueldo de una mujer es en promedio un tercio más bajo que el de un hombre”. El palacio de gobierno, donde preside una mujer, tiene la etiqueta del evento proyectado #NiUnaMenos. Pero algunas se detienen a gritar consignas como “¿Dónde está? ¡No se ve, el feminismo de Bachelet!”.Laura Solórzano - Santiago, Chile.

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En Chile, las manifestaciones suelen ser violentas, de día, de estudiantes. Por primera vez en la historia del último país de América del Sur en aprobar el divorcio, las mujeres reclaman sus derechos. Existe una ley de femicidios, existen campañas contra el machismo, pero no hay una verdadera convicción. Tres cuadras antes del palacio La Moneda se desvía la marcha, durante todo el recorrido anterior (más de 10 cuadras) la manifestación había ocupado dos canales de la Alameda. Ahora solo puede ocupar uno. Un piquete de policías cierra el paso. Al frente hay nueve mujeres, maquilladas, con equipos antimotín. Esperado que alguien se salga de control.

Al llegar a la estación Los Héroes, justo donde hay un monumento a las mujeres desaparecidas en la dictadura de Pinochet, el calor aumenta. Más consignas, más desnudos, más alcohol. Más hombres, menos mujeres. Aunque aún las mujeres son mayoría. Desde un megáfono, un mujer delgada con camisa negra y jean, cabello largo y rubio, comienza a leer un manifiesto que poco se entiende. No se identifica, pero se escuchan algunas palabras. Son las 22 horas y aún hay gente caminando por la Alameda en dirección al “final de la marcha”.

Un muchacho, una cuadra antes de llegar al Palacio La Moneda abre una bolsa de basura y le prende candela. A las 22:14 horas, una periodista quedará encerrada en un bar porque el olor a gas lacrimógeno las asfixia. A las 22:30 horas ya serán varios denunciando en Twitter que no solo en Santiago, sino en otros lugares del país, hay unos pequeños grupos de violentos acabando con el pacifismo de la manifestación. Hombres, con capuchas, iniciaron barricadas, quemaron basura y hubo represión.

Al día siguiente, en una oficina oficina cualquiera, donde hay 11 mujeres, al menos 6 confiesan haber sido víctima de acoso callejero. A una la persiguió un tipo hasta su oficina y le metió la mano debajo de la falta, otra fue “nalgueda” por un ciclista (situación aparentemente normal), otra vio a un señor mastubándose y a otra la persiguieron hasta su casa. La reflexión de una de ellas deja en silencio a las demás: si bien es necesario tener centros de rehabilitación para las víctimas de la violencia, también es cierto que quienes más necesitan eso son los hombres. Y ahí, como si nada, al final de una jornada una de las víctimas llega a una conclusión que, aparentemente, nadie ha pensado.

La violencia se sigue manifestando de manera peligrosa.

11

Sep

El punto antes del arroba en Twitter

Estamos en septiembre de 2016 y muchas marcas, diarios, personas aún no saben usar la herramienta más básica de Twitter: el punto antes del arroba.

Muchos se preguntan por qué a veces se pone un punto antes del arroba en Twitter (.@fulano), la respuesta es sencilla: Twitter hizo un cambio en su algoritmo para evitar que los TL no se llenaran de conversaciones que a nadie le importan. Desde ese momento, las conversaciones en Twitter, cuando son públicas, sólo son visibles para personas que siguen a quienes conversan.

Básicamente:

Si @fulano comienza a hablar con @Pepe, por mensajes públicos y poniendo en arroba al principio del tweet, entonces esa conversación solo la verán quienes siguen a @fulano y a @Pepe.

Es por eso que cuando quieres decir algo a alguien y que todo tu TL lo lea, la recomendación es colocar un punto antes del arroba (o cualquier otro signo) o colocar el arroba al final del tweet.

Cuando una marca está haciendo una cobertura, lo recomendable es escribir:

“.@fulano declaró que…” o “@fulano es parte de nuestro apoyo en esta campaña”. Sino, como mencioné anteriormente: “La casa está llena” @fulano.

Ahora bien, hay quienes colocan punto antes de cada arroba; no funciona así. El punto solos se debe colocar antes del arroba cuando el nombre del usuario está de primero en el tweet y te interesa que todos lean el mensaje.

Dato: Si estás teniendo una conversación importante sobre un tema discutido, la mejor recomendación es que coloques el arroba al final del tweet; así queda claro a todos que estás haciendo un comentario a esa persona.
Si te pareció útil este post, compártelo para que más personas usen el punto antes del arroba ;).

8

Jul

“Hacer teatro, es hacer país” o la terquedad de Caridad Canelón

En la última escena llora. Embala, vende o bota recuerdos; es la rutina que une hoy a cientos de hogares venezolanos. Los recuerdos se mantienen, sobre todo, en los objetos. Recordar te hace sentir vivo y en el país de las muertes, récord nuevo los fines de semana, se agradece tener un espacio para voltear la mirada y viajar en el tiempo. Caridad Canelón, en el papel de Elvira, embala recuerdos y llora. Pero también “hace país” como le dijo a El Nacional en una entrevista que le hicieron por la obra que protagoniza: “Ni que nos vayamos, nos podemos ir”.

Caridad Canelón nunca ha pensado en irse del país. Toda su familia vive en Venezuela. Es una abuela que tiene los domingos por la tarde ocupados, pero que el resto de la semana puede darle abrazos a sus nietos. Otras abuelas viajan cuando pueden a otros códigos de área para abrazar y ver crecer, unos días, a sus pequeños. Las abuelas huérfanas.

Según su ficha en IMDB, Caridad Canelón tiene cinco películas y cuarenta y un novelas. Son 55 años en teatro, cine y televisión. Para ella “el teatro es el templo del actor, donde sientes que haces un trabajo importante”. Trabajó para RCTV y Venevisión. Una de las novelas más importantes de la última década Ciudad Bendita, la tuvo entre su elenco haciendo el papel de “Peregrina”.

Esta telenovela, escrita por Leonardo Padrón y producida por Venevisión, tuvo al 50,5% de la población pegada a sus diálogos la noche de su estreno. Tuvo un rating final de 21,3 puntos, una cifra histórica. Fue transmitida en 11 canales de televisión en toda América Latina. Caridad Canelón fue vista por millones de personas a través de pantallas. Ensayos cortos y rápidos para papeles largos.

***

En enero de 2009, el Ateneo de Caracas dejaría la sede que ocupó desde 1958, en la Plaza Morelos o la Plaza de los Museos. Ese día el teatro perdió salas, sillas, escuelas, ensayos. Ese día, los artistas y el público se quedaron sin espacios de fácil acceso para disfrutar de la cultura. El gobierno del presidente Hugo Chávez había enviado una carta para informar sobre el desalojo para “garantizar al público en general caraqueño el disfrute de sus espacios sin obtener beneficios económicos”. En septiembre del mismo año, el ateneo abría sus nuevas puertas en la Avenida La Salle, por donde está Venevisión. El canal ya no producía novelas al mismo ritmo de antes; el ateneo comenzaría a tener un público más exclusivo, gracias a su ubicación.

***

En junio de 2010, Caridad Canelón y Verónica Cortez fueron las encargadas de presentar La Hora Menguada. En esta nueva sede caben, aproximadamente, 200 personas. Tiene una gran sala de exposiciones, pero no hay espacio ni condiciones para el teatro. Aun así, Caridad Canelón llenó la sala improvisada durante todas las fechas de su presentación.

El domingo 20 de septiembre, Caridad Canelón estaba delante de, aproximadamente, 50 personas, en la sala caben 100. El teatro se trata, entre otras cosas, de ensayos largos para papeles cortos; públicos específicos. Llueve en Caracas.

A las 5:45 pm, cuando se termina la obra, hay cola para entrar a los tres stand up comedies que se presentan en el Centro Cultural BOD. Caridad Canelón se despedirá de María Laura García, quien fue a ver su obra, y luego irá –probablemente- a abrazar a sus nietos.

 

3

Jul

El tonto lápiz, el chamo de la patineta y la rotura

Tiene 7 años, está en la escuela y le aburre porque las maestras no lo dejan hacer historietas. Tal vez porque son raras, porque dan miedo. Porque no las entienden, porque no quieren entenderlo. Le gustan los dinosaurios y, aunque con la crisis ha aprendido un poco a hacerse sus propios juguetes, él quiere muchos dinosaurios en su cuarto: grandes, chicos, de plástico, de peluche… Los que sean.

Hace unas semanas, en un “parque de diversiones” de esos que tienen maquinitas que te dan tickets para cambiarlos por “juguetes”, entendió qué es la inflación. Tenía 150 tickets guardados y ganó 143 más. Emocionado, sin esperar a sus adultos, corrió a la “tienda” a ver qué podía comprar. “Esto cuesta un lápiz”, era mucho dinero en bolívares, una cantidad ridícula para un lápiz y su respuesta fue, corriendo a donde una de sus adultas: “tía, eso no es justo, solo me puedo comprar un tonto lápiz, aquí gastaron más dinero que un lápiz”, y lloró. Salió del “parque” y lloró. En ese momento, además, entendió que existía una cosa llamada inflación, aunque él no supiese que se llamaba así. No importa, porque no pudo llevarse las bombas de agua porque costaban 526 tickets. Un tonto lápiz no vale casi 10 dólares.

Tres pisos más abajo, en el mismo centro comercial, en una tienda de juguetes que miraría sorprendida la escena en la juguetería de Toy Story 3, entendió que la escasez existían porque “tía, son los mismos juguetes de hace un año, ¿Siempre tenemos los mismos juguetes?”.

Tiene 7 años, sabe que existe algo llamado inflación que destruye el sueldo de su mamá no alcanza, que la inseguridad existe… Y que en su salón no todos los niños comen todos los días.

Siete años. El país se rompió.

***

Él tenía 25, una patineta y la pañoleta de los Scouts. Era de los que saludaba y siempre sonreía. A veces, solo a veces, estaba demasiado metido en su mundo, especialmente cuando bajaba las escaleras del metro con la patineta en la mano. Estudiaba algo, parece. Trabajaba en algo, también parece. Era sobrino, hijo, primo, hermano, amigo, scout… Usaba la patineta.

El domingo por tarde estaba en un skate park, haciendo lo suyo, con sus amigos. Unos tipos se acercaron, dispararon. Tres balas entraron a su cuerpo y terminó sin vida. Tres balas. Veinticinco años. El país se rompió.

***

El país se rompió un día porque no aguantó más. Había abusado de él, de su dinero, de su bondad. Un día no pudo más, todo fue más fuerte y cayó en forma de pedacitos: pequeños, grandes, medianos. Se podrá pegar con cinta adhesiva, probablemente, pero tardará porque las piezas están dispersas. Hay otras chiquitas, muy chiquitas, que no consigue la forma de unirse, otra grandes que podrán pegarse rápido. Pero no importa, porque ahora se rompió. El niño de siete, el joven de veinticinco, la patria de doscientos y tantos años. En distintas maneras pasó eso: se rompió.

 

1

Jan

Y entonces, esto pasó

En un rato salgo a casa de mi hermano, este año decidimos ir a su casa porque su esposa está embarazada. Es chilena. Además, los papás de ella están aquí gracias a una promoción buenísima que sacó la nueva aerolínea. Venir a Venezuela es muy fácil y en algunos casos, como ahora, hasta barato. Hace cinco año que no tenemos control de cambio, nos costó al principio, pero ya nos estamos recuperando. Saúl volvió hace dos años, volvió a montar su empresa aquí y ya es una de las agencias web más grandes. Este año abren oficina en Santiago.

Mis papás están viejitos, pero felices. Mi mamá cumple 70 años mañana. A papá ya no le tiembla la mano. Justo después del cambio, comenzaron a venir médicos venezolanos que estaban afuera; uno de ellos es uno de los mejores neurólogos y curó a mi papá con un tratamiento experimental. Ahora están por ahí felices. Mi hermano y yo les regalamos un viaje a Los Roques, nunca han ido, Pero en febrero se van a celebrar sus ya-no-recuerdan-cuántos años de novios.

Yo, por mi parte, estoy feliz. La consultora está cada día mejor, este año vamos a tener proyectos en 12 países, ¡Parece mentira que esto comenzó en 2016! En el país se siente el cambio. Estamos por mudarnos a un nuevo apartamento. En esta familia somos 4, ¿Quién diría que terminaría siendo mamá? Este año termino mi segundo libro, y creo que comenzaré a dar clases en la universidad. Las comunicaciones digitales, definitivamente, me seguirán dando de comer. Justo hace un mes firmamos un convenio para aumentar la velocidad de internet en el país, bueno… firmó el ministro de tecnología, pero siento que estas cosas siguen siendo el logro de todos.

Este año, por tercer año consecutivo, todo el mundo se reunirá en la Av. Bolívar a esperar la llegada del año nuevo, ¡Qué sabroso! Una vez les dije a mis papás que era necesario que todos recibiéramos el año, juntos, sin distinción de código postal. Y mira, ahora es posible.

La verdad es que pensar en 10 años, hace 10 años, era una locura. Imposible. Pero aquí estamos, despidiendo el 2025 y dándole la bienvenida al 2026.

Valió la pena no dejar de luchar.

 

(Que 2016 sea el año de soñar e imaginarnos cómo será el futuro porque este país va a cambiar porque hay demasiada gente valiosa trabajando para que eso ocurra)

8

May

Al Rojo

Dame tu tacho de basura

para meter la camiseta

del rojo,

y no verla hasta agosto.

 

Para meter ahí

la cara de tristeza,

la humillación,

y las putas camisas rosadas

de Saragó

¿Alguien le dijo que así nos llaman los gochos?

 

Dame tu tacho de basura

porque en el mío no cabe

la prepotencia de la barra.

Los fachos que te insultan,

si no cantas.

Los que te golpean,

por su frustración,

de no poder patear el balón.

 

Dame tu tacho de basura

para quemar,

en él

el boceto del tatuaje

con las doce estrellas,

el papel con las canciones

que no me sé,

las ganas de pegarle a un gocho.

 

Dame tu tacho de basura

para meter el gol que peló DiGiorgi

La falta falsa

que cobró el aurinegro,

La tarjeta roja

que no sacó el árbitro,

Y al milico que con rabia

que vigila mis movimientos.

 

También quiero meter ahí

el trapo de

“no al derecho de admisión”

y que todos puedan ir a alentar a su equipo

sin violencia, solo con gritos.

 

Dame, mejor, tu tacho de basura

para esconderme hasta que comience

el torneo de apertura.

20

Apr

La cuestión no está en irse o quedarse, sino en escucharse

Mi hermano no está aquí, mis primas se fueron hace más de veinte años, mi madrina se fue hace veinticinco, mi mejor amigo vive en República Dominicana, mi mejor amiga en California y con ella mi sobrino hermoso, uno de los seres más importantes de mi vida vive ahora en Alemania, una de mis grandes amigas está exiliada en Miami, otros tantos amigos ya no están en mi código de área y otros cientos que pudieron ser mis amigos, tampoco. Ellos no son mejores ni peores, ellos simplemente tienen otras razones y eso está bien.

Yo estoy aquí y no sé por cuánto tiempo más. Amanda está aquí, Armando también, Isabella se queda un rato, Mariví, Fabiana, Mariví están trabajando por un cambio, Johann trabaja aquí, Wiwi y Paola están en Caracas, Miguel sigue creyendo en Venezuela, Carlos Miguel sigue teniendo empresas y creyendo en la gente en aquí, Carlos sigue en Valencia trabajando por lo que cree, mis papás siguen aquí aunque me quieran lejos (y los entiendo), mis otros hermanos y mi sobrino están aquí. Ellos no son mejores ni peores, ellos simplemente tienen otras razones y esto, también, está bien.

Lorenzo Mendoza tiene razones. Le habló a sus trabajadores que capaz ya no tengan tantas para quedarse. Todo aquí estamos tristes, todos afuera también. Todos aquí creemos en el país, a pesar de muchas cosas. Todos, afuera, también.

Son más las razones que nos unen, y este cliché aquí suena bonito. La verdad es que la política nos ha dañado bastante porque somos incapaces de entender que no existe una verdad, una razón. Existen verdades, razones. Pero parece que es más importante gritar “esta es mi verdad”. Es una lástima.

La cuestión no está en irse o quedarse, no está en quién quiere más o menos a la patria; la cuestión está en escucharse.

El país es circunstancial y no quererlo como patria o nación u otra cursilería, está bien. Uno no escoge a sus papás, ni a sus hermanos, ni a su país; y si ninguno lo ha tratado bien, entonces no está obligado a quererlo. Si el país, y tus papás y tus hermanos te han dado amor, entonces dale amor.

Del resto, juzgar desde tus lentes es sencillo, al final del día nadie sabe qué es lo que realmente llevan por dentro los que se fueron o los que nos quedamos.

En fin, el país tiene problemas serios y reales pero preferimos gastar tiempo en discutir y juzgar al otro, supongo que el egoísmo humano siempre puede más que el mal colectivo. Ni modo.

24

Mar

Estar molesto

Cuando estás molesto todo suena más fuerte. No importan con cuanto cuidado cierres la puerta, siempre parecerá que la tiraste como forma de desahogo. La cartera cuyo broche no suena, hará todo lo posible por hacer un estruendo. El chicle se percibe desde la entrada del apartamento porque ese silencio de la molestia, de la rabia, potencia hasta el paso de las hormigas.

Pero también pasa que, cuando se está molesto, puede haber un gran silencio en la ciudad. Ninguna de las personas implicadas en la molestia habla y es como si aquel espacio urbano entendiera que es mejor no decir nada, no respirar fuerte, no pensar siquiera.

Además, el simple hecho estar molesto hace que, de a ratos, no te provoque ni hablar; o hablar demasiado. Siempre dependerá, como todo, desde el lado del río que veas la piedra.

Estar molesto siempre nubla la vista, debe ser parte de ese silencio auto-impuesto. Ese que genera que la cabeza se llene de pensamientos que no puedes sacar porque algo –que no sabes qué coño es- te impide sacarlos.

Cuando yo estoy molesta intento no hacer ruido y grito. Intento que nada suene, pero es imposible. Intento no golpearme con nada, pero la malcriadez del cuerpo puede más que la supuesta serenidad de la mente.

En fin, estar molesto está bien, hacer silencio también.

21

Mar

Amigos #DiaMundialDeLaPoesia

Un balsa en medio del naufragio

Un respiro en la asfixia

Una calma en medio del terremoto

Una Patria para el recuerdo

Un antídoto para el olvido

Una risa segura en el llanto

Una palabra inapropiada de cuando en cuando

Esos son para mí,

mis amigos.

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