Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

3

Jan

El suelo color lluvia

Laura solórzanoCaracas, ciudad de gente con sonrisas cansadas, pies destruidos y mentes resignadas. Mal te tratan, como sólo los caraqueños pueden hacerlo cuando olvidan que han salido de tu seno.

Últimamente sólo te vistes color lluvia, no eres y nunca has sido una ciudad triste, pero hoy solo así te veo. Usas el traje para limpiar la sangre de aquellos que no pasaron al siguiente nivel en este juego macabro llamado “inseguridad”.

Cuando te vistes así, los rostros de la gente me describen tristeza, melancolía, nostalgia; todos son rasgos más o menos parecidos de un pasado con recuerdos cada vez más borrosos. Horacio tenía razón, Caracas… Un valle de balas.

Tu suelo, color de lluvia, me llena de melancolía como aquella amante cuyo corazón ha sido destrozado por aquel con poca consciencia del otro. Nosotros, aquí ya no recordamos que el otro forma parte de nuestro yo.

Así, sencillamente, está la gente, esos que día a día te transitan y que poco te quieren, porque poco se quieren a ellos mismos, sumergidos en una burbuja de soledad impuesta por miedo al otro.

Caracas, Venezuela con suelos vestidos de lluvia, gritan desesperadas que es momento de abrir los ojos.

Con la sensibilidad política alborotada.

Escribo hace un mes, el 01/12/11.

(Olvidado entre otras notas)

3

Jan

Sonrisa 2 de 366: Diana, la emprendedora

Ahora debo bloglear a diario, algunos días será más difícil que otros, pero lo intentaré.

Esta es mi sonrisa del 02/01/12: Diana, la emprendedora.

Diana Montero es una chama que conozco desde que estoy en la universidad. Sin embargo, nuestros caminos siempre estuvieron cruzados de una manera u otra. Desde junio del año pasado, hago Yoga en la Plaza de los Palos Grandes y me la encuentro en muchísimos lugares de lo que llamamos “nuestro municipio Wanabe”.

Anoche, después de la clase de Yoga fuimos a casa de Bernardo a “ver” el juego de Fútbol Americano de Standford, la univ donde Berns está estudiando. En el camino comenzamos a hablar de nuestros proyectos para este y el próximo año. Entre conversa y conversa, Diana me comentó que ella quería seguir siendo emprendedora, que ama el riesgo que se debe tomar, que está haciendo un montón de cosas porque sino “me aburro”.

Diana, es de esas mujeres que, poco a poco, está cambiando la realidad del país porque se despierta bien temprano, trabaja, crea empleos para otros y además se dedica a hacer que Venezuela sea un país más amigable con el tráfico y los ciudadanos. Todo esto sin dejar de lado su parte personal, hace yoga, baila, sube al Ávila, corre.

Ella es un motivo para sonreír e inspirarnos. Espero que ahora sí podamos ser mucho más cercanas.

 

Esta noche, pues culgo mi sonrisa 2 de 366.

 

1

Jan

… Llegó el 2012

Tenía 6 años esperando que llegara el 2012, casi no lo puedo creer. Este es, definitivamente, un año importante. Tengo la vibra de que será un año de retos, de recompensas y de muchísimo trabajo. No sólo en el ámbito personal, sino también en lo que respecta al país.

Este es un año de pasar a otro nivel… Así que lo mejor es, desde ya, ponernos a trabajar, planificar y ejecutar.

Para todos: ¡Feliz 2 0 1 2!

A Gozar.

28

Nov

Carta a Carola Chávez

Carola,

Justo antes de irme a dormir recordé que un amigo me había dicho que leyera tu carta, soy de las que tiene “crisis” porque desde hace meses no encuentra su champú (carísimo por un control de cambio), pero aún así sobrevivo.

No me conoces, pero te contaré un poco mi historia. Tengo 25 años, nací en el paraíso, crecí entre La Pastora (El infiernito) y Barrio Ajuro en Higuerote, estudié en colegios privados en Catia, donde aún vivo, porque mis papás se paraban todos los días a echarle un cerro de ganas para que sus hijos -mi hermano y yo- tuviésemos la mejor educación. Los colegios públicos desde hace años no son una opición y hoy en día menos, la violencia les ganó.

Fui de las que disfrutó carnavales en el boulevard de sabana grande y de las que era feliz cuando me decían: Hoy vamos a McDonalds. Todavía no conozco “disney” pero moría por hacerlo, sólo que el presupuesto de mis papás llegaba hasta Margarita. He disfrutado cada uno de esos días porque he aprendido. No me quejo ni siento resentimiento, todo lo contrario, soy feliz de lo que me ha tocado vivir.

Recuerdo un tanque entrando a Miraflores, recuerdo muertos en VTV, recuerdo el día que ganó Chávez cuando mi mamá me dijo: Este hombres nos va a dañar el país, es un resentido. A lo que le contesté: Un militar no puede gobernar un país (con muy poca consciencia política).

Me tocó pasar noches enteras asustada en mi cama después del “13 de abril” porque los sonidos de disparos y robos en Catia no eran normales, y no me vengas chica con que “el pueblo tenía hambre” porque Carmona gobernó horas, Chávez ya tenía años y además aquí robaron: muebles, televisores, motos, lo que menos se robó fue comida.

¡Ah! Soy negrita y amo serlo, tengo rulos y los amo también, me siento orgullosa del negro, del blanco, del amarillo de mi país, creo que somos multicolor y ese es mi color favorito.

Ahora que te dije quién soy, sin ganas de extenderme demasiado, quiero preguntarte varias cosas:

1. ¿Por qué usas Blogspot para postear? ¿Sabías que esta plataforma de blog fue creada en el “capitalismo”?

2. ¿No tenemos derecho a escoger el champú más caro? Podrían, digo yo, lanzar una marca y competir. Ah, pero eso no es una opción porque ustedes son de los que te quitan el control cuando comienzan a perder.

3. ¿Cuál es tu celular? ¿Cuál fue tu último destino? ¿A quién fue a recibir Rosainés al aeropuerto? Todos estos, querida Carola, son productos que se hacen en países con libertades económicas e individuales.

4. ¿Con cuántos guardaespaldas andas? ¿Cuándo fue la última vez que te robaron? Una ley como esa, que obligará a cerrar empresas generará más desempleo en el país, y eso llevará a más delincuencia. La gente no podrá darle de comer a los suyos y robar (o secuestrar) será un negocio más viable. No estoy inventando esto, si quieres pásate por la morgue chica, hasta te acompaño y nos tomamos un café mientras con tu costosa ropa “socialista” te burlas del dolor de la gente.

5. ¿Cuándo fue la última vez que viste a los indigentes de la calle? Cada día hay más y más personas que pierden su trabajo y en medio de la depresión terminan en ese lugar porque no tienen más destino.

Podría seguir escribiendo preguntas infinitas que me pasan por la mente, pero es absurdo, porque tu tienes dos tapones en los odios, color verde y con este símbolo $, y además los tienes también en los ojos; pero está bien mujer, a todos nos puede pasar eso. Sigue sintiéndote guapa y apoyada. Yo seguiré de este lado, escribiendo y sufriendo por mi champú carísimo, pero nos vemos el 07 de octubre, cuando seas tú la que no puedas ir de compras a Mayami.

Sin más que decir, porque mañana debo trabajar para ganarme el dinero que poco alcanza por “el control de cambio y el nuevo control de precios”, se despide una catiense caraqueña, negrita y con ganas de crecer libremente en mi país.

Saludos.

Laura.

PD: Les dejo la carta de la “jeva” “Me congelaron el champú”

2

Nov

Unas reinas pa’ las reinas

reina pepiadaSábado por la noche, un grupo de 5 mujeres (4 sifrinas caraqueñas y una gocha valenciana) se encuentran en un exclusivo teatro capitalino -Por allá por el Hatillo- para ver un stand up comedy de unos tipos que se ríen del día a día del país y su gente.

Al terminar la función y antes de irse a una rumba en el otro extremo de la ciudad concluyen: “Mi reina, muero de hambre” a lo que la única respuesta válida era: “Vamos por unas reinas”. Las guapas y muy bien vestidas mujeres deciden pasar ante una famosa licorería caraqueña (la única abierta 24 horas). Al llegar fueron testigos del show de una de las integrantes del grupo -la morena de rulos- luego de escuchar: “Chama se acabó la caña”.

Unos minutos de labia fueron suficientes para conseguir una botellita de vino. Cinco mujeres, dos carros, tres botellas de vino, sería una de esas noches para recordar.

Los gritos de: “Chama vamos pa’ las Mercedes por las reinas” llegaron mientras comenzábamos a rodar. Luego de un rato ya estaban en la arepera.

Este es uno de esos lugares que se llenan en exceso, así que la cola para esperar la mesa estaba larga. Una de ellas dijo: “Bueno mis reinas, no y que somos mujeres del siglo 21 pues, ese es el momento, comemos en la barra”.

Imaginemos la cara de los señores que hacen las arepas cuando 5 mujeres se le paran en frente y dicen: 3 reinas, 1 de trenza y 1 de jamón; 2 aguas, 2 coca-colas light y un jugo.

La noche fluyó como ninguna otra, 5 amigas, listas para rumbear, riéndose de la vida paradas en una barra de una arepera en Caracas son los momentos por los que respirar tiene sentido, seguir aquí también y luchar por un cambio muchísimo más. Hasta el cajero se reía de nuestros cuentos, sencillamente sólo en Venezuela.

Inspirado en una noche de reinas rainao: Amalia, Anita, Merce y Kairu. Que se repita, esta fotografía se guardará en mi cabeza hasta que el tiempo lo decida. 

9

Oct

Recuerdos, tiempo, Caracas

[Algo que encontré en mi computadora, me parece lindo así que a publicar]

Vivir a Caracas, mi ciudad de ensueños, con tu gente y tus defectos; tus amores aun encuentro. 23 años, 24 años, vivir en la ciudad de los techos rojos, ¿en esa? Ya pasó, la cuidad atrás se quedó.

Ver películas y vivir el París. Convertir a Caracas en la ciudad del amor. ¿Encontrarte? ¿Cuándo te perdí? Caminar por la calle de este bello país. Es increíble lo que puedes hacer, la mente juega conmigo para dejarte pasar. Una tesis, un proyecto, un trabajo que he de cumplir; un amor, la vida que he de vivir, no puedo dejar pasar. Los momentos con mis amigas, las sonrisas de un amante cómplice, las miradas de un gran amor.

Estamos acostumbrados a vivir en una época donde todo corre, donde tú y yo no tenemos espacio porque debemos sacrificar algo. Barcelona nos espera, sus calles llenas de amor, la arquitectura, los museos, la vida, el día y la noche. El frío.

Es momento de dejar de vivir la vida de otros, vivir la mía y ya. No tengo más nada que esperar. Entregar y graduarme, para un gran paso. ¿Será Buenos Aires, será Barcelona? No lo sé, no tengo idea de a dónde me iré, o cómo me iré, qué estudiaré o qué haré. No tengo dinero, no tengo ahorros, tampoco tengo ganas de comerme al mundo, sólo quiero despertarme tranquila, vivir mi vida, vivir los momentos.

Salir, caminar, respirar. Dormir con frío, entre tus brazos o en los de otro, que el amor invada mi piel, que circule por mi venas, que día a día tu y yo podamos sentarnos y reírnos hasta más no poder porque lo que nos ha pasado nos tiene felices. Voltear la mirada y decir: no perdí mis años, me divertí, sobreviví a este mundo.

Para ti, que ahora eres otro.

Para ti, la ciudad que quiero vivir.

Para ti, que siempre estás ahí

Y… Para ti, que nunca para mí.

Gracias por existir.

Caracas TE quiero.

Vivirte sin MieDO.

6

Oct

Carta Trasnochada a una chama en un barrio de Caracas

CaracasY así comienzan muchas cosas en la vida, con hojas blancas o de colores, dispuestas para escribir, dibujar, cantar. Así comienzan algunas otras, con palabras trasnochadas en pensamientos inquietos y curiosos. Así evito muchas otras, con analogías y sin pensarlas.

No tengo mucha de idea de cómo son las cosas más allá de mi mundo, eso puede ser positivo a veces. Creo, me parece, que puedo ir aprendiendo, absorbiendo, tomando en mis manos las realidades y transformándolas en colores que hacen posible que el mundo sea un poco más sensible.

Así estamos, yo en mi mundo, en mi ciudad. Tu en el tuyo, en tu barrio, lejos de la ciudad. Con barreras invisibles y muros que ambas creamos. Tu ropa, mi forma de hablar, tu día a día, mi realidad. Son todas cosas que  no podemos cambiar.

Ahí estás, durmiendo en un valle de balas, con pensamientos que  no puedes frenar. Aquí estoy con mi computadora imaginando cómo dormirás. Tenemos la misma edad, yo una carrera, tu has visto tres parteras. La vida nos puso en caminos diferentes, o probablemente los mismos, pero nosotras decidimos que era mejor irnos por el camino que nosotras siempre “quisimos”.

En mi lado del muro, me encuentro preocupada, buscando la manera de saltar y encontrarme contigo, conversar, compartir visiones. En tu lado del mundo, Caracas –la ciudad que tanto amo- se ve diferente, se ve hostil y lejana a ti. Lo que aún no entendemos, ninguna de las dos chama es que tu en tu mundo y yo en mío podemos dar un paso, derrumbar el muro y construir la ciudad que queremos.

Probablemente nunca te conozca y si lo haga no seamos amigas, como lo son mis amigas de verdad, pero lo cierto es que tu y yo convivimos en la misma ciudad, tomamos el mismo metro y hablamos con la misma gente, en distintos contextos. Tu y yo podemos cambiar muchas cosas que queramos y no tenemos si quiera por qué hablar, pero lo cierto es que sé que ya una de las dos está consiguiendo la mandarria para derrumbar el muro ese que tenemos en la ciudad.

30

Sep

Caracas caminable, la ciudad que quiero

Tengo días caminado distintos lugares de la ciudad y a horas poco apropiadas. Yo, que soy una loca amante de la vida urbana, del día a día de una bella ciudad como Caracas, no puedo evitar pensar y sentir que esta es la Caracas que amo.

Poder salir a tomar fotos, aunque no queden bien, a la hora que quiera porque sencillamente siento que es importante retratarla. Caminar de noche con un amigo, pararte en un supermercado y hacer compras, entrar en una farmacia o pararte en medio de una gran avenida y tomar una foto sin sensación de miedo son cosas que sencillamente amaría poder hacer en Caracas.

Estuve en Bellas Artes y Parque Central y re-descubrí una Caracas llena de cosas nuevas, de gente única, particular, pintoresca. Como esa gente que veo en otras ciudades cuando viajo, pero que el ajetreo del día me hace pasar por alto. Creo que es posible un cambio si todos nos metemos en la cabeza, y de verdad nos creemos, que esta ciudad, como muchas en Venezuela, tiene muchísimo potencial.

Son esos detalles, los que te traes en fotos cuando decides irte a otro país, los que te hacen pensar: Quisiera vivir aquí un tiempo. Pero son pocas las veces en la que piensas: Quisiera vivir esto en Caracas. A mi me pasa y en particular cuando viajo, así sea a Valencia, extraño muchísimo mi ciudad y comienzo a buscar qué cosas podría hacer para mejorarla.

Así que, piénsalo ¿Cómo te gustaría vivir Caracas o tu ciudad?

Page 21 of 26« First...10...1920212223...Last »