Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

8

Aug

Hola 25.

Hace dos semanas cumplí 25 y aunque no lo crean este post llegó tarde por falta de tiempo y musa. Pasé una semana llena de celebración, regalos, gente querida, poco dormir y sobre todo poco eficiente; así que me tocó compensarla con la semana siguiente que estuvo llena de retrasos del metro y hoy, después de mi primer momento realmente Feng Shui en mi vida, con la paciencia necesaria para escribir en mi compu decido escribir.

Llegaron los 25, pero con ellos no llegaron algunos proyectos que quería realizar, creo que capaz vienen un poco tarde porque vienen o en metro o por las carreteras venezolanas. Sin embargo, no me quejo. La verdad es que soy feliz.

Tengo 25 y una familia genial, aunque peleo con ellos a veces y me quiero mudar -porque 25 no es una edad para vivirla con tus padres- no me puedo quejar, hace 10 años jamás hubiese pensado poque podría tener esta relación con mis papás, sobre todo con mi mamá. Es una relación de panas que se tienen full confianza pero que cuando volvemos al rol Padres/Hija pues, sabemos lo que pasa. Un hermano que es mi guía para muchas cosas y otros dos un poco locos con un sobrino que me dice: Tía Yaya.

Tengo 25 y un grupete variado y pintoresco de amigos. Mi filósofos están regados por el mundo, Pati sigue siendo mi mejor amiga aunque casi no hable con ella, mis otros chicos entre Europa y Caracas cada uno con su vida, pero siempre ahí. Mis Cucus un poco locas pero únicas, nunca es tarde para conseguir a ese grupo de amigas incondicionales que pase lo que pase estará ncontigo aunque sea por pin. Unos líderes que cambian -o en eso andan- un poco la realidad del país y que siempre están ahí para decirme como contribuir. Adancito, fiel compañero de vida, del colegio, de aventuras y un buen psicólogo, podría decir que es uno de mis más mejores amigos de la vida. ese sí  me ha aguantado y me conoce. Mis mujeres del siglo 21 donde Ami es una buena Capitana y Batita la chica que me demostró que sí hay alguien más intensa que yo. Nanda que es más que una mamá adoptiva, es un pilar en mi vida. Y de últimos, pero ustedes saben que super importantes mi cuchi cuchi Andrés (sorry tarado) y su grupete de Amigos que ha llenado mi vida de algo que no recordaba: Buenos momento entre amigos incondicionales y donde la única premisa es: Ser felices. Así que digamos que tengo 25 y esta parte de mi está perfectamente feliz.

Tengo 25 y tengo un trabajo que AMO. Ojalá hubiese existido esta carrera cuando tuve que poner en el odioso papelito del CNU qué quería estudiar (cuando de verdad no tenía mucha idea). Nunca pensé que las redes sociales podían hacer de mi trabajo EL trabajo de mi vida (por lo menos por ahora). Unos jefes que tienen una pequeña dosis de locura como yo, entienden que “la gente feliz hace su trabajo feliz”. Espero seguir en mi trabajo mucho tiempo más, aunque a veces tengo días de días, de poca creatividad y productividad, pero lo compenso con días en los que leo y aprendo mucho.

Tengo 25 y he viajado, no tanto como quería, pero la verdad es que los viajes que he hecho me los he disfrutado. Hace un mes estuve en Cuba, un viaje que siempre quise hacer y que está pendiente de ser escrito. Seguiré viajando mientras pueda.

Pero… Tengo 25 y no estoy plenamente feliz, falta algo en mi vida, tener mi propio espacio, tener un poco más de libertad (por el país digo), y tener a ese “alguien a quién querer y dedicarle mis post y que me quiera de vuelta”. Tengo, como muchos seres humanos, amigos y salimos, pero no es como “quiero ser tu novia”. Me han roto el corazón y eso forma parte de tener 25 y haberlos gozado. Pero… Tengo 25 y quiero que llegues, porque te estoy buscando. Tal vez cuando deje de hacerlo -inconscientemente y sin darme cuenta- llegarás. Por ahora, me ocuparé de seguir escribiendo y sobre tod viviendo, tengo un montón de post acumulados que deben ser publicados, en especial uno que está por aquí en Draft dedicado a mi amigo Erick Marteau.

Por ahora, tengo 25, limpié mi cuarto de un pasado pesado y es como hora de dormir porque mañana trabajo y quiero que el día sea excelente. Me dormiré con un rico olor a vainilla, con cremas y buena música para despertarme. Una canción que me recuerda buenos momentos “Una casa bella para ti”.

Tengo 25 y tengo este blog que me sirve para guardar recuerdo y otro que me sirve para recordar pensamientos sobre mi género femenino.

¡Qué bien tener 25 y saber todo esto!

 

26

Jul

Cumplí 25 y Caracas 444

No sé mucho de los detalles de cuando Caracas nació, no estuve presente y la verdad es que lo que he leído no me ayuda a construir una historia como la de mi nacimiento en el que sí estuve presente, pero evidentemente no recuerdo los detalles. Sin embargo, durante 20 años me he dedicado a hacer una investigación detallada sobre aquel viernes 25 de julio del 1986. Tampoco sé qué día de la semana nació Caracas. Eso es triste, pero ella y yo igual nos entendemos y nos celebramos juntas el cumpleaños. Lo cierto es que eres parte importante de mi vida y de la de un gentío.

Comenzaré por contarles qué pasó aquel viernes en el que decidí que ya estaba bueno eso de vivir en la barriga de mi mami y salir a este mundo de locos. Cuenta mi mamá que ella trabajó hasta las 6 de la tarde, subió caminando los 153 escalones que había hasta su casa y además llegó a limpiar; es por esta razón que ella no entiende cómo es que las mujeres hoy en día se quejan tanto <<Una mujer embarazada no es una mujer enferma>>. A eso de las 8:00 pm le informa a mi abuela <<¡Mamá! No sé qué pasó pero creo que me hice pipí>>. Mi abuela, con toda la calma del mundo le dijo: <<¿Estás loca chica? Rompiste fuente, ahí viene la muchacha>> (Gracias a Dios mi mamá y mi abuela tienen buena memoria).

Unos minutos después mi mamá llamó a mi papá, a mi tío y se montaron todos en un carro de mi tío Juan camino a la clínica Santa Ana. Ese día, el cielo estuvo a punto de caerse, creo que Dios lloraba de emoción porque llegaría yo al mundo –momento de ser “Diva en potencia”-. Mi mami cuenta que ese día ya me estaba regañando, estaba a punto de nacer, eran ya como las 8:00 p.m., llovía horriblemente y además el carro se quedó accidentado, es decir, casi llego tarde a mi nacimiento, típico. Y yo hoy le digo: <<Cónchale mami, sólo me antojé de nacer, la lluvia es culpa de otro>>.

Una vez que mi señora madre llegó con mi papá, mi tío y mi abuela al clínica (en aquellos años te atendían rápido en las instituciones públicas) yo no tardé mucho en salir. Claro, calculé todo para tener una buena hora de nacimiento, es decir, nacía las 9:45 p.m. en punto; el doctor no lo podía creer. Me dio mi nalgada respectiva, lloré, y abrí los ojos <<Esta será una niña pilas, ya abrió los ojos>>.

Unos minutos después, cuando me internaron en el retén de menores –o de recién nacidos- yo era la única niña que no dormía ni lloraba. Extrañamente yo estaba acostada arropada con mi manta rosa (únicos momentos pinks de mi vida, sólo porque no tenía capacidad de decidir), y con la cabeza arriba. Mi tío cuenta: <<¡Coño! Yo fui a ver a la carajita que había nacido y cuando la veo, me doy cuenta que ella me está viendo y que además mueve la cabeza hacia donde está el ruido>>. Mi mamá decía <<Claro, es que esa es hija mía, salió tan pilas como la madre>>. De ahí en adelante no he perdido la capacidad de ser ventilador de conversaciones, mirar a todos lados y escuchar todo.

Para colmo, unos 9 meses después ya yo comenzaba a hablar, al año era como adulto encerrado en un cuerpo de una pequeña loca que ya hablaba y entendía cosas. Eso sí, cuando lloraba (que era bastante común) mis gritos se oían hasta la china. Hoy en día hago lo mismo, sólo que casi no lloro, pero mis gritos se siguen oyendo lejos.

Otra cosa curiosa de mi juventud temprana es que mi mamá dice que a los 2 años ella me vestía y cuando se distraía yo entraba al cuarto y me cambiaba la ropa para ponerme lo que me daba la gana, es decir, combinaciones como las que tengo casi siempre puestas, no he cambiado mucho el estilo ¿Qué mejor muestra que la foto de este post?

La verdad es que no sé ni para qué les cuento esto, simplemente tenía ganas de recordarlo hoy (bueno ayer) que cumplí 25 años. Todo ese montón de años han pasado desde aquel día y he aprendido muchísimas cosas, ya me gasté el primer cupón pero puedo decir que lo disfruté ¿Volvería para cambiar algo del pasado? NADA, soy de las que cree que la vida debe vivirse con sus errores y sus cosas bellas.

Mi papá cuando yo tenía 15 (hace 10 años) y comenzaba a ser la “rebelde” me dijo: <<vive tu vida de manera que pueda ser contada, que cuando tengas 90 años puedas sentarte en la mecedora de tu abuela y estar feliz y tranquila porque viviste bien, gozaste, te portaste mal, lograste cosas y lo más importante no le hiciste daño a nadie>>. En ese momento comencé a entenderlo y desde ese día trato de vivir así. A veces se me olvida, pero mi papi siempre está ahí para recordármelo.

 Así que creo que el consejo/reflexión/comentario que les quiero dejar está al final del párrafo ¡Vive tu vida y gózatela!  Deja que los demás vivan las suyas, si están muy fastidiosos enséñales Angry Bird y que se descarguen ahí.

Feliz cumple Lau, Feliz cumple Ccs.

 

24

Jul

Instrucciones para escribir un Best Seller

No sé mucho de seguir instrucciones, ni siquiera me gustan; pero si hay instrucciones que han marcado mi vida y me han hecho seguirlas al pie de la letra son aquellas que el maestro Cortázar nos regaló.

 Así, que haciendo uso del recurso de instrucciones me dediqué a pensar, cuáles serían las instrucciones para escribir un best seller.

Digamos que dependerá de la época en que sea escrito, en un momento habrá sido hablar sobre las inquisiciones así que necesitaría: Una historia de amor entre pecadores que pasara a la posteridad por el simple hecho de que alguno de los dos moriría en manos del enemigo; un cura inquisidor bastante amargado con la vida que llevaría a cabo toda la persecución central del libro. Un hombre bueno y uno malo, y por supuesto un par de prostitutas que darían alegría a la historia amarga de vidas que no completan su felicidad.

Ahora bien, si nos vamos un poco más adelante, cuando artistas rodeaban el mundo en una época renacentista donde todo es posible tendríamos alguna historia en la que encontraríamos personajes locos, visionarios, con habilidades para predecir el futuro. Alguna historia de amor necesaria de fondo –siempre hacen falta para renovar la fe en la vida-con la finalidad de poner a un muchacho con un maestro brillante, como Da Vinci y una muchacha con una tutora enchapada a la antigua. Las historias serían maravillosas y lo que realmente resaltaría no sería el amor, sino los magníficos descubrimientos a su alrededor.

Por otro lado, si usted pretende escribir un best seller en los años 30, durante la guerra será sencillo. Sólo deberá meter a los alemanes en su relato, un teatro destruido y unos judíos perseguidos. La historia de amor será nuevamente la pieza central, aunque llegará tarde entre una joven judía y un militar alemán. Lo que más debe tener en cuenta a la hora de escribir esta obra es dedicarse a describir persecuciones y torturas, relatar el estado de los campos de concentración y la economía alemana. Realmente cualquier tema con la guerra, cualquiera que fuese pero si es sobre la segunda guerra mejor –por aquello de los millones de muertos y lo macabro que fue – hará que su libro se convierta en un clásico importante, pero esperará algunos años.

Pero llegando a nuestra época y si me permite el abuso, para hacer un best seller hoy en día necesita un poco de autoayuda mezclado con la historia de algún personaje famoso y de la vida real, es decir, las  confesiones de un ex presidente, la historia de un artista que se declara homosexual, y así sucesivamente. En nuestra época escribir un best seller es sencillo, vender el alma no es difícil cuando se trata de dinero en las letras. Para aquellos que escriben es difícil comprender cómo las historias de amor y fantasía, llenas de dolor y reflexión e injusticias para el corazón cada vez son más difíciles de encontrar.

Al parecer, en muchas épocas fue difícil, pero nunca fue tan difícil una época que desprecia la escritura como para aquel que se comunica a través de las palabras escritas.

El maestro Cortázar probablemente lo previno. Sin embargo, no puedo dejar de sufrirlo. Escribir un best seller no es cosa sencilla, aunque en esta época parezca ser cosa de un día. Seguiremos escribiendo y poniendo palabras en hojas, conquistando, enamorando, reflexionando y molestando. Con la única finalidad de comunicarle al mundo lo que almas sensibles no pueden hacer en grandes tribunas.

Escrito el día de Sant Jordi.

Un regalo para las letras, para los libros que las completan.

 

24

Jul

Días de días #1: Hormonas’ free

Existen días en la vida de ciertas personas que, como yo, sencillamente son dedicados a estar solos. No existe nada en contra del mundo, simplemente queremos estar solos, no hablar con nadie y pues la ironía está a la vuelta de la esquina. Esos días, que no son los días de hormonas, sino simplemente días, tus amigas no te soportan, tu mamá abre la puerta más de lo normal y hasta tus amigos,  que siempre tienen un chiste guardado no son capaces de sacarte conversación o una sonrisa.

Es como aquel día en Madrid, cuando después de una terrible noche en StarDust -una discoteca ubicada en la Plaza Del Carmen a tres cuadras de Puerta del Sol-, que se unió a  aquella conversa de “no entiendo qué pasa”, me levanté con ganas simplemente de irme a escribir o irme a estar sola. Nadie lograba entenderlo  <<domingo en Madrid, último domingo en Madrid y tu te vas así como así sola>>; estoy segura que algo así habrá comentado alguna de mis amigas. A lo que, gracias a mi estado de ánimo, le contesté <<¿Y?>>-

Ese día recuerdo que me paré, busqué mi computadora, la puse en mi bolso junto a mi cargador, mi libro, mi monedero y guantes. Me puse los lentes, almorcé (en el albergue hacían Paella para ese día) y salí con un grupo. Me separé de ellos en alguna estación que ahora no recuerdo y me bajé en Atocha. Salí, como de costumbre, por salida equivocada, pero pensé: “Bueh! Tengo buena música, ganas de caminar y el clima está chévere”. Ese día me metí por calles nuevas, cafés nuevos, gente nueva que no había visto. Decidí que no preguntaría cómo llegar al “Reina Sofía” o al “Paseo del Prado” y menos al “Thyssen” que era realmente a donde quería ir a ver una exposición que se llamaba “Heroíanas” a ver si alguna de ellas me daba un poco de valor y coraje.

Aún no sé cómo, pero llegué. Pregunté cómo era el asunto y recuerdo que debía pagar aproximadamente 30 euros para ver todo el museo, así que decidí irme por Heroínas solamente que costaba 8 eurillos. Caminé durante 40 minutos viendo fotos y pinturas de mujeres que hicieron historia. Me metí en la tienda, compré los regalos de Amanda y Batita (a Bati aún no se lo entrego), compré postales porque me encanta coleccionarlas; solo para darme cuenta que “La exposición continúa de manera gratuita en Caixa Madrid” -no entendí por qué en Catalán-. Me molesté un poco, así que decidí salir de ahí y continuar con mi día de “pensemos”.

Mi siguiente parada fue el Starbucks que está justo en frente de la Fuente de Neptuno -desde el año pasado quise sentarme ahí a tomarme un café y ver a la gente-. Entré, pedí mi café “Vendi, con descremada, mocca y vainilla” y una torta de chocolate que se veía buenísima pero que en realidad estaba como seca. Me senté afuera, el clima estaba soleado y con 10 grados ya tenía calor. Saqué mi computadora y comencé a poner palabras que ahora no sé dónde las guardé. Recuerdo que me descargué, y cuando noté que me quedaba poca pila le escribí a una de las pocas personas con las que podía hablar ese día -sólo porque no iba a haber ningún chisme o comentario nefasto que me hiciera querer ahorcarlo-, mi nuevo amigo Carlos a.k.a. Banestín.

Decidimos encontrarnos en el Reina Sofía porque yo debía ir a comprar unos cuadernos para escribir historias que aún están ahí, agarrando polvo. Me quedé un rato más sentada ahí, con mi café Starbucks, en pleno Madrid, un domingo soleado, sola, viendo a la gente y pensando. Aquel día sé por qué estaba así, no tenía que ver con mis hormonas, tenía que ver con algo que pasó la noche anterior. Hoy estaba igual y probablemente tiene que ver con algo que pasó la tarde anterior, sólo que asumirlo y afrontarlo sería, en parte, destruir mi teoría sobre “Lau y los hombres”; por lo que decido ignorarlo y tratar de forzar el día para que parezca normal y no irme como loca a algún café “decente” de Caracas a leer o escupir palabras como loca en una hoja blanca.

En fin, aquí estoy, un sábado a las casi 1 de la mañana, con la computadora y mi libro al lado, leyendo y escribiendo y molesta porque la luz roja del celular no se prende después que el BBM chismoso dice “R”, luchando contra mis teorías y planificando el día de mañana en función a ese café “decente” al que me iré después de almuerzo. Y sin ganas de escuchar Masseratti para no llenarlos de malos recuerdos.

20

Jul

Encerrada fuera de la oficina.

Miércoles 20 de julio, 5 días para mi cumpleaños de #25el25, día de la vinotinto en la semifinal en la Copa América, me mudo con una amiga por unos días para ayudarla en algo… Todo parece indicar que será un buen día a pesar de no poder ir a casa de Jorge a ver el juego (post que viene ahora…), pinta que compraré vino y pizza para que la victoria tenga sentido. Diríamos hasta ahora “Qué gran día”. Pero NO.

Me quedé dormida en la mañana, tuve que pararme corriendo a bañarme (sin lavarme el cabello), a desayunar (comida de dieta), terminar de arreglar mis cosas para irme a casa de mi amiga (porque anoche dije “Me paro tipo 7 y termino”), corro. Mi hermano seguía en la casa, además estaba (yo) en slowmotion -típico de los días en que tengo sueños extraños-. Comencé a contarle algo a mi hermano, sobre lo triste de los P&M y la categoría “Canal con señal abierta” -sólo habían 3 nominados- y me distraje. Le pregunte: “¿Te vas ya?”. Él contestó: “Sí”. Yo: “Date”. Agarro mis cosas y seguimos en nuestro análisis matutino de “El país es una mierda pero tenemos que seguir poniéndole un mundo porque es nuestro país y punto”. Comienzo a bajar las escaleras. Llegamos la metro y un gentío. Man, son casi las 9 am ¿Esta gente no trabaja o todos van tarde como yo?

El camino es agradable, hablamos de la vida, el campamento, los últimos artículos de SM que hemos leído él se va y yo me pongo mis audífonos para escuchar música. Comienzo a pensar en que no veré el juego con mis amigos pero que ya, no me enrollaré más y listo iré al super compraré vino, pizza y fino. Cuando me bajo en Parque del Este, y meto las manos en la cartera recuerdo que el movimiento de “agarrar las llaves y guardarlas” JAMAS ocurrió… Fuck! No tengo llaves y mis queridos jefes tienen reunión en el reino de far far away así que no llegarán todavía. Mi mal humor comienza.

Saco el BB sólo para darme cuenta que digitel, para variar no tiene señal, que Twitter no me carga y que los pines no llegan… Cuando subo a pegarme de la puerta de la oficina para agarrar el Wi-Fi me llega el único pin que me hizo reir. Temprano había cambiado el avatar y tenía la foto de la insignia de la camisa blanca de la vinotinto de Andrés, hace unos días por error la camisa cayó -por mi culpa- en un montón de aceite de carro, así que cuando Raulito vio la foto me escribió “Esa camisa tiene un poco de mancha de grasa”. En medio de rabia de haber dejado las llaves, cargar con un montón de cosas, y tener ganas de tomar café no pude hacer otra cosa que soltar una gran carcajada y tripearme el pin.

Como siempre, resolví. Le mandé un tweet a Lita para que por fa si estaba cerca me abriera la oficina. Después le escribí a Hugo: Ya resolví, estoy afuera esperando a Lita. Bajé a Migas, compré un café doble, una mini tartaleta de arequipe (sí, rompí la zona Sugar Free) y  un agua, todo esto por el módico precio de 34 bsf. Le nombré la mamá a Chávez y su ley de costos. Mientras, me quedaba parada en la baranda a ver a a gente que me veía como loca pues suelo hablar con el teléfono, pensar tweets en voz alta, pelearme con gente por ciertos comentarios. Lita no llegaba porque como es Murphy el creador de las cosas malas, la ciudad estaba colapsada por el juego de la Vinotinto que sería unas 10 horas más tarde, pero la emoción podía más.

En fin, esperando fuera de la oficina, llegaron a buscar una donación que guardo aquí, llegó el motoman a traer unas cosas, envié tweets, me encontré a mi primo, respiré, me molesté, le dije a Raulito que los abandonaría, le conté a Andrés que Fran se quedaría con mi camisa por coneja, le dije a Merce que le quedaba bello su look, cuadré unas cosas con Anita, respiré y decidí escribir sobre eso, sólo para desahogarme. A veces pienso que los que me leen (si lo hacen) deben pensar que me volví loca, de hacer “análisis” y post sobre política y social pasé  a usar mi blog como descarga de lo que me pasa, pero al final del día solo soy una mortal tratando de escribir y narrar su vida, ponerla en palabras y transmitirla. Ya llegarán los análisis en su momento.

Por ahora mi día marcha mejor. Ya redactaré un par de post más (publicables) y los dejaré por aquí.

PD: Sí, la foto nada tiene que ver con el post, pero puse caos en google, me gustó y la puse.

20

Jul

#1

Si vas en el metro y me ves sentada con audífonos, mi cuaderno y mi portaminas y además ves que el portaminas se mueve al ritmo de mi cabeza dibujando palabras en las hojas del cuaderno, por favor: NO me interrumpas. Probablemente me hagas perder la inspiración.

Gracias.

Lau 🙂

19

Jul

Sí, soy de las chicas que lee.

¡Hola! Sólo algunas cosas que, cuando llegues, debes saber.

Soy una chica que lee. Busco significados en palabras, me importan, sé interpretarlas (a veces) y otras solo las uso para leer. Me encantan los cuentos -los de Alicia, por ejemplo-, no me gustan los intentos fallidos de convencerme de algo que ya he sabido.

No me gustan cichlés aburridos sacados de algún mal guión, se esos que te venden el amor como un cuento de disney. Necesito toques de acción, realidad e incluso algo de ficción, para no aburrieme en navidad.

Soy intensa y divertida, busco a Woody entre mis libros. Tarantino y Sabina podrían ser mis buenos amigos. Soy de las chicas que lee, de las que no convences con poesía barata, tomada de algún baño de carretera -o algún tweet de autoayuda, al final van de lo mismo-.

Soy un poco exigente, me gusta la gente que sonríe sin importar lo que otros piensen.

Quiero vivir mi vida de una manera única, esa manera que al final del día me permite narrarla con alguna de esas novelas de Hemingway o tener una biografía digna de ser escrita por Stein.

Me gusta la buena música, desde el mambo hasta el Jazz, espero que en tu repertorio algo de eso puedas escuchar. Soy de las que lee, de las que encontrarás en algún parque o una plaza -Ahora con mi kindle- leyendo y disfrutando de las historias narradas por otros. No soy de las que se queda en la cama, todo un fin de semana, sin hacer nada. Aunque, como diría Sabina: “De todas las cosas que se pueden hacer el la cama, dormir es la que menos me interesa”.

En fin, sí, soy de las que lee y escribe con intensidad, es como una gran enfermedad. Los personajes de ahora están bien, algún otro vendrá, en un rato más. Las pausas, los clichés -divertidos- y las palabras rebuscadas suelen ser características de una chica que lee -sólo a veces- porque en general, una chica como yo, que lee, debe -a veces- ser fácil de interpretar.

“Sal con una chica que no lea” y “sal con una chica que lea”

16

Jul

Se busca: Hombre capaz

Enero 2011, un año nuevo comienza, cumpliré 25 años, no tengo trabajo, llegué de Buenos Aires hace unas semanas, espero irme a España en marzo. Saldo: 24 años, no tengo quién me quiera, ni tampoco a quién querer; mis amigos casados o empatadísimos todos y las frases de moda: “Lau, eres tremenda chama, llegará pronto”; “No te preocupes mi Lau, todo estará bien, seguro llegará alguien para ti”. Y lo que yo me preguntaba: ¿Dónde está el carrizo ese?

Me he enamorado pocas veces en mi vida, pero ahora que ando en onda de “descubrir qué quiero en la vida” no me queda de otra más que hacer un anuncio clasificado y ver si allá afuera está el que es, tampoco es que pido mucho chico. Veamos.

Se busca: Hombre de edad promedio, guapo para mi, pero no un modelo de revista. Interesado en hablar  y con capacidad para escuchar. Un poco alto o por lo menos un poco más que yo, así cuando use tacones -aunque no me gusten- nos veremos muy guapos juntos. También tiene que ser un poco más viejito que yo, pronto cumpliré 25 y pues no es que me quiera casar ya, pero tampoco es como que quiero vivir con el problema de “no estoy listo para el compromiso”. Que baile es importantísimo, y si no lo sabe hacer que igual lo disfrute porque entiende que para mi el baile es parte importantísima de mi vida.

Busco un loco apasionado por vivir, que ame escribir aunque sea para dejarme una nota en mi oficina. Que aprecie los buenos libros y no me mire como loca cuando le diga que Saramago es uno de mis autores favoritos. Que quiera viajar y que comprenda que Elías Canetti siempre estará conmigo como guía para escribir sobre viajes. Que su lugar favorito tenga código de área +58.

Debe tener amor por el cine, sobre todo el francés y entender que el cine nacional está en crecimiento y que ver “El chico que miente” es importante para mi. El arte, la fotografía, el teatro deben ser cosas que disfrute, no me importa si sabe o no de técnicas y esas cosas, sino que se ría feliz de mis interpretaciones locas. Que tenga buen sentido del humor, que me haga reír, así será más fácil que le caíga bien a mis amigos, que no se moleste porque bebo, que se una a mí en las cruzadas por el ron, que le gusten los planes improvisados al punto de convencerme de hacerlos. Quiero un hombre seguro de sí mismo, inteligente que no sienta miedo de una mujer del siglo XXI.

Sencillo, aseado, bailador, que le guste pasar horas en la cama haciendo todo lo que nos venga a la cabeza, que con una mirada pícara me haga entender que es momento de mover la fiesta a otro lugar. Busco un hombre que entienda que lloro en las películas, que tengo hormonas inestables, que sea capaz de decir  sin temor dónde estamos parados.

Un hombre que ame a los niños y que no odie los campamentos. Que nuestras mamás sean cómplices de nuestra locura. Y nuestros papás se llenen de camaradería. Ese hombre, debe comprender que amo cantar aunque no lo hago bien. Que me mata la música llanera, que Masseratti es mi biblia y los Amigos Invisibles mis panas. Que Drexler fue mi novio en otra vida y que Shakira sigue siendo mi amiga.

Por último, busco un hombre que muera por mi, que me atienda cuando lo llame porque una canción me recordó a él o porque hay una tontería que debe saber. Que me haga feliz, que mis amigas me envidien un poquito porque siempre tienen una sonrisa y un beso guardados para mi.

No sé si este hombre existe, pero si estás por allá afuera y lees esto, chamo apúrate porque no quiero que nos equivoquemos de tren. Ya casi tengo 25, creo que es el momento de encontrarnos. Aquí estoy.

Lau.

15

Jul

Los tambores de Nuestra Herencia

El pasado 04 de noviembre tuve el placer de ser invitada por un gran amigo al bautizo del disco de un grupo de tambores de la UCV llamado “Herencia”. Dicho evento se realizó en el CELARG y contó con una sala llena de espectadores que, como yo, no sabían exactamente qué encontrarían.

Ya los había visto tocar anteriormente en fiestas y otras presentaciones pequeñas, sabía que eran buenos, pero jamás había asistido al bautizo de un disco de un grupo de tambores. Lo que más me sorprendió fue ver que no sólo había tambores de todo tipo en la sala, sino que además de eso contaban con guitarra eléctrica, trompetas y un teclado. Todo esto con la finalidad de hacer un gran show para los espectadores.

Este excelente grupo ya ha tocado en festivales internacionales y es una lástima que acá en Venezuela –como muchos de nuestros artistas- no tengan la oportunidad de ser reconocidos. Ver ese espectáculo de gente feliz, con salsa, tambores, cantos a San Juan y una canción que en particular me marcó “Y dime” (un bolero sobre la muerte), me hizo reflexionar sobre lo importante de ser reconocidos en el mundo como una potencia, no solo en turismo, sino también en música.

La pasión que el profesor Manuel Moreno, director del grupo, le pone a su música te hace sentir que estás nuevamente en el mejor país del mundo, con sus problemas, con sus crisis, con sus cosas buenas y sobre todo con sus tradiciones. El profe Manuel hizo algo importantísimo al final de la noche, nos dejó una reflexión importante sobre la música y la cultura de nuestro pueblo Venezuela.

Hizo un llamado de atención sobre lo importante de apoyar a lo nuestro y puso el ejemplo de los geniales Amigos Invisibles o Carlos Baute, quienes para triunfar han tenido que ser reconocidos primero en casa ajenas para que nosotros en casa los tomemos en cuenta, y aún así compramos los discos quemados o nos descargamos su música de internet de manera ilegal. Y ni contarles lo que me pasó por la cabeza cuando recordé que el opening del Miss Venezuela se había hecho con una canción de Lady Gaga, pero en español como para que nos identificásemos más con la música. Qué ganas de despreciar el talento nacional.

Lo que “Herencia” me hizo sentir esa noche, y la noche siguiente cuando los vi en una fiesta, no tiene ni nombre ni precio, sencillamente me hizo reconciliarme con mi tierra, con mi sangre, con mi color, con mi país, con mi tradición. Me hizo pensar que todavía tenemos mucho que dar en Venezuela y que la política es sólo un pequeño eslabón de esa cadena llamada Sociedad donde todos debemos poner ese grano de arena que nos hace sentir más venezolanos que cualquiera.

Les recomiendo a todos que asistan al auditorio naranja de la UCV este 19 de noviembre y deleiten sus oídos con un sonido de tambores que suena como música celestial, que no es ruido, que es melodía. Que no es cualquier cosa vacía, que es poesía. Que te hace sentir que la herencia de tus raíces sigue estando en Venezuela

15

Jul

Caracas, volvamos a hablar

Definitivamente, estar peleada contigo a veces es difícil. Reconciliarme no es tan fácil pero es maravilloso. Tus calles están llenas, como muchas otras, de problemas, sueños, esperanzas, pero sobre todo de una gente que no deja de sonreír a pesar de lo mal que te trata.

Se me ocurrió salir de tus fronteras, buscando aquella ciudad soñada, capaz de recibirme con los brazos abiertos sin ninguna objeción y me encontré una ciudad ajena, llena de gente extraña, con problemas como tú. Te extrañé más de lo que pensé y cuando me senté en una de tus plazas recordé lo mucho que me encantaba vivirte y caminarte.

Últimamente ningún gobernante te quiere, prefieren pelearse entre ellos antes de mirar y ver lo deteriorada que estás. No ayudan a modernizarte, sigues con esas ropas sucias y viejas quedadas en el tiempo. Pensarte sin miedo parece más una fantasía a una posibilidad.

Tu mejor parque acaba de cumplir años, unos cuantos más y se ve muy viejo para su edad, efecto de aquellos que no cuidan sus cuerpos porque creen que el efecto no se observará. Pasé por él el otro día y noté con tristeza como el verde se quedó en una foto, en el pasado, en mis recuerdos de la infancia.

Ni hablar de aquellas bellezas que muchos artistas hicieron para ti, quedaron manchadas en grafitis y en abstracciones absurdas. Sin embargo, ahí tienes ese bello cerro que te bordea, El Ávila que nos saluda, que nos sonríe, que nos pertenece. Tienes un cielo azul que nos bendice cada día, incluso cuando llueve.

Esos sonidos particularmente tuyos: el heladero, el camionetero, la moto, la gente. Las arepas y las caraqueñas. Las salsas y los viejitos bailando. Caracas, mi bella Caracas, olvidarte no puedo.

Volver no ha sido fácil, pero compartir contigo me ha recordado lo importante que es tener un lugar en el mundo.

Hace unos meses te dije que teníamos que hablar que nos debíamos separar y muchas cosas buenas saqué de esa idea. Conocí lugares y viví cosas que debo vivir contigo; para ello necesito fuerza y tú me la das.

No te niego que quiero recorrer muchas otras ciudades, pero jamás te traicionaré. Como yo hay cientos de personas que te quieren, te esperan y te extrañan. Ahora más que nunca es el momento de salir, conocer otro lugares, para enamorarnos más y sobre todo para traerte regalos, para copiarnos y mejorar modelos de ciudadanía para conservarte hermosa.

Como dicen mis amigos de Masseratti 2lts. Caracas te Quiero, Vivirte sin Miedo.

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