Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

15

Jul

Pensé que no existías

 Caracas, 19 de Febrero de 2011

Pequeño,

Aquí me encuentro, sentada otra vez frente a la computadora, con el BlackBerry a un lado y pesando con qué palabras llenar esta hoja, imaginando momentos mágicos que guardaré en mi recuerdo y que algún día, cuando tenga 64 años –como la canción de los Beatles-, podran hacerme feliz ¡Sólo estoy un poco loca!

No sé si ya te lo dije, no sé si quiero que te enteres ahora; pero después de este fin de semana quedó claro lo que ambos sentimos. Debo decírtelo porque tú eres quién me inspira a escribir. Así que agarra la sillita y lee con calma que lo que viene es todito para ti.

Pensé que no existías. Daba por sentado que en este mundo donde todas mis amigas ya encontraron su otra mitad, yo me quedaría sola y con los crespos hechos. Sin agua, sin luz, sin CADIVI y sin mi media naranja. Bueno, todos lo hemos pensado en algún momento, inclusó tú, aunque te hagas el loco.

Después pensé que si en algún caso existías, entonces llegarías cuando ya estuviese tan viejita que ni un helado podríamos comernos, por eso de la plancha dental y el frío ¿Sabes? Pensé que te podría encontrar en otras personas, menos mal que lo noté a tiempo, antes de terminar como la canción pavosísima de Arjona “sin daños a terceros”. Y como siempre, teniéndote en frente de mí, bastó que me escribieras “bonita” para comprender que por el resto de los días no me alejaría de ti.

Cuando me enteré que sí existías y que eras para mí, me encontré llorando en conciertos pensando en ti, imaginándote en cada letra de canciones sobre todo en una –super cursi por cierto- que dice algo así como “yo nací para amarte”. Y es que no me cabe la menor duda, pensar en ti me hace simplemente feliz.

Me enamoré de ti con una mirada, me enamoré de tu sonrisa, de tu cabello, de tu ser, de ti. No podría más que pedirte que nunca te alejaras de mí. En mal momento llegamos, nos cruzamos y nos encontramos, pero como yo sí creo en eso de “el tiempo de Dios es perfecto” ¿Tu no. Estoy segura de que fue perfecto el momento en que nos miramos a los ojos y sentímos estar solos en el mundo.

Parece que nacimos para estar juntos, aunque nuestros rumbos ahora estén por caminos distintos, sé que pronto se encontrarán. Siempre tuve miedo de estar sola el resto de mis días, y ese miedo sin fundamento dejó de estar conmigo después del primer abrazo, el primer pensamiento, la primera sonrisa y sobretodo, la primera carta.

El tiempo pasará, ahora sé que sí existes y que estás aquí, no tengo preocupaciones en mi cabeza, o sea sigo sin luz, sin agua, sin CADIVI, pero contigo. Seguiremos nuestros caminos separados, terminaremos con nuestros destinos unidos, encontraremos la paz necesaria el día que nos demos el primer beso, ese beso mágico que ambos hemos esperado durante todos los días de nuestra vida.

Nuestra historia está comenzando y será de las que ya no se hacen en las películas de cine, no es una historia llena de Regueton, sino de Tango y sabor. Tranquilo, no hay prisa, tengo toda la vida para esperarte sin cansarme, porque llevo bastante rato en eso. Y por favor, no corras después de leer estas letras. Pronto estaremos en Buenos Aires como lo planificamos en sueños.

Siempre y solamente tuya.

Laura.

2

Feb

Venezuela no se arregla solo con un cambio de presidente

¡Claro! Es que esto a primera vista parece ser lo más sencillo del mundo, además de ayudar a que el presidente a mantenerse en el poder con esa excusa. Sin embargo, sabemos que tenemos muchas más fallas que un presidente con falta de instituciones.

En Venezuela tenemos gente con muchísimo potencial en el arte, la ciencia, la medicina, las letras; y quiero creer que también lo tiene en la política con sus nuevas generaciones de jóvenes que ocupan esos lugares importantes en la palestra pública en cuando a lucha estudiantil corresponde.

Pensar que una mejor Venezuela es posible solo si ponemos siempre por delante los intereses de nuestra nación, de nuestra patria, antes de poner los nuestros o mejor dicho los de aquellos que pretenden encargarse de los asuntos públicos en el futuro, y mucho menos poner los intereses de otro país por encima de los nuestros.

Pero llevando esto al plano de la reflexión más allá de la crítica a los jóvenes políticos, quiero que pensemos como ciudadanos qué estamos haciendo día a día para cambiar la realidad en que vivimos. Por ejemplo, cuando vamos en el metro y alguien le mete el pie a la puerta generando retrasos ¿Hacemos algo? ¿Reclamamos algo?, pero cuando los jóvenes no participan en una movilización les caemos encima.

Póngamos otro ejemplo, cuando vamos en la calle, en nuestro carro y el semáforo está en amarillo ¿Reducimos la velocidad o pisamos el acelerador? Entonces, ¿Por qué acusamos de cualquier tontería a los estudiantes y jóvenes que sacrifican mucho –incluso su vida- por tratar de salvar este país?

 

Muchas veces me preocupo por ciertas personas de la oposición rogando que no lleguen jamás ni a presidente de la junta de condominio de su edificio, pero me preocupo más cuando salgo a la calle y veo los abusos que comete el ciudadano de a pie y peor aún, noto cómo sin pensarlo dos veces son capaces de caerle a gritos a un chamo o incluso al operador del metro por errores que ellos mismos cometen.

 

Sí, esto ya se los ha dicho Laureano Márquez, Emilio Lovera y cualquier cantidad de cómicos, pero cuando el humor ya no sirve para hacer un llamado a la conciencia es necesario utilizar otro métodos más agresivos.

3

Dec

Más al norte o más al sur… Da lo mismo

Viajar es una de las cosas que más me gusta hacer en la vida, conocer otras culturas, entender la historia de otros países y observar otras sociedades son cosas que para mí no tienen precio  en cuanto al estudio  del ser humano corresponde.

En estos últimos 4 años he tenido la oportunidad de viajar a países como México, Estados Unidos, España y ahora Argentina, cuando llego a esos países tengo ciertos indicadores que me hacen comprar una sociedad con la otra y sobre todo con la mía. Mi conclusión en estos años, de manera simplísima, es: todos están locos, pero adaptados a su sociedad. Sin embargo, con muchas ciudades que he visitado me ha pasado tener un click enamoradizo que me hace decirme: en este país podría vivir. Pero, no me pasó lo mismo con Buenos Aires.

Llegué con la ilusión de quién se sienta a ver una película que siempre ha querido ver, queriendo conocer y entender cada rincón de la vida del porteño con la finalidad de buscar universidades y tratar de quedarme aquí un rato más. No niego que me enamoró su arquitectura, su pasión por el tango y el futbol, y la deliciosa manía de comerlo todo con dulce de leche; pero podría describir a Buenos Aires como ese muchacho que siempre hemos querido para nosotras, del que siempre estuvimos enamoradas y que –desde lejos- nos parecía la persona más genial del planeta. Hasta que, después de muchos años, por fin se sienta con nosotras a hablar y nos invita un trago y pensamos: ¿por qué era que me gustaba este niño?

Buenos Aires tiene una magia que, como todos los demás países, me hace sentir que definitivamente mi lugar está en Venezuela, en mi tierra con mi gente, luchando porque las cosas cambien y porque un día la gente decida irse a Venezuela porque es un país abierto y lleno de oportunidades. Pasar casi un mes aquí, sin más que hacer que conocer, leer y escribir, me hace pensar en lo mucho que podría llegar a extrañar Venezuela, y además me hace encontrar lo que realmente me gusta pero dándole un salto con lo que creo que es realmente importante: la política con turismo.

Lo mejor de Buenos Aires ha sido mi nueva inspiración. La legislatura de la nación está por extender un proyecto cuya finalidad es proteger el patrimonio de la ciudad de Buenos Aires, evitando que las grandes constructoras derriben obras importantes para construir nuevos complejos habitacionales poniendo así fin a la destrucción de la historia de la ciudad. Quisiera tener una Ley así y que se cumpla en Venezuela, pero parece ser cada día más difícil.

Así mismo, conocer un poco la realidad política de este país, lo desconectada que está su sociedad respecto a los problemas del mismo me lleva a pensar que en el fondo nosotros no estamos tan mal, pero calma, en un solo sentido. Entendiendo que ese “estar mal” se refiere a que mal que bien en Venezuela tenemos una leve conciencia política de lo que nos está pasando, sabemos que estamos mal ahora sólo tenemos que hacer algo para solucionar esto. ¿Fácil? No, nadie dijo que eso sería fácil, para eso necesitamos hacer muchísimas cosas, no sólo en cuestiones políticas como cortar todas las cabezas que nos están haciendo daño y que a cuenta de “la unidad” nos hacen mucho más daño que muchos afectos al gobierno; sino también a nivel de consciencia social, cultura, turística y demás.

Venezuela es el mejor país del mundo, es un país donde puedes tener todo lo que quieras y además está lleno de gente maravillosa. Conocer Buenos Aires, Guadajalara, Ciudad de México y otras más que quisiera conocer te hace recordar que no hay nada como estar en casa, aunque esa sea una casa de locos. Que cada sociedad tiene sus problemas, y que esta aunque esté más al sur o nosotros aunque estemos más al norte sufrimos de los mismos males desde hace 200 años. No sabemos quiénes somos, no sabemos cómo somos, en fin, los mismo problemas “de adolescentes” que tenemos por ser aquello que llaman una “sociedad joven”.

En fin, más al norte o más al sur da lo mismo, tenemos los mismos problemas, las mismas tensión y solo unos pocos logran salirse de ese juego macabro que es la política tropical que tenemos en América Latina, pero igual que ha sufrido todos los continentes, nosotros aún tenemos  más cosas que pensar, que vivir y qué conocer. Pero sé que algún día podremos sentirnos mucho más orgullosos de ser latinoamericanos y sobretodo de ser venezolanos.

La falta de memoria es común en esta tierra, pero también deberán ser común los escritores y monumentos que constantemente nos refresquen los recuerdos y nos traigan la vida de vuelta, para no olvidar que lo que ha pasado ha sido todo consecuencia de nosotros mismos.

 

 

16

Nov

Y me fui

Y así, como quien no quiere la cosa, agarre mis macundales y me monté en el  avión… una nueva aventura va a comenzar… Ya les contaré más por acá..

2

Nov

21 cosas que quiero y necesito

Para recordarme algunas cosillas:

  1. Quiero saber qué quiero
  2. Necesito terminar la tesis y graduarme
  3. Quiero un par de converse nuevos
  4. Necesito y quiero aprender a querer
  5. Necesito un poco de más de paciencia y entender la tolerancia
  6. Quiero un buen libro para leer.
  7. Quiero enamorarme otra vez de la vida.
  8. Necesito alejarme de la rutina del país.
  9. Necesito vivir cosas en otros lugares.
  10. Quiero conocer más gente interesante.
  11. Quiero poder dormir una noche sin soñar.
  12. Necesito un abrazo de mis amigos,
  13. Quiero llevar a mi papi a Canaima y al fenway park
  14. Quiero tomar cafe con un buen libro en la mano
  15. Necesito comenzar a escribir sobre “los amores de mi vida”.
  16. Quiero y necesito encontrar una razón para quedarme
  17. Quiero ponerle mi medalla a mi mami.
  18. Quiero imaginarme miles de mundo posibles
  19. Quiero quererte sin hacerte daño
  20. Quiero reconciliarme con Caracas
  21. Necesito comenzar algo nuevo…

Sólo porque a veces está bien pensar para afuera, pero es muy importante reflexionar para adentro. Pensar el país es agotador, pero pensarme a mi misma es una experiencia que poca gente entiende y que toma mucho tiempo.

El viaje en la vida debe ser externo, pero no debemos olvidar que por dentro también viajamos.

6

Oct

De aquello que no entendemos

Hace casi un año, comenzamos a darle forma a una idea para las elecciones del 26 de septiembre que recién acaban de pasar. En ese momento, la idea era casi perfecta, solo tenía un detalle: involucraba a demasiados seres humanos con ganas de poder.

En la vida he hecho muchas cosas de las cuales me siento orgullosa, hay otras en las que simplemente diré: salieron. Pero hay otras en la que puedo decir: aprendí, pero han podido salir mejor.

Venezuela es un país que anualmente se enfrenta a un proceso electoral, donde –como es de esperarse- comienzan a aparecer  todas aquellas ganas de tener poder y ocupar algún cargo (aunque sea buró número 57486, pero cargo público al fin). En todos estos años de procesos electorales he aprendido muchísimas cosas, he entendido cómo funciona el hombre cuando está en modo “animal político”, pues se es un animal político, buscando “eliminar” a todo aquel que sea su “competencia” aún cuando no existe tal categoría pues el enemigo no esté en el mismo bando sino en el contrario.

Sin embargo, de todos los procesos electorales, en este último que acaba de pasar es donde me he sentido peor ¿la razón? Me tocó vivir de cerca a ese mundillo político llamado “líderes de la oposición –viejos y jóvenes”. Y Aunque este artículo no tiene ganas de desanimar a nadie, aunque eso parezca- sí tiene como finalidad hacer un llamado a la reflexión a todas aquellas personas que lo lean.

Aun no entendemos el proceso, seguimos teniendo demasiados vicios encima. Ver cómo se crearon más de 10 iniciativas distintas para la defensa del voto deja mucho que decir de aquello que nos llamamos: luchadores por la democracia y la libertad –aunque también esto suene contradictorio. Dice, por ejemplo, que no entendemos que esta situación no se presta para vivir en una democracia normal. Que no entendemos tampoco que en la unión VERDADERA está la fuerza, esa que ellos tienen y que es difícil de combatir.

La mala distribución de recursos y la carnicería electoral fue otra de las cosas que me marcaron para el resto de la vida en estas elecciones. Ir a reuniones donde tenía que callarme mi opinión porque a unos no les gustaba y me podían vetar, ir a esas mismas reuniones sin saber quién decía la verdad y quién mentía, quién eran infiltrado y quién estaba cuadrado con otros partidos ha sido de las cosas más agotadoras y duras que me ha tocado a mi corta edad. Sobre todo porque en mi cabeza ingenua yo sólo pensaba (al principio): “esta gente quiere salvar al país”. Pero automáticamente venían a mi mente recuerdos de estos once años y recapacitaba.

Ver, que una pared recién recuperada en el boulevard de Catia, fue llenada con papeles de un candidato de oposición, cuando en Altamira tenían pendones en los postes para no ensuciar las calles, me hizo indignarme –y eso no es resentimiento- y pensar que mientras no entendiéramos cosas simples de esta realidad, sería muy largo y difícil el camino a transitar.

No le importamos a muchos de esos políticos, tampoco a estudiantes o recién graduados que creen tener –todos- un falso poder de fantasía que les da Chávez cual papá que le hace creer a su hijo que es quién manda en la casa. Escucharlos hablar, verlos reir, muchas veces me provocaba nauseas pues es difícil hablar en nombre de un país sin conocer a su gente y mucho menos su realidad.

En Fin, Hace ya una semana que fueron las elecciones y este artículo lo escribí una semana antes de las mismas, sólo para poder tener un panorama de las elecciones que se avecinan. Esperemos, que cuando este artículo salga yo misma esté equivocada y los resultados hayan sido mejores de los esperados. Pero aún así, sólo quiero decirles que aún hay cosas –millones- que no entendemos de este país, que no entendemos de este proceso, que no entendemos de la política; y mientras esas cosas no las entendamos, lograr la tan esperada voluntad política tardará en llegar y Venezuela seguirá siendo destruida.

Por ahora, yo ya hice lo que tenía que hacer, sacrifiqué mucho de lo que no tenía, hasta mi tesis la postpuse para esto. La verdad es que aún no he comenzado algunos capítulos, porque “esto era más importante”; y ahora me voy, con el corazón chiquito pero contenta de este mundo de política, porque para mí (en este momento) poner en orden mi vida y ayudar a personas en situación de riesgo es más importante que seguir aquí. Gracias por todo. Y adiós.

(Salimos mejor de lo que esperaba, ganamos 65 puestos en la asamblea, pero aún así: nos falta mucho por aprender. Nuevamente este post solo tiene la intensión de dejarnos una reflexión para que en las próximas elecciones no perdamos tanto tiempo en cosas absurdas y salgamos a ganar con todas las de la ley).

24

Aug

Caracas: Tenemos que hablar

La vida me regaló la dicha de nacer el mismo día en que te fundaron, solo que muchos años después, además nací en ti, así que siempre he tenido una extraña conexión contigo. Sin embargo, tenemos que hablar.

No temas, no quiero hacerte daño, ya suficiente daño te han hecho los malos gobernantes y aquellos ciudadanos que no te viven como yo. Te confieso que en gran medida ellos son los que hacen que hoy te diga estas tres palabras que todo el mundo odia.

He pasado 24 años feliz a tu lado. Ambas hemos sido cómplices de cuanto hemos querido hacer. Caminar por tus calles imaginándolas limpias era una de mis cosas favoritas para hacer. Comer helados en tus plazas y ver los rostros que hoy me hacen decirte esto. Pasear por tus parques, tus curiosidades, el Ávila que te protege y la historia que te define. El barrio, la urbanización, los boulevares y esos techos rojos que nunca conocí. También las iglesias, y el metro que atravesaba tu majestuosidad y cientos de cosas más que ahora no quiero nombrar.

Sin embargo, en este último año nuestra relación ha decaído; eso tiene que ver contigo, conmigo, con todo y al mismo tiempo con nada. La política se ha metido en cada rincón de tus esquinas y en cada poro de mi cuerpo, no sé cuándo pasó, pero quiero detenerlo. El problema es que ya no me siento segura contigo y eso me duele, hablar con la gente que forma parte de ti es cada vez más difícil, casi imposible. En fin, sencillamente nuestra convivencia va de mal en peor.

En 24 años tampoco me había despertado triste y con ganas de estar en otro lugar, y eso hoy es lo más común en mi vida. Jamás pensé mi querida Caracas que tuviese que despedirme de ti de la manera en que lo hago hoy.

¡NO! Aún no sé a dónde me llevará el destino, tranquila que tu eres mi ciudad, pero para que esto avance definitivamente necesitamos un tiempo, separarnos. Ambas sufriremos y será duro, entiende que es por nuestro bien.

¡NO! Tampoco es fácil para mi despedirme o decirte estas cosas, porque eres tu, porque son muchas cosas, sueños, experiencias.Porque te conozco y me conozco.

Tranquila, el momento es difícil, así como lo fue decidirme, así como lo fue decírtelo, escribírtelo. La vida nos unirá nuevamente así como ya lo hizo una vez. Tu eres bella y para mi la mejor ciudad del mundo, aunque no las conozco todas lo sé, pero hoy necesito mi espacio sin ti, para poder disfrutarte, para extrañarte.

Caracas, gracias por escuchar. Te quiero.

3

Jul

A veces…

A veces, en este país lleno de oportunidades, siento que se me acaba la energía. En días como estos, donde dejé todo para quedarme en casa por estar “agotada” siento que realmente no vale la pena hacer tanto sacrificio por problemas que se convierten en cotidianos.

A veces, cuando ya no puedo ni concentrarme en un tema que me apasiona, siento y pienso que estar aquí simplemente es un castigo del destino y que el futuro está lejos de aquí.

A veces, pararme de la cama es lo más difícil del mundo, tanta pasión no sirve de mucho cuando el planeta entero parece ser más grande que las fuerzas de cambiar la realidad de un país.

Sin embargo, cuando esas “veces ocurren” y hay momentos en los que todo se ve imposible, pienso que sencillamente es tiempo de ordenar, sonreír y corregir todo eso que está mal. Tomarse un minuto o un fin de semana y alejarte de todo, aunque eso (al parecer) nadie lo pueda comprender, porque a veces, para seguir luchando con pasión debes tomar un respiro para el gran salto que vendrá después.

A veces, me provoca mandarlo todo al sipote, pero muchas veces entiendo que seguir adelante es lo más importante porque un día, uno de estos días, todo tendrá sentido.

Por eso, a veces, solamente siéntate en un lugar que te guste… Toma un respiro profundo y recordar que, como dice Polar, sí se puede. Sólo que a veces, es más difícil que otras veces.

22

May

A Jordy…

Sí, todos los días cuento los días para que regreses a la tierra que no nos deja ir. Sí, me aguanto lo que me dicen que estoy enamorada de ti, y que por eso quiero que regreses; pero no. Estoy enamorada de esa forma en la que estás tú enamorado de esta tierra, esa forma en la que tras cada artículo o discusión me haces recordar que es por este bello país y su gente por quién luchamos. Sí, quiero que regreses porque eres un idealista que como yo ve la posibilidad de un país de primera. Tenemos el mismo sentimiento, sólo que yo aún no me he montado en el avión de salida.

Mi amigo, el que por un año se fue a estudiar, es de mis pocos amigos que se fue con ganas de volver y el que nunca me ha dicho que ha pensado si quiera en la posibilidad de quedarse un ratico más. ¿Capricho? Capaz los dos tenemos de eso, un capricho por que las calles de Caracas sean tan seguras como las calle de cualquier país del primer mundo que nada tiene que envidiarle a Venezuela.

Sueño en mi capricho venezolano que recorrer el país sea un viaje de aventuras y no de riesgos. Sueño con que en lugar de pensar siempre en la economía del país, también se piense en la tecnología y el arte de mi tierra. Sueño que algún día dejemos de decir: este país; y pasemos a decir: MI país. Sí, somos muchos los que estamos aquí y que aún no vamos a salir (por lo menos no por mucho tiempo), pero saber que tú estás allá y te vienes para acá, y no obligado, hace que me den más ganas de luchar, porque sé que no soy la única idealista que quiero hacer algo por el país.

A ti amigo, gracias por darme esas ganas que a veces se me van, gracias por recordarme que pensar el país es importante, pero que también es necesario accionar y trabajar, que sí es posible que nuestro país –a pesar de los dinosaurios- pueda avanzar. Gracias por ser mi amigo y gracias por recordarme que escribir es importante.

Nos veremos pronto en las calles de nuestra bella ciudad. Gracias amigo.

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