Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

6

Jan

Caracas, se acabó.

Pasaron los días de diciembre, lleno de gente y rostros nuevos. Lleno de vino, comida y excesos. Eran días en los que nos quedaríamos solo tú y yo, más nadie entendería cómo era aquello de “disfrutar Caracas de maneras diferentes”, nadie lo entendería, jamás lo harán.

Pero llegó, el viernes, las vacaciones, la facilidad de sacar sonrisas, disfrutar momentos juntas,  soñar con futuro lleno de locuras.

Se acabó el tiempo, se acabó la hora. Lo único que no se acabó era lo que no tenía planificado que llegara. No sé si se acabará, pero sé que aquí está y que por ahora solo lo sé recordar.

¡Qué calles! ¡Qué canciones! ¡Qué Caracas!

Ya no estarás aquí, tampoco yo . Escoger destinos distintos fue la última parte de la estrategia. Es agotador seguir luchando, mi Caracas, contra este sentimiento. Es necesario partir.

No será hoy, tampoco mañana, pero será pronto.

En un futuro, sé que nos cruzaremos nuevamente. Entre tus calles, divinas, renovadas, llena de nuevas experiencias. Llena de nuevos cuentos.

Por ahí nos vemos, y seguro conversaremos. Entre el viento y el Ávila, entre el rojo y los cantos.

Ahora parece que por fin, logré encontrar un final.