Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

12

Apr

Historias de sangre en Caracas

– 8am, Caracas. Baja apurando el paso porque se quedó dormido, anoche escuchaba a uno de los candidatos presidenciales y hoy va tarde. La opción le gusta porque le promete tener realitos en el bolsillo y seguridad. Tiene una hija de 4 años que vive con su mamá porque son de los que metieron la pata cuando recién cumplían los 17. Su mamá vive en Apure y él vive aquí con un tío, se tropieza con un señor en la parada. Tres disparos. No hubo responsable. Para ellos: Ajuste de cuentas.

– 10pm, Caracas – Centro Comercial San Ignacio. Camina por el estacionamiento, acaba de salir del cine con sus amigas, sabe que va tarde a su casa y está nerviosa. Corre al carro, saca el sencillo para pagar, se baja y paga. Arranca. Sale del estacionamiento, cuando llega al semáfono se le para un motorizado al lado para robarle el celular que contanto esfuerzo acaba de comprar. Acelera. 15 disparos. 3 impactos en su cuerpo. Un malandro malo para disparar. No hay responsable. Otro le roba el celular. Para ellos: ajuste de cuentas.

– 2pm, Caracas – La Vega. Llega a su casa cansada, está en la calle desde las 5 am, trabaja limpiando oficinas. Tiene 4 hijos más o menos pequeños de 4 padres diferentes. Ella, como Venezuela, es una mujer con baja autoestima y que se dejó engatuzar por el primero que se le paró enfrente y le habló bonito, “la puntica nada más” y nueve meses después tenía un muchacho. La comida no le alcanza, su hijo mayor de 15 años llega lleno de sangre. Salió a “buscar trabajo para ayudar a la mamá” y se metió a malandro. Alguien sangra en Caracas, él tiene un celular más para vender y su mamá lo cuidará porque “los reales no alcanzan y trabajo no se encuentra”. Para ellos: todos los años que pasaron antes de los últimos 14 años.

Para ellos no habrá justicia.

Esto no ocurrió realmente, no que yo me haya enterado o lo haya presenciado, pero estoy segura que historias como estas se han repetido en la ciudad y en el país desde hace años y en los últimos tres meses mucho más.