Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

18

Jun

La batalla que aún no entendemos

Quise poner aquí varios links de las noticias más importantes del país, pero justo cuando entré a las páginas de los periódicos me di cuenta que casi todas las noticias son importantes, los temas: Inseguridad, economía, problemas sociales ¿cuál es la batalla entonces? ¿Cómo se establece una prioridad en la lucha? No lo sé. Lo que sí sé es que este gobierno es experto en hacernos olvidar los problemas importantes desde hace más de 12 años y aún así hay quienes no lo saben.

¿Tanto importa que la FAO haya reconocido que “aquí se trabaja por la seguridad alimentaria”? Para la ONU, por ejemplo, en Cuba existe una democracia, ¿De verdad creen que una “ley de lactancia” evitará que las mamás del tetero u otras fórmulas? En Indonesia la masturbación está prohibida, ¿Importa si Maduro viaja en Cubana de Aviación o en Conviasa? Aquí nos aumentaron el pasaje a 5 bolívares en rutas urbanas y ni contar en las interurbanas, ¿Ven lo que quiero decir? Espero que lo vean, porque sino es mejor que dejen de leer.

En Venezuela, como debe ocurrir en un montón de países, el ego parece que está por encima de resolver el problema que realmente importan: Tener un país con servicios básicos decentes, educación de primera, buena economía, seguridad social y donde podamos desarrollarnos, ¿Cómo se logra esto? Fácil, con ciudadanos responsables que entiendan que cada cargo de elección popular es importante pero más allá de eso, con ciudadanos responsables. En fin, con más ciudadanos y menos pueblo, ¿Qué pasa con las organizaciones civiles y políticas?

Hace días hablaba con unos amigos sobre las protestas de origen social. No sé si ustedes lo saben, pero las protestas sociales no son espontáneas, ¡NO! Las protestas sociales no se dan porque conscientemente un día todo el mundo decidió salir al mismo sitio a protestar, ¡NO! Ocurren porque existe una organización previa. Vamos, ¿No has visto V de Vendetta? Ok, si no la has visto, deja de leer, anda a verla y vuelve. No es difícil.

En Venezuela, porque solo conozco mi país y solo me duele mi país, se está dando una batalla que aún no entendemos. No se trata, creo, de pelear por profesores universitarios con sueldos justos porque ¿Qué es un sueldo justo en una economía en decadencia? No se trata de tener más militares y policía en la calle porque ¿Qué se está haciendo para prevenir el delito y desarmar a los chamos en los barrios? (Ojo, no cuenta la “comisión voluntaria del desarme”, eso es solo un chiste más). No se trata de si la Ministro Benítez decide “prohibir el uso de instrumentos musicales” en los estadios (Vale acotar que ese mismo día dijo en su cuenta de Twitter: “Es FALSO que el ministerio haya prohibido el uso de instrumentos en los estadios”… La Ministro firma gacetas sin leerlas), porque ¿De verdad habrá gente dispuesta a cumplir la ley?

Se trata de que aquí hay mucha más gente capacitada e inteligente capaz de gobernar este país, ¿El presidente de verdad dijo que sembráramos los pollos? Da lástima verlos –a muchos de ustedes- peleando las batallas incorrectas. Este país es gobernado por un circo de mal gusto que es incapaz de aprenderse sus chistes de borracho triste, entonces ¿Por  qué no se da la batalla correcta? ¿Dónde están los jóvenes que, como yo, creen que una Venezuela mejor es posible? ¿Dónde están las organizaciones políticas y civiles con jóvenes dispuestos a arriesgarlo todo? ¿Peleándose un cargo? ¿Viendo quién le jala más bolas a Capriles para que “lo monte en el coroto”? Están haciendo el ridículo.

Sé que estamos mal porque más allá de la crisis económica tenemos una gran crisis moral y me da lástima reconocer que hay personas, de esas que peleaban por las mismas causas que yo, que hoy en día pelean “por un carguito”, “por unos dólares” o que su argumento sea: “Chama, todos tenemos que comer”.

Hace rato creo que estamos dando la batalla equivocada y espero que muchos de ustedes también lo crean. Llegará el momento de pelear la correcta, pero mientras tanto dejen de prestar tanta atención a tonterías y recuerden que la escasez, inflación y seguridad seguirán con nosotros un rato más. Si quieren seguir en las batallas equivocadas, entonces ábranles la puerta, sírvanles un cafecito y disfruten de la compañía. Por ahora, no queda más que hacer.