Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

14

Jan

Sé libre

Ayer me hice un nuevo tatuaje. Una frase cliché. No me gustan los clichés, pero incluso eso es uno. De hecho, uno de los más grandes. Hace unas semanas pensaba en algunas cosas de mi futuro, y me repetía una y otra vez en mi cabeza “sé libre”. Creo que el concepto de libertad es relativo como todos los conceptos en la vida. Eso creo yo, al final del día todo es una construcción que se hace a través del lenguaje. De a ratos me vuelvo nominalista.

Cuando pensé en tatuarme, lo primero que me vino a la cabeza fue algo que había leído hace tiempo de Foster Wallace por la ironía de querer tatuarme una frase cliché, luego: Qué carajo, quiero la frase porque es lo que quiero en la vida, por lo menos en los próximos años porque planeo vivir hasta los 92 y falta mucho para eso. Foster Wallace decía:

El sarcasmo, la parodia, el absurdo y la ironía son formas geniales de quitarle la máscara a las cosas para mostrar la realidad desagradable que hay tras ellas. El problema es que una vez desacreditadas las reglas del arte, y una vez que las realidades desagradables que la ironía diagnostica son reveladas y diagnosticada, ¿qué hacemos entonces? La ironía es útil para desacreditar ilusiones, pero la mayoría de las ilusiones desacreditadas en los Estados Unidos ya se han hecho y rehecho. Una vez que todo el mundo sabe que la igualdad de oportunidades es una bobada, ¿qué hacemos ahora? […] Aparentemente todo lo que queremos hacer es seguir ridiculizando las cosas. La ironía posmoderna y el cinismo se han convertido en un fin en sí mismas, en una medida de la sofisticación en boga y el desparpajo literario. Pocos artistas se atreven a hablar de lo que falla en los modos de dirigirse hacia la redención, porque les parecerán sentimentales e ingenuos a todos esos ironistas hastiados. La ironía ha pasado de liberar a esclavizar. Hay un gran ensayo en algún sitio que contiene una línea acerca de que la ironía es la canción del prisionero que llegó a amar su jaula.

Foster Wallace.

Sé libre, pero libre a tu manera. Sé quien quieras ser y cuando te canses de esa persona, cambia. Sí, todo suena a autoayuda, pero creo que en un mundo donde los medios, las redes sociales, la sociedad, el dinero marcan y definen más la vida que en cualquier otro momento, es necesario recordarlo. Entonces, yo decidí ser libre, libre a mi manera. Libre en una manera que, probablemente, solo yo entienda y que, afortunadamente, no pasaré horas explicándoles.

Hoy, con mi nueva tinta, mi nuevo tatuaje, mi nueva historia, solo sé que quiero ser libre. Mañana veremos.