Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

17

Jul

El buscador te borró ¿Por qué yo no?

Por ti comencé a escribir mucho más de lo que ya lo hacía. A ti iban dirigidas mis palabras, sólo para que tu me leyeras y comentaras cuanto amabas leerlas y cómo tu vida no tendría sentido sin ellas. Pensé por un momento que éramos “cómplices” -una de mis palabras favoritas en la vida-. Ella misma, la vida, con un poco de tu ayuda me demostró que no, que la complicidad se alcanza con los años y no sólo con los días.

A ti te escribí más de mil palabras, estabas siempre ahí ¿Por qué no habría de escribir? ¡Gracias! Tuve un buen saldo: dos blogs, nuevos lectores, más creatividad. Pero tú, me hiciste creer en cosas que pensé eran sólo para aquellos que -con un poco de ayuda de Disney- podían lograr. Pensé que la compatibilidad y la conexión que existía podía llevarnos a vivir cosas increíble, pero nuevamente no fue así.

A ti te escribí una carta leída por más de mil personas, más que las que leyeron a Toto el año pasado. Hoy, no sé qué pensar pues el egoísmo egocéntrico de aquel hombre que hace cosas por buena vibra no me deja ver qué es lo que hay detrás de tus palabras. Despertaste en día sólo para descubrir que yo ya no estaría ahí. Corrí desesperada el día que yo misma lo leí, no podía ser, no lo podía creer, no sabía qué me pasaba por la cabeza.

Contigo imaginé mundos posibles y hoy sólo te digo que todo esto que siento debo guiarlo a algún lugar y ese es aquí, donde sólo pueda escribir, desahogarme y nada más. Donde si me leen y me comentan está bien, y si no también. Tu tienes el mismo problema de la mitad del planeta: NO dices las cosas cuando quieres decirlas por miedo a la reacción. Yo era así y vivía en el miedo ¿Hoy? Lo digo y ya. Por lo menos sé que no moriré pensando: ¿Qué hubiese pasado si…? Creo que es de las frases qué más odio: What if (por si en español no entendiste). 

El “nosotros” que soñé hoy no pasa de ahí. Capaz estés, en este momento, escribiendo, pero me parece que no. Me enamoré de ti y ya me tengo que ir. Tu, cuando descubras que te enamoraste de mi será tarde, tan tarde como ya hoy lo es. No quiero que, ni remotamente, me llames, me busques. Esto es eso que crees que es: Un Adios.

Mi buscador de Twitter te borró ¡¿Por qué yo no?!

16

Jul

Se busca: Hombre capaz

Enero 2011, un año nuevo comienza, cumpliré 25 años, no tengo trabajo, llegué de Buenos Aires hace unas semanas, espero irme a España en marzo. Saldo: 24 años, no tengo quién me quiera, ni tampoco a quién querer; mis amigos casados o empatadísimos todos y las frases de moda: “Lau, eres tremenda chama, llegará pronto”; “No te preocupes mi Lau, todo estará bien, seguro llegará alguien para ti”. Y lo que yo me preguntaba: ¿Dónde está el carrizo ese?

Me he enamorado pocas veces en mi vida, pero ahora que ando en onda de “descubrir qué quiero en la vida” no me queda de otra más que hacer un anuncio clasificado y ver si allá afuera está el que es, tampoco es que pido mucho chico. Veamos.

Se busca: Hombre de edad promedio, guapo para mi, pero no un modelo de revista. Interesado en hablar  y con capacidad para escuchar. Un poco alto o por lo menos un poco más que yo, así cuando use tacones -aunque no me gusten- nos veremos muy guapos juntos. También tiene que ser un poco más viejito que yo, pronto cumpliré 25 y pues no es que me quiera casar ya, pero tampoco es como que quiero vivir con el problema de “no estoy listo para el compromiso”. Que baile es importantísimo, y si no lo sabe hacer que igual lo disfrute porque entiende que para mi el baile es parte importantísima de mi vida.

Busco un loco apasionado por vivir, que ame escribir aunque sea para dejarme una nota en mi oficina. Que aprecie los buenos libros y no me mire como loca cuando le diga que Saramago es uno de mis autores favoritos. Que quiera viajar y que comprenda que Elías Canetti siempre estará conmigo como guía para escribir sobre viajes. Que su lugar favorito tenga código de área +58.

Debe tener amor por el cine, sobre todo el francés y entender que el cine nacional está en crecimiento y que ver “El chico que miente” es importante para mi. El arte, la fotografía, el teatro deben ser cosas que disfrute, no me importa si sabe o no de técnicas y esas cosas, sino que se ría feliz de mis interpretaciones locas. Que tenga buen sentido del humor, que me haga reír, así será más fácil que le caíga bien a mis amigos, que no se moleste porque bebo, que se una a mí en las cruzadas por el ron, que le gusten los planes improvisados al punto de convencerme de hacerlos. Quiero un hombre seguro de sí mismo, inteligente que no sienta miedo de una mujer del siglo XXI.

Sencillo, aseado, bailador, que le guste pasar horas en la cama haciendo todo lo que nos venga a la cabeza, que con una mirada pícara me haga entender que es momento de mover la fiesta a otro lugar. Busco un hombre que entienda que lloro en las películas, que tengo hormonas inestables, que sea capaz de decir  sin temor dónde estamos parados.

Un hombre que ame a los niños y que no odie los campamentos. Que nuestras mamás sean cómplices de nuestra locura. Y nuestros papás se llenen de camaradería. Ese hombre, debe comprender que amo cantar aunque no lo hago bien. Que me mata la música llanera, que Masseratti es mi biblia y los Amigos Invisibles mis panas. Que Drexler fue mi novio en otra vida y que Shakira sigue siendo mi amiga.

Por último, busco un hombre que muera por mi, que me atienda cuando lo llame porque una canción me recordó a él o porque hay una tontería que debe saber. Que me haga feliz, que mis amigas me envidien un poquito porque siempre tienen una sonrisa y un beso guardados para mi.

No sé si este hombre existe, pero si estás por allá afuera y lees esto, chamo apúrate porque no quiero que nos equivoquemos de tren. Ya casi tengo 25, creo que es el momento de encontrarnos. Aquí estoy.

Lau.

15

Jul

Vivo Caracas: Tambores de San Juan

Para Andrés y Luisfer…

Caracas, ciudad mágina en la que -por cuestiones del destino- me tocó nacer. En ella he vivido muchísimas cosas, de hecho esta ciudad podría contar nuestras historias mejor que nadie. Sin embargo, cuando se trata de vivir cultura urbana, cosa que he hecho en grandes ciudades lejos de casa, la cuestión no es tan sencilla. Ver gente en la calle cantando, bailando, vendiendo artesanía es lo que caracteriza los fines de semana de ciudades como Madrid, Barcelona, La Habana o Buenos Aires, pero no Caracas.

Como todo, las cosas han cambiado un poco; la nostálgica ciudad que antes era de techos rojos vuelve a ser una ciudad para ser vivida. Nuevamente, gracias a mi amigo Andrés y ahora también a Luisfer me fui un sábado (18/06/2011) al “callejón de la puñalada” en Sabana Grande, a los repiques de tambor del Grupo Herencia. Podría sonar un poco “tenebroso” al principio, digamos que con la inseguridad de la ciudad un lugar con ese nombre no debe ser nada agradable. Pero, como era de día accedí, sabía que sería tremenda experiencia.

La tarde comenzaba en un callejón bohemio de Caracas, con artesanos caraqueños, pero también unos cuantos importados. Nos recibieron con las ropas típicas que suelen usar aquellos que por la vida van sin mayores complicaciones. Al llegar a la mitad del callejón, me encuentro con mis amigos, con Hilda -una gringa que está de intercambio en Venezuela haciendo su postgrado y enamorada de esta ciudad-, y luego Mafe -quién desde ese día sería mi aliada en varias cosas-.

Todo indicaba que sería una tarde diferente, unos minutos después comenzaron a llegar rostros familiares como Sasha, Clau, Mancerita y uno nuevo, pero con la que también hice Click: Ale. Con sabor venezolano y característico caraqueño, minutos después ya éramos amigas, hacíamos bromas y nos disponíamos a disfrutar de los tambores y enseñarle algo a Hilda.

Gente de todo tipo acompañaba a San Juan. Jóvenes que se acercaban en busca de buena vibra, creyentes del santo que venían a pasearlo y cantarle y hasta uno de aquellos personajes bohemios que con incienso nos hizo reír al ofrecérselo al santo.

Estando ahí, no podía evitar pensar en la inseguridad y de a ratos el miedo se hacía presente llevándome a sentir lo injusto de vivir en una ciudad tan bella y con tanto para dar, pero sometida inevitablemente a los estragos ocasionados por quienes, desde el poder, olvidan que su labor debe basarse en cumplir con una población que confió en ellos más allá de ideologías quedadas en el tiepo.

Y como todo, las palabras que hoy comienzan con un reconocimiento a lo divino de vivir en Caracas de una manera diferente, terminan siendo un llamado a la reflexión de que las cosas no estarán bien mientras la palabra “miedo”  se apodere de nosotros.

Dejando eso de lado, reconozco que viví un sábado diferente y que le doy las gracias a ambos (Andrés y Luisfer), mis buenos amigos de la vida por regalarme, entre sangueos, tambores y ofrendas, un sábado diferente en medio de mi ciudad. Gracias también a mi Mancerita por impulsarme a ir y bailar al son de los tambores de mi grupo Herencia en pleno corazón de Caracas.

15

Jul

El placer de… Escuchar y bailar tambores en la costa. San Juan 2010

Espero vestida y feliz que pasen por mi casa, hoy será un gran día porque después de mucho tiempo podré ir por primera vez a unos repiques de San Juan Bautista en las costas de Vargas. Naiguatá será mi destino el día de hoy.

De rojo, como el santo, se pinta completo el Estado Vargas a la espera de los tambores se celebra una gran misa donde el cura nos da un sermón de alegría y hace –como siempre- un llamado a la paz y a la unión de los Venezolanos. La fiesta de San Juan está por continuar.

Esta fiesta, llena de repiques de tambores, de sangueos, se celebra religiosamente todos los 24 de junio con la finalidad de conmemorar y recordar a todos los esclavos que teníamos en Venezuela, sobre todo en las costas. Este día era el único día libre que tenían los esclavos y casualmente coincidía con la celebración de San Juan Bautista.

Naiguatá

Al llegar ahí, con el calor, el color rojo, las empanadas y la música comienzo a sentir una mística bastante extraña, pero agradable. Una magia. El pueblo completo está alegre, entre aguardiente y guarapita se suman cada vez más tambores hechos en casa, con tobos viejos y cueros secos, con adornos e inscripciones referentes a peticiones a San Juan. La mística une a un pueblo que probablemente el resto del año está divido.

Al son del tambor y con un calor insoportable –refrescándome con una cervecita- comienza el recorrido al pueblo después de la misa celebrada en la pequeña e histórica iglesia de Naiguatá. Es un espectáculo.

A donde voltees tendrás gente bailando, contenta, regalando comida para honrar a San Juan, fotógrafos de todas partes de mundo hacen su trabajo; seguramente con la intensión de hacer un reportaje sobre lo importante de estas celebraciones. Este día, Vargas completo está de celebración.

El Culto

Parece mentira, pero muchas veces hablamos en nombre de este país lleno de realismo mágico, lleno de todo, sin darnos cuenta que en la esquina se celebran las tradiciones más importantes. Me propuse algo: Recorrer Venezuela y vivir sus tradiciones. Algún día lo llevaré a cabo. Sin embargo, mi consejo para todos aquellos que el día de mañana (u hoy) hablan en nombre de este país es que conozcan y vivan sus tradiciones, nuestras creencias, entendamos a nuestra gente, tal vez, el día de mañana hasta sean mejores gobernantes, mejores venezolanos.

Gracias al pueblo de Naiguatá por abrir las puertas y ser tan amables con caraqueñas como yo, que sólo queríamos vivir un día diferente entre el estrés de la ciudad.

15

Jul

Pensé que no existías

 Caracas, 19 de Febrero de 2011

Pequeño,

Aquí me encuentro, sentada otra vez frente a la computadora, con el BlackBerry a un lado y pesando con qué palabras llenar esta hoja, imaginando momentos mágicos que guardaré en mi recuerdo y que algún día, cuando tenga 64 años –como la canción de los Beatles-, podran hacerme feliz ¡Sólo estoy un poco loca!

No sé si ya te lo dije, no sé si quiero que te enteres ahora; pero después de este fin de semana quedó claro lo que ambos sentimos. Debo decírtelo porque tú eres quién me inspira a escribir. Así que agarra la sillita y lee con calma que lo que viene es todito para ti.

Pensé que no existías. Daba por sentado que en este mundo donde todas mis amigas ya encontraron su otra mitad, yo me quedaría sola y con los crespos hechos. Sin agua, sin luz, sin CADIVI y sin mi media naranja. Bueno, todos lo hemos pensado en algún momento, inclusó tú, aunque te hagas el loco.

Después pensé que si en algún caso existías, entonces llegarías cuando ya estuviese tan viejita que ni un helado podríamos comernos, por eso de la plancha dental y el frío ¿Sabes? Pensé que te podría encontrar en otras personas, menos mal que lo noté a tiempo, antes de terminar como la canción pavosísima de Arjona “sin daños a terceros”. Y como siempre, teniéndote en frente de mí, bastó que me escribieras “bonita” para comprender que por el resto de los días no me alejaría de ti.

Cuando me enteré que sí existías y que eras para mí, me encontré llorando en conciertos pensando en ti, imaginándote en cada letra de canciones sobre todo en una –super cursi por cierto- que dice algo así como “yo nací para amarte”. Y es que no me cabe la menor duda, pensar en ti me hace simplemente feliz.

Me enamoré de ti con una mirada, me enamoré de tu sonrisa, de tu cabello, de tu ser, de ti. No podría más que pedirte que nunca te alejaras de mí. En mal momento llegamos, nos cruzamos y nos encontramos, pero como yo sí creo en eso de “el tiempo de Dios es perfecto” ¿Tu no. Estoy segura de que fue perfecto el momento en que nos miramos a los ojos y sentímos estar solos en el mundo.

Parece que nacimos para estar juntos, aunque nuestros rumbos ahora estén por caminos distintos, sé que pronto se encontrarán. Siempre tuve miedo de estar sola el resto de mis días, y ese miedo sin fundamento dejó de estar conmigo después del primer abrazo, el primer pensamiento, la primera sonrisa y sobretodo, la primera carta.

El tiempo pasará, ahora sé que sí existes y que estás aquí, no tengo preocupaciones en mi cabeza, o sea sigo sin luz, sin agua, sin CADIVI, pero contigo. Seguiremos nuestros caminos separados, terminaremos con nuestros destinos unidos, encontraremos la paz necesaria el día que nos demos el primer beso, ese beso mágico que ambos hemos esperado durante todos los días de nuestra vida.

Nuestra historia está comenzando y será de las que ya no se hacen en las películas de cine, no es una historia llena de Regueton, sino de Tango y sabor. Tranquilo, no hay prisa, tengo toda la vida para esperarte sin cansarme, porque llevo bastante rato en eso. Y por favor, no corras después de leer estas letras. Pronto estaremos en Buenos Aires como lo planificamos en sueños.

Siempre y solamente tuya.

Laura.

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