Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

16

Dec

(Te) Miento

Cuando me despierto con una sonrisa y digo que soy una persona feliz, (te) miento.

En ese momento en el que pienso que ya nada importa, (me) miento.

Los días de lluvia, cuando digo que no me gusta caminar bajo el agua porque siento que estoy grande para eso, (nos) miento.

(Te) Miento cuando, al pedir un café, lo pido bien caliente porque he aprendido a esperar(te).

(Me) Miento los días que me da por ponerme los audífonos y caminar por esas calles en las que (nos) construí(mos) una historia.

Y finalmente, (nos) miento, cuando digo que ya no (te) pienso.

12

Oct

De esto va aquello de “querer a un país”

Domingo 7 de octubre de 2012, Caracas – Venezuela, 4:30 am.

“Hoy es el día más importante de vida, no el de mi boda papá ni el de mi graduación, es este. Este día es el día en el que se define mi futuro, el tuyo, el de mi sobrino”, eso le dije a mi papá mientras me tomaba el primer café de la mañana y veía cómo comenzaba a aclarar la mañana en Venezuela.

“Es primera vez, mami, que nos despertamos a votar y suena una de nuestras canciones, escucha y canta conmigo ‘cada vez son miles y miles y miles’, esto es señal que algo bueno está pasando”. Esto le comenté a mi mamá mientras esperábamos que mi hermano terminara de arreglarse.

“:) Buenooos díaas, que desgracia tener que esperar hasta las 6 am para ir a votar, pero que brutal que acá se escucha una de las canciones de Capriles, de nosotros. Te pegaré un grito en cualquier momento, te aviso cuando llegué a donde me toca trabajar” Algo así le dije a Johann, mi amigo inseparable de elecciones y luchas universitarias desde el 2009.

Caracas, 12 de octubre 2012, Caracas-Venezuela, 10.15pm.

Estas eran mis emociones en la madrugada del 7 de octubre. Me levanté, con una sonrisa, con olor a esperanza. Me puse mi camisa “Venezuela, votar está de moda”, la tenía en la gaveta desde noviembre del 2011, me la hiceron para usarla ese día. Agarré mi acreditación y bajé a votar con la mejor de mis sonrisas. Estaba confiada, teníamos todo lo que necesitábamos -o eso pensé-. Al llegar al centro vi una cola inmesa, solo la había visto en 2003  y ahora, confirmé que aquí la gente vota cuando la presidencia está en juego.

Llegué con una sonrisa a mi mesa, no tenía ganas de pelear con nadie, solo quería poner mi dedo en la cara de Capriles, pedirle a Dios y a mis abuelos e irme a trabajar. Eso hice. Voté con mi canción en la cabeza, revisé emocionada la papeleta y por primera vez no tuve miedo delante de la máquina.

Ese día hablé durante casi todo el día con esas personas que me dan fuerza. Sabía en qué sala y en qué lugar estaban todos esos amigos y compañeros que durante años han estado a mi lado en elecciones. Son 7 años trabajando, son 6 elecciones, son muchos amigos encontrados. Sumar a esta gente a mi vida es de las mejores ganancias de estos años.

Tempranito nos pasamos mails, nos escribimos por Facebook, nos enviamos bendiciones, abrazos y buenas energías. Vi al Rafa al llegar al teatro Chacao, me sentí tranquila al saber que él estaría ahí. Vi a Bernardo a lo lejos, a David, gente con la que he trabajado y en la que confío, amigos que sé que como yo están aquí para cambiar el país y no para pelearse por un cargo.

El día pasó, los reportes iban y venían, las denuncias, los mensajes. Mi comunicación constante con mis jefes y amigos (gracias a los 3) me daba confianza a seguir paso a paso mi trabajo, ellos confiaban en mi, ellos sabía que mi trabajo de años tenía que rendir frutos, ellos fueron parte de mi apoyo durante el día.

Mi hermano, quién le hizo fotos a Capriles, se fue con Pedro y Caps a entregar unas fotos y hablé con ellos, les sonreí, les dije que sería un día histórico que íbamos bien. En sus miradas había esperanza, tranquilidad, confianza de que esta vez sí estábamos bien.

Por unos minutos sentimos la felicidad, la esperanza, el amanecer, la mañana que aclara, las ganas de seguir aquí. Por unos minutos sentimos a una Venezuela despertar y decir “quiero progreso”. En mi sala me tocó trabajar con chamos de 21-23 años, chamos que -como mi hermano- estaban a punto de vivir su primera gran decepción en una elección nacional para la que trabajaron. Yo ya llevo 3, creo que he aprendido, como leí por ahí “uno llega a saber a manejar esas cosas.”

En media hora dejé de hablar con todos los que me escribían, solo hablaba con Johann, no contestaba llamadas y a mi mamá solo le decía “mami, tranquila”. Los rostros y las órdenes cambiaron. Opté por ponerme mis audífonos, escuchar Masseratti y jugar uno de esos juegos de mi iPhone.

Hablé con Isaac B y le dije que -como le había dicho semanas atrás- no estaba lista para una decepción, que no tenía idea de lo que pasaba pero que me lo imaginaba. Dejé de contestarle, necesitaba fingir demencia, distraerme con cuentos de elecciones pasadas y para eso estaba mi amigo J.

A las 8.15 pm la coordinadora de mi sala me puso la mano en el hombro, en ese momento supe lo que estaba pasando y escribí un mensaje en la compu que pegué en todos los chats que tenía abiertos y mandé los DM’s correspondientes: “perdimos, es oficial”. Tragué profundo, no podía ni quería derrumbarme delante de gente que en un solo día se habían convertido en mis amigos, mis nenés de lucha, los chamos a los que se les tiene que dar fuerzas.

Cuando escuchamos a Tibisay solo podía pensar en qué decirle a mi mamá que creía en Capriles y en un cambio, cómo explicarle a mi sobrino que no lo hicimos todo, cómo le decía a Santiago que probablemente tendría que irse a jugar fútbol en otro país, cómo le explicaba a mis amigos que Venezuela acaba de decirnos “tenemos que hablar”.

Subí al teatro a escuchar a Capriles, las lágrimas corrían por los rostros agotados de personas que durante meses habían dormido poco porque la campaña era la prioridad. Era impresionante. Salió el flaco con ese temple que lo caracteriza a decirnos a más de 6 millones de personas “aquí quien perdió fui yo, no ustedes”. Al terminar sonó “está aclarando la mañana en Venezuela”. Los camarógrafos y periodistas al terminar la rueda de prensa comenzaron a llorar, todos los rostros tenían la misma dirección “ninguna, por los momentos”.

Llegué a la casa de mi amiga donde dormiría esa noche, su hija -mi casi hermana- me recibió con una cerveza y los ojos hinchados, le escribí a mi mamá que estaba tranquila, seguía hablando con Johann y mantenía mi temple. Minutos después me escribió Isaac “Ay Laurita, perdimos. Perdimos Laura Carolina”, no recuerdo qué le dije, pero recuerdo que intercambiamos análisis de lo sucedido y eso hicimos días después. Esa noche hablamos un rato,  me dio fuerza saber que  esta elección algo bueno me había dejado, un nuevo amigo.

A las 3 de la mañana me fui a dormir, con alcohol y cansancio en la cabeza, tranquila porque mis amigos estabas todos en sus casa o en sus lugares de hospedaje. Aquel día fue el día más importante de mi vida, descubrí que he madurado y entendí que a pesar del “Tenemos que hablar” de Venezuela, sí hay un camino, no es posible que la gente valiosa en Venezuela sea menos. Sé que problamemente muchos tengan(amos) códigos postales diferente en unos años, pero sé que cuando tengamos que volver a luchar estaremos al pie del cañon, de primeros como siempre.

Querer a un país va de muchas cosas, va de lo que todos creen que es, para mi de esto va eso de “querer a un país”.

29

Jul

Licencia para mi cuerpo

Si me preguntaran qué quiero diría, sin dudarlo, que quiero darte una licencia para mi cuerpo con derecho de entrada permatente a los paréntesis de mis piernas, donde tiempo se desdibuja del lienzo de mi espalda. Un encuentro de espacios donde el sudor sea el responsable de las fusiones más perfectas.

Una licencia para que tus manos, con plena libertad de expresión, serían capaces de jugar con las pequeñas montañas de mi pecho y serían días de no despertar, solo disfrutar. Una licencia de mi cuerpo, para ti con ganas de mi. Para mi, con deseo de ti.

Una tinta, la de mi piel, que entre juegos de paréntesis y puntos, escriba una historia que entrelace sonrisas, dramas y fluidos.

Y si me pides que te de la licencia, buscaré el momento perfecto para entregártela justo cuando menos lo esperes. Y si decides que ahora no es el momento, deberás saber que aunque haya otros en el camino esta licencia que ahora te describo será solo para ti, con libres accesos.

6

Jul

Caracas, en tu noche

Caracas de nocheSe hace intransitable aquella ciudad de antiguos techos rojos. Se siente tenebrosa cuando el sol, por miedo, decide marcharse temprano a otro lado del mundo. Caminar, tranquila, dejó de ser una opción desde que las estadísticas dejaron de ser números y sensación para convertirse en el amigo, el vecino o él mismo.

Cuando llega la luna y las pocas luches que alumbran son las de las estrellas, el miedo sale a caminar de la mano de la violencia. El día se acaba cuando sales de la oficina y correr a tu casa. Ser joven se transformó en una actividad extrema donde, incluso, los planes en una casa pueden ser increíblemente peligrosos. Caminar en el metro genera sensación de película de acción. Caracas no es la ciudad de la furia de Cerati, la Caracas que muerde de Héctor Torres o la del retrovisor que retrata Ángel Zambrano. Caracas, la de antes, ya no es la misma.

La vives, la respires, la sientes. No queda de otra cuando irte no es parte del plan y tampoco es una opción, no por falta de dinero sino por amor. Aunque, como todo, ese amor también tiene un límite y llega el instante en el que la relación se hace insostenible y que el quiebre se hizo y no hay retorno al punto de inicio. Es ese momento, justo ese instante, en el que descubres que seguir peleando contra algo irreparable no tiene sentido. Tu y yo ya no somos compatibles y pelearme contigo no es una opción, es mejor retirarme antes de que algo peor ocurra. Es que no se puede seguir con el juego del miedo.

Las balas esta noche saldrán a buscar refugio en nuevos cueros de inocentes o culpables. Todo se iguala cuando, sin ropa, los difuntos en la calle se cruzan sin reproches, sus sangres corriendo los unen y los hacen parte de un número macabro que ahora se llama muerte. Sabes que la vaina está grave cuando te imaginas destruyendo. Pero sabes que oculta, entre sombras, la Caracas que quieres se esconde y por ahora no saldrá. El trabajo será descubrir su escondite y sacarla de ahí.

28

May

Visitas a una chica que escribe

Laura SolórzanoEl maestro Benedetti pasó por mi casa esta tarde. Quería confirmar el buen uso de mi táctica y mi estrategia. Al rato, Fito apareció con un vestido y un amor mientras Sabina con su cigarrillo me decía que era más guapa que cualquiera. Un poco más tarde, pasó Cortazar para invitarme a jugar a la Rayuela con la enfermera Cora.

Woody me pidió cambiar los toqueteos en lugares inapropiados al distrito de Manhattan, las calles en aquel lugar eran tan oscuras como la calle Morgue donde Poe vivió unos crímenes interesantes que serían narrados en una carta robada. Unas horas después, Jason me dejó una nota para ti que decía: “She’s a beautiful mess and so do you and all the stuff”. El chino que facha Rufa nos planificó un fin de semana en el be.happy.aquí y Girondo me invitó a volar entre espantapájaros por los cien años de soledad del Gabo.

Canetti, por su parte, me comentó que quería acompañarme en mi siguiente viaje y ser el Testigo ocular de todos esos paisajes. Aunque Gioconda Belli me dijo que antes de partir  escribiera en mis Pergaminos de la seducción para que René los pusiera a dar la vuelta al mundo. Para Patrick todo aquello tenía un perfume digno de ser repartido por el mundo de Sofia. Los boheme, en un mail, me pidieron calma y que si te enviaba un flamingo, tu entenderías de qué se trataba aquella parranda.

El Principito perseguía un conejo blanco que lo llevaría a un país de maravillas, donde a Alicia encontraría. Increíble que todo aquello pudiera ocurrir solamente un sábado cualquiera, en la tarde, en algún parque. Dalí tomaba té conmigo y pintaba rinocerontes para pelearse con Van Gogh por un lugar en mi corazón. Ambos, a su manera, lo tenían asegurado.

En mi lienzo se han pintado historias. En mi cuerpo, justo ahora, te escribo. Un chica que lee, que escribe y siente en misticismo de encontrarse con personajes que narran su vida en diferentes momentos.

18

May

El mundo según Iris

Érase una vez una niña muy tremenda que jugaba con juegos artificales. Iris era piromaníaca. Un día, sin querer un fosforito le estalló en la cabeza y mágicamente sobrevivió. En su pueblo sabían que Iris sería una niña peleona, con un cabello incontrolable y unas ganas de salvar al mundo. Su pueblo nunca comprendió que ella tenía su propia visión del mundo y es lo que ahora les vengo a narrar.

Iris se había trasladado a la capital para realizar estudios y todas esas cosas que en los pueblos no se pueden realizar. Ella no consumía ningún tipo de sustancias psicotrópicas, simplemente tenía una manera particular de ver el mundo: todo estaba siempre bien. Un día, a Iris se le presentó un pequeño problema en su trabajo. Ella era la responsable de solucionar los problemas en las cárceles del país en el que vivía. Le habían dado esa responsabilidad porque la creían capaz de solucionarlos por su espíritu rebelde, su cabello alocado y su tono de voz único. Solo que sus jefes tampoco habían comprendido que Iris tenía su propia visión del mundo. Para ella todo estaba siempre bien.

Ese día del problema de su trabajo se le salió de las manos. Las personas que vivían en ese país, por lo menos en la ciudad donde estalló el problema tenían una percepción real de la realidad. Sí, real de la realidad. Ellos escuchaban disparos, gritos, veían humo salir de los pabellones de las cárceles y además tenía -en algunos casos- unas cuantas balas en sus apartamentos. Ese día, aquella gente no logró hacer nada más que esperar la solución de un “no sé”.

Sin embargo, Iris -que tenía su visión del mundo donde todo estaba siempre bien- dio unas declaraciones y aclaró lo que todos creíamos inaclarable. Iris dijo:

“La comunidad está feliz y contenta” así comenzaron las declaraciones. Los muchachos ayer estaban celebrando el triunfo de Pastor, el piloto ¿Saben? Bueno, resulta que nosotros les organizamos una parrilla para que pudiesen celebrar tranquilos, esa es la explicación del humo que salía de los pabellones. Verán, las parrillas salen con humo negro por el carbon ¿Nunca han hecho una parrilla? Luego, lo que ustedes pensaban que eran disparos y ráfagas de ametralladoras no eran eso; estamos practicando para la celebración del año nuevo. Como saben somos el primer país del mundo en absolutamente todo lo bueno y no podemos quedarnos fuera de una celebración increíble para recibir el año. No, no había luces porque era de día ¿Están locos ustedes? En fin, todo está siempre bien, aquí no pasa nada de nada y todo está bello ¿No vieron el atardecer de hoy? – Así terminaban sus declaraciones mientras se miraba en el espejo y veía que su cabello seguía tan desordenado-

Los días pasaron y la fosforito Iris seguía viendo el mundo según su conveniencia, según le gustaba, según ella pues.

[Aclaratoria: Solo la primera parte es una declaración real de la Ministra, el resto es “El mundo según Iris” // Esto forma parte de la otra de las nuevas políticas del gobierno, hacer que alguien de declaraciones oficiales para que en la noche nos riamos de todo lo que pasa y olvidemos la realidad de la calle]

11

Apr

Venezuela, Saramago y la mierda

Supongo que desde El Coronel no Tiene quién le escriba usar la palabra “mierda” no debería estar penalizada por intelectuales y académicos. Aunque debo confesar que poco me importa, no suelo usar groserías en mis textos, pero aquí no cabe otra palabra.

Recuerdo cuando hace años decidí leer a Saramago y comencé con ‘Ensayossobre la ceguera’. En aquel momento no lo entendí, no en su totalidad. Sin embargo, con el paso de los años esa ceguera se hacía cada vez más real en nuestro país, bueno en Él país porque el ‘nuestro’ suena más bien a una mea culpa para no sentir que tiramos la toalla hace tiempo.

Saramago decía: “…es lo que decimos cuando no queremos mostrar nuestra debilidad, decimos, Bien, aunque nos estemos muriendo, a esto le llama el vulgo hacer de tripas corazón, fenómeno de conversión visceral que sólo en la especie humana ha sido observado.” y ahora lo entiendo. “Nosotros” los venezolanos preferimos siempre el ‘afuera’, la ropa, el teléfono, el petroleo, las armas antes de asumir: estamos en la mierda como país.

Solemos sentirnos orgullosos porque “maldonado está en la F1”, por ejemplo, pero somos incapaces de sernos sinceros y decir: no pana, es una mierda. Y quien se atreva a decirlo será tildado de “apatrida”, y “antinacional”. Ja! Ese pseudonacionalismo sobreestimulado que no sabemos manejar y que juramos “me la estoy comiendo, en el mundo nadie ve que estoy en la mierda porque por fuera estoy BUENOTA”.

Y esto lo empato con otra cosa que dijo también Saramago en el ensayo “Dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos.” Hoy en el metro me sentí mal, tengo días con problemas estomacales y puede que sea gracias al agua contaminada, el punto es que me sentí mal, vomité y ni un solo ser “humano” se acercó a preguntarme “¿Estás bien?” no, era mucho más sencillo hacerse el loco, total, ese no es mi problema. Hace años eso no hubiese pasado. Nosotros olvidamos eso que somos para convertirnos en eso que queremos ser para que otros no noten que estamos en la mierda. Y el drama no es porque no me hayan ayudado, el drama es porque también nos hacemos los locos con los hospitales, la violencia, y demás porque “eso no me está pasando a mi”. Somos ese galpon que describe Saramago en el que meten a todos los cieos para que “no contaminen a otros”. Pobres de nosotros. Estamos ciegos y no lo sabemos.

“No hay en el mundo nada que, en sentido absoluto, nos pertenezca” .
Eso no lo hemos entendido. Absurdamente creemos que todos nos pertenece, pero al mismo tiempo lo despreciamos. Ese “deseo de poder” que tiene algunos, que creen que son dueños de la verdad, que pelean por cargos, son tan despreciables como el motorizado que cree que la calle le pertenece, como el señor que te empuja en el metro para sentarse, el Chavista que dice “esta es mi casa (refiriendose al país) y si no me da la gana de hacer nada, no lo hago, que trabajen los extranjeros” o el opositor que se llena de negocios con el gobierno y además reparte ministerios, de esoa que aun no tiene. Somos un país despreciable, pero otra vez, es preferible contestar ‘bien’ a decir ‘estamos mal’.

Esto que sigue no necesita explicación: “La muerte anda por las calles, pero en los corrales la vida no se ha acabado”. Y no solo hablo de la muerte física, sino de esa muerte espiritual que tenemos todos. No tiene nada que ver con la “misa”, tiene que ver con el alma de cada uno de nosotros. El otro ya no existe y por ende no importa. Lo realmente importante soy yo y mi “mundo de poder para joder”. Que mierda.

Yo, como Saramago, me pregunto:

“Cuántos ciegos serán precisos para hacer una ceguera”, ¿Cuántos muertos (exiliados) serán precisos para entender que estamos en guerra?

Y por último les digo “[…] cómo vamos a vivir este presente, sin futuro”.

Y sí voy a votar, y sí seguiré llamando al voto. Pero por el único motivo de negarme a vivir en una ceguera autoimpuesta. Porque la capacidad de indignación puede que sea una virtud y una desgracia, y pues deberé apreder a vivir con ella.

Yo les digo, dejemos de decir: “estamos bien” y comencemos a reconocer que estamos EN LA MIERDA, y probablemente ese día comencemos a salir de la ceguera y a cambiar lo que antes no veíamos.

Como dice @ChavezOfficial: todos tenemos un poquito se Chávez adentro. Y completo yo: y eso es lo que tanto nos molesta.

11

Apr

Caracas, aquí ya no cabemos más

En ti, 07 de abril de 2012.

Hola,

Espero que lo sepas, pero tenemos que hablar. Sí, sé que últimamente nos la estamos pasando genial, yo salgo, te veo, te beso, te admiro, te siento, te respiro. Tu me ves, me abrazas y me golpeas, me besas y me muerdes, me lastimas y me conscientes. Nosotras nos queremos y nos hacemos daño. Nos vivimos y nos cambiamos los rostros para ponerle nombre de Ellos y que todo sea más sencillo.

Sé también que te dije, cuando regresé, que intentaría tener algo contigo y que fuese por siempre, pero es que entiéndeme, quiero seguir contigo pero para eso necesito alejarme, tener mi espacio, mi tiempo.

Caracas, bella, sabes que he cometido grandes errores poniéndote rostro de hombre. Eso nos ha jodido a las dos. Hoy ya no camino tan tranquila por tus calles, allá afuera están Ellas. Esas Ellas que hacen daño y a las que les hice daño. Esas Ellas que no quiero cruzarme porque me recuerdan que fueron las que “ganaron” en esa pequeña batalla (que nunca se dio).

Tampoco estoy tranquila Caracas porque siento que en cualquier momento puedo estar tirada en tu suelo, sin mi celular o sin algún otro amigo. No llores hermosa, tu sabes de lo que te hablo, la inseguridad nos está comiendo las ganas como las termitas a una cama. El Fito se lo cantó a Baires cuando le dijo “Te falta el mambo y te sobran muertos”. Esto es un tengo con un no quiero.

Eres una loca y como todas las locas, seduces y enamoras con ese noséqué que me hace quedarme y quererte, pero al mismo tiempo me asusta perderte y sé que si intento quedarme para tenerte, me perderé en ti y tu en mi.

No, tranquila, no eres tú, tampoco yo. No estoy segura de que sean Ellos y mucho menos Ellas, pero lo que sé es que me tengo que ir. Volveré Caracas, sé que volveré.

Pasaré un rato en Baires o Madrid, y sé que de ti siempre lograré escribir. Oh Caracas, mi Caracas.

Te llevaré conmigo a donde vaya, en mi lienzo, en mi pie y en mi tobillo también. Tu nombre tatuado, mi único y gran amor, jamás olvidado: CARACAS.

No sé qué más puedo decir, ahora que las lágrimas y mis ojos se encontraron, sólo quiero dormir. De ti no me puedo despedir.

Aún no me voy y ya comienzo a extrañarte.

Siempre. Presente.

 

L.

7

Apr

De las borracheras planificadas y otras políticas de Estado

Laura SolórzanoVenezuela, país ubicado al norte del sur, con cucarachas voladoras y un ego capaz de situarnos en el centro del mundo, en el ombliglo que llaman.

País de mujeres bellas, petróleo, beisból y ahora Fútbol. Y también malandros y regueton (Triste, lo sé). País de políticas de Estado ocurrentes y “creativas”.

Gallineros verticales para no pasar hambre. Invasiones de hoteles como solución al problema habitacional (total, ¿Quién viene a turistear en Venezuela?). Calcomanías en los autobuses como parte del plan de “desarme”, <<Señor malandro, No se puede montar en este bus porque tiene arma. Perdón señor chófer>> -diálogo digno de algún mal guión clicheroso-. Y mi favorita: Ley seca (o ley de borracheras planificadas).

Yo no lo había visto así, pero hace unos días un Tweet de Rayma me hizo pensar ¿Qué pasa si me sale una borrachera no planificada? Porque esas cosas pasan y no avisan.

Ya sabemos que la planificación en los países del trópico no es nuestro fuerte, por aquello de no tener cambios climáticos. Así que imagino que el gobierno está planteando la posibilidad de hacernos ciudadanos un poco más planificados y ya que nos gusta la caña pues ¿Por qué no comenzamos por ese lado?

Deberá usted, entonces, suponer que le saldrá algún plan inesperado. Puede que le toquen el alma llanera en la rumbita del amor, se entere de alguna noticia que merezca una celebración o cualquier otro de esos motivos que ameriten una borrachera, de las buenas.

Porque no se trata de esa gente que en febrero te dice: “No chica, yo en Semana Santa (ajá) me voy a la Isla, y claro todas las semanas compro una de ron porque seguro hay ley seca” ¡NO! Esas sí son borracheras planificadas, pero no hablo de esas.

Entonces me pregunto ¿Tenemos que correr como locos a las licorerías un día antes de la ley seca y comprar hasta caña clara? ¿Tal vez debo llenar mi camelback de ron y cargarlo conmigo todos los días “santos” en caso de necesitarlo por “borrachera no planificada”? ¿Será que debo sentirme como una drogadicta ansiosa y recorrer el último rincón de Caracas buscando una piche cerveza que me quite el calor?

En fin, llegué a la conclusión de que comenzaré a prestarle atención a esta nueva política de Estado y me prepararé en caso de que en la próxima ley seca me salga una borrachera no planificada y le diré a mi mamá: Mami, ahora cuando vayamos al mercado tenemos que comprar café y harina (por aquello de la escasez) y RON, CERVEZA y VINO en caso de que me salga una borrachera no planificada.

Ahora brindemos, con agua (sucia), por un país de BORRACHERAS NO PLANIFICADAS.

6

Mar

Marzo

Podría sonar un poco engreído, tal vez acartonado, pero tengo dos años sin pasar Marzo en Caracas. Recuerdo vagamente como son sus calles, su clima, sus colores, el humor de la gente. Este Marzo, será diferente.

Diferente, porque todos los segundos lo son, porque me impuse como filosofía de vida que los días no podía repetirse. Diferente, porque Marzo siempre ha sido diferente, siempre me ha gustado.

Llegan cosas nuevas, buenas noticias, buenas vibras. Este Marzo llega en medio de reflexiones, introspecciones, búsquedas de equilibrios, descubrimiento de aquello que me hace feliz.

Marzo llega con un lienzo, y un pintor que me toma de la mano. Uno que busca trazar lindos recuerdos y crear momentos que sean solo nuestros.

Marzo, no te había escrito, pero te he soñado, eres un mes que desde hace tiempo (sin saberlo) había esperado. Pasa lento, tomémonos un café, escuchemos algo de música, leamos letras bonitas, tomemos fotografías.

Yo, la de siempre, estoy cambiando. Cada día, con sonrisas, descubro aquellas pequeñas cosas que me hacen feliz.

Marzo, querido, gracias por llegar. Justo a tiempo, ni un minuto menos, ni un segundo más.

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