Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

23

Mar

Con izquierdas y derecha no se paga en el presente.

Irse a caminar por el centro de la ciudad, esta u otra de Latinoamérica, siempre dará material para quien pretende dedicarse al oficio de escritor o cronista de los tiempos que vive. En cualquier esquina te cruzas una pelea bizantina que se torna hasta divertida después de un rato. Puedes, eso te recomiendo, sentarte con un té y disfrutar de aquel gratuito espectáculo.

Siempre me parecerá increíble ver cómo algunos se pelean por historias pasadas escrita por gentes de otros tiempos y, sobre todo, lejanas a nuestra realidad, ¿No les parece interesante? Seguramente Hayek y Marx hubiesen podido llegar a un acuerdo en esta época si disfrutarán de un buen trago en algún bar de un rascacielos de alguna ciudad de “izquierda” o “derecha”, daría igual si tuviese un buen paisaje y un divino ron.

Aquellos dos se encuentran en una fogosa discusión, no porque hayan decidido comenzar a quitarse la ropa, sino porque el calor aquella mañana los hace sudar. Qué fácil es crear imágenes cuando se escribe cualquier cosa en un papel, pero vayamos al grano y al punto importante. La discusión está basada –como es de esperarse en Caracas- en las próximas elecciones. Está planteada en los mismos términos que siempre se plantea: el socialismo del siglo 21 y el capitalismo salvaje. Aquellos no han pasado a ser más que dos títulos de folletines políticos que se entregarán a los jóvenes “revolucionarios”. Vaya, la palabra “revolucionario” pasó a ser otra puta del diccionario, le queda bien a cualquiera que sepa usarla y darle un discurso bonito.

Mientras escucho aquella discusión pienso si yo realmente tengo una ideología. Me han dicho, muchas veces, que tengo moral flexible. A esto he contestado que ciertos “aspectos morales” cambian cuando se viven ciertas situaciones. Sigo creyendo (y eso será incambiable) que robar está mal, mentir no es una gracia y que la ineficiencia es el peor cáncer de la sociedad. Pero, ¿Qué es, hoy, la izquierda y la derecha? No lo sé, son dos libritos que tengo en mi biblioteca. Irónicamente tengo el de Hayek justo al lado de Marx.

Para mí, la izquierda es una ideología nostálgica que ha decidido vivir en el pasado, no superar daños de otros tiempos y abusos de otras personas. Unos que buscan vengar un pasado que no tenemos siquiera confirmado. Todo lo que tenemos de ese pasado son las palabras de cada bando que han sido “recuperadas”, las versiones que queremos creer de los chismes históricos. Cuánto le hace daño esta izquierda a nuestra Latinoamérica. Aquellos que la viven al pie de la letra no entiende que no dejar el pasado puede hacernos muchísimo daño en el presente. A menor escala, es exactamente igual que no superar a tu primer novio, ese que te quitó la virginidad y se fue con la más buenota del colegio.

La derecha, en cambio, vive de un futuro incierto. Pretende decirnos que si todo marcha bien económicamente, entonces y solo entonces, podremos vivir bien y despreocuparnos por pequeñeces. Para ellos todo depende del capital, no importa cuántos seres humanos se tengan que sacrificar. Lo importante es saber que, si sacrificamos el tiempo y los buenos momentos, podremos estar bien –económicamente- en el futuro. Estos que “disfrutan” de esta ideología y solo trabajan, terminan con suicidios a principio de los 50 porque recién se enteran que hay cosas más importantes y que no disfrutaron a tiempo. Comparando como la anterior, ellos llegaron vírgenes al postgrado y odiaron a todas las mujeres que no entendieron el poco tiempo que tenían.

En fin, ambas ideologías están demasiado ocupadas de vivir en sus libros de textos aburridos, resentidos y frígidos como para sentarse en un parque, una tarde de un jueves cualquiera, y analizar que el presente no se paga con ideologías poco adaptadas a la realidad. No entienden que la eficiencia y la felicidad serán la mezcla del éxito en todas las escalas posibles de la sociedad. No entienden que será solo cuando se sienten y se tomen un café y comprenda con las buenas cosas de ambas  todo comenzará a marchar mejor. Ambas reclaman y vengan cuentos de fantasías no comprobados mientras que, a diario, pierden a más jóvenes. Esos jóvenes que ya saben que ser “revolucionario” dejó de ser un estilo de vida para ser la puta del diccionario porque “Libertad” ya se ha cansado de ese papel.

No será la primera ni la última en hablar de las ideologías, pero mientras paseo en el centro (de esta u otra ciudad latinoamericana) sé que podré tener estas reflexiones del día.

Ya Cantinflas habló una vez de esto en una de sus películas. Ustedes vean.

 

13

Mar

Sobre número 11

«Escríbeme una carta» le dijo él en medio de aquel café; «No puedo, no tengo ningún tipo de sentimiento hacia ti. No me malinterpretes, somos buenos amigos, solo que hasta ahora le he escrito a los hombres que me tocan algo más que el pensamiento». Así comenzaba aquel cambio de peticiones en el café de la esquina 1122.

«Es absurdo que no puedas escribirme una carta. Tú tampoco me atraes de esa manera, no me malinterpretes, solo quiero que me escribas una carta. Sería mucho más sencillo si pudieses escribirle a esos que te quieren de verdad» continuaba diciéndole él mientras ella recogía su cabello y miraba el reloj.

«Ya van a ser las 11:30 y me tengo que ir, tal vez, algún día te llegue a tu oficina un sobre número 11». Se levantó de la mesa, dejó 50 bolívares para pagar el café, se despidieron con un beso  y ella se fue.

Caminó hasta la oficina, pero en el camino se le ocurrían las palabras perfectas para ser combinadas con el papel que más tarde estaría dentro del sobre número 11.

Pasaron 3 años antes de enviar aquella carta. Ellos seguían siendo amigos, vivían en polos opuestos en el continente y un 11 de enero a las 11:11am llegó a la oficina de él la carta que decía:

«T,

¿Cómo estás?

Tanto tiempo sin hablar, bueno, sin hablar de frente porque desde que nos conocemos hablamos casi a diario por todas las vías tecnológicas que se nos atraviesan en el camino. Y pues sí, no estamos hablando de frente, pero de alguna manera tenía que comenzar esta carta. Creo que hemos tenido una linda amistad, pero hay temas que nunca hemos conversado.

Hace años me pediste que te escribiera una carta. Ese mismo día escribí esta que te estoy mandando, pero como me gusta el misterio decidí esperar tres años para mandártela. Tal vez porque pienso que de aquí a que la leas ya habremos pasado ciertas barreras que aún nos separan. Tal vez hoy podamos hablar de esos amores del pasado que nos atormentan, más a mí que a ti, y de cuándo nos vamos a visitar sin que nadie piense mal. Aunque esa última parte no es preocupante porque no nos importa mucho lo que piensen los demás.

Tal vez, de aquí a tres años, ya habremos tomado más que un café y nos habremos reído de otras cosas que no fuesen las incoherencias que pongo en Twitter. Creo que, para este momento, ya habremos tenido bastantes cuentos como para tener nuestros propios chistes internos. Y bueno, la verdad es que después de esta carta, el número 11 será un chiste interno.

Creo que, lo que intento decir T, es que en estos 3 años decidimos seguir siendo amigos a pensar de la distancia y las extrañas circunstancias que nos rodean, eso es raro. No me gusta hacer amigos, me fastidia conocer a la gente, pero me divierte la gente que no se conoce con preguntas normales, me encanta la gente que sencillamente se conoce en el camino porque intercambian música, porque se cuentan cosas. Creo que por eso es que, hoy, seguimos siendo amigos.

Y bueno, T, aquí está tu carta. Ese día dejé de (des)escribir, tanto, a los hombres que me tocan más que el pensamiento y comencé a escribirme, todo esto ha hecho que, aunque no lo creas, ya tengo un libro casi por publicar. Te avisaré cuando visite tu ciudad para promocionarlo. Espero que, esta vez, nos tomemos algo más que un café.

Un abrazo,                       

C.»

«Debo esperar hasta mañana porque el correo cerró» eso fue lo último que pensó ese día sobre la carta que acaba de escribir, sin saber que la metería en un libro que no conseguiría sino 3 años después.  A pesar de haber escrito la carta para esa fecha, no tenía intensión esperar tanto tiempo. Ella la enviaría y luego le mandaría un mensaje para reírse por haberle mandado una carta “del futuro”. Pero eso no ocurrió.

A veces, en el universo, ocurren eventos cuya explicación no tiene sentido. En esos casos, siempre, es mejor sonreír y dejar fluir.

26

Feb

La semana pasada nos mentimos y fue hermoso.

Fue una de esas mentiras hermosas que parecían ser pre-acordadas en algún contrato o “términos y condiciones” que vienen en las promociones. Nos mentimos como quién miente para poder continuar de una fantasía. Nos mentimos para aferrarnos a un recuerdo de eso que nopudoser porque estamosdemasiadoocupados. Tú me dijiste que estabas full con el trabajo, yo te dije que entendía prefectamente porque también lo estaba. Los dos supimos, desde que leímos el mensaje, que sería el comienzo de esas mentiras acordadas que terminan en mensajes olvidados.

Qué hermoso es mentirse cuando ambos están conscientes de aquello.

Nos mentimos al decirnos que reprogramaríamos el almuerzo tan deseado. Que ese lugar, el del almuerzo, sería nuestro lugar para siempre. Justo en ese momento quise mentirte y decirte que ese día, el de la comida, te daría un libro parecido a mi <<Una chica cualquiera>> de Arthur Miller, porque eso soy yo, una chica cualquiera que se mete en la vida ajena. Porque eso eres, un chico cualquiera que me recordó que vale la pena.

Nos mentimos al decirnos que extrañábamos las largas conversaciones. Esa mentira cómplice que se traducirá en miradas silentes si algún día nos cruzamos en la calle delante de la gente. No habrá reclamos de ninguna parte porque ambos sabremos que mentir, de a ratos, también es hermoso.

Antes no quise mentirte, pero hoy disfruto hacerlo. Nos vemos más tarde, cuando entre mensajes sueltos, nos captemos unas mentiras.

Besos,

Nathalia.

7

Aug

Una no-intensidad

Era mucho más sencillo que se encontraran en un café o se tomaran unas cervezas, pero parecía que aquella tarea no podría ser cumplida. Las ocupaciones de ambos los llevaban a alejarse cada vez más. Un día se cruzaron y ella, sin pensarlo, soltó todo lo que tenía en la garganta sin importarle si su reacción -la de él- sería buena o mala.

Obviamente estoy molesta contigo. No, la molestia no es porque esto terminó o nunca empezó, la molestia es porque contigo no tuve intensidad posible que me permitiera desahogar eso que no-fue, en las no-letras que nunca escribí. Cuando pensaba que todo pasaba, llegaste tú con tus besos en lugares inapropiados, con las ganas de romper las reglas impuestas por otros, con tu sonrisa de cómplice entre cervezas y con una amistad de esas que “no quiero dañar”. Llegaste con tus ganas de días completos sin conexión, de karmas que no se ejecutan y de cielos místicos dibujados por mi. Mi molestia es que te fuiste del lugar en el que nunca estuviste, sin pensarlo, sin explicaciones, sin un último beso… Y como dicen por ahí “sin un último polvo”. Que la necesidad de ti se hizo grande cuando descubrí que esos labios no volvería a estar sobre los míos, cuando dejamos de estar y de no-estar.

Claro, ¿Cómo no voy a estar molesta si un día estás bien y otro desapareces? ¿Si un día me pides besos y luego ni contestas mis mensajes? ¿Cómo no quieres que me moleste y que sienta inmensas ganas de golpearte… Y luego de besarte? Claro, para mi es sencillo porque siempre hubo reglas claras, el juego nunca se salió de mis manos o de las tuyas, o no lo sé. Pero mi molestia es ¿Cómo te gusto locamente un día y cómo puedes ignorarlo todo al día siguiente? No es un tema intenso sentimental, por ti no lloré, no bebí, no fumé. No sé si quiero un “nosotros”, pero quiero un cuento, unas risas, un lo-que-sea, quiero un por qué… O al menos un café.

Él, la miró sin nada que decir, no era posible articular palabras después de aquello. Lo único posible revivir una de las primeras escenas de toda aquella no-relación que habían establecido en donde ambos sabían que habían cruzado las líneas de lo que no se supone. Miró al cielo y notó que comenzaría a llover en cualquier momento, observó su reloj -se le hacía tarde para una cita-, la pegó contra la pared y la besó. Justo en ese instante comenzó a llover como nunca en aquel lugar.

Luego de unos minutos ambos hicieron silencio, se vieron a los ojos y entendieron que todo aquello no sería posible, pero que tampoco lo sería alejarse del todo de aquella no-relación que habían mantenido secretamente en sus mentes desde hace ya varios años. Hubo una despedida silenciosa y no dolorosa.

El cielo aclaró cuando comenzaron a caminar, cada uno en dirección opuesta tal como ocurría en sus vidas.

29

Jul

Licencia para mi cuerpo

Si me preguntaran qué quiero diría, sin dudarlo, que quiero darte una licencia para mi cuerpo con derecho de entrada permatente a los paréntesis de mis piernas, donde tiempo se desdibuja del lienzo de mi espalda. Un encuentro de espacios donde el sudor sea el responsable de las fusiones más perfectas.

Una licencia para que tus manos, con plena libertad de expresión, serían capaces de jugar con las pequeñas montañas de mi pecho y serían días de no despertar, solo disfrutar. Una licencia de mi cuerpo, para ti con ganas de mi. Para mi, con deseo de ti.

Una tinta, la de mi piel, que entre juegos de paréntesis y puntos, escriba una historia que entrelace sonrisas, dramas y fluidos.

Y si me pides que te de la licencia, buscaré el momento perfecto para entregártela justo cuando menos lo esperes. Y si decides que ahora no es el momento, deberás saber que aunque haya otros en el camino esta licencia que ahora te describo será solo para ti, con libres accesos.

2

Jul

Una no-carta

debilidades y vicios A ti no tengo por qué escribirte una carta de amor porque estoy no es una lovestory. No debo, ni remotamente, pensar que te puedo extrañar, que contigo puedo hablar o que de ti me puedo enamorar. Muchísimo menos puedo sentir que te enamoraste de mi. Eso no pasa. Eres mi no-historia, mi no-cuento, mi no-realidad y por eso no te escribo una carta, te escribo una no-carta. No eres mi no constante. En mi vida no eres más que una no-situación, un nodebiópasarjamás o tal vez un esperoquevuelvaapasar.

A ti no tengo porque decirte que te quiero y mucho menos que te sueño. Eres mi no.

Entenderlo es sencillo. Somos el no-ser del que los filósofos del pasado tanto hablar, esa no-realidad que hacer ahora no había comprendido. Eres mi no-identidad, mi no-intensidad, mi mensaje cambiante y mis no-ganas de pensarte. Eres mi no-post, ese que quise pero nunca llegó. Eres, por primera vez, mi no-escrito. Mi no-texto. Eres esa no-piel que muero por volver a todas y esos no-labios que espero me vuelvan a besar.

Eres eso que, con la práctica de los años, he aprendido a manejar- Tu el amigo, tu el confidente, tu el que nomevaapararjamás. Yo la amiga, la que escucha, la que ojalámepareunratomás. Eres mi no-estar, mi no-querer llamar.

Eres el mensaje que borre, el pensamiento que suprimo. Eres mi no-historia de no-acabar y por esto hoy no te escribo estas palabras que seguro no leerás.

(Y los dos sabremos, cuando el día termine, que esto es para ti, mi carta no cursi e intensa…)

19

Jun

Me declaro incompetente

Laura SolórzanoHace un año estaba en un entrenamiento del campamento y nos hicieron una dinámica que comencé a poner en práctica hace poco. No les contaré de qué iba, pero les diré cuál era la conclusión: Reconoce que no sabes algo, vacía el vaso y llénalo con nuevos conocimientos. Suelo ser de esas personas que se niegan a asumir que no saben algo, primero muerta antes que decir “no sé”, así que corro y le pregunto a mi amigo Google que siempre está ahí para responderme. Sin embargo, hace poco  me pasó algo que Google no me supo responder: “¿Cómo funciona eso de amigos que se gustan y tienen algo y no se complican?”.

Soy, como saben, una tipa que se la da de “relajada”, “desenrollada” y sobre todo “relationships free”, pero un día comencé a pensar -debe ser porque falta poco para mi cumple- que quería una relación. Y el asunto está en que después de pasar por todos estos tipos mala conducta o con poco futuro decidí que era hora de definir qué era lo que quería. Pensando en el asunto descubrí que hasta hace unas tres semanas no tenía idea de qué quería y mucho menos donde lo conseguiría. Pero pasaron unas cosas que me hicieron confirmarlo.

Así que sin ton ni son decidí declararme completamente incompetente en las siguientes materias: amor, relaciones de pareja, noséquecosa con amigos. Y es que si quiero de verdad que las cosas me salgan bien esta vez, entonces es necesario pensar con cabeza fría, no alterarme y dejar las intensidades para los textos y guiones y sacarlos de mi día a día. Asumiré mi barranco: ¡El jevo me gusta! Y haré lo propio: ¡Que la vaina fluya cómo y cuándo deba fluir!

¡Ah! Y por supuesto, que sepan todos: Que no sé cómo se juega ese juego, ni cuáles son las reglas, ni nada. Pero supongo que el asunto va de hablar claro entendiendo que la tortilla (o las cartas) se pueden voltear en cualquier momento.

 

 

13

Jun

De esas cosas que se revisan

… Y que por error te llevan a lugares en los que no quieres estar, descubres que sin temblar fuiste borrada de una memoría.

¿Quién diría que Eternal Sunshine podía hacerse realidad?

¡Querido amigos, hay recuerdos que no se pueden borrar!

[Feliz viaje al sur]

26

May

De los condones, combos 2×1 y otras políticas de Estado en seguridad

Laura SolórzanoO de cómo el Ministro decide repetir las leyes.

“Pásale doble seguro”, “Hazle un doble nudo que así se suelta”, “Mejor píntate la boca dos veces”, “pague uno y lleve dos, porque es mejor tener de más que de menos”. Se presume que frases como esas fueron escuchadas en el despacho del ministro antes de redactar las nuevas políticas de Estado en materia de seguridad en el país de Chino y Nacho.

Bien es sabido que, en algunos casos, asegurar “doblemente” algo puede resultar positivo: cerrar puertas, un color de uñas, un nudo del traje de baños. Sin embargo, hay otras en las que no funciona también: los condones, algunos combos 2×1 y sobre todo las leyes. Me parece que le ministro esto no lo sabe. Tal vez sea de los que usa doble condón para “asegurar” que todo salga bien. La pregunta “¿Qué tienen que ver los condones con la seguridad?” En mi cabeza, mucho.

Pensemos y analicemos medidas como “No usar armas en las camioneticas, metros, lugares públicos, etc”, “No se puede usar armas ilegales” (recientes medidas tomadas por el ministro, yo pensaba que eso ya estaba prohibido). Esas frases no les suenan a “Mejor usamos doble condón, eso da más sensación de seguridad”. Sigo creyendo que esta fue la lógica utilizada por el gobierno.

Todo esto derivará en una confirmación de que la institución en Venezuela es un edificio lleno de gente incómpetente que cobra sueldos. Porque en muchos casos ni bonitos son. Pueden, los malandros y ciudadanos, reírse de las políticas del ministro tanto como lo haría un grupo de adolescentes en el que uno de los integrantes llega emocionado contando que perdió la virginidad, pero usó doble condón y se le rompió. No sé si la metáfora queda clara.

Esto, según mi opinión, generará mucha más violencia, más impunidad. Pensar que una campaña en el metro y esos combos 2×1 que se lanza el ministro y la AN ayudarán a reducir los índices de inseguridad y violencia, es pensar que los ciudadanos nos creemos la historia del ratón de los dientes y del presidente eficiente.

En todo caso, Ministro: Nos vemos el 07, lleve sus condones que probablemente los necesite.

 

18

Apr

Motivos para no enamorarse

Pocas veces pasa, por lo menos en mi vida, que la identificación con una película se de desde el primer segundo hast a el último generando una tranquilidad y revelación que podría ser incluso una epifanía en un nivel más bajo.

Acá les dejo otro diálogo de una película que acaba de cambiar mi vida, acaba de reafirmar lo que hizo la anterior y que me habló. Motivos para no enamorarse:

“El tipo de tipo que se enamora de mi no es el tipo de tipo que a mi me gusta. Y el tipo de tipo que a mi me gusta no es de tipo de tipo que se enamora de mi”.

“Porque cuando alguien se enamora de mi comienzo a sospechar” (y termino corriendolo por acoso y exceso de sinceridad)

 

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