Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

28

Oct

¿Partidos Políticos? ¿Seguro?

Antes de comenzar a leer, recuerdo que mis flores han sido y será siempre para las JUVENTUDES, no para los dinosaurios que han hecho y siguen haciendo mucho daño a este bello país.

partidopolitico

Venezuela a traviesa, al igual que muchos otros países, una gran crisis de partidos políticos. Ya muchos ni siquiera saben para qué es que funciona eso de los partidos políticos. Hace poco le escuché a alguna persona de la “sociedad” civil decir: “es que los partidos sólo quieren llegar al poder”. Y en mi mente pasó esta pregunta: Bueno, pero ¿No es para eso que se crea un partido? ¿No se busca llegar al poder con la finalidad de mejorar un entorno?. Pero, al mismo tiempo entendí uno de los problemas: Ciertas personas de los partidos entendieron (y siguen entendiendo) el poder como un fin y no como un MEDIO para lograr esa transformación necesaria.

Es por este motivo que he querido compartir con ustedes una hermosa cita de mi amada filósofa/politóloga Hannah Arendt. En su libro “Orígenes del Totalitarismo” Arendt comenta lo siguiente:

“La ruptura del sistema de clases significa automáticamente la ruptura del sistema de partidos, principalemente porque estos partidos,siendo partidos de intereses, ya no podían representar los interesesde clases… Los partidos, en consecuencia, se tornan cada vez más psicológicos e ideológicos en su propaganda ,cada vez más y más pologéticos y nostálgicos en su forma de abordar las cuestiones políticas. Habían perdido, además, sin ser conscientes de ello, a los neutrales que les habían apoyado y que jamás se habían interesado en la política, porque consideraban que no existían partidos que pudieran cuidarse de sus intereses… De esta forma, los primeros signos de la ruptura del sistema continental de partidos no fueron las deserciones de los antiguos miembros de  los partidos, sino el fracaso en el reclutamiento de los miembros de la nueva generación y la pérdida del asentimiento y del apoyo tácito y acudieron allí donde vieron una oportunidad de proclamar su nueva y violenta oposición.” (pág. 396)

Esto no es una crítica destructiva al sistema de partidos, es más bien un llamado de atención. Lo que a aquellos que con sus discursos hacen un llamado al anti-partidismo. El del totalitarismo siempre estará latente en nuestras sociedades, mentes y corazones; pero debemos ser nosotros los que distingamos entre uno y otro, pues será necesario atender a este asunto antes de que sea demasiado tarde y el totalitarismo esté en casa al mejor estilo del siglo XXI.

22

Oct

Primarias, consenso, fumanchú

Elegir es una de las cosas más difíciles que le toca al ser humano desde le momento en que nace y comienza a notar que hay distintas opciones para escoger. Cuando eres niño te cuesta decidirte por el helado de mantecado, chocolate o fresa, es una decisión que debías tomar, porque sino te quedarías sin helado; tus papás no gozan de paciencia infinita. Sin embargo, a medida que va pas

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ando el tiempo y comenzamos a hacer más complejos, estas escogencias comienzan también a ser más difíciles.

Cuando estás en el colegio y te gustan dos chamas (o chamos en el caso de las mujeres), no sabes cuál escoger ¿qué haces? Comienzas a ver qué es lo que te ofrecen, cómo te lo ofrecen, qué tan honestas (os) son en sus planteamientos, pero también ves algo importante: el feeling que te dé esa chama. Ese tilín, tilín que no sabemos de qué se trata. Las maripositas pues.

Hoy la oposición, es decir, desde los estudiantes hasta los partidos pasando por ONG’s y señoras en su casa, están en una diatriba: Primarias o consenso. Nuevamente, nos toca elegir. Sin embargo, lo complejo acá del asunto es que “caras vemos, corazones no sabemos”; venimos (todos) de estar cargados de mucha negatividad, no esperamos a que el otro hable porque creemos que nos va a decir algo que no nos gusta, simplemente lo golpeamos a la primera. En fin, estamos predispuestos hacia los que nos representan.

Se acerca otro proceso electoral, y como decía en uno de mis pasados artículos, nos va a tocar correr y encaramarnos porque estamos sentados teniendo un debate “sano” con todos los factores, es decir, la democracia anarquista en pleno por esa necedad de querer ser siempre “in-clusivos”, “in-cluyentes”, “in-novadores”, en fin “in”. Sin notar que eso también hace daño, como todos los excesos.

Factores que dicen: “Yo no quiero dividir” (pero lo hacen); otros que dicen: “nuestro trabajo es SOCIAL” (pero quieren imponer, desde el “ciudadano”, una visión a los partidos); o los que imponen: “aquí se hace lo que yo digo” (nadie les para, pero tampoco le dicen nada). Un sinfín de personas que están dentro de instituciones con la finalidad de imponer su emoción y su razón. En mi cabeza no cabe más que pensar que estas personas lo ven como: “cuando llegue al poder podré cambiar lo que quiere para tener un mejor país”.

Pero la realidad es distinta, el cambio se hace en el día a día, se hace cuando trabajas. Ahora bien, estas personas ¿realmente están pensando en Venezuela o en la realización de su proyecto personal como quien quiere ser el presidente de una empresa? ¿Vale la pena seguir teniendo un “debate ciudadano” sin llegar a nada, sin llegar a consenso mientras los días pasan y el gobierno trabaja?

Debatir está bien, discutir también, pero para eso existen espacios de debates, escuelas, universidades, conversatorios, cafes, rones, etc., pero ¿cuánto más vamos a debatir? ¿Necesitan que hagamos unas primarias para que el “pueblo” decida si vamos por primarias o por consenso? ¿Vamos a hacer potazos para costear las primarias? ¿Y el dinero para trabajar? En fin, si sigo puedo estar preguntando todo el día.

Lo importante del asunto, y hacia a donde apunta mi reflexión, es que señores actores: ¿Hasta cuándo se van a seguir burlando? ¿Hasta cuando? Los días pasan y el trabajo no se ve, pasan y el acuerdo/decisión no se ve. Probablemente las elecciones nos agarren de sorpresa y salgan todo en su rueda de prensa diaria: Esto es un abuso, no lo sabíamos, etc. Pero “Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata es por descuidado”. Al ritmo que vamos, queriendo consultarle todo a 7 u 8 millones de personas, los candidatos terminarán escogiéndose por Fumanchú y las primarias y consenso serán otra estrategia mal aplicada de aquellos que dicen querer a Venezuela.

Debemos ser multitareas para la política, así como lo somos en el día a día. Escuchar a la gente, pero tampoco engancharnos porque lamentablemente: no podemos complacerlos a todos.

17

Oct

¿Quién teme al lobo feroz?

Pedro y el lobo_001387Una mentira dicha muchas veces termina convirtiéndose en realidad. Lo mismo que una sola mentira dicha con convicción nos siembra una duda que no es nada fácil de quitar.

En 2004, 2005 y 2006 vivimos procesos electorales que, desde mi punto de vista, fueron bastante particulares y nada parecidos entre sí. ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? Bueno, para nosotros el CNE, el REP y los partidos políticos siempre han significado un factor de desconfianza en las elecciones. Es como el cuento de Pedrito y el lobo. Ya pronto, espero, verán por qué.

En 2004 la oposición cometió un grave error que el gobierno, estratégicamente, supo aprovechar. Nosotros, los ciudadanos, al final del día seguimos sin saber si realmente ganamos o perdimos. Es decir, siempre tendremos la duda de una (o dos) mentiras dichas con convicción.

Lo chistoso del asunto –si es que tiene algo de chistoso- es que aún no sé quién es Pedrito y quién es el lobo, creo que los personajes se cambian según la situación: elecciones o magnicidios. A ver si me explico: en 2004 vivimos  una campaña “intensa” por la opción del “sí” con la finalidad de revocar al presidente. Eso sí, sin un liderazgo o propuesta por parte de la oposición. Sin una clara organización para cuidar votos, pues con un gobierno así uno nunca sabe y es mejor prevenir que lamentar.

Aún así, cantaron Fraude y sin pruebas en la mano. Es decir, Pedrito gritó: “ahí viene el lobo”, sin haberlo visto. Él sabía, muy en el fondo de su ser, que el lobo llegaría eventualmente, pero algo le hizo gritar sin tener las pruebas. Más o menos lo mismo nos pasó a nosotros. Y tantas veces se repitió que ya nadie sabía en qué creer.

Por otro lado, tenemos a un presidente que comenzaba a descubrir que el dinero, en una sociedad llena de necesidades, hace milagros. Además, creo yo, notó que la campaña por el “sí” estaba dirigida (nuevamente) sólo para un sector de la población. Mientras que, por el contrario, este señor y su equipo (aunque no estén apoyándolo) llegan hasta el último rincón del país para hacer campaña, vender su producto y conseguir adeptos. Sí, ya sé que no debería ser así, pero lo es.  Cuando la oposición gritó fraudé fortaleció a ese lobo que no apareció, sino que probablemente era simplemente una ilusión. ¿Por qué? Porque no estaban las pruebas en la mano, es decir, no tenían las papeletas.

En 2005, tuvimos otra estrategia errada. Nuevamente el lobo de la duda llegaba a muchos hogares venezolanos cuando la oposición hace un llamado a la abstención. Según ellos, con finalidad de darnos a respetar y dejar en evidencia el fraude del CNE. Sin embargo, lo único que hicimos fue entregar el país en bandeja de plata, porque yo, por ejemplo, hasta hoy me pregunto: ¿Qué ganamos? En caso de haber ganado algo, ¿No hubiésemos podido ganar más yendo a elecciones y preparándonos todo el año previo para cuidar votos? ¿No podíamos haber ido a votar y paralelo a eso pelear por el REP, las captahuellas, los militares, etc.?

Estas preguntas las relaciono también con el hecho cuando, la diferencia de 2005, en 2006 llamamos a votar, entonces mis preguntas eran ¿Por qué? ¿No fuimos el año pasado por fraude y este año sí? ¿Cuál es la diferencia? ¿Se depuró el REP? En fin, muchísimas preguntas que, cuando ves la cosa con una lupa, en lugar de dudar en el REP o en el CNE o en si la oposición tiene un pacto con el gobierno; me hacen dudar más bien en su capacidad de trabajo, planificación, estrategia y acción de los actores opositores.

En 2007, el panorama fue completamente diferente, los estudiantes hicieron un llamado, no sólo a votar, sino también a cuidar los votos. A inscribirse como testigos, a inscribirse en el REP, aún cuando no se tenía afinidad con los partidos, la campaña no se basó sólo en decir NO, sino que explicábamos por qué decir NO. Y ganamos la elección. Lo mismo pasó en 2008 cuando los candidatos supieron organizarse.

Ahora bien, ¿de qué va la reflexión y todo este cuento? En que más allá de pedir auditoría hasta de la capta-huellas, debemos entender que también debe haber una organización por parte de todos aquellos que somos oposición, por llevar trabajo a aquellos que sólo han visto una cosa en 10 años.

Debemos pensar que esos votos que perdemos, más allá de perderlos por fraude, los perdemos por falta de trabajo. Es como si en tu vida sólo has visto paredes blancas, en tu cabeza no va a caber la posibilidad de conseguirte una pared multicolor, debemos mostrarle algo diferente a mucha gente. Es lo mismo que con las elecciones, podríamos dejar la alergia a todas las organizaciones (partidistas o no gubernamentales) y comenzar a apoyar un poco más ciertas iniciativas. El punto es que, nuevamente, nos gusté o no: los partidos políticos son la base de la democracia, sino preguntémosle a los Estados Unidos si les ha funcionado. Alguien tiene que comenzar a construir la “unidad”, alguien debe comenzar a abrir ojos, ¿por qué no lo hacemos juntos?

14

Oct

¿Legitimar o no legitimar? ¡He ahí el dilema!

elecciones1¿Cuántas veces no nos hemos hecho esa pregunta? ¿Cuántas veces no te has levantado y has dicho: no voy a votar? Pero… ¿Cuántas veces has tenido una solución diferente? Otra vez el gobierno nos comienza a dividir con sus propuestas electorales y con su eterna campaña para ganar adeptos, cuando nuevamente las fulanas encuestas nos dicen: esta vez sí bajó su popularidad; pero la nuestra no aumentó.

Reconozco que andamos metidos en un gran dilema, como siempre. Queremos ganar las elecciones de la Asamblea Nacional, pero nos molestamos cuando los partidos llaman a inscribirse en el REP porque debemos auditarlo primero. Sin embargo, si nos adelantan las elecciones y nos cierran el registro, entonces peleamos porque los chamos no se pudieron inscribir.  Queremos ir a elecciones, pero los partidos al parecer aún no se han preparado, y tampoco los ayudamos, simplemente les echamos más porquería. Queremos muchas cosas, pero al parecer  no las vamos a hacer nosotros ¡que la haga otro! Y entre dilema y dilema, mientras el chavismo más se unifica, la oposición más se divide en peleas absurdas.

Cuando en 2005 se llamó a la abstención (cosa que en mi opinión fue un gravísimo error) tuve un dilema todo el día, en mi cabeza decía: si voto, estaré legitimando las porquerías del régimen, el REP viciado, la falta de candidatos, pero si no voto entonces les estaré dando el país en bandeja de plata, y estaré legitimando la burrada de la oposición. Así que, en contra de mis papás, me paré a votar por el país que yo quería –aún cuando sabía que no ganaríamos-. El tiempo me dio la razón. Dos años después, en 2007, con el mismo REP, con las mismas trampas, pero con organización: Ganamos. ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Evitamos que votaran los doble cedulados? ¿El gobierno no tenía real para movilizar? ¿Nos tenían miedo? ¡NO! Nos paramos y nos organizamos con tiempo, teníamos las pruebas en la mano de que habíamos ganado. Ya sé, me van a decir: Pero no ganamos con esa cantidad de votos ¿Cómo lo sabes? Mi percepción dice que no, pero es sólo eso: mi percepción.

Últimamente leo en twitter, facebook y demás redes sociales que llamar a votar es una locura, que no se ha pedido auditoría del REP, que en ese sentido los partidos están alineados con el gobierno. Pero al mismo tiempo nos preocupa el hecho de que las elecciones se acercan y no tendremos tiempo para organizarnos. ¿Qué creo yo? Sí, debemos pedir auditoría del REP, pero no frenarnos por eso. Con el REP que tenemos ganamos alcaldía y gobernaciones, ganamos el referéndum (aunque este último no haya servido de mucho). En mi opinión, y no es superficial, las veces que hemos perdido ha sido porque queremos que las cosas las haga otro, porque no nos ponemos de acuerdo en un candidato, porque creemos que la política 2.0 y la política del cogollo funcionan por sí solas.

¿Legitimar o no? Critiqué por un momento la postura de Podemos de levantarse y no votar en la AN con el tema de la LOE. Sin embargo, hace poco entendí que se trata de no ser cómplice de todas las cosas que hace el gobierno, de la falta de institución, etc., pero ¿A quién le estamos haciendo daño? ¿Nuestra conciencia estará más limpia? ¿Los legitimamos a ellos o nos deslegitimamos a nosotros? ¿Estamos haciendo lo correcto? Son cosas que no las sabremos, que la historia hablará por nosotros.

Yo no quiero sonar a loca, pero creo que hemos tenido una estrategia errada. Sobretodo cuando hoy en día, todavía muchos partidos y otros actores creen que hicimos bien en retirarnos de las elecciones en 2005. Hoy, el gobierno quiere hacer algo que era obvio, adelantar las elecciones para agarrarnos desprevenidos. Nuevamente, lo hará. Estamos enfrascados en dilemas sutiles, ¿Me inscribo o no? Bueno amigo, inscríbase en el REP porque es la única forma de construir un país.

Las sutilezas y sensibilidades debemos dejarlas de lado, para eso de las relaciones personales. Porque en el trabajo, en la política, al final del día: la verdad es relativa, todo es cuestión de percepciones ¿o no? Debemos dejar de enfrascarnos en esas cosas y salir a inscribirnos en el REP, promover que la gente se inscriba, presionar a los partidos para que se consiga la unidad en los 81 circuitos (aún cuando el gobierno los quiera cambiar), pero el día de las elecciones, ese día importantísimo: no te quedes en tu casa. Organízate antes para que, a pesar del REP y de la movilización por parte del gobierno, podamos ganar en las elecciones.

Ese día, ese día en que dejemos de pensar en las sutilezas y detalles, ese día comenzaremos a avanzar como oposición. Es obvio que el REP debe ser auditado, yo soy de las así que lo piensa, obvio que debemos tener cuidado con lo que legitimamos, pero también es obvio que debemos saber escoger nuestras batallas, no hacer como hemos hecho hasta ahora que todo se convierte en dilema y me quedo peleando por el negro o el blanco. Olvidando que tenemos matices de colores.

La batalla se da en el campo de guerra, no se da desde una sala con un computador donde es fácil armar y desarmar el país. La batalla se da en la calle con trabajo, no es una sala llena de cámaras con ruedas de prensas. Los dilemas se vencen cuando los enfrentamos, no cuando nos quedamos en el campo esperando que otro (o Dios) nos traiga la respuesta.

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12

Oct

Hacemos lo que criticamos

semosdiferentescopia2cosj0Frases como: “cada ladrón juzga por su condición” o “serás medido con la misma vara con la que midas” suelen estar medidas en nuestra lista de refranes de abuelita que decimos cuando tenemos que poner, de manera muy gráfica, algún comentario.

Podríamos pensar que están alejadas de la realidad. Sin embargo, no es así. Nuevamente quisiera permitirme hacer un análisis de algo que está ocurriendo dentro de la sociedad venezolana y compararlo con el movimiento estudiantil, con los partidos, con todos los que hacemos –de alguna manera- vida política en el país, y sobretodo vida ciudadana.

Nos encanta pararnos en la acera de enfrente y comenzar a destruir (siempre desde lo emocional) a todo aquello que cruce ante nuestros ojos, sin pensar –muchas veces- o reflexionar un poco más allá de lo instantáneo, sin pensar en que muchas veces (no siempre) puede existir alguna estrategia.

De esto también sé mucho, yo también me comporté así por muchísimo tiempo. Mucho antes de 2007 y ese año inclusive, mí única tarea era sentarme a criticar todo sin aportar ninguna solución, me quejaba de muchas cosas que yo misma hacía y simplemente eran mis emociones pensando por mí. Sin embargo, decidí que era el momento de dejar de decir: “bueno yo estoy ayudando porque estoy criticando y eso más nadie lo hace” y comenzar a hacer algo al respecto.

Como venezolanos, y hablo sólo por nosotros pues es la cultura que conozco, solemos contradecirnos bastante. Decimos que queremos que se cumplan las leyes, pero somos incapaces de respetar el semáforo. Nos quejamos porque hay malandros sueltos, pero cuando nos quieren multar por alguna infracción queremos sobornar al policía. No podemos más con la corrupción, pero si tenemos la oportunidad de colearnos lo haremos. Estas mismas actitudes las extrapolamos a la política y definitivamente cada día le hacen más daño al país.

Nos hemos caracterizado por resaltar siempre la figura de un líder mesiánico que viene a salvarnos, pero al mismo tiempo criticamos a algún líder cuando se convierte en demasiado mediático o a hacer buenas cosas pues siempre estará haciéndolo con una intención de hacer campaña. Yo me pregunto: ¿Si es así qué? En mi opinión, la mejor campaña es el trabajo.

En este sentido, pondré un ejemplo mucho más gráfico y que todos vivimos ya en un pasado y seguimos viviéndolo. En 2007, cuando miles de jóvenes en todo el país salimos a la calle con la única intensión de hacer un llamado de atención sobre lo que ocurría en Venezuela tras el cierre de un símbolo nuestro como lo fue RCTV muchas personas comenzaron a prestarnos atención. Chavistas, opositores, ni-nis, pues sabían que nosotros veníamos como con otro código genético para todo. Sin embargo, después de la rueda de prensa que diéramos en la USB no tardaron en llegar las acusaciones de: están pagados, los manipulan, etc. Y con nuestras acciones poco a poco demostramos que eso no era así, que nosotros éramos, somos y seremos independientes.

¿Qué ocurrió después? El movimiento estudiantil dejó de ser de estudiantes para ser de Yon Goicoechea, según los medios y la opinión pública y los mismos ciudadanos que así lo quisieron ver. Pues parece que no podemos vivir, ni creer en la política de otra forma que no sea a través de una persona. Y ojo, conste que no fue él quien decidió ser un “rock star” (como muchos lo llamaban), sino que vino desde la misma sociedad civil, medios de comunicación, partidos políticos, etc., es decir, cayeron en el juego del gobierno de ponerle una cara al movimiento para poder destruirlo.

Hoy en día ocurre lo mismo cuando en la opinión pública, en Twitter y demás entes de redes 2.0 se habla de jóvenes líderes de la huelga y se pretende poner en “guerra” a dos chamos como Julio Rivas y Ángel Arellano, quienes desde su visión de mundo, quieren mejorar la situación de Venezuela. Pues sencillamente, tenemos que tener un líder que salve al país, pero que no esté en ningún partido, pero que haga política y no sea político, que estudie pero que también salga a protestar; y pare usted de contar. Es como mucha carga junta ¿no?

Sin embargo, la realidad es diferente desde adentro, no existe sólo un líder. Somos jóvenes que vemos el mundo de manera diferente, entre otras cosas, porque la 2.0 siempre ha estado con nosotros desde el principio de nuestra conciencia. Somos chamos que creemos que el liderazgo no es algo vertical solamente, y que entendemos que tan líder y tan importante es el que habla en televisión como el que hace las pancartas. Tan útil e indispensable es el que dirige la marcha como el que cuadra la logística y está detrás de cámara.

Es por esto que mi llamado a la reflexión hoy es a dejar de hacer lo que criticamos, es a dejar de pensar en un líder o identificar siempre sólo a una persona, pues un país no se hace un una sola persona, se hace con un equipo de personas capaces de construir una mejor realidad. Y nuevamente, los invito a criticar, pero  no a destruir. A criticar y aportar ideas nueva.

Solorzano.laura@gmail.com

8

Oct

Soy joven, estudiante y político ¿Y entonces?

Este ha sido el slogan de la lucha de muchos estudiantes y jóvenes a lo largo de la historia

Este ha sido el slogan de la lucha de muchos estudiantes y jóvenes a lo largo de la historia

Leyendo algunas “líneas de tiempo” en Twitter he notado algo que me llama muchísimo la atención: cada momento somos más radicales en contra de nosotros mismos. En días anteriores, en la huelga de hambre de los estudiantes del interior del país vivimos cómo jóvenes/estudiantes/juventudes de partidos fueron quienes dieron un primer paso para una de las más grandes injusticias que vivimos en Venezuela: el Crimen de pensar diferente.

Estos muchachos fueron criticados por muchísimos caraqueños (estudiantes y no estudiantes) que no tienen idea de cómo se vive la política en el resto del país. Cuando los chamos llamaron a levantar la huelga se prendió un lío porque era juventudes de partidos políticos y eso quería decir que estos chamos (tal como lo dice el gobierno) no tienen la capacidad de pensar por sí mismos sino que son manipulados por los “líderes” de los partidos. Las universidades de Caracas ni siquiera estaban muy convencidas del concepto de la huelga sino hasta que liberaron a Julio Rivas.

Pero parece que ahora no es sólo el gobierno el que criminaliza, sino también nosotros mismo nos ponemos día a día con más moralismos antidemocráticos que no nos hacen progresar en esta lucha por una Venezuela Libre.

La gente se llena la boca diciendo: los estudiantes hicieron esto y aquello, yo apoyo a esos chamos, ojalá nuestros gobernantes fuesen como ellos. Pero no se detienen dos minutos a pensar que después de eso en que para ese tipo de cosas ellos deben estar en estructuras. Y si los chamos se equivocan les dicen: están vendidos, no saben de políticas, etc. Entonces, ¿nos ponemos de acuerdo o no?

Si lo que realmente queremos es un mejor país, entonces debemos darle un voto de confianza a esos chamos que creen en una mejor Venezuela, que capaz siempre han querido ser políticos de carrera y que están pensando en cómo hacer para fabricar buenas políticas. No pido voto de confianza para los líderes que no sueltan los corotos de los partidos, sino para esos chamos que sí pueden lograr un cambio.

La política en Caracas no se mueve igual que en el resto del país; igual que la del “country” no se mueve como la de Catia. Además de eso estamos súper acostumbrados a que desde Caracas se mandan (desde una oficina) las líneas que se han de seguir en esto o aquello, pues creen que las regiones no tienen “capacidad” de actuar correctamente porque tienen la cultura del cogollo. Y es así, pero también lo es en Caracas y así como hay gente que vale la pena en la capital, también hay mucha gente que vale la pena en las regiones.

Porque señores, les guste o no, estos chamos están marcando la agenda, haciendo historia y pensado en cómo sacar al país para adelante. Y, ojo, no hablo solamente de los chamos que están los partidos, hablo también de chamos independientes que, como yo, no queremos irnos de país y regalárselo a otros que solo velan por sus intereses.

En fin, mi reflexión nuevamente es: dejemos de criminalizarnos a nosotros mismos, estar en un partido no es del todo malo (aunque no tengan aceptación de la gente) ¿Cuál es el problema que alguien esté en un partido si trabaja bien? ¿No están Ocariz  y Capriles en uno? ¿No están haciendo buena gestión? ¿Seguros que no hay gente buena dentro de los partidos? ¿Afirman entonces que sencillamente a los chamos cuando entran en el partido les quitan la capacidad de pensar? ¿Dónde queda esa confianza de que nosotros, los jóvenes, podemos hacer las cosas de manera diferente?

Insisto, yo no defiendo a los políticos viejos, a aquellos que no entienden que el país va primero y que el ciudadano no es sólo un voto, pero sí le doy un voto de confianza a todos aquellos jóvenes (estudiantes o no; en partidos o no) que están haciendo vida política para recuperar la fe en una de las más importantes instituciones de una democracia: los partidos políticos.

Entiéndase política no como sólo la que se hace desde un partido político, sino aquella que se hace también desde lo social. Todo aquel que se ocupe de lo público estará, de cierta manera, ocupándose de lo político.

6

Oct

Partidos vs. Sociedad Civil ¿Hasta Cuándo?

SOCIEDAD CIVIL 1

He sido, por muchísimos años, fiel crítica de los partidos políticos. Soy de esas personas que le pone la lupa a todas esas cosas que ellos hacen, y siempre estoy a la espera de que se equivoquen para yo sentarme y disfrutarlo (aún cuando sé que eso le hace mucho daño a la democracia). Sin embargo, de un tiempo para acá me he dado cuenta del mal que he estado haciendo, aunque sea en mi círculo de amigos. Y, sin perdonarles aún lo ocurrido el 15F (según mi opinión los partidos regalaron la elección), hoy he decidido sentarme y tomarme el tiempo de escribir unas cosas para reflexionar al respecto.

Existe una premisa importante en toda batalla y quien la sepa interpretar bien sabrá ganar: “divide y vencerás”. El gobierno supo aplicar la estrategia, pero somos nosotros (partidos y sociedad civil, incluyendo a los estudiantes) quienes trabajamos para que la brecha sea más grande día a día.

A raíz de la huelga de los estudiantes de Oriente en la OEA he escuchado una serie de planteamientos (incluso míos) que cuando me siento con calma a analizarlos me doy cuenta que en lugar de construir estamos destruyendo. Esto también viene a raíz de un proyecto en el que estoy con Organizaciones Civiles que es una tarea que siento, le estamos quitando a los partidos.

Solemos decir que no vivimos en una Venezuela normal, en una democracia sólida, pero somos nosotros quienes día a día afianzamos ese temor absurdo de vivir en democracia porque al parecer ya se nos olvidó qué era y con qué se comía eso.

Si bien es cierto que las ONG cumplen un rol fundamental para el funcionamiento de la democracia, pues serán ellas las encargadas –en parte- de velar por el buen cumplimiento de gestiones colocando cada vez más y más ojos ciudadanos para que hagan un análisis. También es cierto que no podemos, como organizaciones de la sociedad civil, robarles el trabajo a los partidos y además criticarlos hasta más no poder. Y no es decir: no se pueden hacer críticas constructivas o dar oportunidades de mejora. Se trata más bien de aquellas críticas y show mediáticos que armamos cuando no estamos de acuerdo con algo de un partido o algún dirigente o cuando dicen que nos queremos quedar con las cámaras.

Una ONG no puede pretender hacer todo el trabajo de un partido político, el partido político no puede hacer el de los estudiantes, los estudiantes no pueden hacer el de los sindicatos y así vamos. Es decir, de educación que se ocupen los educadores y estudiantes. De la LOPE que se ocupen los partidos y ONG’s vinculadas al tema electoral, de la salud que se ocupen los gremios respectivos. Pero debemos entender que ni todos podemos hacerlo todo, ni a todos nos corresponde cumplir el mismo rol.

Yo, en particular, no milito ni quiero militar en ningún partido. Parte de haber estudiado filosofía me da esa independencia que necesito para sentirme tranquila sabiendo que puedo pensar y ser tan crítica como yo quiera sin miedo a que alguien me de una señal de veto en alguna estructura. Es por esto que he meditado mucho al respecto y creo que es momento de que cada quién ocupe su rol en la sociedad para ver si podemos dejar de lado las mezquindades, y egos y comenzar a luchar por un mejor país: “aunque yo no tenga el coroto”. Eso sí, generando la confianza necesaria para que el equipo pueda funcionar.

Los partidos políticos son la base de una democracia sana. Ya en un momento nosotros mismos los matamos, pero seguimos sin dejarlos revivir pues tenemos una lucha contra ellos que a veces parece ser más grande que la lucha contra el mal gobierno que tenemos. Es preciso que reflexionemos si estamos haciendo bien al criticar a diestra y siniestra cuanta cosa hacen los dirigentes de este país; o por lo menos los dirigente jóvenes, estén o no en partidos.

Nosotros representamos un cambio de paradigma, somos algo nuevo que está rompiendo esquemas  y aunque a veces dejo de confiar en ellos, en mí, en nosotros; sé que sólo nosotros somos capaces de entenderlo. No tengo fe en los dirigentes (viejos) de los partidos, no tengo fe en la gente que vivió la república 1.0 y que sigue sin entender que la crisis actual fue causa de sus malas políticas. Pero sí tengo fe en muchos de los jóvenes que como Freddy Guevara (UNT), Rafael Bello (UCAB), Carlos Rojas (REDES), Roberto Álvarez (PJ), Ángel Arellano (JDS-UNT), Robert Salazar (UDO-SUCRE) y otros miles de jóvenes más, porque sé que somos y queremos un mejor PRESENTE para este país.

Es decir, con algunos jóvenes dentro de la sociedad civil –como es mi caso- y dentro de las estructuras juveniles de los partidos me hacen pensar que es posible el día de mañana tener una mejor sociedad, una democracia más sólida. En fin, una mejor Venezuela.

Dejamos de lado el Siglo XIX para entrar, finalmente en el siglo XXI, porque la juventud es renovación y esperanza y porque eso representamos para miles de personas.

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