Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

19

Apr

Un país donde pasa todo y no pasa nada

Venezuela Tengo 9 años, (nueve años) involucrada en la defensa de principios en mi país. De mis amigos siempre fui la intensa que hablaba de política, la que faltaba a las fiestas por estar en una reunión sobre “cosas del país”, la loca que “prefería quedarse trabajando por las elecciones a irse al a playa” y la que leía sobre política. La que decidió frenar un viaje de intercambio porque cerraron RCTV y la que nunca apostó por la violencia. Siempre he sido la rara, hasta hace un mes y medio.

El día que murió Chávez muchísima gente se alegró porque pensó que esto había terminado. Yo, en cambio, supe que algo “nuevo” estaba comenzando y que no sería fácil ganar, pero que tendríamos oportunidades. Desde que Capriles aceptó la candidatura decidí apoyarlo y hacer todo lo que estuviese a mi alcance para ayudar a que ganara. No se trata de apoyar a Capriles por un cargo, como sé que hacen muchos conocidos, sino por un país diferente. No puedo evitar ser una idealista que solo quiere un país donde pueda ser una ciudadana normal y segura. Mi lucha, jamás, ha sido por un cargo, un pago y otros “beneficios”.

La campaña fue ruda, pero apasionada. Gente que en su vida se había molestado en observar lo que pasaba en el país, a involucrarse en la toma de decisiones, comenzó a notar que era necesario involucrarse en la campaña. Esta campaña la hizo la gente. La falta de recursos, la idea de poder vencer a Maduro hizo que muchísima gente donara su tiempo y su cerebro (lo más valioso que tenemos) para la campaña de Capriles. Me preocupaba, en algunos casos, el fervor de la campaña porque la lucha de Capriles siempre fue clara: Mi pelea es con el gobierno, no con el pueblo. Sin embargo, para muchos esta pelea era contra el otro que pensaba diferente (de lado y lado). La pelea de Maduro es contra todos, pero eso ya lo sabemos.

Aquellos que hemos trabajado en elecciones desde hace más de 9 (se lee nueve) años, sabíamos qué nos esperaba el 14: violencia, abuso de poder, violación de leyes y Maduro ganador. Muchos nos hablamos durante el día para decirnos: No veo a Tibi reconociendo, esto será un problema. No teníamos una elección trabajando, teníamos -por lo menos- 10. Sin embargo, pasó algo que todos teníamos años esperando; el candidato pidió auditoría. No súmate, no una ONG de niñitos, ¡No! El CANDIDATO.

Para quienes no lo saben, durante años estuvimos perfeccionando los sistemas para recoger denuncias, iniciativas como DefiendeTuVoto, VotoJoven, PanaVota no eran solo uno “carajitos intensos” como nos decían muchos, eran plataformas que, por años, dedicaron su tiempo a perfeccionar la recolección de denuncias el día del proceso electoral. Esto, señores, es un trabajón de años. Entiendo que muchos no lo sepan porque en este país, donde importa más lo que aparentas que lo que eres, el trabajo de hormiga no se ve.

La violencia que le siguió a los días posteriores a la elección puso en evidencia que mucha gente desconocía lo que venía pasando desde hace años en este país. Escuché decir muchas veces “la solución es ir a matarnos en la calle, como los chamos de Egipto”, a lo que me preguntaba si esa persona tenía alguna idea sobre lo ocurrido en otros países y peor aún, si tenía idea de cómo somos los venezolanos.

Muchas de estas personas son de esas que solo andan con su grupo de amigos, que no se sientan a hablar con otro que piensa distinto, que no se sientan a escuchar al país. Qué triste, pero es así. Me preocupa muchísimo que no se esté reconociendo, desde este lado de la mesa, al que está sentado del otro lado. No sé qué tienen en sus cabezas o cuáles son sus problemas de violencia, pero la forma en la que se están haciendo las cosas, para mi, es la mejor.

Tengo 9 (otra vez NUEVE) años metida en esto, unos años más que otros, con mis decepciones, pero siempre vuelvo. Y siempre vuelvo no porque esté esperando un cargo, no; siempre vuelvo porque me importa este país, porque defiendo principios. Si mañana Capriles dice: ya, todo está perdido, ellos tienen razón (cosa que no creo que ocurra); yo volveré a darme la vuelva y seguiré con mi camino, defendiendo principios antes que intereses, pensando en la justicia

capriles

antes que en la igualdad, pensando que sí puede hacer un mundo mejor y haciendo lo que dice mi querida Malfada, seguiré queriendo cambiar al mundo, antes que él me cambie a mi. Si logro, en mi vida, que una persona entienda que esta lucha no es fácil ni violenta, entonces habré logrado algo.

En un país donde pasa todo y no pasa nada, es fácil encontrarse mil opiniones en una sola mesa con gente que se lleva la contraria a sí mismo. Yo, definitivamente, siempre he preferido ser coherente entre lo que digo y lo que hago, por eso leo, investigo y veo las cosas con mis propios ojos. Por eso los invito a leer, reflexionar y bajarle dos a la violencia y a los insultos. El otro también existe, y con ese se puede convivir.

17

Apr

Me tocó vivir en Venezuela (por @vvvblanco)

(Escrito por mi amigo Víctor Blanco)

En este país, mi país, tu país Venezuela lugar en el que tocó nacer, crecer y vivir rodeado de gente amable, solidaria, educada, risueña pero sobre todo libre; fue el mismo lugar donde más tarde me tocaría encontrar el amor y crear una familia ya sin tanta amabilidad, solidaridad o educación por una división política que comenzó hace 14 años cuando fuera electo presidente quien hoy descansa, no se si en paz Hugo Rafael Chávez. Nuestra historia así lo ha demostrado plagada de militares que cuando estos irrumpen dentro de un panorama político para tomar las riendas de un país las cosas no siempre terminan bien, es por ello que cuando contaba con escasos 16 años y habiendo estudiado muy brevemente en una institución militar no pude estar de acuerdo aunque no tuviera ni voz ni voto con esta candidatura, aunque a veces me pregunto ¿Qué sería de nuestro país de haber ganado Irene Saénz? Y otras como ¿estaríamos divididos?.

Pero sin importar lo que yo pensase en ese momento, la gente se expresó y este señor fue electo democráticamente, tras una juramentación polémica en la que bajo sus palabras juró sobre una constitución “moribunda” nadie imaginaría todo lo que ocurría durante esos años venideros ni que serían catorce.

Para recordarlo, el cierre de canales y radios, persecuciones políticas, voz y voto para las fuerzas armadas nacionales, la creación de grupos armados y otros colectivos, parcialización de los poderes públicos, expropiaciones, proselitismo dentro de las instituciones gubernamentales, despidos políticos, la ley mordaza, el control cambiario, el fulano paro, un golpe de estado, más de 161.000 muertes violentas, protestas salvaje, también nos cambiaron el nombre del país inconsultamente, la bandera, el escudo, la moneda cosas de las que muchos nos hubiese gustado ser participes y no excluidos por eso del sentido de pertenencia  y otras un poco más positivas como ciertos programas sociales de los que hoy mucha gente se beneficia estén o no estén a favor de esa causa, también un gobierno de muchas pero muchas promesas por cumplir.

Numerosas personas colocaron sus esperanzas en este presidente pensando que viniendo de la vida militar este instauraría orden y progreso en el país.

Si algo hay que reconocer de Chávez fue que le dio una voz a la desasistida pobreza del país, su error fue no ayudarlos a salir hacia la clase media, sino llevar a gran parte de la clase media a la pobreza tras desasistirla queriendo no que todos fuésemos iguales arriba, sino iguales abajo en la miseria. Surgió entonces una nueva clase de ricos que corruptamente se beneficiaron del desvío de fondos y los recursos del Estado.

De esos años pasados recuerdo que me gustaban muchísimo esos programas de humor que existieron toda la vida como Radio Rochela, Bienvenidos o luego Cheverísimo, lugares en los que se refugiaba la mente y eran como una especie de oasis en los que  la sociedad se reencontraba, se veía reflejada y se reía por un rato sin importar los colores ni las diferencias, cuando fueron muy críticos el gobierno los castigaría censurándolos y sacándolos del aire.

La profundización de lo que fue en algún momento se llamó Bolivarianismo se convirtió luego en Revolución, más tarde en Socialismo del siglo XXI y la profundización de este promete ser un sistema Dictatorial.

El país no aguanta radicalismos ya que Todos Somos Iguales bajo nuestra identidad de venezolanos (identidad: ser pertenecer, ser iguales) no importa lo que el gobierno o los cubanos quieran hacernos sentir, eso debería significar que todos deberíamos someternos a las mismas leyes, costumbres, tradiciones y sobre todo respetarnos como iguales.

Esto último contrasta con el sombrío presente que tenemos hoy en el país, un lugar en el que luego de la muerte del presidente es peligroso disentir, un gobierno que pretende imponerse por medio de la fuerza bruta e irracional y un ente electoral viciado por los intereses individuales antes que los colectivos, en los que se reclama ante una crisis política una solución política, el simple reconteo de 14,000,000 de votos,  una tarea sencilla para un país dispuesto a avanzar y regularizarse y un recurso propio de los gobiernos y gobernantes democráticos.

En esta hora funesta de la democracia venezolana ¿Por qué debería estar yo escribiendo sobre política?, ¿Por qué simplemente no pudiera trabajar en paz y libremente por el país que quiero y cada quien en lo suyo?, ¿Por qué no dejamos llevar por aquello que comenzó hace catorce años?, ¿Qué exactamente debo sentir según este gobierno ilegitimo, por alguien que no piensa igual que yo? Mientras estas interrogantes  dan vueltas en mi cabeza y el país se cae a pedazos, un líder Henrique Capriles Radonsky se erige para defender la verdadera expresión del pueblo venezolano y revertir los daños causados al país  no solo durante los últimos 100 días, que nos hacen hoy en día cada vez más pobres, más tristes, más inseguros y más violentos.  ¿Satisfecho hasta el momento compatriota?

La democracia no se trata sobre sucesión y radicalización, sino sobre alternabilidad, pluralidad, orden, progreso, libertad y la predicación de la fraternidad. FIN

16

Apr

Lo que ha pasado y pasa en mi país

Carta a mis amigos “violentos”

Jamás pensé que me sentaría a escribir algo a personas con las que he trabajado en el pasado por construir un país diferente. No es fácil construir un país en paz, cuando se ha tenido tanta división por tantos años. No sé cuántos países han logrado salir de dictaduras “fachas” sin violencia. Sin embargo, esto no me preocupa porque siempre he pensando que Venezuela es un país que no repite modelos de otros países porque bueno, aquí las cucarachas vuelan.

Hace unas horas Capriles le habló al país y vi muchas reacciones que me confundieron y me llamaron la atención. Gente muy racional que pedía salir a las calles. Por un momento pensé que les había hackeado las cuentas de Twitter, pero no fue así; simplemente se dejaron llevar por las emociones, supongo.

Venezuela tiene 14 años en esta “revolución” que para muchos ha sido terrible, pero que para muchos otros ha sido la salvación. No vengo a hacer una “apología de Chávez”, solo quiero que entiendan que el otro existe y para eso necesitan intentar entender el proceso que hemos vivido en los últimos años. Yo esto recién lo entendí en 2012 y terminé de procesarlo en mi cabeza después que murió Chávez, no es fácil entenderlo cuando no te pones en los zapatos del otro, cuando no lo reconoces y cuando tu argumento es “ellos tampoco lo hacen”, ¿No somos nosotros “los diferentes”? ¿No deberíamos comportarnos de otra manera?

Hace 11 años los “líderes” de la oposición (oposición que no era la mayoría del país como decían) decidieron cometer la mayor imprudencia cometida por algún “líder” de nuestra historia. Aquellos “estrategas” decidieron (sin argumentos más allá que los emocionales) llevar a los ciudadanos a Miraflores a exigir la renuncia del presidente, cuadrados -tal vez- con militares y demás, decidieron irresponsablemente llevarlos a la cacería montada por sectores violentos del gobierno. Estoy casi segura que ellos sabían lo que les esperaba porque los celulares ya existían en esa época.

Aquella tarde estuvo manchada de sangre y terminó con “la renuncia” del Presidente Chávez. Recuerdo haber comentado que ninguna persona que llegara al poder a través de la fuerza o la violencia podía considerarse un líder o un gobierno legítimo. Menos de 24 horas después, el señor Carmona Estanga pronunció aquellas palabras donde disolvía  la Asamblea Nacional, cambiaban el nombre al país y otras barbaridades más… En mi opinión, fue el golpe de estado menos pensado del mundo. Yo solo tenía 15 años, pero le dije a mis papás «Esto es un golpe de estado, nos dañará muchísimo»

Esa noche no dormí por los saqueos del “pueblo” que pedía que volviera Chávez. Un buen chiste, sobretodo porque saqueaban electrodomésticos, motos y demás. Claro, este país estuvo sin Chávez dos días, no era tiempo suficiente para “matar al pueblo de hambre”, ¿O sí? Hoy estuve pensando y me surgieron algunas preguntas, ¿Dónde están estos “líderes”? ¿Estarían cuadrados con el gobierno? ¿Querían realmente a Venezuela o quería un carguito?

Aquel evento “estratégico” fortaleció a Chávez y desmotivó a parte de la oposición, logrando que se cometiera error tras error: Cantar fraude sin pruebas, retirarse de las elecciones en 2005, lanzar a Rosales de candidato. El descontento hacia Chávez crecía, pero la oposición no tenía un líder. Esta crecía porque Chávez decepcionaba gente, no porque fuesen proposición. Y ahí teníamos otro error.

En 2007, tras el cierre de RCTV, unos loquitos salimos a defender PRINCIPIOS y sumamos gente, fuimos creativos, inteligentes, jamás caímos en provocaciones, ni siquiera cuando un “líder” como Ricardo Sánchez dijo «Nos vamos a Miraflores» (qué casualidad que este “líder” ahora le jala al gobierno, buen actor el muchacho). Ustedes estuvieron ahí conmigo, ustedes hicieron estos análisis conmigos, ustedes sabían siempre que la violencia no era el terreno porque ahí perdíamos. Le ganamos una elección al presidente porque fuimos inteligentes, nos organizamos, fuimos creativos y jamás pateamos la mesa, ¿Qué pasó entonces? ¿Tan fácil olvidamos?

Pensar que esta pelea que se está dando en Venezuela es blanco/negro, pobres/ricos,  que la cosa se resuelve con contar los votos -solamente-, que esta pelea involucra solo a militares institucionales y no a los motorizados locos y milicianos es un grave error y es una muestra de que, en 14 años, no se han sentado a pensar en este país ni un segundo.

Chávez fue muy sutil con aquello de la dictadura, muy pocas veces se le vieron las costuras y a nivel de discurso era muy difícil decirle “dictador”, es verdad porque Chávez tenía eso que se llama ‘Dictadura Moderna’ (suelen ser dictaduras económicas); duelale a quién le duela él era un líder, inteligente y estratega. Ahora, ¿pasa lo mismo con Maduro y Diosdado? ¿Quieren a este pueblo más que a su dinero? Estos tipos son unos fascistas, estaban “reprimidos” porque Chávez los contenía -como dijo Diosdi-, entonces ¿vamos a caer tan fácil en este juego? No, Maduro y Diosdado NO son Chávez. Chávez sí quería al pueblo, a él lo quería ese pueblo: ahora Maduro y su gobierno no, se la verán difícil porque se les hacen ingobernable su partido, “su gente” y el país picado en dos mitades casi iguales. Carecen de legitimidad, aunque pretendan ponerse el trajecito de “legalidad”.

Este escenario no es el mismo que el de hace 10, 5 años, por primera vez en nuestra “historia opositora” tenemos UN líder, UN líder coherente, UN líder legitimado con votos, UN líder al que no le tiembla el pulso para decir la verdad, UN líder que prefiere tomar la medida responsable antes que la medida popular, ¿alguna vez hemos tenido uno así? Yo creo que no, pero ustedes me dirán.

Entonces, amigos “violentos” los invito a frenar la violencia, a pensar bien en cada paso, cada cosa que se dice, cada RT que se hace. Vamos a ser más inteligentes, tarda más sí, pero es legítimo.

10

Apr

Carta a Pedrito Carvajalino (@carvajalinop)

Buenos días Pedrito:

¿Cómo me le va? Pues a mi bastante bien. Le escribo porque esta mañana me desperté con una gran sorpresa al ver que en su cuenta de Twitter promovía un HT bastante homofóbico. Déjeme decirle, querido, que me sorprendió bastante viniendo de usted; siempre pensé que, dentro de su rebeldía, contaba con argumentos sólidos para defender a sus candidatos. Claro, recordemos que Maduro no es Chávez y esa es una verdad fáctica e irrefutable, ¿o no?

Pero hablemos de una cosa, Pedrito. Cuénteme algo ¿Dónde está la aprobación del matrimonio igualitario? Mejor, adornemos el vocabulario, ¿Por qué cuando toda la Asamblea Nacional fue de ustedes no aprobaron la unión libre entre personas del mismo sexo? ¿Tan amiguitos somos de Ahmadinejad que ponemos por encima de los principios socialistas la “ideología” retrógrada de un amigo de tu gobierno?

Cuéntame otra cosa, Pedrito querido, ¿Por qué las autopistas venezolanas están llenas de huecos y sin iluminación? Te recuerdo, gordo, que hace más de 4 años eso es competencia del ministerio. Yo, Pedrito, no vengo a hablarte de ideología que en libros  suenan hermosas y enamoran cual cuentos de hadas. Yo a ti, chico, te vengo a hablar de hechos fácticos e innegables, ¿O me vas a decir que el tema de la electricidad no es un problema grave en el país?

Claro bello, pero es que tú no lo sufres a diario porque eres tan caraqueño como yo y no sufres de eso, pero ¿CORPOELEC no es del Estado? ¿No se nacionalizó hace años porque “robaban al pueblo”? ¿Hay saboteadores? ¿Por qué no están presos? Si hay saboteadores, ¿Por qué sabotean solamente el interior del país? ¿Por qué en Caracas siempre tenemos luz? Porque no hay nada, gordito. Entiende una cosa Pedrito, el sabotaje, como ustedes lo llaman, es que los trabajadores construyan esa cosa etérea que ustedes llaman “Patria” y no que puedan hacer su trabajo.

Ahora que hablamos de eso llamado “Patria” que es tan efímero como un tejemanil (esto es una palabra que usábamos en la clase de metafísica para hablar de cosas que no existen, porque acuérdate que estudié filosofía), cuéntame algo ¿Qué es para ti Hacer Patria? En serio quiero saber porque para mi Hacer Patria es tener servicios públicos que funcionen: agua, luz, transporte público, internet, salud. Hacer Patria, Pedrito es no tener miedo de caminar por la calle. Hacer Patria, chico, es que mis amigos LGBTI tengan los mismos derechos constitucionales que yo porque te recuerdo, querido, que no los tienen ¿O me vas a negar esto? Hacer Patria es fomentar la empresa porque eso genera más empleo y el empleo, gordo, hace que la gente se sienta útil y sentirse útil es sentirse feliz y sentirse feliz es pasar por alto el resentimiento.

Yo, Pedrito, no vine a hablar de ideología, pero te recomiendo, de pana, dejar de lado a tus teóricos viejos y comiences leer a los nuevos, esos que por fin entendieron que en este ecosistema llamado País todos somos necesarios. La izquierda y la derecha, querido, se le quedaron pequeñas al siglo 21. En este ecosistema, se triunfa cuando se entiende que el Estado debe enfocarse en generar oportunidades justas para todos, abrir terreno pues y que la empresa privada es fundamental. No se trata, Pedrito, de canibalizarse, se trata de entender que debe existir ese equilibrio. Y, otra vez, esto no es una ideología idealista, te invito a que veas ejemplos en países cerquita: Brasil, Uruguay, Chile, Colombia, Perú.

Y hasta acá se lo dejo, Pedrito porque podría extenderme mucho y seguro se cansa de leerme, porque ¿Sabes qué es desagradable para quienes tenemos vergüenza que nos lean una cartilla llena de verdades irrefutables?

Espero su respuesta,

Se despide, su pana:

Laura Solórzano.

6

Apr

Esto ya lo hice una vez

Supongo que la lengua siempre será el castigo del cuerpo. Basta decir que no harás algo, jurarlo y rejurarlo para que -en menos de lo que esperas- tengas que volver a hacerlo. El 8 de octubre dije: «No trabajo más en ninguna campaña, estoy cansada de que la gente quiera vivir mal». Esto en mi equivale al «No bebo más» de mis amigos. Vamos, todos sabemos que me apasionan las campañas Políticas. Es interesante ver cómo tu trabajo a nivel de “mercadear a una persona” influye o no en el voto de alguien.

Volviendo al tema, en efecto dije que no volvería más a estos temas políticos, pero se murió Chávez y todo cambió. Una semana después ya estaba mandando el mensajito de «Estoy pa’ lo que salga», me monté en el barco y no me bajé. Supongo que en realidad nunca me bajé, solo me encerré en mi camarote a reflexionar algunas cosas. Lo que quiero decir es que esto ya lo hice una vez.

Ya una vez dejé el alma en una campaña donde la lucha era clara “la verdad” vs “la mentira”. Clara para mí y para muchos, pero no para la mayoría. Ya una vez me puse mis zapatos cómodos, mi jean y mi franela y emprendí la caminata por la ciudad para convencer gente. Ya una vez fui testigo. Ya fui miembro de mesa. Ya coordiné planes nacionales de defensa del voto. Ya fui ciudadana. Ya fui oposición. Ya fui. Ya hice.

No sé qué pasará el 14 y de ese día dependen nuevas decisiones, decisiones que tomé ya en octubre pero que terminarán de concretarse después del próximo domingo. No sé si Tibi anuncie el nombre que quiero escuchar, no sé si haya violencia, no sé si tengamos internet, no sé si lleguemos a TT, no sé si la gente salga a votar masivamente. Yo solo sé que ese día volveré a dejar mi alma en el trabajo más rudo y bonito que tengo: ser venezolana. Sé que ese día me despertaré tempranito, con el susto en la barriga, que registraré todo para poder hacer una crónica al respecto, que responderé preguntas de cómo vamos, que mi mamá se pondrá nerviosa, que beberé más café que nunca. Sé que mis amigos trabajarán en la elección, sé que los ojos del mundo estarán nuevamente en casa.

También sé que aprendí que la pelea se gana o se pierde peleando, pero jamás por no estar. Soy terca, muy terca y me gusta dar la guerra cuando sé que tengo la razón. Sé que estoy dispuesta a hacer esto una y mil veces más porque ya lo he hecho miles de veces antes. Yo te amo, Venezuela y aunque me pelee contigo no dejaré que te sigan maltratando porque sé que podemos estar mejor.

Esto ya lo hice una vez y lo volvería a hacer.

23

Mar

Con izquierdas y derecha no se paga en el presente.

Irse a caminar por el centro de la ciudad, esta u otra de Latinoamérica, siempre dará material para quien pretende dedicarse al oficio de escritor o cronista de los tiempos que vive. En cualquier esquina te cruzas una pelea bizantina que se torna hasta divertida después de un rato. Puedes, eso te recomiendo, sentarte con un té y disfrutar de aquel gratuito espectáculo.

Siempre me parecerá increíble ver cómo algunos se pelean por historias pasadas escrita por gentes de otros tiempos y, sobre todo, lejanas a nuestra realidad, ¿No les parece interesante? Seguramente Hayek y Marx hubiesen podido llegar a un acuerdo en esta época si disfrutarán de un buen trago en algún bar de un rascacielos de alguna ciudad de “izquierda” o “derecha”, daría igual si tuviese un buen paisaje y un divino ron.

Aquellos dos se encuentran en una fogosa discusión, no porque hayan decidido comenzar a quitarse la ropa, sino porque el calor aquella mañana los hace sudar. Qué fácil es crear imágenes cuando se escribe cualquier cosa en un papel, pero vayamos al grano y al punto importante. La discusión está basada –como es de esperarse en Caracas- en las próximas elecciones. Está planteada en los mismos términos que siempre se plantea: el socialismo del siglo 21 y el capitalismo salvaje. Aquellos no han pasado a ser más que dos títulos de folletines políticos que se entregarán a los jóvenes “revolucionarios”. Vaya, la palabra “revolucionario” pasó a ser otra puta del diccionario, le queda bien a cualquiera que sepa usarla y darle un discurso bonito.

Mientras escucho aquella discusión pienso si yo realmente tengo una ideología. Me han dicho, muchas veces, que tengo moral flexible. A esto he contestado que ciertos “aspectos morales” cambian cuando se viven ciertas situaciones. Sigo creyendo (y eso será incambiable) que robar está mal, mentir no es una gracia y que la ineficiencia es el peor cáncer de la sociedad. Pero, ¿Qué es, hoy, la izquierda y la derecha? No lo sé, son dos libritos que tengo en mi biblioteca. Irónicamente tengo el de Hayek justo al lado de Marx.

Para mí, la izquierda es una ideología nostálgica que ha decidido vivir en el pasado, no superar daños de otros tiempos y abusos de otras personas. Unos que buscan vengar un pasado que no tenemos siquiera confirmado. Todo lo que tenemos de ese pasado son las palabras de cada bando que han sido “recuperadas”, las versiones que queremos creer de los chismes históricos. Cuánto le hace daño esta izquierda a nuestra Latinoamérica. Aquellos que la viven al pie de la letra no entiende que no dejar el pasado puede hacernos muchísimo daño en el presente. A menor escala, es exactamente igual que no superar a tu primer novio, ese que te quitó la virginidad y se fue con la más buenota del colegio.

La derecha, en cambio, vive de un futuro incierto. Pretende decirnos que si todo marcha bien económicamente, entonces y solo entonces, podremos vivir bien y despreocuparnos por pequeñeces. Para ellos todo depende del capital, no importa cuántos seres humanos se tengan que sacrificar. Lo importante es saber que, si sacrificamos el tiempo y los buenos momentos, podremos estar bien –económicamente- en el futuro. Estos que “disfrutan” de esta ideología y solo trabajan, terminan con suicidios a principio de los 50 porque recién se enteran que hay cosas más importantes y que no disfrutaron a tiempo. Comparando como la anterior, ellos llegaron vírgenes al postgrado y odiaron a todas las mujeres que no entendieron el poco tiempo que tenían.

En fin, ambas ideologías están demasiado ocupadas de vivir en sus libros de textos aburridos, resentidos y frígidos como para sentarse en un parque, una tarde de un jueves cualquiera, y analizar que el presente no se paga con ideologías poco adaptadas a la realidad. No entienden que la eficiencia y la felicidad serán la mezcla del éxito en todas las escalas posibles de la sociedad. No entienden que será solo cuando se sienten y se tomen un café y comprenda con las buenas cosas de ambas  todo comenzará a marchar mejor. Ambas reclaman y vengan cuentos de fantasías no comprobados mientras que, a diario, pierden a más jóvenes. Esos jóvenes que ya saben que ser “revolucionario” dejó de ser un estilo de vida para ser la puta del diccionario porque “Libertad” ya se ha cansado de ese papel.

No será la primera ni la última en hablar de las ideologías, pero mientras paseo en el centro (de esta u otra ciudad latinoamericana) sé que podré tener estas reflexiones del día.

Ya Cantinflas habló una vez de esto en una de sus películas. Ustedes vean.

 

11

Mar

Yo hoy me despido de ti.

Anoche estuve pensando, y es que, todavía, tengo mucho que escribir sobre ti. Parece mentira, pero aún no me despido de ti, no porque no haya visto tu urna, sino porque yo me despido de los hombres de mi vida cuando les escribo un texto. Me gusta el drama, así que es una manera de cerrar capítulos.

Sí, ya escribí sobre cómo recibí la noticia de tu muerte, le escribí a uno de tus seguidores en el que sembraste el odio y también describí lo que sentí cuando fui a ver a esos miles que querían despedirse de ti. Sin embargo, aún no lograba comprender que ya no estarás. No porque te vaya a extrañar, sino porque como me hizo recordar una amiga tú has sido parte de toda mi vida. Yo también recuerdo el día que te conocí. Te “vi” por primera vez cuando metías un tanque en Miraflores, yo tenía 6 años y me desperté como siempre a poner comiquitas en Radio Caracas Televisión, en cambio encontré un sinsentido. Sí, tenía solo 6 años pero me pareció un sinsentido meter un tanque por una puerta ¿No era más fácil estacionarlo y tocar el timbre? Así de inocente era.

Aquel día me pareció muy raro tener a mis papás en la casa, pero mi mamá me dijo: «Hoy no vas a la escuela». Solo eso recuerdo, yo no vi tu «Por Ahora», sino muchísimos años después. Un día, en el 98, 6 años después tuvimos elecciones. No me parecía lógico que una Barbie (Irene Saez) se midiera en tu contra, pero tampoco escuché tus discursos, no me importaba como no le debe importar a una niña de 12 años que está pendiente de su primer beso . Pero recuerdo cuando ganaste, otra vez, sentada con mi mamá vi tu triunfo y le pregunté «¿Cómo es que posible que alguien que estuvo preso sea presidente?» Ella me me contestó que lo realmente importante era que habías matado a mucha gente en el 92, cuando el tanque y que seguramente le harías daño al país.

Vino el 99, yo ya tenía suficiente criterio  como para pensar por mí, recuerdo que dijiste aquella famosa frase de Bolívar cuando mis ojos veían a Vargas bajo el lodo y las piedras, cuánta miseria llegaría a ese pueblo. Cuanta soberbia mostraste aquella vez, qué increíble lo que nos venía. Recuerdo, desde ese año, las discusiones en mi colegio con los chamos que apoyaban tu proyecto desde temprano, yo nunca creí en ti, pero muchos en mi colegio sí.

Ya en la universidad, me tocó votar, mi promer voto fue en tu contra y aquella madrugada, cuando anunciaron tu triunfo lloré, pero supe que tenía que hacer algo más, que necesitaba involucrarme de verdad. Desde ese momento te convertí en mi razón de vida, ganarte una elección, eso era lo que más quería. Me metí en el centro de estudiantes, movimiento estudiantil y demás actividades tal como muchos de mis amigos.

Así pasaron 6 años más de correr, vivir por ganarte, pensando cómo hacer una mejor campaña, peleándome con amigos por los mensajes que se enviaban, subiendo a los barrios, caminando pueblos, dejé de lado todos mis planes para luchar por un mejor país porque el que me dabas no me gustaba. En 2007, finalmente, te ganamos una elección. Jamás olvidaré ese día y tu cara de odio, tu soberbia se había visto alterada por uno muchachitos que había salido a defender principios, una “victoria de mierda” como dijiste, pero victoria al fin. Podré decir, siempre, que yo participé en esa campaña y en ese movimiento que me llena de orgullo.

Te agradezco, como lo hizo este otro amigo, que hayas puesto de moda ser venezolano . Pero no te perdono los muertos, ni la destrucción de la economía, ni la transformación institucional de mi país No te perdono el odio y el resentimiento que sembraste, el poner a otros países primero que el nuestro y mucho menos te perdono habernos dejado en mano de estos delincuentes cuando tú sabías que no debías medirte en las elecciones de Octubre. Tú hiciste tu propia tumba, tú mismo te mataste cuando te obligaste a ir a una campaña porque tu soberbia es mucho más grande que cualquier otra cosa.

Pero tengo un consuelo porque creo que el alma no descansa si no se cumplen los últimos deseos del difunto y es claro que estos delincuentes no respetaron tu voluntad en vida y que menos lo harán una vez muerto. Estarás en el Museo o en el Panteón y así como nosotros no descansaremos, tú tampoco lo harás. Estos últimos 6 días han sido fuertes, parece que contigo la cosa iba de 6 en 6.

El 14 tengo otra oportunidad para ganar unas elecciones, solo que tú no serás el candidato y es una lástima porque a pesar de todo, fuiste un buen adversario.

¡Qué tengas, algún día, descanso!

6

Mar

Carta a mi no-amigo chavista.

Hola,

¿Cómo estás? Qué mal, tú líder ya no está. Tal vez, ahora, podamos hablar. Siempre quise preguntarte algunas cosas, pero tranquilo, respetaré tu dolor a pesar de saber que si mi “líder” Capriles hubiese muerto, tú tendrías fiestas en la calle y me dirías: bien hecho, maldita yankee. Porque sí, a mí ya me dijiste una vez “maldita yankee”, “hija de inmigrantes”, ya una vez tú me deseaste la muerte, pero ¿Sabes? Nosotros no somos iguales y eso se agradece.

¿Recuerdas cuando yo te decía que Chávez estaba enfermo y tú me decías que no? Claro, pero cómo lo vas a recordar si tú solo recuerdas lo que te conviene. Mi papá tuvo cáncer, gracias a Dios lo logró porque es un tipo que no le hace daño a nadie y que vive relajado, pero sé que es una enfermedad dura. Tres primos murieron de cáncer, no se lo deseo a nadie, pero recuerdo cuando me dijiste en TV: Ojalá les de cáncer a todos los escuálidos de mierda. Yo no olvido, solo finjo demencia.

¿Recuerdas las colas que hiciste para comprar un pollo, la escasez de productos, las muertes en el barrio? ¿Recuerdas que esta noche, cuando la euforia pase y te toque regresar a tu casa, vas a tener que encerrarte porque así lo deciden los malandros? O si vives en un refigio, ¿Recuerdas que tienes un “líder” que todo lo tiene que autorizar allá adentro? Probablemente no porque a ti lo que te importa hoy es decirme, otra vez, maldita Yankee, no volverás. Qué irónico.

Yo nunca me fui, me iré, pero hasta ahora nunca me fui. Nunca le he jalado al gobierno americano, debe ser porque yo sí me leí los libros de historia, porque conozco su sistema y porque me parece interesante estudiar lo ocurrido con ojo crítico. Yo nací aquí y me crié en un barrio, pero yo quiero salir pa’ lante, progresar, yo no quiero ser de esas que dice “ser pobre está bien” porque NO ESTÁ BIEN. Eres tú quién se siente orgulloso de la bandera cubana, yo me siento feliz de la venezolana.

¿Recuerdas cuando, hace pocos minutos, en TV nacional, en cadena, me dijiste que no querías que saliera a la calle porque ustedes nos iban a matar porque “si Chávez defendió la patria con su vida, tú también lo harías?” Ok, entonces recuerda que la gasolina se la compramos a “los gringos”, que ya no producimos casi nada en el país y que estamos hipotecados. Que no es normal que hoy te esté escribiendo esto desde mi cama con lágrimas en los ojos porque mi mayor pecado ha sido “existir y no pensar como tú”.

Te escribo desde mi cama y pienso que es absurdo que no haya podido ir a mi oficina, que me da miedo salir porque sé que hoy, más que nunca, la ley parece estar como las tumbas, debajo de la tierra.

Yo te pido, no-amigo chavista, que reflexiones y me digas de verdad si una persona opositora al régimen de Chávez, así como yo, con mis kilitos de más, con mis rulos, con mis cuentos, con mis textos, con mis risas es capaz de hacerte año. Porque tú a mí sí me das miedo y eso no es justo.

Saludos,

Nos vemos pronto, cuando el tiempo haya pasado y tu comendante haya sido olvidado.

 

6

Mar

Se (les) fue el líder, #MuereChávez

Caracas, 05 de marzo del 2013.

Aquel parecía un día normal. El clima cambió radicalmente respecto a los días anteriores, pero eso es normal en Caracas. Los 05 de marzo siempre me gustan, son días alegres y recibo noticias interesantes.

Las redes sociales estaban más alborotadas que nunca, rumores iban y venían, pero esto también es normal en Caracas. Me escribió una persona importante en mi vida para preguntarme por una reunión del alto mando militar, le dije que se venían anuncios importantes, pero como no tenía señal en el lugar al que iba, que mejor lo viera por internet. No tener señal, también es normal en Caracas.

Llegamos a un restaurante a celebrar el cumple de mi amigo Guille, todo estaba tenso, pero acordamos no hablar del tema porque queríamos celebrar. Vino una primera cadena, a la 1:15 pm en la que Maduro presentó a todo el alto mando militar y todas las “fuerzas especiales” del gobierno. Ya sabíamos que ese día dirían algo. Además, en esa misma cadena nos dijeron que a Chávez le habían inoculado el cáncer, ja, la misma estrategia que le funcionó a Fidel en un país sin tecnología durante años para “justificar” su odio a los estadounidenses. Él sabía que necesitaría a un enemigo externo porque ya la mentira estaba terminando, no podía arriesgarse a que su propia gente fuese en su contra, o eso pienso yo. En fin, acá esas cosas siempre pasan, siempre nos quieren ver la cara de pendejos y a veces lo logran. Eso, otra vez, es lo normal en Caracas.

Llegamos a la oficina y ya sabíamos que se venía un nuevo anuncio. Le escribí a uno de mis amigos periodistas que sabía estaba informado y era bastante prudente, su respuesta: «me dicen que se murió, pero no sé. Mejor vete a tu casa temprano». En ese momento le escribí a mi amiga con la que me vería en la noche para decir que canceláramos la reunión. Le escribí a mi papá que estaba celebrando en La Guaira (porque también era su cumpleaños), para el momento en que intenté escribirles a mi mamá y mi hermano, ya todo estaba colapsado. Salí a mandar un voicenote para explicar la situación, escuché la voz de Maduro, entré.

La imagen que tengo es la de una familia cuando espera una noticia de un médico, todos en mi oficina estaban parados frente al TV escuchando a Maduro, alguno grababa la pantalla, yo me paré frente a mi computadora y comencé a recoger. Maduro, entre lágrimas dijo «Nos anunciaron la terrible noticia de que hoy, a las 4:25 pm, el presidente Chávez ha muerto». Suelo mantener la cordura, pero solo me sirvió para decir «Cancelen todo el contenido de las cuentas». Luego, comencé a temblar, eso no es normal en mí.

Recogí mis cosas, intenté nuevamente hablar con mis papás y mi hermano para decirles que estaba bien y que iba camino a la casa, pero temblaba tanto que solo alcancé a medio recoger algunas cosas y salir corriendo de la oficina. Temblaba como jamás en mi vida había temblado, ni cuando mis abuelos murieron, ni cuando hubo turbulencia en un avión, ni siquiera cuando me robaron con arma de fuego. Perdí la cordura por primera vez. Eso tampoco es normal en mí.

Caminé hacía Chacaíto, la calle estaba increíblemente sola. Las cornetas de los carros acompañaban mis pensamientos de “tengo que definir lo que siento para poder escribir sobre esto”. Los rostros de la gente en los carros era de incertidumbre, alegría, tristeza. Pasé por el banco a sacar plata, había muy poca gente, la alcaldía ya estaba cerrada. Recuerdo que, mientras caminaba, me pasó al lado un señor con audífonos en los oídos y los ojos llenos de lágrimas, creo que jamás olvidaré eso. Pensé que, con la poca pila que me quedaba, tenía que hacer algunas fotos. Caracas estaba hermosa, y eso en ella es normal.

Al llegar a la avenida Francisco de Miranda, caminé un poco más lento, necesitaba calmarme así que comencé a ver alrededor. Todas las conversaciones eran sobre Chávez, había rostros increíblemente tristes, algunas mirandas “contentas”, pero sobretodo mucha incertidumbre. Por primera vez, en Caracas, la gente no tuvo miedo a ser robada y todos tenían el celular en la mano, «tumbaron la señal para no comunicarnos» gritaba una señora de camisa roja, «eso se colapsa como el 31, mija, relájate que ya se murió» le contestaba otra, ¡Qué impresionante era la calle!

No sé cómo se ven las calles los días de semana a las 5:30 porque nunca salgo a esa hora, pero todo estaba colapsado, los cajeros repletos de gente, los rumores de saqueo en media cuidad, la información de los chavistas quemando las carpas de los estudiantes, todo el mundo caminaba rápido. Esto no es normal en Caracas.

Los rostros de la gente me sorprendían, todos queríamos llegar a un lugar seguro para saber qué era lo que iba a pasar ahora, no con el país, sino con la ciudad y el caos. Al entrar al metro escuché un anuncio que por un momento me asustó «Se le recuerda a los señores usuarios que deben mantener la calma en el andén, el servicio se presta con total normalidad». Los operadores del metro ese día fueron “panas”. Un señor gritaba «este es el último tren». No cabía una persona más en los andenes, pero ahí todo estaba normal.

Por primera vez, en muchísimo tiempo, vi una Caracas unida, esa Caracas del metro que a diario se insulta, hoy -sin importar el color de la camisa- se ayudan. Abrían paso, empujaban para que entrara uno que tenía medio pie afuera, se sentaban de a tres en los asientos. Luego comenzó la conversación colectiva.

Era impresionante, pero todos hacían el mismo chiste «nos han podido decir esta vaina a las 3 o en la noche, total, ya se murió». Una señora, en tacones, decía «a mí no me quitan el glamour, yo estos tacones no me los quito ni loca. Si me toca correr, corro con ellos». Otra señora decía «a mí no me preocupa Chávez, me preocupa la reacción de sus locos». También había mucho silencio en medio de estas conversaciones.

Recuerdo que en Bellas Artes alguien dijo un chiste y todos reímos. Yo comenté «nunca dejaré de sorprenderme con  nuestra capacidad de hacer chiste», la señora de los tacones me dijo «eso es lo que nos hace chéveres como pueblo, preciosa, que nos reímos de las desgracias». Le contesté «me parece que nos reímos para no afrontar, en el fondo no nos gusta afrontar nada. El presidente se murió después de 87 días desaparecido y aquí todo está normal, esto es el metro un día normal a las 6 de la tarde. Mañana, probablemente, todo esté normal, algunos llorarán al muerto, otros nos quedaremos en casa. Nosotros no afrontamos nada, todo lo convertimos en chiste y terminamos sintiéndonos orgullosos de nuestras desgracias». Hubo un silencio que rompió esta señora «tienes razón, preciosa». Alrededor las miradas fueron con la misma expresión. Las conversaciones colectivas y sin insultos, en el metro, no son normales.

Poco a poco fueron pasando las estaciones y la normalidad reinaba a la Caracas del metro. Llegué a Catia y me crucé con el rostro lleno de lágrimas de mi vecina más chavista, la abracé (porque la quiero) y le dije que todo estaría bien. Subí a mi casa y comencé a ver que todo estaba cerrado. Eso, en Catia, no es normal.

En medio de la normalidad y la no-normalidad, así viví el 05 de marzo del 2013, el día que Chávez murió. Este no era un buen día para nacer, pero sí un buen día para morir. Nosotros, los venezolanos, seguiremos en la normalidad. Algunos iremos a ver a Chávez, otros se quejarán de los que lo haremos. Pero para mí aquel día –cuyas cifras suman 2021- me quedará grabado en la memoria como el día en que nos vieron la mayor cara de pendejos.

 

13

Feb

Sexo

Supongo que podrían sentirse incómodos si de la nada yo decidiera comenzar a hablarles de sexo un miércoles de cenizas por la mañana, lo entiendo. Hablarles de sexo heterosexual, homosexual, orgías y una que otra cosa que salga de lo común. A mi me incomoda leer que en enero tuvimos, nuevamente el mes más violento del país en los últimos 14 años. Cada mes se supera, la competencia la gana la muerte. Pareciera ser cuestión de horas para algunos de nosotros.

Tal vez, no lo sé, me de por describirles cuál es la ropa que llevo debajo de mi ropa o cómo me los imagino de a ratos cuando los veo pasar por la calle. Prefiero incomodarlos diciéndoles que hoy entra en vigencia la devaluación de 47% y que este fin de semana los refugios fueron verdaderos infiernos: muertes, violaciones, incendios, asesinatos. A mí, esto, me pone mucho más incómoda que hablar de sexo.

Quisiera decirles cuál de todas las penetraciones es mejor o en qué posición pueden alcanzar el deseado orgasmo. En cambio, prefiero decirles que este jueves cierra el registro electoral y que ni aquí ni afuera se volvió a cumplir con la meta de nuevos inscritos. Todo indica que ahora, como antes, los jóvenes solo hacen política cuando tienen elecciones cerca, nadie piensa siquiera que pronto podamos tener alguna importante. Pensar en esto es igual a pensar que el sexo con protección es cosa de la época del año y que en esta época los condones sobran.

Si les hablara de sexo oral, seguramente me denunciarían como un blog de vulgar pornografía, pero a nadie le importa -o eso parece- que el promedio de edad de mujeres embarazadas cada año es menor. Esto trae como consecuencia que más niñas “críen” niños que terminaran, muy probablemente, siendo delincuentes y repitiendo ese modelo.

Sé que ya están incómodos, no por el país, sino por los comentarios sobre sexo que he intentado hacer en estas cortas lineas. Todo indica que seguimos siendo una sociedad de apariencias engañosas y no una de realidades escalofriantes. Tranquilos, sigan incomodándose al hablar de sexo, yo seguiré incomodándome al leer noticias.

Page 4 of 11« First...23456...10...Last »