Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

1

Jan

Y entonces, esto pasó

En un rato salgo a casa de mi hermano, este año decidimos ir a su casa porque su esposa está embarazada. Es chilena. Además, los papás de ella están aquí gracias a una promoción buenísima que sacó la nueva aerolínea. Venir a Venezuela es muy fácil y en algunos casos, como ahora, hasta barato. Hace cinco año que no tenemos control de cambio, nos costó al principio, pero ya nos estamos recuperando. Saúl volvió hace dos años, volvió a montar su empresa aquí y ya es una de las agencias web más grandes. Este año abren oficina en Santiago.

Mis papás están viejitos, pero felices. Mi mamá cumple 70 años mañana. A papá ya no le tiembla la mano. Justo después del cambio, comenzaron a venir médicos venezolanos que estaban afuera; uno de ellos es uno de los mejores neurólogos y curó a mi papá con un tratamiento experimental. Ahora están por ahí felices. Mi hermano y yo les regalamos un viaje a Los Roques, nunca han ido, Pero en febrero se van a celebrar sus ya-no-recuerdan-cuántos años de novios.

Yo, por mi parte, estoy feliz. La consultora está cada día mejor, este año vamos a tener proyectos en 12 países, ¡Parece mentira que esto comenzó en 2016! En el país se siente el cambio. Estamos por mudarnos a un nuevo apartamento. En esta familia somos 4, ¿Quién diría que terminaría siendo mamá? Este año termino mi segundo libro, y creo que comenzaré a dar clases en la universidad. Las comunicaciones digitales, definitivamente, me seguirán dando de comer. Justo hace un mes firmamos un convenio para aumentar la velocidad de internet en el país, bueno… firmó el ministro de tecnología, pero siento que estas cosas siguen siendo el logro de todos.

Este año, por tercer año consecutivo, todo el mundo se reunirá en la Av. Bolívar a esperar la llegada del año nuevo, ¡Qué sabroso! Una vez les dije a mis papás que era necesario que todos recibiéramos el año, juntos, sin distinción de código postal. Y mira, ahora es posible.

La verdad es que pensar en 10 años, hace 10 años, era una locura. Imposible. Pero aquí estamos, despidiendo el 2025 y dándole la bienvenida al 2026.

Valió la pena no dejar de luchar.

 

(Que 2016 sea el año de soñar e imaginarnos cómo será el futuro porque este país va a cambiar porque hay demasiada gente valiosa trabajando para que eso ocurra)

1

Jan

Brindo

Brindo por la musa que me regresaste.

Por quienes hoy se despiertan con la persona que les hace feliz.

Por los que se atrevieron a ser ellos mismos sin que les importe los que otros piensen.

Brindo por los que piensan diferente y aún así comparten una cerveza.

Por las mamás que dejan que sus hijos tengan personalidad propia.

Por las mujeres que se arriesgan e invitan a bailar a un hombre.

Brindo por quienes salen del “clóset”.

Por la metas del nuevo año.

Por los amigos que extraño.

Brindo por los nuevos retos.

Los nuevos trabajos.

Los nuevos encuentros.

Las nuevas historias.

Brindo por las veces que me caí y me levanté con una sonrisa, porque todo dolor pasa.

Por los tatuajes de este año. Brindo por Caracas y Montevideo.

Por las comunicaciones, la fotografía, el guión y lo nuevo.

Brindo por los que partieron.

Por los nuevos amigos.

Por las nuevas caricias.

Brindo por mi abuelo.

Brindo porque brindar no garantiza más que la sonrisa y un buen trago.

Brindo porque te quiero a mi lado, pero debo esperar.

Por las nuevas fronteras.

Por las series, los libros, las películas.

Por las nuevas banderas.

Brindo por los cuentos del bar.

Por el bar de la esquina.

Brindo porque me provoca, porque puedo y quiero.

Brindo por ustedes, por mi, por ellos, sus ellas, las mías.

Levanten las copas, los vasos, las botellas y vamos a brindar.

 

24

Dec

Querido Niño Jesús.

Hace rato que no te escribo, en realidad hace rato que no escribo del todo. La musa se me había ido de vacaciones, aunque todos sabemos que esa es una excusa para justiciar la falta de disciplina a la hora de escribir. En fin, no te escribo para quejarme de mí misma, te escribo para pedirte algunas cosas. No estoy segura de si este año me porté bien o mal, por ahora puedo decir que lo único que hice bien fue tener miedo a vivir, a crear mis propias historias, no pasó todo el año pero pasó. Lo bueno es que esa lección está aprendida, ya hice los cambios necesarios para el 2014.

No debería pedirte paz y unión, como hace todo el mundo, sobre todo porque eso no depende de ti, depende de cada uno de nosotros. Supongo, claro, que es mucho más sencillo esperar un milagro que dar nuestro brazo a torcer, siempre hay que demostrar que somos superiores a los otros, aunque aquello implique terminar una relación, comenzar una guerra, destruir vidas o pasar tiempo solos, sintiéndonos solos.

Creo que tampoco debería pedirte dinero, prosperidad o cualquier otro recurso que me permita “alcanzar momentos felices”. Especialmente porque creo que el dinero ayuda, pero que pasamos tanto tiempo persiguiéndolo que olvidamos disfrutar de esos verdaderos momentos felices. Ahorramos para el futuro privándonos de placeres del presente. Compramos objetos que nos hacen sentir “mejor”, aunque seamos incapaces de pasar una hora del día solos sin estorbarnos.

Ahora que lo pienso, podría pedirte salud y bienestar mientras como mal y no hago ejercicios; y además critico a quienes lo hacen. Eso está de moda, así que tal vez deba dejar de lado mi personalidad y capacidad de pensar, solo para juzgarlos a todos, a los flacos, a los gordos, a los altos, a los bajos, a los “feos”, a los “bonitos”; a todos. Total, tú me harás el milagro, o por lo menos eso espero que pasa con solo escribirte estas líneas.

Por último, hay algo que sí te voy a pedir: Un novio. Uno que sea perfecto como lo quiero, que diga lo que quiero escuchar, que haga lo que yo quiera que haga para yo estar siempre feliz; por supuesto, que llegue sin ningún esfuerzo, es decir, no saldré a conocer nueva gente, ni me atreveré a experimentar nuevas cosas, tampoco seré simpática, amigable o paciente.

Los dos sabemos que la mayoría de las cartas que recibes hoy son así, sin la parte sincera.

Resumiendo, querido Niño Jesús, solo te pido que quienes lean este texto comprendan que los cambios comienzan con las decisiones, que hacer planes para el futuro es importante, que hay que cumplir con esos planes. Que entiendan que los prejuicios se debe dejar de lado, botarlos. Y sobretodo, que es hora de comenzar a gozar y vivir la vida que quieran para ellos y no la que otros quieran.

Aunque suene a cliché ¡Feliz navidad!

6

Apr

Esto ya lo hice una vez

Supongo que la lengua siempre será el castigo del cuerpo. Basta decir que no harás algo, jurarlo y rejurarlo para que -en menos de lo que esperas- tengas que volver a hacerlo. El 8 de octubre dije: «No trabajo más en ninguna campaña, estoy cansada de que la gente quiera vivir mal». Esto en mi equivale al «No bebo más» de mis amigos. Vamos, todos sabemos que me apasionan las campañas Políticas. Es interesante ver cómo tu trabajo a nivel de “mercadear a una persona” influye o no en el voto de alguien.

Volviendo al tema, en efecto dije que no volvería más a estos temas políticos, pero se murió Chávez y todo cambió. Una semana después ya estaba mandando el mensajito de «Estoy pa’ lo que salga», me monté en el barco y no me bajé. Supongo que en realidad nunca me bajé, solo me encerré en mi camarote a reflexionar algunas cosas. Lo que quiero decir es que esto ya lo hice una vez.

Ya una vez dejé el alma en una campaña donde la lucha era clara “la verdad” vs “la mentira”. Clara para mí y para muchos, pero no para la mayoría. Ya una vez me puse mis zapatos cómodos, mi jean y mi franela y emprendí la caminata por la ciudad para convencer gente. Ya una vez fui testigo. Ya fui miembro de mesa. Ya coordiné planes nacionales de defensa del voto. Ya fui ciudadana. Ya fui oposición. Ya fui. Ya hice.

No sé qué pasará el 14 y de ese día dependen nuevas decisiones, decisiones que tomé ya en octubre pero que terminarán de concretarse después del próximo domingo. No sé si Tibi anuncie el nombre que quiero escuchar, no sé si haya violencia, no sé si tengamos internet, no sé si lleguemos a TT, no sé si la gente salga a votar masivamente. Yo solo sé que ese día volveré a dejar mi alma en el trabajo más rudo y bonito que tengo: ser venezolana. Sé que ese día me despertaré tempranito, con el susto en la barriga, que registraré todo para poder hacer una crónica al respecto, que responderé preguntas de cómo vamos, que mi mamá se pondrá nerviosa, que beberé más café que nunca. Sé que mis amigos trabajarán en la elección, sé que los ojos del mundo estarán nuevamente en casa.

También sé que aprendí que la pelea se gana o se pierde peleando, pero jamás por no estar. Soy terca, muy terca y me gusta dar la guerra cuando sé que tengo la razón. Sé que estoy dispuesta a hacer esto una y mil veces más porque ya lo he hecho miles de veces antes. Yo te amo, Venezuela y aunque me pelee contigo no dejaré que te sigan maltratando porque sé que podemos estar mejor.

Esto ya lo hice una vez y lo volvería a hacer.

23

Jan

Venezuela está de fiesta

Screen shot 2013-01-23 at 7.13.46 PMPensarán ustedes que este post se trata de algo relacionado con la fecha, la increíble fecha del 23 de enero donde lucharon por la democracia y toda esa historia, pero no, para eso está Google y los libros de historia. Lo que quiero que vean es que realmente estamos de fiesta, siempre, desde antes del 98 estamos haciendo una gran rumba en esta casa llamada Venezuela y aún no me hemos visto las consecuencias.

Desde hace una semana he estado pensado lo siguiente, ¿Ha visto el vídeo “Friday” de Katy Perry? Si no lo han visto, aquí se los dejo. Esa canción relata la historia de una galla que hace una rumba en su casa, se emborracha y al despertar al día siguiente comienza a ver todos los desastres que hicieron en su casa. Ella, evidentemente, no recuerda mucho qué fue lo que pasó, pero se entera que hay cosas colgadas en la web (fotos, vídeos), tiene una mancha en el cuello, y todo está destruido. La mejor rumba de su vida, la mayor destrucción de su historia.

Dirán ustedes, ¿Qué tiene que ver esto con Venezuela? ¿Laura ya pasó a otro nivel de locura? No, es que así estamos en Venezuela, ¿No lo han pensado? Desde hace más de 14 años somos la casa de la rumba, el lugar al que vienen los gobernantes (invitados o no) de un montón de países a hacer fiesta con el dinero, fiesta con el petróleo, fiesta con su gente. Por otro lado, nuestros gobernantes (opositores y oficiales, según sea el caso), hacen su propia fiesta: usan los recursos como les da la gana, destruyen, botan, deshacen y hacen lo que quieren. Venezuela está de fiesta.

Vivimos en una constante borrachera colectiva producto del dinero, la facilidad de ser “vivo” y las ganas de “por fin” joder a alguien. Vivimos de la música y la euforia que nos produce un discurso de palabras más o menos bonitas, aunque no tengan sentido. Bailamos al son que nos ponga el DJ de turno, el presidente, el candidato, el presidente de otro país. Nos comemos los pasapalos -cuando hay- con un “guisquicito” que removemos con los dedos, porque aunque nos duela seguimos siendo un pueblo adeco. Gozamos cuando nos dan palo y cuando no también.

En fin, somos una Venezuela que aún no se ha dado cuenta que más de la mitad de la casa está destruida. Que ya muchos invitados han muerto, que cada día llega y se va gente y nadie se entera, que el vecino no nos va a prestar su casa cuando la fiesta termine en la nuestra. Que, al despertar de esta rumba dogmática (como intensamente he decidido llamarla) notaremos que estamos solos y que nadie nos dará ni una bolsita de supermercado para meter los desperdicios.

Soy de las que cree que, mientras siga esta fiesta, no estaremos conscientes de todos los daños que tiene esta casa. Por ahora, el que se canse de la fiesta que resuelva cómo se pone sus audífonos y que se aisle del escándalo, pero les advierto que -por más que lo intente- el “aislamiento” les durará hasta que lleguen las nuevas cornetas y la rumba vuelva a reventar. Y el que quiera quedarse, entonces qué se ponga sus zapatos cómodos, que esta rumba va pa’largo y en la madrugada algo puede pasar.

 

22

Jan

Poema N°3 (Déjame vivirte sin miedos) por Jefferson Díaz

Déjame vivirte sin miedos. Para despertar con brisas de acacias, que transportas todas las mañanas a mi cama. No me lleves al exilio, huyendo del polvorín de tus calles o las decepciones que trepan por las nubes. Puedo odiarte tanto para comprender cómo las sombras han robado vida a la luz, lo que me ha vuelto uno de tus hijos más escépticos. Ahí, donde hace tantos años me regalaste sin prejuicios mi acento, yacen las esperanzas del éxito esperando a ser recogidas por un Ávila sin defectos.

Déjame vivirte sin miedos. Para que los posibles se conviertan en realidades y las promesas dejen de ser cuentos sin puntos finales. Llena mis pulmones con la sal de tus corrientes y que mi sabor sea el cacao de las esperanzas que se liberaron hace tantos años. Dios hizo miles de mujeres, pero sólo a tu descendencia le dio la capacidad de amarte por encima de la ingratitud sin reglas. Oculto entre tu piel, está el deseo de tenerte calada hasta los huesos porque eres la única capaz de entender nuestros aprecios.

Déjame vivirte sin miedos. ¿Por qué la insistencia en exiliarme? En hacer de mí un extranjero, cuando mis pies llevan las marcas de tus susurros. Prefieres seguir incubando la placenta de la división, que busca como felicidad la sangre y descomposición de una sociedad asustada. Somos la isla de lo desconocido con una utopía que brinda poco por descubrir. Nos desgarran los colmillos de la ignorancia sin reconocernos como semejantes, mientras tus pliegues son el escenario de una obra que se pinta diversa con cuotas de exhalación y rabia.

Déjame vivirte sin miedos. Porqué los próceres no son la personalidad, sólo el molde de tu nacimiento. Prefiero creer que te define el mar, bordeando tus curvas con la espuma sedosa que traen los atardeceres. O las montañas, desafiantes apuntando hacia la lucha como el más coqueto de los escotes. Pasando por las arenas y selvas de una ilusión que fue perdiendo la lucha ante el resentimiento. Por eso, voy a buscarte a las islas, para recuperar el sabor de los besos sin ofrecer o los abrazos que no olvido.

Déjame vivirte sin miedos. Con la plenitud de tu clima y el aliento que empapa mi rostro cuando te da por llorar o demostrarme entre neblinas que eres la mujer que siempre soñé. No me mientas, y dame la realidad de tus energías, para que yo pueda sortear lo agridulce de nuestra relación. Que la tristeza no de paso al abandono o que la decepción llene mis labios con palabras dañinas. Eres inmerecida de desprecios. Y menos cuando unas cuantas ovejas se descarriaron para convertirte en el banco de las ambiciones disfrazadas de ideologías.

Déjame vivirte sin miedos. Para que en el planeta te reconozcan como la dama de los progresos y los dulces sentimientos. Una morena que roba miradas con el azabache que brota de tu melena y destrona corazones al pasar por el contoneo de caderas. Eres ritmo de cuatro, arpa y candela. Entre tú y yo no hay secretos, permíteme criticarte para evolucionar como se debe sin que la exclusión forme parte de los instintos. Así nos odiaremos sin parar y nos amaremos como par de locos capaces de salir adelante ante cualquier adversidad. El patriotismo fundado a los pies de tus encantos y no de políticas forradas por los bancos.

Déjame vivirte sin miedos. Para que las noches al dormir, nos abracemos al compromiso y que entre sueños no aparezcan esos espectros que se burlan de los símbolos que nos hacen infinitos. Más allá de las fronteras, ahí estás tú, recorriendo mis fantasías y éxitos. Por eso, déjame vivirte sin miedos Venezuela, para que nuestro amor nunca deje de ser verdadero.

Jefferson Díaz.

29

Dec

Entonces terminó otro año más

No sé si a ustedes les pasa lo mismo, pero para mi este año se picó en dos. Sí, obviamente es “antes del 7” y “después del 7”. Y es que recién hace una semana entendí que había pasado otro año más. Pero, mientras mis vecinos cantan en un karaoke y no me dejan concentrarme en otra les narraré mi año.

Antes del 7

Enero comenzó lleno de esperanzas porque este era EL año, entre mensajes y mensajes todos sabíamos que teníamos que trabajar duro y #ElAutor así nos lo dijo.
ChavezOfficial EneroMientras el mes pasaba, yo comenzaba con mal pie el año, pero la intensidad por una historia mal concluida dio pie a una de mis primeras carcajadas cuando pedí por Twitter a “alguien que me hiciera reír” y El Caps me mandó cosquillas virtuales Cosquillas virtuales.

Como era de esperarse, mi poeta favorito (Hamid) puso uno de esos mensajes que me gustan y me dan ganas de seguir escribiendo como si no hubiese mañana, ¡Qué bonito es tener gente que te inspira! Intensiones desnudas

Mientras pasaban los días y medio de una broma por un viaje a Australia, tuve una de las mejores conversaciones del año con Guille donde la conclusión fue la que les dejo a continuación.

Crecer

Con mis planes de libros y títulos e historias llegaban estos para recordarlo, pero el tiempo apremiaba y mi cabeza estaba en otro lugar.

Porque cuando llegó febrero yo cumplía mi primer año de trabajo en DosPuntoUno, el tiempo pasó volando, pero es lo que ocurre cuando te diviertes y no te quieres ir. Comenzaba un nuevo año de logros con frutos que llegarían cuando el tiempo así lo dispusiera. Un año en DosPuntoUno

 

El 04 de febrero, después de un juego del Caracas FC, pasé uno de los mayores sustos del año con un gran amigo (ChavezOfficial) y todo el team que estuvo en peligro de ser descubierto. Mi mensaje para ellos fue claro.

Y justo entonces cuando crees que todo está mal, que la lucha está cada vez peor y que la ciudad es hostil sale –otra vez- el Caps con este video

Ya para mediados de febrero era oficial que la familia crecía, ahora en DosPuntoUno teníamos más miembros, ellos sería parte de la parte genial del año y así comenzaba el amor.

Amor DPU

Mientras tanto, entre escribidera y escribidera decidí que los paréntesis serían parte de la historia (porque el amor se vive mejor cuando se hace entre ello(a)s) 

Y “calma” fue la palabra de este mes, por mi tranquilidad al caminar, por los zombies que volvían, por la historia que escribía y porque solo ella (Bea) sabía cuál era la el “él” que me ponía las piernas a temblar cuando nos encontrábamos a este en cualquier lugar .

Y definitivamente, después de unos meses entendí, lo que Eléazar quería decir, porque “amor sin humor no dura”.

Ella, aunque aún no la nombro, fue parte de mi compañía durante todo el año, y mi Pichi me llevó a un lugar en el que entendí que las historias se escriben para recordar con ellas quién eres y que el vacío no existe cuando tienes amigas. Anita y Hannah

En marzo cambié, me tatué, se lo dije a mis papás, perdí el miedo, asumí un reto y soñé. Y un micro cuento dio pie a un post completo, por si el fin del mundo llegaba mañana.

Abril fue un mes de completos enredos, pero tuve buenos momentos cuando Ricardo y yo le pedimos permiso al tiempo para encontrarnos en una plaza, entre multitudes de gentes, para poder tomarnos unas cervezas y escribir un texto -de esos que no se publican, aún-. 

tiempo

Un día, cuando el corazón se me partió en pedacitos en medio de una mentira, conseguí mi mejor capacidad de escribir gracias a los consejos de Bea. Y en medio de la tasca comenzamos a escribir historias con amigos de esos que siempre quieres disfrutar. Y así comenzaban los cuentos de tascas.

Cuentos de tasca

Y fuiste ese mes que me hizo creer que escribir era mejor medicina, sobre todo si se acompaña con unas buenas birras.

Mayo, mi Mayo, mi mejor mes del año, y fuiste tan el mejor que de ti no quiero –ni puedo- escribir.

Junio siempre es el mes que me acerca más a Andrés y Mafe, no sé por qué, pero entre juegos, rulos, pizzas y el “Soy licenciada” de Goyito, fuiste un mes que recuerdo lleno de sonrisas, pero también lleno de café porque las clases de guión con el Bond eso no podía falta. Y gracias a él porque me hizo recordar que con Woody al lado, siempre estás mejor.

También me despedí de mi Jess y me fui a ver Los Miserables, uno de los mejores regalos del año, ¡Gracias, Antuan! 

Y en Junio, comencé a entender que era el momento de  acelerar la construcción del camino.  Así que llamé a mi cómplice, nos pusimos la capa y nos fuimos de reuniones. La esperanza se montaba en un camión lleno de ilusiones. 

Julio, mi mes de cumpleaños y el de Caracas donde el loco de Ele me hizo una imagen Hermosa para mandársela a todos y cumplieran con mi petición de cumpleaños “dejarle un mensaje a Caracas porque #ConLauEscribimosCaracas”. Quisiera colocarles todos los mensajes, pero son muchos y esto está largo. Lo mejor de ese día fue descubrir que somos más los que la queremos y la cuidamos. (el día de mi cumpleaños también fui a un foro de Capriles por Facebook y le hice una pregunta)

Julio también fue un momento de orgullos en la familia DPU, cada día éramos más y los logros no tardaban en llegar.

Agosto y septiembre fueron un solo mes de “ponte las pilas que queda poco”, inscribimos candidato, marchamos, grabamos videos, hicimos post y mi vida se tornó en un momento para dedicarle a la política. Hicimos campañas, cuadramos estrategias, conocí gente increíble y fui afortunada. Aunque esto pasó después, mi aprendizaje de esos meses fue, definitivamente, cuando Andreína dijo: #HayUnEquipo.

 Un equipo

 

 

 

 

Durante el 7: Léelo aquí.

 Después de 7.

Estos meses han sido uno solo. Me fui a Aruba a la boda de unos grandes amigos, que para mi son mi familia, y me divertí como nunca, tuve una de las mejores peas de mi historia y aunque me costó un iPhone, no me arrepiento. Me hicieron socia en DosPuntoUno (aplausos para mi, palma y puñito), conocí amigos nuevos, bajé unos cuantos kilos, lloré como loca en el metro, y descubrí que me enamoro de mentes, aunque “le hago el amor” a los cuerpos.

Después del 7 no hay mucho que decir, las ganas siguen aunque en menos cantidad, la “vaina” está igual solo que más cara porque el dólar ya ni se ve. Y yo estoy aquí, en mi silla, en mi máquina, con mis cuentos y por fin escribiendo “la que no debe ser nombrada”.

Hay gente de la que no hablé aquí, no porque no los recuerde, sino porque ustedes marcaron mi año de maneras tan especiales que sencillamente necesito un Nuevo post para ello (Amanda, Andrés, Nanda, mis papas, mi hermano, Anabel, Johann, Leo, Erick,  Ernesto, Leydi, Mariana, Ele –a ti te nombré y ya te hice post-, mis mujeres del siglo 21, Antonio, Robert, Hugo, Guille, Angie, Héctor, Ángel, The Official Team, Laura, Isaac B, Armando, Mora, Isa S… A todos, los quiero)

Y mi lema para el 2013 es que será un año diferente, ni bueno ni malo, simplemente diferente.

PD: Nani, Pati, las extraño.

16

Dec

Tal vez no retrocedimos

Hace minutos salió Tibisay Lucena a dar los resultados de las elecciones regionales. La verdad es que fueron mejor de los que tenía en mente esta mañana. Sabía, desde hace días, qué estados perderíamos por la dictadura que tienen algunos gobernantes en esos estados y el egoísmo de otros.

Mi primera reacción fue decir: “Ganamos”. No sé por qué. Debe ser porque escuché que Capriles había ganado y eso me hizo recordar que sí hay un camino todavía aunque haya ganado por el pelo de una cucaracha. Pero, un rato después, mi amigo electoral JB, me escribió “Ganamos??? Really??”, ya tenía minutos pensando que tal  vez no habíamos perdido, así que me hizo click y pensé que tal vez no hemos retrocedido tanto.

Saliéndonos de ese cliché de “a veces ganamos más pediendo” puedo decirles que hoy creo entenderlo. El pasado 07 de octubre fue una demostración clara de lo que el país quería. Salió a votar más del 80% de la población y ganamos en aquellos lugares en los que la política se hacía de manera diferente.

Hace una semana, el presidente salió hablando nuevamente de su cáncer, no le creí y pensé que sería una estrategia de manipulación que obviamente le funcionaría al pelo pues hoy ellos tienen el mapa rojo, nuevamente. Pero, ¿Perdimos?

No sé. Creo que este es un excelente momento para que los partidos como AD, COPEI, UNT y sectores de PJ se den cuenta que la Política en Venezuela tiene una cara muy distinta a la que se hacía antes de Chávez. Que la cosa ya no es besar viejitas sino demostrar con el trabajo realizado. Que las dictaduras no nos gustan a los demócratas y que sencillamente hay que darle paso a las nuevas generaciones.

Hoy entendemos que la forma de hacer las cosas en Venezuela está cambiando. Aquellos que nos declaramos demócratas esperamos un poco más de lo que esperábamos en pasado y por ende exigimos mas. Nosotros también somos los que decimos que somos responsables de nuestro destino y que las cosas pueden cambiar si comenzamos por nosotros mismos.

No creo que hayamos retrocedido de la manera en que lo hicimos en 2005. Creo, sencillamente, que este es el último mensaje para nuestros dirigentes de oposición que aún no entienden cómo se baila este guaguancó.

Y a la gente que sencillamente no votó, aquí les dejo otra reflexión: http://lausolorzano.com/?p=1205

12

Nov

Rostros

Me gusta observar. Las pocas veces que voy en el metro sin algo para leer o para escribir, observo. Pinto historias en mi cabeza, dibujo conversaciones, trazo líneas de tiempo. Me gusta ir viendo los rostros de la gente, esa que se despierta más temprano que otros para trabajar, gente que  no sabe muy bien qué esperar de la vida. Se cansan, camina, van en automático siguiendo a otros, pensar modificaría rostros. Rostros que cada vez son más difíciles de encontrar.

Miradas de condenados. La condena que trae la desesperanza inmersa en los corazones de estos pobres seres. Pobres de espíritu. Poco, parece que falta poco para llegar a sufrir al trabajo, de ahí a la calle a sufrir por el transporte, para llegar a casa y sufrir por el hogar que parece desintegrarse por la falta de espacios para compartir. Rostros tristes, infelices.

Somos, dicen, felices, pero estos rostros libres de sonrisas me pintan una realidad gris; enajenada. Pasa, claro que el tiempo pasa, pero ellos quedaron como almas en pena sin algún recuerdo real que les haga recordar cómo era el calor de una sonrisa.

Aquello llamado vida es ahora una ilusión de la pantalla grande, un mercadeo bastante caro como para decirnos que vale la pena vivir, aunque no tengamos claro cómo o cuándo ocurre “aquello llamado vida”.

Rostros, rostros con necesidades de cinta adhesiva llamada esperanza.

12

Oct

De esto va aquello de “querer a un país”

Domingo 7 de octubre de 2012, Caracas – Venezuela, 4:30 am.

“Hoy es el día más importante de vida, no el de mi boda papá ni el de mi graduación, es este. Este día es el día en el que se define mi futuro, el tuyo, el de mi sobrino”, eso le dije a mi papá mientras me tomaba el primer café de la mañana y veía cómo comenzaba a aclarar la mañana en Venezuela.

“Es primera vez, mami, que nos despertamos a votar y suena una de nuestras canciones, escucha y canta conmigo ‘cada vez son miles y miles y miles’, esto es señal que algo bueno está pasando”. Esto le comenté a mi mamá mientras esperábamos que mi hermano terminara de arreglarse.

“:) Buenooos díaas, que desgracia tener que esperar hasta las 6 am para ir a votar, pero que brutal que acá se escucha una de las canciones de Capriles, de nosotros. Te pegaré un grito en cualquier momento, te aviso cuando llegué a donde me toca trabajar” Algo así le dije a Johann, mi amigo inseparable de elecciones y luchas universitarias desde el 2009.

Caracas, 12 de octubre 2012, Caracas-Venezuela, 10.15pm.

Estas eran mis emociones en la madrugada del 7 de octubre. Me levanté, con una sonrisa, con olor a esperanza. Me puse mi camisa “Venezuela, votar está de moda”, la tenía en la gaveta desde noviembre del 2011, me la hiceron para usarla ese día. Agarré mi acreditación y bajé a votar con la mejor de mis sonrisas. Estaba confiada, teníamos todo lo que necesitábamos -o eso pensé-. Al llegar al centro vi una cola inmesa, solo la había visto en 2003  y ahora, confirmé que aquí la gente vota cuando la presidencia está en juego.

Llegué con una sonrisa a mi mesa, no tenía ganas de pelear con nadie, solo quería poner mi dedo en la cara de Capriles, pedirle a Dios y a mis abuelos e irme a trabajar. Eso hice. Voté con mi canción en la cabeza, revisé emocionada la papeleta y por primera vez no tuve miedo delante de la máquina.

Ese día hablé durante casi todo el día con esas personas que me dan fuerza. Sabía en qué sala y en qué lugar estaban todos esos amigos y compañeros que durante años han estado a mi lado en elecciones. Son 7 años trabajando, son 6 elecciones, son muchos amigos encontrados. Sumar a esta gente a mi vida es de las mejores ganancias de estos años.

Tempranito nos pasamos mails, nos escribimos por Facebook, nos enviamos bendiciones, abrazos y buenas energías. Vi al Rafa al llegar al teatro Chacao, me sentí tranquila al saber que él estaría ahí. Vi a Bernardo a lo lejos, a David, gente con la que he trabajado y en la que confío, amigos que sé que como yo están aquí para cambiar el país y no para pelearse por un cargo.

El día pasó, los reportes iban y venían, las denuncias, los mensajes. Mi comunicación constante con mis jefes y amigos (gracias a los 3) me daba confianza a seguir paso a paso mi trabajo, ellos confiaban en mi, ellos sabía que mi trabajo de años tenía que rendir frutos, ellos fueron parte de mi apoyo durante el día.

Mi hermano, quién le hizo fotos a Capriles, se fue con Pedro y Caps a entregar unas fotos y hablé con ellos, les sonreí, les dije que sería un día histórico que íbamos bien. En sus miradas había esperanza, tranquilidad, confianza de que esta vez sí estábamos bien.

Por unos minutos sentimos la felicidad, la esperanza, el amanecer, la mañana que aclara, las ganas de seguir aquí. Por unos minutos sentimos a una Venezuela despertar y decir “quiero progreso”. En mi sala me tocó trabajar con chamos de 21-23 años, chamos que -como mi hermano- estaban a punto de vivir su primera gran decepción en una elección nacional para la que trabajaron. Yo ya llevo 3, creo que he aprendido, como leí por ahí “uno llega a saber a manejar esas cosas.”

En media hora dejé de hablar con todos los que me escribían, solo hablaba con Johann, no contestaba llamadas y a mi mamá solo le decía “mami, tranquila”. Los rostros y las órdenes cambiaron. Opté por ponerme mis audífonos, escuchar Masseratti y jugar uno de esos juegos de mi iPhone.

Hablé con Isaac B y le dije que -como le había dicho semanas atrás- no estaba lista para una decepción, que no tenía idea de lo que pasaba pero que me lo imaginaba. Dejé de contestarle, necesitaba fingir demencia, distraerme con cuentos de elecciones pasadas y para eso estaba mi amigo J.

A las 8.15 pm la coordinadora de mi sala me puso la mano en el hombro, en ese momento supe lo que estaba pasando y escribí un mensaje en la compu que pegué en todos los chats que tenía abiertos y mandé los DM’s correspondientes: “perdimos, es oficial”. Tragué profundo, no podía ni quería derrumbarme delante de gente que en un solo día se habían convertido en mis amigos, mis nenés de lucha, los chamos a los que se les tiene que dar fuerzas.

Cuando escuchamos a Tibisay solo podía pensar en qué decirle a mi mamá que creía en Capriles y en un cambio, cómo explicarle a mi sobrino que no lo hicimos todo, cómo le decía a Santiago que probablemente tendría que irse a jugar fútbol en otro país, cómo le explicaba a mis amigos que Venezuela acaba de decirnos “tenemos que hablar”.

Subí al teatro a escuchar a Capriles, las lágrimas corrían por los rostros agotados de personas que durante meses habían dormido poco porque la campaña era la prioridad. Era impresionante. Salió el flaco con ese temple que lo caracteriza a decirnos a más de 6 millones de personas “aquí quien perdió fui yo, no ustedes”. Al terminar sonó “está aclarando la mañana en Venezuela”. Los camarógrafos y periodistas al terminar la rueda de prensa comenzaron a llorar, todos los rostros tenían la misma dirección “ninguna, por los momentos”.

Llegué a la casa de mi amiga donde dormiría esa noche, su hija -mi casi hermana- me recibió con una cerveza y los ojos hinchados, le escribí a mi mamá que estaba tranquila, seguía hablando con Johann y mantenía mi temple. Minutos después me escribió Isaac “Ay Laurita, perdimos. Perdimos Laura Carolina”, no recuerdo qué le dije, pero recuerdo que intercambiamos análisis de lo sucedido y eso hicimos días después. Esa noche hablamos un rato,  me dio fuerza saber que  esta elección algo bueno me había dejado, un nuevo amigo.

A las 3 de la mañana me fui a dormir, con alcohol y cansancio en la cabeza, tranquila porque mis amigos estabas todos en sus casa o en sus lugares de hospedaje. Aquel día fue el día más importante de mi vida, descubrí que he madurado y entendí que a pesar del “Tenemos que hablar” de Venezuela, sí hay un camino, no es posible que la gente valiosa en Venezuela sea menos. Sé que problamemente muchos tengan(amos) códigos postales diferente en unos años, pero sé que cuando tengamos que volver a luchar estaremos al pie del cañon, de primeros como siempre.

Querer a un país va de muchas cosas, va de lo que todos creen que es, para mi de esto va eso de “querer a un país”.

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