Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

1

Aug

Algo cambió…

Escribir para mi es importante, dedicarle tiempo a mi blog es fundamental… Pero algo cambió… Ahora quiero escribir de todo y de nada… Así que, mi querido lector, si entras un día buscando un análisis político y encuentras otra cosa, no te asustes. Simplemente algo cambió.

Búscame también en www.guayoyoenletras.com ahí también escribo.

De todas formas, sigo siendo yo, solo que algo cambió.

3

Jul

A veces…

A veces, en este país lleno de oportunidades, siento que se me acaba la energía. En días como estos, donde dejé todo para quedarme en casa por estar “agotada” siento que realmente no vale la pena hacer tanto sacrificio por problemas que se convierten en cotidianos.

A veces, cuando ya no puedo ni concentrarme en un tema que me apasiona, siento y pienso que estar aquí simplemente es un castigo del destino y que el futuro está lejos de aquí.

A veces, pararme de la cama es lo más difícil del mundo, tanta pasión no sirve de mucho cuando el planeta entero parece ser más grande que las fuerzas de cambiar la realidad de un país.

Sin embargo, cuando esas “veces ocurren” y hay momentos en los que todo se ve imposible, pienso que sencillamente es tiempo de ordenar, sonreír y corregir todo eso que está mal. Tomarse un minuto o un fin de semana y alejarte de todo, aunque eso (al parecer) nadie lo pueda comprender, porque a veces, para seguir luchando con pasión debes tomar un respiro para el gran salto que vendrá después.

A veces, me provoca mandarlo todo al sipote, pero muchas veces entiendo que seguir adelante es lo más importante porque un día, uno de estos días, todo tendrá sentido.

Por eso, a veces, solamente siéntate en un lugar que te guste… Toma un respiro profundo y recordar que, como dice Polar, sí se puede. Sólo que a veces, es más difícil que otras veces.

22

May

A Jordy…

Sí, todos los días cuento los días para que regreses a la tierra que no nos deja ir. Sí, me aguanto lo que me dicen que estoy enamorada de ti, y que por eso quiero que regreses; pero no. Estoy enamorada de esa forma en la que estás tú enamorado de esta tierra, esa forma en la que tras cada artículo o discusión me haces recordar que es por este bello país y su gente por quién luchamos. Sí, quiero que regreses porque eres un idealista que como yo ve la posibilidad de un país de primera. Tenemos el mismo sentimiento, sólo que yo aún no me he montado en el avión de salida.

Mi amigo, el que por un año se fue a estudiar, es de mis pocos amigos que se fue con ganas de volver y el que nunca me ha dicho que ha pensado si quiera en la posibilidad de quedarse un ratico más. ¿Capricho? Capaz los dos tenemos de eso, un capricho por que las calles de Caracas sean tan seguras como las calle de cualquier país del primer mundo que nada tiene que envidiarle a Venezuela.

Sueño en mi capricho venezolano que recorrer el país sea un viaje de aventuras y no de riesgos. Sueño con que en lugar de pensar siempre en la economía del país, también se piense en la tecnología y el arte de mi tierra. Sueño que algún día dejemos de decir: este país; y pasemos a decir: MI país. Sí, somos muchos los que estamos aquí y que aún no vamos a salir (por lo menos no por mucho tiempo), pero saber que tú estás allá y te vienes para acá, y no obligado, hace que me den más ganas de luchar, porque sé que no soy la única idealista que quiero hacer algo por el país.

A ti amigo, gracias por darme esas ganas que a veces se me van, gracias por recordarme que pensar el país es importante, pero que también es necesario accionar y trabajar, que sí es posible que nuestro país –a pesar de los dinosaurios- pueda avanzar. Gracias por ser mi amigo y gracias por recordarme que escribir es importante.

Nos veremos pronto en las calles de nuestra bella ciudad. Gracias amigo.

6

May

Carta a José Raúl Yoris… Por la tuya a Alicia (la del país de las maravillas)



Estimado,

Estuve leyendo la carta que le escribiste a nuestra querida Alicia (la del país de las maravillas) y me quedé un poco preocupada al notar que no había ni una sola cosa positiva de nuestro país. Me preocupa mucho, sobre todo por el hecho no hallar una sola cosa positiva sobre el país.

Es verdad, tenemos muchas cosas malas, como todos los demás países del mundo. Tenemos malos gobernantes, pero porque los ciudadanos los escogemos así, parace que Churchill tenía razón. Nos cuesta, además, pensar que somos los suficientemente capaces de seleccionar a buenos gobernantes porque nos da miedo que los buenos  se metan en política. Tenemos un país que está atravesando una crisis en todos los niveles aquí; pero otros países, los cuales probablemente admires, también pasaron por crisis similares o peores.

Alicia vivió en el país de las maravillas y luego volvió para verlo a través del espejo. La segunda vez, cuando echó un vistazo con distintos ojos, se dio cuenta de que tenía que luchar para lograr lo que quería: rescatar el reino sin perder su muchosidad, la cual no encontraba. Si recuerdas bien, el ejército de la reina blanca se enfrentó al de la reina roja. Esta última tenía, no sólo más ejército, sino que contaba con un Jabberwocky que era (Supuestamente) más poderoso que Alicia (la que esta vez miró a través del espejo). Sin embargo, ella, la idealista, la que pensaba en 6 cosas imposibles antes del desayuno, logró encontrar la forma de triunfar, porque la historia dice que aquellos que luchan por una causa noble al final triunfarán.

Ella, la niña que se escapó del compromiso no deseado, se encontró con un Sombrero loco, con un gato que hablaba, y muchísimas cosas maravillosas; lástima que tú en tu carta no reflejaras ninguna de esas cosas maravillosas que se pueden encontrar el Venezuela. Yo, por ejemplo, todos los días me encuentro sonrisas de personas se levantan a las 4 de la mañana a poner su grano de arena. Cuando viajo, veo los hermosos y maravillosos paisajes de mi país. Y… ¿Qué si no veo los problemas? Sí, sí los veo, pero sé que si sigo nadando como Alicia llegaré a un lugar más seguro, llegar a un lugar donde quiero estar.

Siempre habrá, también como en el libro, aquel que te haga girar en círculos creyendo que estás llegando a algún lugar y haciéndote sentir importante cuando no lo eres, pero también existen personas que –como yo y muchos otros- nos salimos de la carrera y trazamos nuestro camino hacia ese país que queremos. También nos encontramos a un conejo blanco con las mejores intensiones del mundo, y con ganas de ayudar, y que nos enseña que las cosas fáciles en la vida no duran.

Claro que tenemos obstáculos, claro que de repente llega un “perro-brocha” y nos borra el camino y no nos queda de otra que tomar un respiro y seguir adelante. Además Alicia  (la primera vez) no despertó sola, necesitó ayuda para despertarse  y darse cuenta que estaba soñando. Pero la segunda fue diferente, porque en su subconsciente tenía ese recuerdo de haber pasado ya por esos lugares; lo mismo nos está pasando a nosotros.

Tenemos muchos prejuicios, como los de las flores del jardín, porque si tienes un color o una etiqueta política automáticamente te marco como corrupto, si estudias filosofía entonces digo que fumas marihuana, si estudias periodismo entonces eres cotufa. Y así infinitos de prejuicios que cada día crecen y crecen más, al punto de que nos impiden avanzar.

Las orugas no se harán esperar, son aquellas personas que quieren darnos un “pedacito de hongo” para olvidar los problemas, que nos quieren cambiar los poemas, que nos quieren desviar del camino, pero que en el fondo siempre nos dejan alguna enseñanza.

En fin, estimado José, respeto tu opinión y tu carta a nuestra querida Alicia (la del país de las maravillas), pero te invito a no perder tu “muchosidad” por Venezuela, a ver las cosas positivas que tienen el país, a unirte a cualquiera de las redes que tiene este país y que está haciendo lo que Alicia (la del país de las maravillas) hizo cuando se miró a través del espejo. Te invito a recorrer el país y encontrar razones para seguir peleando por tener un país que sea no del primer mundo, sino de un mundo donde vivir será lo primero que importa.

Te invito además, a tomar media taza de té, para que nunca olvidemos que siempre nos faltará algo.

Gracias por compartir tu carta para Alicia (la del país de las maravillas) con nosotros, gracias por mostrarnos tu visión del país, espero que tú disfrutes mi visión del mismo.

26

Apr

¿Que cómo lo veo?

Qué graciosa esa pregunta, me la hicieron unas 20 veces en estas últimas dos semanas refiriéndose siempre –claro está- al circuito 2 de Miranda (Chacao-Baruta-El Hatillo y Leoncio Martínez), no sé por qué la pregunta recurrente, sobretodo porque no pertenezco al circuito aunque estuve involucrada en los comandos de los dos candidatos más fuertes: María Corina Machado y Carlos Vecchio.

¿Cómo lo veo? Bueno, voy a decirles cómo lo veo, y… aunque se pregunten por qué lo hago hoy, cuando ya pasaron las primarias, sé que entenderán al final del mismo porqué sacarlo hoy y no antes, además por qué la insistencia en que tanta gente lo leyera y difundiera.

¿Cómo lo veo? Difícil, porque sufrimos de un mal terrible: creer que nuestra opinión representa la de todo el mundo, o de la mayoría de las personas. Fue curioso participar en unas primarias, en un proceso así además en un circuito donde el mayor problema ese día era: unas exitpolls, una propaganda, un tweet. Y fue curioso porque para mí, que vivo en Catia (y que no estuve ahí en todo el día) el asunto era diferente, porque en mis primarias los problemas sería de otro tipo, sería con las personas afectas al gobierno.

Pero, más allá de eso, quiero hacer una reflexión sobre el circuito más opositor que tiene el país, ese que debería ser modelo, que además debería dar el ejemplo del país. Sin embargo, tengo un reclamo que hacerle a muchos de los que participaron en los comandos. Esto nada tiene que ver con los candidatos, sino mas bien con todos aquellos que los apoyaron.

En primer lugar, el cambio se hace, no sólo se dice. Me sorprendió ver la pelea que tenían ambos comando porque: “nos quitaron un afiche”, “salió 20 minutos en televisión”; “lo apoyó tal partido”. La pregunta que me pasaba por la cabeza era: ¿Por qué no hacen su trabajo por ganar y no culpar al otro en caso de perder?”. No encontré respuesta como siempre que me hago preguntas de ese tipo, al parecer la raza humana no es lógica. Me preocupaba ver que la pelea era como si estuviésemos en condiciones de democracia, cuando en realidad formamos parte de un juego macabro que aún no logramos descifrar del todo. Es terrible, pero cierto.

En segundo lugar, (y perdonen que este post será largo) ese circuito no es Venezuela. Recuerdo que en 2004 cuando perdimos el referéndum yo gritaba que nos habían robado porque toda  la gente de la cola de mi centro votaría “sí”. Sin embargo, hoy en día comprendo que nuestra opinión o la de mucha gente que está cerca de nosotros no es representativa del país, también lo es de nuestra cuadra. Comentemos ese grave error de hablar en nombre de Venezuela (28 millones de personas) con la base d haber visto “números”, escuchar a la gente del ascensor, o la nueva moda: leer twitter. Cuando realmente lo que necesitamos es recorrer el país para saber qué quiere la gente, para sentir al país y sobre todo: para hablar con propiedad.

En tercer lugar, los suplentes sí son importantes. Capaz no tengan voto-cosa que es importante tener-, pero sí se tiene voz. En la situación en la que estamos debemos reconocer que es importante ocupar la mayor cantidad de espacios posibles. Según mi criterio, debemos tener diputados en todas las comisiones y aunque no se tenga voto, pues se puede hacer bastante ruido y podemos sumar más gente para nuestras causas.  Debemos tener suplentes preparados, que cuenten con el apoyo de los ciudadanos, que sean conocidos por todos, que no sean como los del oficialismo.

En cuarto y último lugar, considero que si queremos el cambio debemos comenzar por dar el primer paso y materializar lo imposible en lo posible. No es necesario ser como el otro, sobre todo porque si criticamos lo que unos hacen no debemos hacerlo nosotros también, pero “sin que nadie se de cuenta”. Tratar de incumplir las reglas alegando que “el otro también lo hace”, me parece una de las cosas más bajas que se puede hacer no sólo en la política sino en la vida diaria. Solemos ser de los que criticamos, pero somos incapaces de pararnos a colaborar o votar un día de las elecciones. Solemos decir que nada sirve, pero no nos metemos a ver qué podemos cambiar.

Y… sencillamente… Ser ciudadano va más allá de sólo pararte a votar, es algo más complejo y completo. Ser ciudadano implica participar activamente en las decisiones que afectan tu vida, porque sí, aunque no lo creas la política afecta el día a día de cada uno de nosotros, lo que se decida y lo que no es importante para nosotros. Ser ciudadano es no culpar siempre al otro por los problemas, es tomar consciencia de que todos los problemas son de todos nosotros.

En fin, aprendí mucho y reflexioné mucho sobre el rol de los ciudadanos, de los partidos, de los entes que gobiernas. No sé si tengan coherencia o sentido para quien lee este post, pero por lo menos para mí sí lo tiene. Espero que entendamos que Venezuela va más allá de Caracas, que los problemas reales son graves y no imaginarios, que los equipos deben pensar en que representan a un candidato, que la guerra no está aquí adentro (aunque tengamos que depurar), que esta batalla va más allá de lo electoral.

Yo seguiré pensando en función a mi país, seguiré cuestionándome cosas, seguiré preguntándome ¿Qué queremos como sociedad? Espero tener algún día esa respuesta.

7

Jan

Consciencia ciudadana…

Aquí les dejo un par de videos.

Vale la pena, no importa que estén en inglés porque una imagen vale más que mil palabras.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=hk3_1eYG4dg&feature=SeriesPlayList&p=1094AC235A2209DC]

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=CKJVLkZ-RVE&feature=PlayList&p=1094AC235A2209DC&index=5]

3

Dec

¿Quién divide?

Oposición de mi divino tormento, ciudadano de mis lamentos. Aún no lo puedo creer, no hemos aprendido la lección.

En una sociedad normal es sano que nazcan y nazcan nuevas organizaciones, partidos, movimientos, etc., pero también es sano que respetemos la competencia. En Venezuela, desde hace meses, a muchas mesas le tiemblan las “patas” cuando escuchan la palabra “redes”. Han hecho lo posible por desacreditar a muchísimas personas que trabaja ahí. Yo no he hecho lo menos, tengo muchos peros con ese “movimiento”. Al mismo tiempo, mucha gente “casta y pura” ha hecho lo propio para desacreditar a muchos que están se partidos, se olvidan que ellos estuvieron en un alguna vez.

Me llama la atención ver cómo existen dos “unidades” de la “unidad opositora”. Y parece que uno quiere anular al otro sin tomar en cuenta a esa verdadera voluntad de algunas personas que están detrás de todo el Show.

Para algunos partidos políticos el movimiento “voluntad popular” no es más que un conglomerado de gente que se unió para destruirlos a ellos con un discurso de “antipolítica”. Para algunas personas de “voluntad popular” los partidos no son más que Satanás encarnado en Venezuela. Pero, ambos se olvidan que detrás de cada estructura hay un gentío creyendo en ellos, pensando que son la esperanza de este país; ellos sencillamente prefieren atacarse mutuamente (esto sin contar a los chamos del Mov. Estudiantil –en cuanto a la esperanza).

Llevo días pensando (sin descubrir nada nuevo) que comenzaremos a salir de todo este rollo cuando nos podamos sentar realmente en la misma mesa y respetar los acuerdos, cuando podamos entrar en reuniones sin estar cargados de predisposiciones, cuando sepamos que el problema no está en Miraflores sino en cada uno de nosotros. Cuando entremos en una reunión y nuestro ego se quede esperando en la puerta hasta que un día se canse y se largue de nosotros.

Un país no se construye sólo con frases bonitas y muchas tags en Twitter, tampoco se construye con camisitas de colores y discursos elaborados. Se construye con el trabajo de todos los días, no sólo el que se hace en un barrio cuando lo “visitamos”, sino cuando no me como la luz o no me descargo música pirata por internet.

En fin, cuando dejemos de culpar a otro de dividir, de ser mal venezolano, cuando dejemos sólo de acusar al otro (el gobierno incluido) y comencemos a ver a nosotros mismos, a ser autocríticos con nosotros y nuestra actitud, ese día comenzaremos a ver un pequeño cambio en el país. De lo contrario podrá venir Dios a gobernar y su gobierno será igualmente un fracaso, porque la gente seguirá siendo la misma.

Si a ustedes que se hacen llamar “voluntad popular” realmente les interesa eso, entonces no aparten a otros actores que también tienen algo que decir. Y si a ustedes “partidos políticos” les interesa hacer Política en este país, pues a trabajar no a criticar u opinar.

Es sólo una pequeña reflexión, capaz sin sentido, salió en medio del trasnocho de tesis.

13

Oct

El camino a la Felicidad

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Un excelente video que he querido compartir con ustedes. Lamentablemente no lo conseguí en español. Pero básicamente es una niña en una obra de arte haciendo una interpretación de alguien que está narrando una historia de un Rey.

Ella está diciendo que él dio una ordén y todos corrieron a cumplirla inmediatamente. Sin embargo, se detiene un segundo y piensa: ¿Qué tal si…?

  • no lo hicieran?
  • se rehusaran?
  • los líderes egoístas no tuvieses apoyo?
  • la gente tuviese el coraje de protestar cuando algo no está bien?
  • las políticas estuviesen diseñadas y funcionaran con para todos por igual? Sin importar la raza, etnia o religión.
  • el gobierno no le funcionará sólo a algunos pocos afortunados?
  • no aguantáramos nada menos?
  • … ¿Qué pasaría?…

12

Oct

Hacemos lo que criticamos

semosdiferentescopia2cosj0Frases como: “cada ladrón juzga por su condición” o “serás medido con la misma vara con la que midas” suelen estar medidas en nuestra lista de refranes de abuelita que decimos cuando tenemos que poner, de manera muy gráfica, algún comentario.

Podríamos pensar que están alejadas de la realidad. Sin embargo, no es así. Nuevamente quisiera permitirme hacer un análisis de algo que está ocurriendo dentro de la sociedad venezolana y compararlo con el movimiento estudiantil, con los partidos, con todos los que hacemos –de alguna manera- vida política en el país, y sobretodo vida ciudadana.

Nos encanta pararnos en la acera de enfrente y comenzar a destruir (siempre desde lo emocional) a todo aquello que cruce ante nuestros ojos, sin pensar –muchas veces- o reflexionar un poco más allá de lo instantáneo, sin pensar en que muchas veces (no siempre) puede existir alguna estrategia.

De esto también sé mucho, yo también me comporté así por muchísimo tiempo. Mucho antes de 2007 y ese año inclusive, mí única tarea era sentarme a criticar todo sin aportar ninguna solución, me quejaba de muchas cosas que yo misma hacía y simplemente eran mis emociones pensando por mí. Sin embargo, decidí que era el momento de dejar de decir: “bueno yo estoy ayudando porque estoy criticando y eso más nadie lo hace” y comenzar a hacer algo al respecto.

Como venezolanos, y hablo sólo por nosotros pues es la cultura que conozco, solemos contradecirnos bastante. Decimos que queremos que se cumplan las leyes, pero somos incapaces de respetar el semáforo. Nos quejamos porque hay malandros sueltos, pero cuando nos quieren multar por alguna infracción queremos sobornar al policía. No podemos más con la corrupción, pero si tenemos la oportunidad de colearnos lo haremos. Estas mismas actitudes las extrapolamos a la política y definitivamente cada día le hacen más daño al país.

Nos hemos caracterizado por resaltar siempre la figura de un líder mesiánico que viene a salvarnos, pero al mismo tiempo criticamos a algún líder cuando se convierte en demasiado mediático o a hacer buenas cosas pues siempre estará haciéndolo con una intención de hacer campaña. Yo me pregunto: ¿Si es así qué? En mi opinión, la mejor campaña es el trabajo.

En este sentido, pondré un ejemplo mucho más gráfico y que todos vivimos ya en un pasado y seguimos viviéndolo. En 2007, cuando miles de jóvenes en todo el país salimos a la calle con la única intensión de hacer un llamado de atención sobre lo que ocurría en Venezuela tras el cierre de un símbolo nuestro como lo fue RCTV muchas personas comenzaron a prestarnos atención. Chavistas, opositores, ni-nis, pues sabían que nosotros veníamos como con otro código genético para todo. Sin embargo, después de la rueda de prensa que diéramos en la USB no tardaron en llegar las acusaciones de: están pagados, los manipulan, etc. Y con nuestras acciones poco a poco demostramos que eso no era así, que nosotros éramos, somos y seremos independientes.

¿Qué ocurrió después? El movimiento estudiantil dejó de ser de estudiantes para ser de Yon Goicoechea, según los medios y la opinión pública y los mismos ciudadanos que así lo quisieron ver. Pues parece que no podemos vivir, ni creer en la política de otra forma que no sea a través de una persona. Y ojo, conste que no fue él quien decidió ser un “rock star” (como muchos lo llamaban), sino que vino desde la misma sociedad civil, medios de comunicación, partidos políticos, etc., es decir, cayeron en el juego del gobierno de ponerle una cara al movimiento para poder destruirlo.

Hoy en día ocurre lo mismo cuando en la opinión pública, en Twitter y demás entes de redes 2.0 se habla de jóvenes líderes de la huelga y se pretende poner en “guerra” a dos chamos como Julio Rivas y Ángel Arellano, quienes desde su visión de mundo, quieren mejorar la situación de Venezuela. Pues sencillamente, tenemos que tener un líder que salve al país, pero que no esté en ningún partido, pero que haga política y no sea político, que estudie pero que también salga a protestar; y pare usted de contar. Es como mucha carga junta ¿no?

Sin embargo, la realidad es diferente desde adentro, no existe sólo un líder. Somos jóvenes que vemos el mundo de manera diferente, entre otras cosas, porque la 2.0 siempre ha estado con nosotros desde el principio de nuestra conciencia. Somos chamos que creemos que el liderazgo no es algo vertical solamente, y que entendemos que tan líder y tan importante es el que habla en televisión como el que hace las pancartas. Tan útil e indispensable es el que dirige la marcha como el que cuadra la logística y está detrás de cámara.

Es por esto que mi llamado a la reflexión hoy es a dejar de hacer lo que criticamos, es a dejar de pensar en un líder o identificar siempre sólo a una persona, pues un país no se hace un una sola persona, se hace con un equipo de personas capaces de construir una mejor realidad. Y nuevamente, los invito a criticar, pero  no a destruir. A criticar y aportar ideas nueva.

Solorzano.laura@gmail.com

7

Oct

Don Quijote en Venezuela

Esto será corto:

Al parecer algunos de los estudiantes, egresados, jóvenes,viejos, chamines, en fin; VENEZOLANOS, que solemos soñar por una mejor Venezuela entramos en ese grupo de Quijotes que pelean con molinos de viento, que imaginan cosas, que sueñan bonito. Sin embargo, siempre viene algún monstruo real, algún actor malvado a ponerle fin a nuestros sueños al decirnos que no somos capaces de hacer nada bien por el país.

Nosotros, los jóvenes de VENEZUELA soñamos con hacer nuestra vida en este país, así que monstruos malvados e insoportables abstenerse a venir a romper sueños de personas que, como yo, aún creemos en un mejor mundo.

¡Lau!

solorzano.laura@gmail.com

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