Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

15

Dec

Hoy marché y por primera vez…

Hoy marché y por primera vez tuve miedo. Miedo de pasar un piquete de la guardia nacional, miedo de correr y caerme en el intento. Miedo de perderme en la multitud y no encontrar a mi hermano; sí tuve ese miedo normal que se tiene cuando uno marcha.

Sin embargo, corriendo después de pasar el piquete reaccioné porque sentí un miedo que en 11 años no había sentido: Miedo de perder mi país por la poca gente que marchó; miedo de perder mi país porque sólo marchó una universidad LA UCAB. Miedo de perder mi país porque la gente en la calle nos veía con indiferencia; miedo porque en años de movimiento estudiantil parte de la experiencia parece que no ha llegado. Miedo de llegar a mi casa y no tener la oportunidad de escribir esto que escribo…

En fin, hoy marché, como muchas veces lo he hecho menos que unos y más que otros; pero también sentí algo que nunca había sentido: Miedo de perder a mi país. Lo que sé, es que ese miedo se transforma en valor, en fuerzas para seguir luchando por mi país. Espero que TU, que estás sentado en tu oficina, en tu casa o con tu BB en la mano leyendo esto, entiendas y sientas este mismo miedo que yo, pero que también tengas la fuerza y el valor para superarlo y transformar ese miedo en fuerza.

 

29

Nov

Simplemente Gracias

A Mari, porque siempre me lo recuerda: cree.

A veces, cuando las cosas se nos ponen difíciles es mucho más fácil decir: no creo… Pero ahora, que todo parece tener color de nuevo, que el camino parece trazarse solo por las vías de la vida y que alguien grita desde adentro: CREE Y VIVE, es momento de decirles: Siemplemente Gracias…

?Gracias a quién? pues a todos, a Dios sobretodo, porque las cosas sí son posibles si crees en ellas, si traza un plan y sobretodo si lo cumples…

Gracias… Otra vez, simplemente Gracias…

16

Nov

Y me fui

Y así, como quien no quiere la cosa, agarre mis macundales y me monté en el  avión… una nueva aventura va a comenzar… Ya les contaré más por acá..

6

Oct

De aquello que no entendemos

Hace casi un año, comenzamos a darle forma a una idea para las elecciones del 26 de septiembre que recién acaban de pasar. En ese momento, la idea era casi perfecta, solo tenía un detalle: involucraba a demasiados seres humanos con ganas de poder.

En la vida he hecho muchas cosas de las cuales me siento orgullosa, hay otras en las que simplemente diré: salieron. Pero hay otras en la que puedo decir: aprendí, pero han podido salir mejor.

Venezuela es un país que anualmente se enfrenta a un proceso electoral, donde –como es de esperarse- comienzan a aparecer  todas aquellas ganas de tener poder y ocupar algún cargo (aunque sea buró número 57486, pero cargo público al fin). En todos estos años de procesos electorales he aprendido muchísimas cosas, he entendido cómo funciona el hombre cuando está en modo “animal político”, pues se es un animal político, buscando “eliminar” a todo aquel que sea su “competencia” aún cuando no existe tal categoría pues el enemigo no esté en el mismo bando sino en el contrario.

Sin embargo, de todos los procesos electorales, en este último que acaba de pasar es donde me he sentido peor ¿la razón? Me tocó vivir de cerca a ese mundillo político llamado “líderes de la oposición –viejos y jóvenes”. Y Aunque este artículo no tiene ganas de desanimar a nadie, aunque eso parezca- sí tiene como finalidad hacer un llamado a la reflexión a todas aquellas personas que lo lean.

Aun no entendemos el proceso, seguimos teniendo demasiados vicios encima. Ver cómo se crearon más de 10 iniciativas distintas para la defensa del voto deja mucho que decir de aquello que nos llamamos: luchadores por la democracia y la libertad –aunque también esto suene contradictorio. Dice, por ejemplo, que no entendemos que esta situación no se presta para vivir en una democracia normal. Que no entendemos tampoco que en la unión VERDADERA está la fuerza, esa que ellos tienen y que es difícil de combatir.

La mala distribución de recursos y la carnicería electoral fue otra de las cosas que me marcaron para el resto de la vida en estas elecciones. Ir a reuniones donde tenía que callarme mi opinión porque a unos no les gustaba y me podían vetar, ir a esas mismas reuniones sin saber quién decía la verdad y quién mentía, quién eran infiltrado y quién estaba cuadrado con otros partidos ha sido de las cosas más agotadoras y duras que me ha tocado a mi corta edad. Sobre todo porque en mi cabeza ingenua yo sólo pensaba (al principio): “esta gente quiere salvar al país”. Pero automáticamente venían a mi mente recuerdos de estos once años y recapacitaba.

Ver, que una pared recién recuperada en el boulevard de Catia, fue llenada con papeles de un candidato de oposición, cuando en Altamira tenían pendones en los postes para no ensuciar las calles, me hizo indignarme –y eso no es resentimiento- y pensar que mientras no entendiéramos cosas simples de esta realidad, sería muy largo y difícil el camino a transitar.

No le importamos a muchos de esos políticos, tampoco a estudiantes o recién graduados que creen tener –todos- un falso poder de fantasía que les da Chávez cual papá que le hace creer a su hijo que es quién manda en la casa. Escucharlos hablar, verlos reir, muchas veces me provocaba nauseas pues es difícil hablar en nombre de un país sin conocer a su gente y mucho menos su realidad.

En Fin, Hace ya una semana que fueron las elecciones y este artículo lo escribí una semana antes de las mismas, sólo para poder tener un panorama de las elecciones que se avecinan. Esperemos, que cuando este artículo salga yo misma esté equivocada y los resultados hayan sido mejores de los esperados. Pero aún así, sólo quiero decirles que aún hay cosas –millones- que no entendemos de este país, que no entendemos de este proceso, que no entendemos de la política; y mientras esas cosas no las entendamos, lograr la tan esperada voluntad política tardará en llegar y Venezuela seguirá siendo destruida.

Por ahora, yo ya hice lo que tenía que hacer, sacrifiqué mucho de lo que no tenía, hasta mi tesis la postpuse para esto. La verdad es que aún no he comenzado algunos capítulos, porque “esto era más importante”; y ahora me voy, con el corazón chiquito pero contenta de este mundo de política, porque para mí (en este momento) poner en orden mi vida y ayudar a personas en situación de riesgo es más importante que seguir aquí. Gracias por todo. Y adiós.

(Salimos mejor de lo que esperaba, ganamos 65 puestos en la asamblea, pero aún así: nos falta mucho por aprender. Nuevamente este post solo tiene la intensión de dejarnos una reflexión para que en las próximas elecciones no perdamos tanto tiempo en cosas absurdas y salgamos a ganar con todas las de la ley).

6

Oct

De aquello que no entendemos

Hace casi un año, comenzamos a darle forma a una idea para las elecciones del 26 de septiembre que recién acaban de pasar. En ese momento, la idea era casi perfecta, solo tenía un detalle: involucraba a demasiados seres humanos con ganas de poder.

En la vida he hecho muchas cosas de las cuales me siento orgullosa, hay otras en las que simplemente diré: salieron. Pero hay otras en la que puedo decir: aprendí, pero han podido salir mejor.

Venezuela es un país que anualmente se enfrenta a un proceso electoral, donde –como es de esperarse- comienzan a aparecer  todas aquellas ganas de tener poder y ocupar algún cargo (aunque sea buró número 57486, pero cargo público al fin). En todos estos años de procesos electorales he aprendido muchísimas cosas, he entendido cómo funciona el hombre cuando está en modo “animal político”, pues se es un animal político, buscando “eliminar” a todo aquel que sea su “competencia” aún cuando no existe tal categoría pues el enemigo no esté en el mismo bando sino en el contrario.

Sin embargo, de todos los procesos electorales, en este último que acaba de pasar es donde me he sentido peor ¿la razón? Me tocó vivir de cerca a ese mundillo político llamado “líderes de la oposición –viejos y jóvenes”. Y Aunque este artículo no tiene ganas de desanimar a nadie, aunque eso parezca- sí tiene como finalidad hacer un llamado a la reflexión a todas aquellas personas que lo lean.

Aun no entendemos el proceso, seguimos teniendo demasiados vicios encima. Ver cómo se crearon más de 10 iniciativas distintas para la defensa del voto deja mucho que decir de aquello que nos llamamos: luchadores por la democracia y la libertad –aunque también esto suene contradictorio. Dice, por ejemplo, que no entendemos que esta situación no se presta para vivir en una democracia normal. Que no entendemos tampoco que en la unión VERDADERA está la fuerza, esa que ellos tienen y que es difícil de combatir.

La mala distribución de recursos y la carnicería electoral fue otra de las cosas que me marcaron para el resto de la vida en estas elecciones. Ir a reuniones donde tenía que callarme mi opinión porque a unos no les gustaba y me podían vetar, ir a esas mismas reuniones sin saber quién decía la verdad y quién mentía, quién eran infiltrado y quién estaba cuadrado con otros partidos ha sido de las cosas más agotadoras y duras que me ha tocado a mi corta edad. Sobre todo porque en mi cabeza ingenua yo sólo pensaba (al principio): “esta gente quiere salvar al país”. Pero automáticamente venían a mi mente recuerdos de estos once años y recapacitaba.

Ver, que una pared recién recuperada en el boulevard de Catia, fue llenada con papeles de un candidato de oposición, cuando en Altamira tenían pendones en los postes para no ensuciar las calles, me hizo indignarme –y eso no es resentimiento- y pensar que mientras no entendiéramos cosas simples de esta realidad, sería muy largo y difícil el camino a transitar.

No le importamos a muchos de esos políticos, tampoco a estudiantes o recién graduados que creen tener –todos- un falso poder de fantasía que les da Chávez cual papá que le hace creer a su hijo que es quién manda en la casa. Escucharlos hablar, verlos reir, muchas veces me provocaba nauseas pues es difícil hablar en nombre de un país sin conocer a su gente y mucho menos su realidad.

En Fin, Hace ya una semana que fueron las elecciones y este artículo lo escribí una semana antes de las mismas, sólo para poder tener un panorama de las elecciones que se avecinan. Esperemos, que cuando este artículo salga yo misma esté equivocada y los resultados hayan sido mejores de los esperados. Pero aún así, sólo quiero decirles que aún hay cosas –millones- que no entendemos de este país, que no entendemos de este proceso, que no entendemos de la política; y mientras esas cosas no las entendamos, lograr la tan esperada voluntad política tardará en llegar y Venezuela seguirá siendo destruida.

Por ahora, yo ya hice lo que tenía que hacer, sacrifiqué mucho de lo que no tenía, hasta mi tesis la postpuse para esto. La verdad es que aún no he comenzado algunos capítulos, porque “esto era más importante”; y ahora me voy, con el corazón chiquito pero contenta de este mundo de política, porque para mí (en este momento) poner en orden mi vida y ayudar a personas en situación de riesgo es más importante que seguir aquí. Gracias por todo. Y adiós.

(Salimos mejor de lo que esperaba, ganamos 65 puestos en la asamblea, pero aún así: nos falta mucho por aprender. Nuevamente este post solo tiene la intensión de dejarnos una reflexión para que en las próximas elecciones no perdamos tanto tiempo en cosas absurdas y salgamos a ganar con todas las de la ley).

24

Aug

Caracas: Tenemos que hablar

La vida me regaló la dicha de nacer el mismo día en que te fundaron, solo que muchos años después, además nací en ti, así que siempre he tenido una extraña conexión contigo. Sin embargo, tenemos que hablar.

No temas, no quiero hacerte daño, ya suficiente daño te han hecho los malos gobernantes y aquellos ciudadanos que no te viven como yo. Te confieso que en gran medida ellos son los que hacen que hoy te diga estas tres palabras que todo el mundo odia.

He pasado 24 años feliz a tu lado. Ambas hemos sido cómplices de cuanto hemos querido hacer. Caminar por tus calles imaginándolas limpias era una de mis cosas favoritas para hacer. Comer helados en tus plazas y ver los rostros que hoy me hacen decirte esto. Pasear por tus parques, tus curiosidades, el Ávila que te protege y la historia que te define. El barrio, la urbanización, los boulevares y esos techos rojos que nunca conocí. También las iglesias, y el metro que atravesaba tu majestuosidad y cientos de cosas más que ahora no quiero nombrar.

Sin embargo, en este último año nuestra relación ha decaído; eso tiene que ver contigo, conmigo, con todo y al mismo tiempo con nada. La política se ha metido en cada rincón de tus esquinas y en cada poro de mi cuerpo, no sé cuándo pasó, pero quiero detenerlo. El problema es que ya no me siento segura contigo y eso me duele, hablar con la gente que forma parte de ti es cada vez más difícil, casi imposible. En fin, sencillamente nuestra convivencia va de mal en peor.

En 24 años tampoco me había despertado triste y con ganas de estar en otro lugar, y eso hoy es lo más común en mi vida. Jamás pensé mi querida Caracas que tuviese que despedirme de ti de la manera en que lo hago hoy.

¡NO! Aún no sé a dónde me llevará el destino, tranquila que tu eres mi ciudad, pero para que esto avance definitivamente necesitamos un tiempo, separarnos. Ambas sufriremos y será duro, entiende que es por nuestro bien.

¡NO! Tampoco es fácil para mi despedirme o decirte estas cosas, porque eres tu, porque son muchas cosas, sueños, experiencias.Porque te conozco y me conozco.

Tranquila, el momento es difícil, así como lo fue decidirme, así como lo fue decírtelo, escribírtelo. La vida nos unirá nuevamente así como ya lo hizo una vez. Tu eres bella y para mi la mejor ciudad del mundo, aunque no las conozco todas lo sé, pero hoy necesito mi espacio sin ti, para poder disfrutarte, para extrañarte.

Caracas, gracias por escuchar. Te quiero.

4

Apr

¿Venezuela para los jóvenes?

Esta pregunta constantemente salta a mi cabeza, sobre todo en los momentos en los que alguien me dice: “ustedes, los jóvenes deberían tomar las riendas de este país porque los viejos como yo ya lo dañamos”. Al parecer la mayoría de la gente en el país quiere que nosotros, los jóvenes, asumamos los roles que nos toca y que por miedo o quién sabe por qué no lo hacemos.

Después de estar tres semanas en España, terminando Lidera y aprendiendo sobre políticas públicas en un país del “primer mundo”, comprendí que es necesario que nosotros, no sólo desde nuestro espacio sino desde otros nuevos, comencemos a tomar las riendas del país y comencemos a asumir esos roles que los “viejos” no nos dejan, capaz por miedo también, pero miedo a perder su status quo.

Venezuela, igual que muchos países de América Latina (por no decir todos), es un país lleno de jóvenes, pero que no tienen oportunidades. El joven que nace en un barrio, por ejemplo, probablemente si es mujer a los 18 –o antes- tenga dos hijos y si es hombre capaz termine en malos pasos. Mientras que si es de clase media termine en la universidad pero desarrollando sus conocimientos y su vida en otro país; es decir, de cierta forma y por ambos lados estamos sufriendo una gran fuga de cerebros  y sobretodo de personas.

Pensar en una Venezuela donde es posible vivir, donde es viable tener igualdad de oportunidades es imaginable sólo cuando, como dice un gran amigo mío, “tienes a 100 personas a tu lado que piensan como tú”. Y esto lo digo porque regresé de España con el mejor regalo para todo el país porque regresamos 78 jóvenes con ganas de que Venezuela siga siendo el país para nosotros.

Probablemente muchos de nosotros no somos amigos, o no compartamos en muchos casos la forma de hacer las cosas, pero compartimos un código que nos une, ese de ser de Lidera, de formar parte no de un programa de liderazgo, sino de una generación que será la generación que comenzará a dar los primeros pasos para el progreso de Venezuela, para que el día de mañana los jóvenes que vendrán después de nosotros sigan construyendo lo que comenzamos, porque creemos en la continuidad, el progreso, pero por encima de todas las cosas, creemos en nosotros y en nuestra capacidad de ser agentes de cambio.

31

Dec

5 cosas que aprendí en 2009

Advertencia: Este post tiene alta carga de reflexión sobre mi vida este año.

Este año, como todos los años, ha sido de grandes aprendizajes. Sin embargo, hay ciertas cosas por las que recordaré grata y no tan gratamente este año. Muchos momentos vividos, no sólo a nivel personal sino también a nivel del país. Y es que creo que este año ha marcado la vida de muchos de nosotros.

Han sido 365 días del año llenos de reconciliación, con mis amigos, con el país, con mi tesis (que parece nunca terminar), pero sobretodo conmigo misma y mi forma de ver muchas cosas. Pero ahora sí, los dejo con la lista de las 5 cosas que definitivamente marcaron mi vida este año.

1.- Con los amigos todo se puede: Descubrir lugares como la Fundación Futuro Presente, saber que podemos mejorar nuestra capacidad operativa en momentos de crisis (tal como lo fue el 15F), formar más y mejores líderes para el día de mañana me han hecho darme cuenta que es posible tener un mundo mejor si cuentas con los amigos que te ayudarán a realizar ese sueño. Trabajos como los que hacemos en Venezuela 2.0, en lidera, en la fundación te dan energías y ganas para seguir luchando y cada vez con más fuerzas por quedarte a vivir en una Venezuela que es la que necesitamos. A todos ustedes: ¡GRACIAS!

2.- Necesitar es más que querer: Mi vida ha estado llena de muchos caprichos, siempre he creído que sé qué es lo que quiero, ignorando (obviamente) aquello que necesito. Siento que lo mismo le ha pasado a mi país. Hemos “Querido” un líderes de una manera, hemos querido un movimiento estudiantil que haga esto o aquello, hemos querido… Sin embargo, sin pocas las veces que nos detenemos a pensar realmente qué es lo que necesitamos. Este año he estado pensándolo, para el 2010 espero tener una propuesta y panorama más claro para poder decirles lo que necesitamos.

3.- Ahora viene el personal, Una canción: Yo no sé mañana, no sólo por lo que la canción representa en mi vida, por lo inteligente de la letra, por el cantante, por las veces que la he bailado. Sino porque cuando piensas mejor la canción, cuando dices: Yo no sé mañana, te imaginas que debes dar lo mejor de ti cada segundo (y esto suena a cliché) porque no sabremos dónde vamos a estar mañana. Nuevamente, Gracias a ti, a todos los que han estado ahí para demostrarme que como no sabemos dónde estaremos mañana es mejor disfrutar el hoy.

4.- Relájate y disfruta: Existe un momento que marcó mi vida, en realidad dos, este año. El primero estuvo directamente relacionado con el 15F, las elecciones de la enmienda marcaron dramáticamente mi vida. Después de un día de lucha, de vivir momentos de tensión, escuchar los resultados; me robaron. Pero en realidad no sólo me robaron mis bienes materiales, sino que también me robaron un poco de esperanza por el país. Al principio pensé que no había sido así, sino hasta el momento en el que me descrubrí sin ganas de levantarme a lucar por el país. El segundo momento: la primera huelga de hambre. Porque con todos los errores que seguro hubo, esos chamos y otro provinciano me hicieron darme cuenta que vale la pena poner el granito de arena mientras estamos en Venezuela. Porque definitvamente nosotros tenemos que ir Pa’ lante.

5.- Por los niños cualquier cosa: Tengo años trabajando en un campamento, pero este año terminé de amar a los niños, de entender que es por ellos (que serán mejor generación que nosotros) que debemos sentarnos y pensar bien las jugadas que hagamos en este gran tablero de ajedrez. Como dice un amigo en su artículo de hoy: “en Venezuela ya no hay tiempo para preguntarnos qué va a pasar sino más bien para decidir qué vamos a hacer” (http://rafabello.blogspot.com)

Los dejo con esa última frase, porque nos toca un año fuerte, porque nos toca tomar decisiones sobre nuestro futuro, porque el año que viene los protagonistas seremos todos los venezolanos que creemos que sí es posible un país mejor, que sí queremos dar lo máximo por Venezuela.

Gracias a todos mis lectores, gracias a todos los que comentan.

Saludos y Feliz año 2010.

Laura.

26

Dec

Navidad Bipolar

Llevo días leyendo en Twitter cómo la gente tiene la capacidad de “despegarse” de los problemas cotidianos del país, al parecer les resulta sencillo. Eso me ha llevado a pensar (sobre todo cuando veo que gente de los partidos hace lo mismo) en que puedo rayar en lo “intensa” por andar siempre hablando de eso. Quienes me conocen saben que no es así.

Es difícil alejarse de una realidad en la que sabemos que día a día mueren cientos de venezolanos, que tenemos gente presa de manera injusta, secuestros, basura, no tenemos luz, ni agua y mucho menos cualquier producto que nos provoque comprar porque sencillamente es caro. Yo no le pido a la gente común y corriente que se olvide de la “navidad”, pero sí les pido que no ignoren el problema como si nada estuviese pasando.

Hace días, un gran amigo me hizo entender el error que cometí mientras ocurría la segunda huelga de hambre cuando le dije que no estaba de acuerdo así que me limité a no opinar. Él me contestó: “peor aún, porque ignoraste algo real que estaba pasando”. Después de unas horas lo entendí.

Sufrimos de algún alto grado de “bipolaridad” en este país, nos quejamos absolutamente de todo lo que pasa, pero tenemos que descansar porque es navidad, o semana santa, carnavales, día de la virgen, etc. Sin embargo, el día que colapsó el sistema de BlackBerries en América Latina fueron más los lloriqueos en Twitter que el día que aprobaron la ley de educación.

Mi llamado nuevamente es a la reflexión, a entender que (sin ton ni son) nuestros problemas los causamos nosotros y los resolveremos nosotros. Es increíble como siempre es culpa de Caldera, de la oposición, del chavismo (estos dos anteriores totalmente abstractos), nunca asumimos la responsabilidad, pero nos quejamos de que el presidente siempre culpa al “imperio” de los males del país.Como decía otra buena amiga: “todos tenemos un Chávez dentro”.

Este país puede salir adelante, tenemos con qué (como dirían en RCTV), pero debemos aprovecharlo para buscar el progreso más allá de las derechas o izquierdas, más allá de los personalismos y protagonismos. Por eso le pido a jóvenes, estudiantes, políticos, señoras en sus casas, chamitos, que no ignoremos una realidad que nos compete, que no sintamos sigamos culpando al otro cuando nosotros tenemos RESPONSABILIDAD de un mejor futuro.

Feliz Navidad, sí, pero también quiero un “Feliz Presente” y eso no lo tendremos si nuestro aporte lo hacemos en horario de oficina de lunes a viernes, porque así no se saca a Venezuela de este desastre. Espero que estas palabras, como siempre, nos ayuden a levantar el ánimo… Porque incluso en los peores días sé que hay un rayito de sol después de la tormenta.

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