Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

6

Oct

Carta Trasnochada a una chama en un barrio de Caracas

CaracasY así comienzan muchas cosas en la vida, con hojas blancas o de colores, dispuestas para escribir, dibujar, cantar. Así comienzan algunas otras, con palabras trasnochadas en pensamientos inquietos y curiosos. Así evito muchas otras, con analogías y sin pensarlas.

No tengo mucha de idea de cómo son las cosas más allá de mi mundo, eso puede ser positivo a veces. Creo, me parece, que puedo ir aprendiendo, absorbiendo, tomando en mis manos las realidades y transformándolas en colores que hacen posible que el mundo sea un poco más sensible.

Así estamos, yo en mi mundo, en mi ciudad. Tu en el tuyo, en tu barrio, lejos de la ciudad. Con barreras invisibles y muros que ambas creamos. Tu ropa, mi forma de hablar, tu día a día, mi realidad. Son todas cosas que  no podemos cambiar.

Ahí estás, durmiendo en un valle de balas, con pensamientos que  no puedes frenar. Aquí estoy con mi computadora imaginando cómo dormirás. Tenemos la misma edad, yo una carrera, tu has visto tres parteras. La vida nos puso en caminos diferentes, o probablemente los mismos, pero nosotras decidimos que era mejor irnos por el camino que nosotras siempre “quisimos”.

En mi lado del muro, me encuentro preocupada, buscando la manera de saltar y encontrarme contigo, conversar, compartir visiones. En tu lado del mundo, Caracas –la ciudad que tanto amo- se ve diferente, se ve hostil y lejana a ti. Lo que aún no entendemos, ninguna de las dos chama es que tu en tu mundo y yo en mío podemos dar un paso, derrumbar el muro y construir la ciudad que queremos.

Probablemente nunca te conozca y si lo haga no seamos amigas, como lo son mis amigas de verdad, pero lo cierto es que tu y yo convivimos en la misma ciudad, tomamos el mismo metro y hablamos con la misma gente, en distintos contextos. Tu y yo podemos cambiar muchas cosas que queramos y no tenemos si quiera por qué hablar, pero lo cierto es que sé que ya una de las dos está consiguiendo la mandarria para derrumbar el muro ese que tenemos en la ciudad.

27

Sep

Caracas Diferente: Liderando en el Centro

CaracasMuchas de las mejores cosas de la vida se hacen de manera improvisada. Yo suelo ser más del tipo de personas que todo lo planifica y estructura, sobre todo cuando se trata de trabajo. Sin embargo, con los años me he vuelto muchísimo más flexible y abierta a ciertas “improvisaciones” del destino, porque ese sí que no avisa. Así que aquí les dejo mi cuento de lo que parecía ser un sábado normal y rutinario.

El sábado me tocaba subir al IESA a buscar un CD con unas fotos, unas llaves y tener una corta reunión de un proyecto nuevo. Pero, por motivos desconocidos, el profesor de la clase no apareció, nunca contestó el teléfono aquel día. Justo cuando me tomaba un café con Isaac, Manuela se nos acercó a pedirnos ayuda pues necesitaban cubrir las horas de la mañana. <<Hablen del viaje a Cuba>> nos sugirió, a lo que Isaac y yo la vimos con cara de “Que loquita”. Treinta segundos después surgió la idea de irnos al Centro de Caracas.

La propuesta fue aceptada por la mayoría. Evidentemente, Isaac, Manuela y yo estábamos felices de poder mostrar no sólo nuestra ciudad sino un pedacito de la historia venezolana.

Durante aproximadamente una hora viví una Caracas diferente, con sensaciones que había olvidado. Una Caracas con turistas, aprendiendo sobre la historia de la ciudad, disfrutando, tomando fotos con sus celulares sin miedo. Recorrer Caracas con personas llenas de energías y ganas de cambiar el país y poner un grano de arena para ayudar a mejorar la situación.

Particularmente me gusta recordar fechas y nombres, es decir, soy pésima para las historias generales, pero soy fanática de las historias particulares, aquellas sorprenden y construyen tradiciones. Por momentos pude compartir anécdotas históricas, anécdotas de mi vida, cuentos de las esquinas del Centro de Caracas y sus particulares nombres.

Muchas cosas en la vida se hacen en repetidas ocasiones. Sin embargo, son pocas las que marcan un antes y un después en algunos momentos, que te ayudan a recordar lo que eres, que te reafirman los valores y creencias en el país. Definitivamente, muchas de las mejores cosas en la vida, no se planifican. Así que, a disfrutar la vida, sus ciudades, el país. A vivir.

19

Sep

Por el medio de la calle: ¿Se queda o se va?

Llegó el día del evento más esperado por los Caraqueños que, como yo, disfrutamos vivir la ciudad de manera diferente. Por el medio de la calle se ha convertido en una tradición que hoy en día le llega no sólo a los habitantes de Chacao sino que trasciende las fronteras municipales e incluso caraqueñas. Yo, particularmente, viví el evento con tres valencianos y me consta que había gente de muchísimos estados visitando el ya conocido evento.

Este año, a diferencia de los años anteriores, el evento fue un poco  más caótico por la cantidad de gente y la reducción de los espacios. He escuchado muchísimas críticas y quejas a los organizadores e incluso escuché un par de veces: Esto no se hará nuevamente. Sin embargo, la reflexión debe ir un poco más allá y no quedarnos solo en “la organización”.

Evidentemente tengo mis recomendaciones, como baños, estaciones, ubicación de las tarimas; pero ahora quiero que nos tomemos un tiempo para entender qué pasó el sábado en “por el medio de la calle”.

Es obvia la necesidad que sentimos los caraqueños (y personas de otros lugares) de vivir un país de manera diferente, donde “Sin miedo” sea la frase que caracterice nuestro día a día. Quiero:

  • Sin miedo salir a tomar fotos en la calle
  • Sin miedo caminar por Caracas a las 3:00 a.m.
  • Sin miedo a tener mi BlackBerry o iphone en la mano
  • Sin miedo abrazar a desconocidos sin importar su aspecto
  • Sin miedo a vestirme como quiero
  • Sin miedo a expresar lo que siento
  • Sin miedo tomarme una o dos birras en la calle (sí, algunos exageraron)
  • Sin miedo tripearme una buena música en algún restaurante de la ciudad
  • Sin miedo DISFRUTAR de esa parte de la vida que se llama “Juventud”
  • Sin miedo a que mi edad sea un problema para salir a la calle (vi muchos niños y abuelos)

Para mi el fenómeno “por el medio de la calle” es un grito de desesperación de muchos, sin importar su edad, color o preferencia política, de salir a disfrutar las calles, tener más espacios abiertos y dejar de vivir encerrados con miedo.

Es necesario que haya más baños, más estaciones, más calles. Pero también es necesario más colaboración por parte de la gente, los vecinos, las alcaldías y los gobiernos y que entiendan que los problemas de “espacios libres” no se resuelven con un solo día de actividades.

Tratemos de construir más espacios y actividades, colaborar y entender que lo que queremos es vivir sin miedo, hoy y siempre.

“Quiero poder escribir con letras de colores espacios que se llenen de frases “quiero paz” para poder “vivir diferente” y sentir que vale la pena seguir en esta ciudad de locos amantes de Caracas. Quiero poder sentir que vivir en tus calles me llena de alegría y que me disfruto compartir cosas similares con gente extraña que el resto del año no veré. Quiero saber que te encontraré “por el medio de la calle” con rostros diferentes pero con el mismo grito de auxilio: Quiero vivir sin miedo”.

PD: La primera foto fue tomada del Facebook de Andrea Torrealba, una nueva amiga. La segunda fue tomada de  “Fotos por Fotógrafos por la PAZ de QuieroPaz.org”. Gracias chicos 🙂

12

Sep

Carta a mis amigos en el exterior

¡Hola!

Sé que probablemente hemos perdido un poco el contacto en estos últimos años, es un poco difícil mantener la rutina de vida conectados si sólo nos escribimos por PIN o hablamos por Skype o vemos lo que hacemos por Facebook. Ambos necesitamos continuar con nuestra vida off-line y conocer gente nueva.

Sé también que muchas veces me he molestado contigo o te he llamado a decirte que no aguanto más vivir aquí y que quiero correr a tu casa para que me des asilo y así comenzar una nueva vida. Sé que muchas veces te he juzgado porque pienso: Irse es lo fácil. Pero ambos sabemos que eso depende de la época del año en la que estemos.

Sin embargo, hoy te escribo para pedirte un favor casi de vida o muerte. Gracias a la experiencia que hemos tenido año tras año hemos notado que el número de venezolanos afuera es importantemente significativo para definir cualquier elección. También sabemos que la mayoría de ustedes le hacen oposición a este gobierno y que quisieras regresar a Venezuela en cualquier momento.

Son casi 1 millón de venezolanos fuera del país y vamos a reconocerlo: No somos un país acostumbrado a la Migración. Estamos acostumbrados a estar en casa, en familia, con una persona siempre dispuesta a darte la mano, con un sentido del humor único y con las ganas de comerte cualquiera de nuestros platos, sobre todo una buena hallaca en navidad.

Así que ahora apelo al sentimiento y te pido que abras un hueco en tu ocupada agenda donde sea que estés y entres en www.votodondesea.com y revises dónde está el consulado en tu país y cuándo será la próxima jornada de inscripción. Sino, síguelos en Twitter y pregúntales @VotoDondeSea, inteligentemente sólo contestan a preguntas y no a ataques, lo sé por experiencia.

No importa si ya estás trabajando con “Voto Joven”, lo importante es que sea dónde sea que estés Votes, porque hablando claro: venezolano quiere a su país donde sea.

Gracias por la segunda.

Recuerda que tu estás afuera, pero probablemente tu familia y muchísimas amigos sigamos aquí por distintas razones.

Besos Miles,

Lau

30

Aug

Al sonido de una moto

Al sonido de una motoMoto, medio de transporte utilizado en grandes ciudades como escape del tráfico motivado por la sobre población.Las he visto en grandes ciudades como Portland, Washington, Barcelona y en esos lugares no son mal vistas, son -por el contrario- un sinónimo de agenda ocupada o que trabajas en polos opuestos de la ciudad. Sin embargo, Caracas -como siempre- es la excepción.

En Caracas, moto es sinónimo de miedo, no importa dónde, cómo o cuándo; escuchar el sonido de una moto nos hace click en el botón de “alerta” que tenemos integrado en nuestro sistema personal de seguridad. Tener una moto en Caracas implica que automáticamente entras en un grupo de potenciales delincuentes, por la sensación que genera dicho vehículo; aún cuando la hayas comprado porque necesitas moverte y un carro no es una solución.

Al sonido de una moto vivimos aterrados los caraqueños (no sé el resto de país, pero presiento que es parecido); cuando salimos a la calle, cuando entramos a un lugar, cuando estamos en la cola de la autopista. Al mismo sonido discriminamos a aquel que en ella va, con su bolso de mensajero, todo porque el sonido de una moto te coloca una etiqueta automática de “maladro”.

Debe ser que nuestros gobernantes no escuchan este sonido de la moto, para ellos esto debe ser un gran reproductor que de manera incansable hace que suene una y otra vez, pero para nosotros, los que vivimos en la realidad, este sonido es tan aterrador como una regadera después del deslave de Vargas o las bombas de una guerra. Es más o menos lo mismo porque podría ser tu último sonido.

18

Aug

Morrocoy: amigos, ron y belleza

MorrocoyHe tenido la oportunidad de viajar por varios países, conocer distintas playas, tipos de personas en el mundo. He visto lugares espectaculares y he estado en ciudades en las cuales me provoca irme sólo a escribir todo el día con mi laptop y un buen café. Sin embargo, hay un lugar al que amo volver y del que nunca he querido salir.

Cuando me preguntan: ¿Qué se puede visitar en Venezuela? Sin duda la respuesta es “Morrocoy”. Al explicarle a la gente la belleza de las playas, lo divino del agua, lo espectacular del sol y la calidad de gente me dicen: Tengo que ir a ese lugar. Para mi Morrocoy es un paraíso.

Me crié prácticamente en Higuerote y me conozco todas sus playas, las amo y las promociono, pero no tienen ese “no-sé-qué” de los cayos en Morrocoy que te seducen a tal manera que volver es la única solución de disfrutarlo.

Han sido ya incontables las veces que he ido. Conocí los cayos en 2005 gracias a mi amiga Marie cuando estábamos en primer año de carrera. Luego tuve unos cuantos de viajes con mis amigos de Valencia. Pero han sido dos los viajes que más recuerdo de las paradisíacas playas de las que ya les he estado hablando.

Uno de ellos lo hice con los coordinadores del campamento en 2008, después de terminar las temporadas. Recuerdo haber vivido las playas de manera diferente, con matices de colores en los atardeceres que parecían pintadas por Dalí en un proceso creativo. La imagen parecía surrealista. Las señoras de las empanadas, los señores de las sillas, las nuevas bolsas para la basura hacían que Morrocoy un lugar mágico y pintoresco, sin hablarles si quiera de Chichiriviche (Lugar del que hablaré pronto).

El segundo de los viajes que marcó mi amor y pasión  por este lugar lo hice hace poco, a principios de julio con mis amigos Andrés, Mafer, Luisfer, Goyo, Fran, Raul, Jorge, Renata y Gisela. Después de un puente decretado por el presidente decidimos irnos a pasar el largo fin de semana en la playa de manera diferente. Sólo tengo gratos recuerdos de ese viaje. Caminar por las calles de Chichiriviche mientras el sol cae y pinta de naranja todo es uno de los momentos más mágicos que he vivido en mi vida.

Pasar un fin de semana de sólo diversión con tus amigos te hace pensar y renovar muchas de tus creencias sobre la vida y sobre esas cosas que son realmente importantes. Sé que después de ese fin de semana mi lista cambió. Sentarte a contemplar el paisaje con un buen ron y una buena conversa en alguno de los cayos de Morrocoy no tiene precio. Por eso y más muchísimas gracias a mis amigos.

Después de todo este relato sobre mi amor por Morrocoy no me queda más que pedirles:

  1. Si no lo conoces ¿Qué esperas para hacerlo?
  2. Si lo conoces: ¡Cuídalo!

Morrocoy forma parte de nuestro patrimonio sentimental que es mucho más importante que aquel que es decretado por entes globales. Así que Disfruta Morrocoy.

18

Aug

Morrocoy: amigos, ron y belleza

MorrocoyHe tenido la oportunidad de viajar por varios países, conocer distintas playas, tipos de personas en el mundo. He visto lugares espectaculares y he estado en ciudades en las cuales me provoca irme sólo a escribir todo el día con mi laptop y un buen café. Sin embargo, hay un lugar al que amo volver y del que nunca he querido salir.

Cuando me preguntan: ¿Qué se puede visitar en Venezuela? Sin duda la respuesta es “Morrocoy”. Al explicarle a la gente la belleza de las playas, lo divino del agua, lo espectacular del sol y la calidad de gente me dicen: Tengo que ir a ese lugar. Para mi Morrocoy es un paraíso.

Me crié prácticamente en Higuerote y me conozco todas sus playas, las amo y las promociono, pero no tienen ese “no-sé-qué” de los cayos en Morrocoy que te seducen a tal manera que volver es la única solución de disfrutarlo.

Han sido ya incontables las veces que he ido. Conocí los cayos en 2005 gracias a mi amiga Marie cuando estábamos en primer año de carrera. Luego tuve unos cuantos de viajes con mis amigos de Valencia. Pero han sido dos los viajes que más recuerdo de las paradisíacas playas de las que ya les he estado hablando.

Uno de ellos lo hice con los coordinadores del campamento en 2008, después de terminar las temporadas. Recuerdo haber vivido las playas de manera diferente, con matices de colores en los atardeceres que parecían pintadas por Dalí en un proceso creativo. La imagen parecía surrealista. Las señoras de las empanadas, los señores de las sillas, las nuevas bolsas para la basura hacían que Morrocoy un lugar mágico y pintoresco, sin hablarles si quiera de Chichiriviche (Lugar del que hablaré pronto).

El segundo de los viajes que marcó mi amor y pasión  por este lugar lo hice hace poco, a principios de julio con mis amigos Andrés, Mafer, Luisfer, Goyo, Fran, Raul, Jorge, Renata y Gisela. Después de un puente decretado por el presidente decidimos irnos a pasar el largo fin de semana en la playa de manera diferente. Sólo tengo gratos recuerdos de ese viaje. Caminar por las calles de Chichiriviche mientras el sol cae y pinta de naranja todo es uno de los momentos más mágicos que he vivido en mi vida.

Pasar un fin de semana de sólo diversión con tus amigos te hace pensar y renovar muchas de tus creencias sobre la vida y sobre esas cosas que son realmente importantes. Sé que después de ese fin de semana mi lista cambió. Sentarte a contemplar el paisaje con un buen ron y una buena conversa en alguno de los cayos de Morrocoy no tiene precio. Por eso y más muchísimas gracias a mis amigos.

Después de todo este relato sobre mi amor por Morrocoy no me queda más que pedirles:

  1. Si no lo conoces ¿Qué esperas para hacerlo?
  2. Si lo conoces: ¡Cuídalo!

Morrocoy forma parte de nuestro patrimonio sentimental que es mucho más importante que aquel que es decretado por entes globales. Así que Disfruta Morrocoy.

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