Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

20

Feb

Chávez

(Escrito el lunes 18 de enero de 2013)

Hoy caminé, como siempre, vestida de miedo, ese que no me abandona ni un segundo. Rodeada de la misma maldita cola de todos los días. Caminé por calles llenas de basura, indigentes y rostros conformes con aquella realidad. Entonces, mientras cruzaba la calle, pendiente de no ser atropellada por algún motorizado dueño de la misma, escuché unos fuegos artificiales. No supe si era tu falsa juramentación o alguna celebración tardía que no entendía.Tal vez era fuegos artificiales por Santo Tomás o quizá era el año nuevo chino.

Pasé el día pensando en ti durante mis pequeños breaks en el trabajo. Leí comentarios, hice análisis trasnochados  y no encontré justificación alguna a los actos, no te entiendo, no te creo. Claro, a mi nunca me convenciste, pero intenté que así fuese pensando ser yo la errada. Reconozco que, en algunos momentos, tienes razón en algunas cosas, solo que no me gusta nada a la fuerza y ese es -siempre- tu método.

Hoy, viendo los saltos de talanquera, comprendí finalmente que parte de tu trabajo era demostrar que todos teníamos un precio, pero ¿A cuántos más piensas comprar? ¿Cuántos más vas a comprar? Luego, me pregunto si por casualidad viste los números de cuerpos que ingresan a la morgue semanalmente y recuerdo que no, que no te importan, que primero vienes tú y tu barata ideología ¿Por qué carajo nos odias tanto?

Creo, después de mucho pensarlo, que tu problema está en tu cabeza. Es cuestión de entender las realidad paralelas en las que vives, la deformada realidad que te rodea. Tú ves algo que yo no, pero yo sé que estoy en lo correcto, Chávez. No me vas a hacer dudar de aquello que creo y por lo que he luchado toda mi vida. Yo estoy bien y tú estás mal.

No perderé mi tiempo exigiéndote nada porque sé que esto no lo leerás, pero estas líneas me sirven para desahogarme y saber que en tu consciencia quedará que llegaste a una Venezuela de ciudadanos trabajadores y nos dejarás una de animales dependientes de su amo y la comida que les da.

Y me disculpan lo fuerte de mis palabras y las ofensas a los animalitos, pero basta leer el Leviatán de Hobbes para comprender que estamos a punto de llegar al estado natural que describe en el que el <<hombre es lobo del hombre>>.

 

17

Feb

C.

Hoy te volví a ver. Teníamos tiempo sin encontrarnos, creo que hasta nos extrañábamos. Estaba nerviosa. Habían pasado 3 o 4 meses antes de esta noche. Anoté en mi agenda aquel encuentro, el corazón se me aceleró cuando la odiosa alarma sonó para recordármelo. Iba tan contenta que entonaba nuestras canciones y todas las miradas se volteaban a ver quién iba tan feliz en este lugar hostil. Sabía que sería un día especial, me vestí para ti.

Pero, cuando menos me lo esperaba, un terrible miedo se apoderó de mi. Seguro fue cuando crucé el torniquete del metro y comencé a imaginar todo lo que podía pasar. Supose que podría cruzarme con V y eso me aterraba. La última vez que nos cruzamos los tres pasé un mal rato, me pusiste en esa incómoda situación de meterme en una relación. Ustedes parecían verse bien juntos, felices, a punto de cambiar el relationship status  de Facebook. No me gustan las emboscadas, así que seguí caminando a nuestro encuentro, ya no tan feliz. Tenía demasiadas ganas de verte, así que ignoré ese miedo.

No suelo exigir nada, me gusta que las cosas se den porque fluyen y cuando no, mejor que el agua corra. Pero entiende C, quiero que esto sea solo nuestro. Es ella o yo. Quería exigírtelo, tenía un discurso preparado, practicado. Hablaba bajito en el metro mientras pensaba qué te iba a decir, pero cuando llegué, comosiemprequequierollegar, 15 minutos antes, vi que ella había llegado mucho antes y mucho más sensualmente seductora que yo.

C, tus colores, tus cantos, tus demonios, mi Caracas. Teníamos un espacio y esta noche lo ganó V. Esa V de Violencia que tomó tu cancha. Ella es, hoy, la perra que siempre me gana.

[Al CaracasFC y la violencia en el estadio, 13/02/13]

8

Feb

(D)Evaluación

El viernes debe ser, siempre e indiscutiblemente, el mejor día de la semana. Sonríes aunque llega, porque es viernes. Es el primer día del fin de semana, el día donde todo termina más temprano y donde se tejen historias interesantes en medio de un bar lleno de copas de vino. Los viernes me gustan.

Este viernes, me desperté quejona como siempre, desayuné con dos amigas, hablamos. Caminé a mi oficina, después de haber leído las noticias, sabíamos que este viernes sería diferente. Entre otras cosas, aquí son especialistas en lanzar sorpresas los días menos esperados. Supongo que, con el paso del tiempo, se han vuelto predecibles. Las medidas y leyes siempre se dirán esos días “festivos” or soon to be, ¿Por qué sería diferente hoy?

Llega la tarde, la ciudad está revuelta, mucha gente sale de viaje, las vías comienzan a colapsar, ¡Llegó el carnaval!

La hora se ha vuelto pesada. Comienza la transmisión. Ellos, ahí (d)evalúan la gestión. Me hacen sentir ignoranda al ser incapaces de hilar dos frases coherentes en la misma (d)evaluación. Creo que, por los momentos, todo estará peor. Espero que termine con un resultado  mejor.

Salir del trabajo un viernes de carnaval puede resultar interesante. Por lo general, en un país normal, te encontrarás a personas increíblemente felices. Se van de viajes por cuatro días o descansarán de los jefes y compañeros insoportables. Pero, ¿Qué pasa cuando te cambian el libreto?

Entras al metro, esperando que -en medio del caos- un rostro aparezca para hacerte sonreír con su sonrisa contagiosa de esas que aún creen en un cambio. No lo ves. No la ves. No los notas. Miras alrededor y observas, evalúas y estudias los rostros, las miradas, los gestos. Ves las bolsas que carga. Es obvio que eso salió de su presupuesto, pero ¿Cómo se hace cuando toca hacer (d)evaluaciones “inesperadas”?

Caminas a casa un poco desconsolada. Asumes, en contra de todo, que pronto vendrás tiempo mejores. Luchas contigo misma para saber que, aunque no te lo creas, pronto todo estará mejor.

Me gustan los viernes cuando se pintan multicolor, no cuando me obligan a ponerlos de un solo color.

23

Jan

Venezuela está de fiesta

Screen shot 2013-01-23 at 7.13.46 PMPensarán ustedes que este post se trata de algo relacionado con la fecha, la increíble fecha del 23 de enero donde lucharon por la democracia y toda esa historia, pero no, para eso está Google y los libros de historia. Lo que quiero que vean es que realmente estamos de fiesta, siempre, desde antes del 98 estamos haciendo una gran rumba en esta casa llamada Venezuela y aún no me hemos visto las consecuencias.

Desde hace una semana he estado pensado lo siguiente, ¿Ha visto el vídeo “Friday” de Katy Perry? Si no lo han visto, aquí se los dejo. Esa canción relata la historia de una galla que hace una rumba en su casa, se emborracha y al despertar al día siguiente comienza a ver todos los desastres que hicieron en su casa. Ella, evidentemente, no recuerda mucho qué fue lo que pasó, pero se entera que hay cosas colgadas en la web (fotos, vídeos), tiene una mancha en el cuello, y todo está destruido. La mejor rumba de su vida, la mayor destrucción de su historia.

Dirán ustedes, ¿Qué tiene que ver esto con Venezuela? ¿Laura ya pasó a otro nivel de locura? No, es que así estamos en Venezuela, ¿No lo han pensado? Desde hace más de 14 años somos la casa de la rumba, el lugar al que vienen los gobernantes (invitados o no) de un montón de países a hacer fiesta con el dinero, fiesta con el petróleo, fiesta con su gente. Por otro lado, nuestros gobernantes (opositores y oficiales, según sea el caso), hacen su propia fiesta: usan los recursos como les da la gana, destruyen, botan, deshacen y hacen lo que quieren. Venezuela está de fiesta.

Vivimos en una constante borrachera colectiva producto del dinero, la facilidad de ser “vivo” y las ganas de “por fin” joder a alguien. Vivimos de la música y la euforia que nos produce un discurso de palabras más o menos bonitas, aunque no tengan sentido. Bailamos al son que nos ponga el DJ de turno, el presidente, el candidato, el presidente de otro país. Nos comemos los pasapalos -cuando hay- con un “guisquicito” que removemos con los dedos, porque aunque nos duela seguimos siendo un pueblo adeco. Gozamos cuando nos dan palo y cuando no también.

En fin, somos una Venezuela que aún no se ha dado cuenta que más de la mitad de la casa está destruida. Que ya muchos invitados han muerto, que cada día llega y se va gente y nadie se entera, que el vecino no nos va a prestar su casa cuando la fiesta termine en la nuestra. Que, al despertar de esta rumba dogmática (como intensamente he decidido llamarla) notaremos que estamos solos y que nadie nos dará ni una bolsita de supermercado para meter los desperdicios.

Soy de las que cree que, mientras siga esta fiesta, no estaremos conscientes de todos los daños que tiene esta casa. Por ahora, el que se canse de la fiesta que resuelva cómo se pone sus audífonos y que se aisle del escándalo, pero les advierto que -por más que lo intente- el “aislamiento” les durará hasta que lleguen las nuevas cornetas y la rumba vuelva a reventar. Y el que quiera quedarse, entonces qué se ponga sus zapatos cómodos, que esta rumba va pa’largo y en la madrugada algo puede pasar.

 

9

Jan

No somos el mejor país del mundo

Hace poco estaba viendo el primer capítulo de The newsroom y sorprendentemente conseguí algo que pienso, pero sobre Venezuela. No me atrevía a escribirlo por miedo, pero hoy puedo confirmarlo. No somos el mejor país del mundo y ahí está nuestro primer error, de opositores, chavistas y ninis, ¡Ja! Somos un país picado en tres. Ya tenemos que comenzar a reconocer todas nuestras fallas.

Si fuésemos el mejor país del mundo, no tendríamos la tasa de asesinatos que tenemos, ni las peores universidades de la región, ni el mayor número de empresas fracasadas, tendríamos -al menos- un presidente. Si estuviésemos cerca de ser uno de los mejores países del mundo, entonces no habría tantos indigentes en la calle, la gente no lanzaría la basura en el piso esperando que Dios la desaparezca. La educación sería prioridad y no la guerra, no tendría tantos amigos viviendo fuera y mis ganas de irme ya se hubiesen calmado porque, ¿Quién quiere irse del mejor país del mundo?

Si este país tuviese a los mejores ciudadanos que son quienes hacen el mejor país del mundo, el trabajo fuese el principal valor y no hacer dinero por hacerlo sin importar la ética. No tendríamos retrasos en el metro, autopistas con huecos o pueblos en el subdesarrollo. No habría hambre y no tendría miedo de ir a comer helados en El Silencio a las 3 de la mañana.

Para ser el mejor país del mundo necesitamos reconocer que no lo somos porque, si ya lo somos ¿Para qué seguimos luchando? ¿Para mantener un status quo sin sentido que nos une a diario en la miseria? No somos el mejor país del mundo y seguir afirmándolo simplemente nos hará parecer a la mamá que dice tener el mejor hijo del mundo a pesar de que este sea un drogradicto y asesino. Venezuela es, hoy, un país adicto al sufrimiento y asesino de su gente.

No somos el mejor país del mundo y mientras no lo aceptemos seguiremos creyendo que todo se solucionará. Claro que tenemos cosas increíbles, claro que Dios nos dio una naturaleza impresionante, pero todavía nos falta muchísimo para ser el mejor país del mundo y me niego, rotundamente, a creer que somos el mejor país, me niego a escuchar a mis amigos que vienen de visita y dicen “este es el mejor país” porque no lo es. En ese caso, el mejor país es donde están tus amigos y tu familia, es este VENEZUELA, pero eso no lo hace el mejor país del mundo.

Y sí, creo que podemos ser el mejor país del mundo, pero mientras no estemos conscientes de que no lo somos, JAMÁS llegaremos a serlo porque nuestro ego siempre será más grande que nuestras ganas de ser realmente los mejores.

29

Dec

Entonces terminó otro año más

No sé si a ustedes les pasa lo mismo, pero para mi este año se picó en dos. Sí, obviamente es “antes del 7” y “después del 7”. Y es que recién hace una semana entendí que había pasado otro año más. Pero, mientras mis vecinos cantan en un karaoke y no me dejan concentrarme en otra les narraré mi año.

Antes del 7

Enero comenzó lleno de esperanzas porque este era EL año, entre mensajes y mensajes todos sabíamos que teníamos que trabajar duro y #ElAutor así nos lo dijo.
ChavezOfficial EneroMientras el mes pasaba, yo comenzaba con mal pie el año, pero la intensidad por una historia mal concluida dio pie a una de mis primeras carcajadas cuando pedí por Twitter a “alguien que me hiciera reír” y El Caps me mandó cosquillas virtuales Cosquillas virtuales.

Como era de esperarse, mi poeta favorito (Hamid) puso uno de esos mensajes que me gustan y me dan ganas de seguir escribiendo como si no hubiese mañana, ¡Qué bonito es tener gente que te inspira! Intensiones desnudas

Mientras pasaban los días y medio de una broma por un viaje a Australia, tuve una de las mejores conversaciones del año con Guille donde la conclusión fue la que les dejo a continuación.

Crecer

Con mis planes de libros y títulos e historias llegaban estos para recordarlo, pero el tiempo apremiaba y mi cabeza estaba en otro lugar.

Porque cuando llegó febrero yo cumplía mi primer año de trabajo en DosPuntoUno, el tiempo pasó volando, pero es lo que ocurre cuando te diviertes y no te quieres ir. Comenzaba un nuevo año de logros con frutos que llegarían cuando el tiempo así lo dispusiera. Un año en DosPuntoUno

 

El 04 de febrero, después de un juego del Caracas FC, pasé uno de los mayores sustos del año con un gran amigo (ChavezOfficial) y todo el team que estuvo en peligro de ser descubierto. Mi mensaje para ellos fue claro.

Y justo entonces cuando crees que todo está mal, que la lucha está cada vez peor y que la ciudad es hostil sale –otra vez- el Caps con este video

Ya para mediados de febrero era oficial que la familia crecía, ahora en DosPuntoUno teníamos más miembros, ellos sería parte de la parte genial del año y así comenzaba el amor.

Amor DPU

Mientras tanto, entre escribidera y escribidera decidí que los paréntesis serían parte de la historia (porque el amor se vive mejor cuando se hace entre ello(a)s) 

Y “calma” fue la palabra de este mes, por mi tranquilidad al caminar, por los zombies que volvían, por la historia que escribía y porque solo ella (Bea) sabía cuál era la el “él” que me ponía las piernas a temblar cuando nos encontrábamos a este en cualquier lugar .

Y definitivamente, después de unos meses entendí, lo que Eléazar quería decir, porque “amor sin humor no dura”.

Ella, aunque aún no la nombro, fue parte de mi compañía durante todo el año, y mi Pichi me llevó a un lugar en el que entendí que las historias se escriben para recordar con ellas quién eres y que el vacío no existe cuando tienes amigas. Anita y Hannah

En marzo cambié, me tatué, se lo dije a mis papás, perdí el miedo, asumí un reto y soñé. Y un micro cuento dio pie a un post completo, por si el fin del mundo llegaba mañana.

Abril fue un mes de completos enredos, pero tuve buenos momentos cuando Ricardo y yo le pedimos permiso al tiempo para encontrarnos en una plaza, entre multitudes de gentes, para poder tomarnos unas cervezas y escribir un texto -de esos que no se publican, aún-. 

tiempo

Un día, cuando el corazón se me partió en pedacitos en medio de una mentira, conseguí mi mejor capacidad de escribir gracias a los consejos de Bea. Y en medio de la tasca comenzamos a escribir historias con amigos de esos que siempre quieres disfrutar. Y así comenzaban los cuentos de tascas.

Cuentos de tasca

Y fuiste ese mes que me hizo creer que escribir era mejor medicina, sobre todo si se acompaña con unas buenas birras.

Mayo, mi Mayo, mi mejor mes del año, y fuiste tan el mejor que de ti no quiero –ni puedo- escribir.

Junio siempre es el mes que me acerca más a Andrés y Mafe, no sé por qué, pero entre juegos, rulos, pizzas y el “Soy licenciada” de Goyito, fuiste un mes que recuerdo lleno de sonrisas, pero también lleno de café porque las clases de guión con el Bond eso no podía falta. Y gracias a él porque me hizo recordar que con Woody al lado, siempre estás mejor.

También me despedí de mi Jess y me fui a ver Los Miserables, uno de los mejores regalos del año, ¡Gracias, Antuan! 

Y en Junio, comencé a entender que era el momento de  acelerar la construcción del camino.  Así que llamé a mi cómplice, nos pusimos la capa y nos fuimos de reuniones. La esperanza se montaba en un camión lleno de ilusiones. 

Julio, mi mes de cumpleaños y el de Caracas donde el loco de Ele me hizo una imagen Hermosa para mandársela a todos y cumplieran con mi petición de cumpleaños “dejarle un mensaje a Caracas porque #ConLauEscribimosCaracas”. Quisiera colocarles todos los mensajes, pero son muchos y esto está largo. Lo mejor de ese día fue descubrir que somos más los que la queremos y la cuidamos. (el día de mi cumpleaños también fui a un foro de Capriles por Facebook y le hice una pregunta)

Julio también fue un momento de orgullos en la familia DPU, cada día éramos más y los logros no tardaban en llegar.

Agosto y septiembre fueron un solo mes de “ponte las pilas que queda poco”, inscribimos candidato, marchamos, grabamos videos, hicimos post y mi vida se tornó en un momento para dedicarle a la política. Hicimos campañas, cuadramos estrategias, conocí gente increíble y fui afortunada. Aunque esto pasó después, mi aprendizaje de esos meses fue, definitivamente, cuando Andreína dijo: #HayUnEquipo.

 Un equipo

 

 

 

 

Durante el 7: Léelo aquí.

 Después de 7.

Estos meses han sido uno solo. Me fui a Aruba a la boda de unos grandes amigos, que para mi son mi familia, y me divertí como nunca, tuve una de las mejores peas de mi historia y aunque me costó un iPhone, no me arrepiento. Me hicieron socia en DosPuntoUno (aplausos para mi, palma y puñito), conocí amigos nuevos, bajé unos cuantos kilos, lloré como loca en el metro, y descubrí que me enamoro de mentes, aunque “le hago el amor” a los cuerpos.

Después del 7 no hay mucho que decir, las ganas siguen aunque en menos cantidad, la “vaina” está igual solo que más cara porque el dólar ya ni se ve. Y yo estoy aquí, en mi silla, en mi máquina, con mis cuentos y por fin escribiendo “la que no debe ser nombrada”.

Hay gente de la que no hablé aquí, no porque no los recuerde, sino porque ustedes marcaron mi año de maneras tan especiales que sencillamente necesito un Nuevo post para ello (Amanda, Andrés, Nanda, mis papas, mi hermano, Anabel, Johann, Leo, Erick,  Ernesto, Leydi, Mariana, Ele –a ti te nombré y ya te hice post-, mis mujeres del siglo 21, Antonio, Robert, Hugo, Guille, Angie, Héctor, Ángel, The Official Team, Laura, Isaac B, Armando, Mora, Isa S… A todos, los quiero)

Y mi lema para el 2013 es que será un año diferente, ni bueno ni malo, simplemente diferente.

PD: Nani, Pati, las extraño.

16

Dec

Tal vez no retrocedimos

Hace minutos salió Tibisay Lucena a dar los resultados de las elecciones regionales. La verdad es que fueron mejor de los que tenía en mente esta mañana. Sabía, desde hace días, qué estados perderíamos por la dictadura que tienen algunos gobernantes en esos estados y el egoísmo de otros.

Mi primera reacción fue decir: “Ganamos”. No sé por qué. Debe ser porque escuché que Capriles había ganado y eso me hizo recordar que sí hay un camino todavía aunque haya ganado por el pelo de una cucaracha. Pero, un rato después, mi amigo electoral JB, me escribió “Ganamos??? Really??”, ya tenía minutos pensando que tal  vez no habíamos perdido, así que me hizo click y pensé que tal vez no hemos retrocedido tanto.

Saliéndonos de ese cliché de “a veces ganamos más pediendo” puedo decirles que hoy creo entenderlo. El pasado 07 de octubre fue una demostración clara de lo que el país quería. Salió a votar más del 80% de la población y ganamos en aquellos lugares en los que la política se hacía de manera diferente.

Hace una semana, el presidente salió hablando nuevamente de su cáncer, no le creí y pensé que sería una estrategia de manipulación que obviamente le funcionaría al pelo pues hoy ellos tienen el mapa rojo, nuevamente. Pero, ¿Perdimos?

No sé. Creo que este es un excelente momento para que los partidos como AD, COPEI, UNT y sectores de PJ se den cuenta que la Política en Venezuela tiene una cara muy distinta a la que se hacía antes de Chávez. Que la cosa ya no es besar viejitas sino demostrar con el trabajo realizado. Que las dictaduras no nos gustan a los demócratas y que sencillamente hay que darle paso a las nuevas generaciones.

Hoy entendemos que la forma de hacer las cosas en Venezuela está cambiando. Aquellos que nos declaramos demócratas esperamos un poco más de lo que esperábamos en pasado y por ende exigimos mas. Nosotros también somos los que decimos que somos responsables de nuestro destino y que las cosas pueden cambiar si comenzamos por nosotros mismos.

No creo que hayamos retrocedido de la manera en que lo hicimos en 2005. Creo, sencillamente, que este es el último mensaje para nuestros dirigentes de oposición que aún no entienden cómo se baila este guaguancó.

Y a la gente que sencillamente no votó, aquí les dejo otra reflexión: http://lausolorzano.com/?p=1205

16

Dec

Cómo te decepcionas de un país

Estoy acostumbrada a escuchar “hago esto por Venezuela”, “Venezuela se merece un mejor país” y demás barbaridades como esas. Yo misma lo he dicho muchísimas veces, sin darme cuenta que Venezuela no es más que un pedazo de tierra llena de belleza y gente que, en su mayoría, suele ser bastante destestable. Sí, lo siento.

Creo que parte de nuestros problemas se basan en la absurda necesidad de no querer entender la definición de las palabras, por eso aquel párrafo. Pero vamos, no quiero dar aquí mi opinión sobre ese tema, sino dejar claro que Venezuela es lo que son sus ciudadanos.

Hoy estamos por terminar un nuevo proceso electoral, no tenemos muy claro cómo está el panorama pero sabemos que la abstención ganó, ¿ven? Nos encanta agarrar entes metafísicos para culparlos de nuestros problemas.

Yo hoy estoy decepcionada de este país. En 07 de octubre dimos la pelea, no nos dejamos vencer ni siquiera después de los resultados. Hoy sencillamente lo entregamos todo porque “Venezuela” no se merece nuestro esfuerzo, supongo. Qué manera de decepcionarse justo antes de navidad.

El castigo no es para Chávez o para Capriles, el castigo es para ustedes mismos a quienes no les importó, ni un poquito perder gobernaciones y rendirse ante Chávez, qué pena me dan.

Yo por hoy no tengo más que decir.

10

Dec

Por qué no creo en la operación de Chávez

Verán, no me he vuelto una incrédula de este gobierno propagandístico de gratis. Tengo mis razones. Podría comenzar por las razones zodiacales, pero como no termino de entender algunas cosas de “nuestro” signo, prefiero irme a la historia.

En otras ocaciones me he atrevido a comparar a Chávez con el nazismo en cuando a su nivel propagandístico. Creo, en el fondo, que es lo único realmente eficiente de este gobierno pues, si hay algo en lo que jamás he comparado el régimen venezolano con el alemán, es en la eficiencia. Los alemanes lo daban todo por hacer las cosas bien y hacerlas rápido, con procesos eficientes. Por eso el cyclon-b (el gas con el que mataban a los judíos) iba directamente a los trenes al final de la guerra. Precisamente por eso desarrollaron este gas, las balas eran muy costosas y poco eficiencientes porque, apesar de que con una bala podrías matar a 10 judíos en fila, el proceso se retrasaba. Sin embargo, el tema de este post no es (des)escribir sobre los alemanes netamente, se trata, más bien, de Chávez.

El sábado por la noche estaba en el paseo de Los Palos Grandes –donde hoy en la madrugada hubo un tiroteo como los de Petare o Los Magallanes-, cientos de personas caminaban por las calles del único municipio “caminable” de Caracas, había música, gente de todas las edades, “tranquilidad”. Justo a las 10.34, cuando me iba, un amigo me agarró:

– ¿Te enteraste?

– ¿De qué?

– Chávez está en cadena y acaba de decir que tiene cáncer de nuevo y que voten por Maduro.

Justo en ese momento mi mente se detuvo e hizo un repaso por todos los candidatos del oficialismo que se estaban postulando para las elecciones que, dentro de una semana, estarían llevándose a cabo en Venezuela. Evidentemente llegué a la conclusión de que se trataba de otra cosa.

– Chamo, no le creas, todo es propaganda, falta una semana para las elecciones.

– No importa, voy a celebrar.

En ese momento recordé el libro que me estaba leyendo, “Los Hornos de Hitler” y al mismo tiempo pasaron por mi cabeza todos los testimoniales, películas, libros y ensayos que he leído desde que tengo 16 años, (este tema me interesa tanto que lo convertí en mi tema de investigación en la universidad, y me sigue aspasionado). Mucho he leído sobre las brutalidades del régimen nazi, pero poco había leído sobre los asuntos de la propaganda hasta los últimos 6 meses, en los que lo me he tomado a pecho el estudio de la propaganda nazi.

Verán, según la mujer que narra “Los Hornos de Hitler” o el que escribió “Escape del último tren a Auschwitz” o cualquier testimonial que leí en el museo del holocausto de Buenos Aires, al principio de la guerra los alemanes no obligaban a los judíos a ir a los campos. Era llevados bajo alguna trampa “eufemística” del lenguaje de la que se encargaba la propaganda planificada por Goebbles. Genio. Una vez que los hombres -engañados, pero voluntariamente- se presentaban a las estaciones de trenes, corrían detrás las esposas, madres, hermanas, hijos y amigos. Estos, también engañados, subían a los trenes pues les hablaban de mejores condiciones. Nadie obligó a nadie. (Antes de que me mal interprete no, no estoy defendiendo a los alemanes, simplemente quiero dejar un punto claro en cuando a la propaganda de un regimen).

Una vez dentro de los campos, las personas ahí recluídas no creían que serían posible que existiera tan cosa como un “crematorio”. Entiéndase que todos juzgamos en base a nuestras creencias, o en otras palabras, cada ladrón juzga por su condición y si usted no tiene “condición de ladrón” jamás pensará que otro tenga esa misma condición. Vaya, qué inocentes somos los seres humanos en cuando a la maldad de algunos.

No digo, evidentemente, que nos llevarán a campos de concentración como los judió, gitanos, gays, prisioneros de guerra, entre otros, pero en cierta manera ya estamos dentro de un gran campo de concentración llamado Venezuela.

Chávez, a una semana de las elecciones, nos hace el mismo juego emocional de todos los años. Sale en cadena y cambia un poco su estrategia, nos dice “tengo un sucesor” porque sabe que ese cuento de “estoy enfermo y me tengo que ir y seguir siendo presidente” ya muchos sectores han dejado de creérselo. Así que, como buen contador de cuentos, decide cambiar la versión un poco e irse de Venezuela dejando, obviamente, un teatro muy bien armado. Un teatro del que solo conocen muy pocas personas, sino ¿Cómo llorarían las diputadas con tanto dolor como lo han hecho? Hitler, Fidel, Stalin hacían lo mismo. Jugar con los sentimiento de la gente es algo tan estúpidamente sencillo que cualquier patán en la calle podría hacerlo, ¿O no? Somos seres inseguros emocionalmente por naturaleza.

Deja a Maduro, el “más tranquilo” y “menos ambicioso de los suyos”. Pasan los días y salen las cadenas, se hacen oraciones, se adueña de los TT de Twitter y comienza la celebración. El que estaba dudando en quedarse para votar dirá: “Me voy, igual este se muere antes del 24 y es mejor que pierda Capriles, así agarra el coroto”. El que estaba pensando en venir a votar dice: “Mejor me ahorro este pasaje así voy y celebro cuando Capriles sea presidente”. Por otro lado, los oficialistas que no pensaban votar -pues las elecciones importantes para ellos son las de Chávez- se verán manipulados por los voceros del gobierno –como ya comenzaron a hacerlo– para decir que el presidente se mejorará y llegará sano y salvo. Las calles se llenarán de personas poco deseadas y el país se pintará de rojo, como ya lo son sus calles.

El 09 de enero aparecerá Chávez (o antes) para decir que ha vencido al cáncer, a la oposición y que se consolida un nuevo periódo. Los que rezaron para que no se salvara, los que celebraron el 31/12 porque “el tipo se va a morir” volverán a caer en una depresión profunda como el 07, pensando que definitivamente no hay salida. La muerte de la rana estará completa, Chávez terminará de asfixiar a la oposición y terminaremos todos siendo víctima de las maquinarias propagandísticas que solo se ven en los regímenes comunistas o de extrema derecha.

Nada importa, ni la salud, ni la economía, ni la seguridad. Importará la sensación que tengamos en la cabeza, la propaganda -positiva o negativa- que tengamos en la en nuestra mente. La “resistencia” será cada vez menor porque entendrán menos este asunto y será mejor “no meterse en ese asunto”.

Yo no soy experta en análisis políticos, no he -siquiera- podido terminar mi tesis de pregrado. Simplemente he leído lo suficiente y he visto muchas veces este show, como para creerme que “el tipo” está grave. No sé qué quieran pensar ustedes, para mi esto no es más que un capítulo más de “la matanza de las ranas en Venezuela”.

(Cuando hablo de “la matanza de las ranas” me refiero a la forma eficiente de matar a una de ellas. Si hierves agua y lanzas la rana es seguro que esta saltará al sentir el calor, pero si por el contrario, dejarás a la rana dentro del agua y fueses aumentando poco a poco la temperatura, esta moriría sin que lo notase. El mismo experimento lo vivimos en Venezuela).

Al final del día, igual que en muchos campos de concentración, saldrán vencedores aquellos que comprendan que la lucha más que física es psicológica, que la manera de vencer no es buscando un pedacito de poder sino entendiendo que el todo es necesario. Y sobre todo, aquellos cuya moral sea tan inquebrantable, que sean capaces de difundir un mensaje claro y arrastras más voces con el ejemplo.

5

Dec

Cansar(se)

Supongo que así se debe sentir una pareja que, después de muchos años de pasión, comienza a perder el interés por el otro. Después de pasar años juntos, jurándose amor, sobrellevando dificultades. No sé, esto es lo más cercano que he estado a esto, de verdad.

Yo pasé mucho años en este plan de “vamos que sí se puede”, tal vez no hice lo sufiente o quizá no terminé de entederte. Hoy me llevé otro golpe de realidad contigo. Creo que, en serio, es momento de dejar de pensar que existe más gente buena allá a fuera, que tu tienes gente que cree en ti. Esto segura que cada vez tienes menos de esos a tu alrededor. Te empeñas, por alguna extraña razón, en botarnos, maltratanos, no sé por qué.

Me cansé, te cansaste, nos cansamos. No es una lucha de muchos días la que estoy perdiendo, es un impulso de pensar que, en serio, se puede cambiar esto con el simple esfuerzo diario. Eres más complicada, eres más compleja, más bipolar, más inhumana que hace años, eres ridículamente infeliz y me haces infeliz a mi.

Esto sigue aguantándose porque estamos obligadas, por ahora, a vivir en el mismo territorio. Yo en ti, no queda de otra. Tal vez mañana me arrepienta de las palabras, pero por ahora solo sé que no quiero saber más de ti, no me importa lo que te pase siempre y cuando no le haga daño a alguno de los que yo quiero. Dinero, contigo todo siempre es dinero y si es fácil mucho mejor. Nosotras ya no combinamos y no me creo el cuento de que somos lo mejor del planeta.

Yo a ti, hoy te digo, que me lograste cansar. Yo (de ti) me cansé.

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