Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

9

Jan

No somos el mejor país del mundo

Hace poco estaba viendo el primer capítulo de The newsroom y sorprendentemente conseguí algo que pienso, pero sobre Venezuela. No me atrevía a escribirlo por miedo, pero hoy puedo confirmarlo. No somos el mejor país del mundo y ahí está nuestro primer error, de opositores, chavistas y ninis, ¡Ja! Somos un país picado en tres. Ya tenemos que comenzar a reconocer todas nuestras fallas.

Si fuésemos el mejor país del mundo, no tendríamos la tasa de asesinatos que tenemos, ni las peores universidades de la región, ni el mayor número de empresas fracasadas, tendríamos -al menos- un presidente. Si estuviésemos cerca de ser uno de los mejores países del mundo, entonces no habría tantos indigentes en la calle, la gente no lanzaría la basura en el piso esperando que Dios la desaparezca. La educación sería prioridad y no la guerra, no tendría tantos amigos viviendo fuera y mis ganas de irme ya se hubiesen calmado porque, ¿Quién quiere irse del mejor país del mundo?

Si este país tuviese a los mejores ciudadanos que son quienes hacen el mejor país del mundo, el trabajo fuese el principal valor y no hacer dinero por hacerlo sin importar la ética. No tendríamos retrasos en el metro, autopistas con huecos o pueblos en el subdesarrollo. No habría hambre y no tendría miedo de ir a comer helados en El Silencio a las 3 de la mañana.

Para ser el mejor país del mundo necesitamos reconocer que no lo somos porque, si ya lo somos ¿Para qué seguimos luchando? ¿Para mantener un status quo sin sentido que nos une a diario en la miseria? No somos el mejor país del mundo y seguir afirmándolo simplemente nos hará parecer a la mamá que dice tener el mejor hijo del mundo a pesar de que este sea un drogradicto y asesino. Venezuela es, hoy, un país adicto al sufrimiento y asesino de su gente.

No somos el mejor país del mundo y mientras no lo aceptemos seguiremos creyendo que todo se solucionará. Claro que tenemos cosas increíbles, claro que Dios nos dio una naturaleza impresionante, pero todavía nos falta muchísimo para ser el mejor país del mundo y me niego, rotundamente, a creer que somos el mejor país, me niego a escuchar a mis amigos que vienen de visita y dicen “este es el mejor país” porque no lo es. En ese caso, el mejor país es donde están tus amigos y tu familia, es este VENEZUELA, pero eso no lo hace el mejor país del mundo.

Y sí, creo que podemos ser el mejor país del mundo, pero mientras no estemos conscientes de que no lo somos, JAMÁS llegaremos a serlo porque nuestro ego siempre será más grande que nuestras ganas de ser realmente los mejores.