Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

13

Mar

Aureliana

Aureliana decidió un día que no podía seguir sentada en la cama, deprimida, en pantaletas y viendo fotos en la computadora. Comenzaba a perder sentido todo aquello que quiso construir. Sabía que estaba “lista” para salir a la calle, no volvería a cometer aquellos error que, disparados por su locura, la llevaban a golear gente en la calle sin razón alguna. Se negaba a seguir teniendo días aburrido, ya no fumaba ni consumía coca, necesitaba un nuevo estímulo.

Se dio un rápido baño, tomó el morral vacío, guardó un libro de Saramago, un cuaderno, los cigallos y se marchó. Se puso aquel viejo jean, una camisa que parecía más arapo que otra cosa, y un sueter. El invierno comenzaba. El frío le llegaba a los huesos, le quemaba la sangre. Dejó el teléfono en casa, no quería encontrarse a nadie, solo a ella. Hoy era un día en el que ella, solo quería estar.

Salió en búsqueda de musa, aquella perdida entre drogas y alcohol, entre excesos y abusos. Era el momento de salir y encontrar con la “Aureliana de antes”. La nostalgia le llenaba la mente de pensamientos y recuerdos. La vida no había sido justa con ella, o mejor dicho, ella no había sido justa con la vida.

Aureliana no regresó. Camino hasta que se hizo de noche, encontró sus viejos amigos, aquellos que la llevaron por caminos poco deseados.

En casa nadie la espera. Sus amigos ya no la recuerdan. Aureliana, aquella joven exitosa y luchadora, hoy estaba de nuevo, envuelta en las drogas. Sin nadie, sin paz, sin calle, sin rumbo. Con ella y su mundo.

12

Mar

Hannah Arendt, vista de una manera diferente

Hanna Arendt Hace unos días tuve la oportunidad de ser invitada al estreno de la obra de teatro “Sólo sé de mi“. Fui con el corazón de quién, por muchos años, estudió la obra y vida de Hannah Arendt, su relación con Heidegger y las torturas de ser una Paria.

El montaje dirigido por Virginia  Aponte y la compañía AgoTeatro cumple con la rígida historia de la vida de tan importante mujer. Con una impecable puesta en escena, donde apenas 4 personajes aparecen: Arendt, Heidegger, McCarthy y Blücher, resalta en una hora y un poco más, el sufrimiento de una mujer apartada de su país, traumada por la muerte de su padre y alejada del “amor” por su relación totuosa con el profesor aleman.

No hay palabras para describir lo que sentí al ver aquella obra, la volvería a ver mil veces. Las intensas cartas entre los personajes, las frases, la vida, fueron suficientes para  dejarme claro que la vida es aquello que se vive con intesidad y que (como lo dice la frase que resume la obra) “Todas las penas pueden ser soportadas si narras una historia” Hannah Arendt.

Los invito a verla en el Teatro Escena 8 entre el 7 y el 29 de marzo. Las funciones serán los días miércoles y jueves, a las 8pm.

Foto tomada por: Miguel González para fotónica

10

Mar

Del aquí y el ahora

Laura Solórzano Supongo que podría comenzar este post diciendo algo como “hay un momento en la vida de todas las personas…”, pero ¿En realidad pasamos todos por los mismos procesos? ¿Vivimos las mismas experiencias (o parecidas) en distintos momentos de la vida? ¿Maduramos todos a la misma edad, hora y canal? Creo que no, así que comenzaré diciendo: Tomé una decisión, y me encanta.

Hace justo una semana, recibí un hermoso post que hablaba sobre el “aquí y el ahora”, el “quedarse y el irse”, y esos procesos que vivimos los seres humanos cuando, por una razón u otra, decidimos encerrarnos en nosotros mismos y conocernos un poco más.

Ya he venido diciendo que desde hace un tiempo, que ando en un proceso de introspección. Un día me levanté y me dije a mí misma: Es momento de poner pausa y analizar. Ese día comenzaron a pasar cosas maravillosas.

Yo, en medio de mi conocerme a mí misma he encontrado qué me gusta, qué no me gusta, cómo digo las cosas, cómo no las quiero decir. He entendido mis miedos y estoy aprendiendo o a superarlos o a vivir con ellos.

Descubrí, por ejemplo, que pocas veces en la vida tomaba decisiones por y para mi, basadas en aquello que me hace feliz sin pensar en lo que otros dirán o sentirán. Qué buena esa sensación la de decir: Es así, porque yo lo decidí, porque me gusta, porque me hace feliz.

Y  hoy, no me queda más que decir (te), que decidí ser feliz aquí, ahora y contigo (conmigo). Las razones, yo me las sé, algún día (te) las diré. Hoy, simplemente las viviré. Pensarme en el futuro no tiene mucho sentido si no disfruto del presente ahora vivido. Dibujarme en proyectos no sirve de nada, si no estoy con ellos porque me llenan de sonrisas. Mi vida, ahora, la manejo yo.

9

Mar

Carta a mi “ellos” (En Caracas)

No eres solo concreto, cemento, paisajes. No te veo como un río, cielo, montaña. Eres más que caos, metro, colas. Multitudes. Gente. Eres.

Eres mis ellos, mi yo con ellos (y a veces con sus ellas). Eres mis recuerdos, mis cicatrices, las que sanan, las que marcan, las que enseñan. Eres mis momentos para olvidar, mis recuerdos para estar. Hoy eres, mis ganas de volar.

Eres mis aventuras, mis locuras, mis travesuras. Mi primer cigarro, mi primera cerveza, mi primera.

Eres, en ellos, mi razón para huir. Ahora eres, en él, mi razón para quedarme y soñar, que lo puedo lograr.

Eres el él al que le escribí una carta. También el él que me presentó Masseratti y no me lo dañó. Eres el que no llamó de nuevo. El que conocí en el teatro. Eres mis ellos en bicicleta, esos que ellos que son mis amigos de verdad y nunca han sido nada más.

Estás en el él inombrable, el que me jodió un par de canciones de Fito. También estás en el él que se fue y regresó, pretendiendo que el tiempo nunca pasó.

Ellos que, como a Caracas, me encontraron sola, ocupada, intensa, destruida, desolada. Ellos que, sin querer -o queriendo- entraron, gozaron, destruyeron… Y se marcharon.

A casi todos ellos,  en Caracas, mi Caracas, les dedico está despedida, estas letras, esta carta. No para decirles “Adios”, sino para cerrar capítulos del pasado y continuar con esta historia, la que estoy escribiendo en el presente, la que me gusta, la que me regresa a Caracas, a mi ella. Mi Caracas, ahora soy yo.

A mis ellos, gracias por las enseñanzas. A mi él… Muchas palabras aún no se han escrito, nos seguiremos leyendo y construyendo obras que lleven como escenario: Caracas.

 

 

8

Mar

Noche surrealista

Hoy quiero jugar
A ser surrealista
Soñar. Pensar. Imaginar.
Que a Dalí me voy encontrar.
Con Sabina caminar.
Y con Fito conversar.
Hoy quiero jugar,
A que contigo me puedo escapar,
De la agotadora realidad.
Sentarme un rato a tu lado.
Sentir como se siente volar.
Contigo, quiero empezar.
Con un café en la mano.
Y una conversación inesperada.

6

Mar

Marzo

Podría sonar un poco engreído, tal vez acartonado, pero tengo dos años sin pasar Marzo en Caracas. Recuerdo vagamente como son sus calles, su clima, sus colores, el humor de la gente. Este Marzo, será diferente.

Diferente, porque todos los segundos lo son, porque me impuse como filosofía de vida que los días no podía repetirse. Diferente, porque Marzo siempre ha sido diferente, siempre me ha gustado.

Llegan cosas nuevas, buenas noticias, buenas vibras. Este Marzo llega en medio de reflexiones, introspecciones, búsquedas de equilibrios, descubrimiento de aquello que me hace feliz.

Marzo llega con un lienzo, y un pintor que me toma de la mano. Uno que busca trazar lindos recuerdos y crear momentos que sean solo nuestros.

Marzo, no te había escrito, pero te he soñado, eres un mes que desde hace tiempo (sin saberlo) había esperado. Pasa lento, tomémonos un café, escuchemos algo de música, leamos letras bonitas, tomemos fotografías.

Yo, la de siempre, estoy cambiando. Cada día, con sonrisas, descubro aquellas pequeñas cosas que me hacen feliz.

Marzo, querido, gracias por llegar. Justo a tiempo, ni un minuto menos, ni un segundo más.

5

Mar

A ti, en tu cumple

Laura SolórzanoTenía pensado escribir sobre otra cosa, sobre el mes de Marzo, por ejemplo. Pero no puedo evitar pensar en el mes de Marzo y no pensar en ti.

Hace ya muchos años que estamos juntos, que nos conocemos. Somos amigos, nos tenemos confianza, aunque aún me cuesta contarte algunas cosas. Eres al que le presento a todos mis amigos y todos dice: Son igualitos.

Igualitos en maneras de ver la vida, igualitos en formas de pensar, igualitos en ganas de vivir.

Estoy feliz de tenerte conmigo. Hubo un momento en el que sentí que te perdia, estaba muy pequeña, poco entendía. Al crecer, conocer y estudiar un poco más el asunto supe que sería precisamente tu humor, lo que nos mantendría juntos. Lo que te mantendría vivo.

Hoy estás de cumpleaños papá, y tenía dos años sin poder pasarla contigo. Este año, nos veremos poco, pero estoy feliz de saber que tendré todos los días del año para estar a tu lado, celebrarlo. Sé que no siempre soy la mejor hija, pero vamos ¿De qué nos reiríamos después?

Justo ahora tengo cosas que contarte, pero todo poco a poco. Soy feliz de tenerte conmigo, de saber que en ti tengo un pana, un espectador de mis loqueras y una persona dispuesta siempre a darme un abrazo cuando lo necesito o cuando no.

GRACIAS mijo al que se le ocurrió que yo tenía que ser tu hija pana, porque imagínate tu cómo sería tu vida sin mi (y la mía sin ti).

Te amo pa. Sos lo maisimo Joe.

PD: Dile a mi mamá que yo le he escrito a ella, pero que nunca lo he publicado. Que los amo a los dos por igual, y que ella pronto tendrá una carta en este lugar.

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