Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

18

Aug

Morrocoy: amigos, ron y belleza

MorrocoyHe tenido la oportunidad de viajar por varios países, conocer distintas playas, tipos de personas en el mundo. He visto lugares espectaculares y he estado en ciudades en las cuales me provoca irme sólo a escribir todo el día con mi laptop y un buen café. Sin embargo, hay un lugar al que amo volver y del que nunca he querido salir.

Cuando me preguntan: ¿Qué se puede visitar en Venezuela? Sin duda la respuesta es “Morrocoy”. Al explicarle a la gente la belleza de las playas, lo divino del agua, lo espectacular del sol y la calidad de gente me dicen: Tengo que ir a ese lugar. Para mi Morrocoy es un paraíso.

Me crié prácticamente en Higuerote y me conozco todas sus playas, las amo y las promociono, pero no tienen ese “no-sé-qué” de los cayos en Morrocoy que te seducen a tal manera que volver es la única solución de disfrutarlo.

Han sido ya incontables las veces que he ido. Conocí los cayos en 2005 gracias a mi amiga Marie cuando estábamos en primer año de carrera. Luego tuve unos cuantos de viajes con mis amigos de Valencia. Pero han sido dos los viajes que más recuerdo de las paradisíacas playas de las que ya les he estado hablando.

Uno de ellos lo hice con los coordinadores del campamento en 2008, después de terminar las temporadas. Recuerdo haber vivido las playas de manera diferente, con matices de colores en los atardeceres que parecían pintadas por Dalí en un proceso creativo. La imagen parecía surrealista. Las señoras de las empanadas, los señores de las sillas, las nuevas bolsas para la basura hacían que Morrocoy un lugar mágico y pintoresco, sin hablarles si quiera de Chichiriviche (Lugar del que hablaré pronto).

El segundo de los viajes que marcó mi amor y pasión  por este lugar lo hice hace poco, a principios de julio con mis amigos Andrés, Mafer, Luisfer, Goyo, Fran, Raul, Jorge, Renata y Gisela. Después de un puente decretado por el presidente decidimos irnos a pasar el largo fin de semana en la playa de manera diferente. Sólo tengo gratos recuerdos de ese viaje. Caminar por las calles de Chichiriviche mientras el sol cae y pinta de naranja todo es uno de los momentos más mágicos que he vivido en mi vida.

Pasar un fin de semana de sólo diversión con tus amigos te hace pensar y renovar muchas de tus creencias sobre la vida y sobre esas cosas que son realmente importantes. Sé que después de ese fin de semana mi lista cambió. Sentarte a contemplar el paisaje con un buen ron y una buena conversa en alguno de los cayos de Morrocoy no tiene precio. Por eso y más muchísimas gracias a mis amigos.

Después de todo este relato sobre mi amor por Morrocoy no me queda más que pedirles:

  1. Si no lo conoces ¿Qué esperas para hacerlo?
  2. Si lo conoces: ¡Cuídalo!

Morrocoy forma parte de nuestro patrimonio sentimental que es mucho más importante que aquel que es decretado por entes globales. Así que Disfruta Morrocoy.

17

Aug

Comer maní y ver a la gente

Parque Cristal Caracas, 6:15 p.m.; después de salir de la oficina con una extraña sensación de llegar a mi casa temprano, decido -gracias al cielo y sus colores- devolverme al kiosko, comprar una bolsita de maní y sentarme a comerlos afuera de Parque Cristal simplemente para disfrutar de una tarde caraqueña.

Siempre me ha gustado crear historias sobre la gente, imaginarme su vida, sus problemas, sus alegrías. Me gusta escribir sobre eso; así que sentada ahí comencé a hacer fotografías mentales sobre toda esa gente. Ese era un momento para estar sólo ahí, conectada con mi música y mi ciudad.

Había llovido esa tarde, el suelo aún estaba mojado dejaba poco espacio para en las escaleras para sentarme, cuando caminaba un par de chicas que fumaban un cigarro se disponían a volver a la oficina a continuar con lo que sería una larga jornada, así que les tocaría respirar y continuar.

Al sentarme, subiendo mi mirada al cielo me encuentro con el tráfico entre la Francisco de Miranda y la Rómulo Gallegos. Carros, motos, cientos de personas atrapadas en un espacio infernal que adornaba con luces la calle haciendo que -desde afuera- se viese menos traumático. Personas que, como todos los días, se levantaron temprano para poner su mejor grano de arena en la construcción de este país.

A lo lejos, dos personas, un hombre y una mujer, sentados en los bancos de la parada de autobuses. Probablemente sean dos buenos amigos que acaban de re-encontrarse, pero de lejos dan la impresión de estar hablando para conocerse un poco mejor. Al terminar, seguramente irán corriendo a contarle a sus amigos que han tenido una de las mejores conversaciones de su vida.

Mientras todo esto ocurre, el cielo de Caracas se va pintando de color atardecer, mi color favorito. Mirando el naranja y su conexión con el azul y el blanco una señora interrumpe mi paz visual haciéndose notar.

Es una señora mayor que viene caminando, subiendo las escaleras con un niño en mano, su nieto. Él tenía ganas de llorar y la abuela lo apretaba, le hablaba en tono fuerte , pero no quise dejar a Masseratti para escuchar lo que le decía. Unos segundos después vi al nené correr hacia los brazos de su madre, la abrazó y comenzó a contarle sobre su día y su juguete nuevo. Sigo con mi mirada intranquila, buscando encontrarme algo más.

Dos segundos pasan antes de notar que mi maní se ha terminado pues cuando lancé el último “puñito” a mi boca había exceso de sal. Aún con Masseratti en mis oídos me dispongo a caminar, con una mágica y extraña sensación de tranquilidad. Caracas y yo hoy nos hablamos nuevamente, simplemente me sentí y comí maní y fui feliz en la sencillez de la vida.

Me senté en el metro y comencé a escribir, todo fluye mejor que nunca. Es mejor tomarse unos minutos para meditar en silencio, sólo observar e incluso caminar para poder volver a encontrar la paz que nos mantiene cuerdos en esta ciudad de locura.

Caracas: Te Quiero_Vivirte Sin M.I.E.D.O. #M2lts

14

Aug

No te sabotees ¡No!

Estoy sorprendida de la persona que soy. Digo, porque hoy soy feliz con cosas que hace unos 10 años jamás me hubiesen gustado.

Limpiando mi cuarto hace unos días, cuando me dio un ataque de Feng shui, conseguí un par de cuadernos en los que solía escribir, porque mi mayor miedo siempre ha sido olvidar por eso escribo desde que aprendí a hacerlo en preescolar.

Leyendo esas palabras plasmadas en mis cuadernos pensé: “Gracias a Dios en algún momento me di un golpe en la cabeza y desperté de esa extraña vida con pensamientos inútiles que tenía cuando era una adolescente”. La verdad es que desperté cuando conocí a mis amigos de la universidad, en especial cuando conocí a Pati y Ekei, quienes me mostraron un mundo que hasta ese momento no conocía.

El punto es que llegué a un momento de mi vida en el que sabotearme es fácil. Así que para recordarme no hacerlo, enumeré 4 cosas que ahora me hacen feliz:

  1. Hacer Ejercicios: Sí, ahora soy una mujer que hace ejercicios, semanalmente hago una hora de yoga, una hora de pilates, una hora de spinning, y cuando mis profesores de Tango regresen seguiré haciendo una hora de Tango. Me hace feliz y si paso una semana sin hacerlo siento que me falta algo. Me relaja y me hace sentir sana. Se los dice una floja, así que a mover el cuerpo.
  2. 2.      Trabajar en una oficina: A ver, amaba trabajar, desde pequeña siempre estaba inventándome algo para hacer dinero y tener un trabajo, pero también pensaba que trabajar en una oficina era un fastidio, que necesitaba un trabajo que me permitiera estar siempre en la calle, con la gente. Nunca supe muy bien que quería hacer con mi vida ¿La razón? No existían ni Twitter ni Facebook y los blogs eran algo que para mí no existía. Hoy soy feliz en mi oficina (porque es divertida y amo mi trabajo). Sí, trabajo con redes sociales y mis jefes son The Best. Consigue lo que te apasiona y HAZLO.
  3. Uno de mis grupos de amigos es sólo de mujeres: Desde el colegio siempre he sido una de las pocas mujeres en mis grupos de amigos. Menos en la universidad, pero aún así siempre fui más amiga de los hombres e incluso conseguí otro grupo en ingeniería que también era de puros hombres. Suelo llevármela no muy bien con las mujeres. Sin embargo, en mi último viaje a España coincidí con 6 locas que me hacen feliz. A veces nos molestamos, nos gritamos pero siempre estamos ahí para cuidarnos. Claro, sigo teniendo mis grupos de amigos de puros hombres, pero no cambio a mis Cucus. Mi consejo: Ten amigas y cuídalas.
  4. 4.      Salgo sola y me divierto: Cuando era chiquita siempre estaba con alguien, luego cuando llegué al colegio también, lo mismo pasó en la universidad. Hoy en día soy feliz estando sola. He ido a conciertos sola, de viaje, al cine, a comer, etc. O sea disfruto estar conmigo, hablar conmigo y pasar tiempo pensando. Lo cierto es que yo hoy estoy feliz de disfrutar y pasar tiempo sola. Inténtalo, te sorprenderás.

Es fácil sabotearme como les dije arriba, así que desde hace unos días hago el ejercicios de pararme frente al espejo y repetirme: No te sabotees, sigue en el gimnasio y no encuentres excusas chimbas para dejarlo; sé creativa en tu trabajo y no te aburras pensando que ya no puedes más; cuida a tus amigas y deja de molestarte por tonterías; y sobre todo recuerda que muchas veces la soledad es la mejor compañía. Otra vez, si estás en esta fase como yo, mi consejo es: No te sabotees ¡No lo hagas!

12

Aug

“Nunca es suficiente”… (Sobre la crisis mundial)

Nunca me ha gustado mucho la economía, me cuesta muchísimo entender aquello de “la mano invisible que mueve el mercado”, “la plusvalía del producto” y todas aquellas cosas que  tienen que ver con el PIB de un país. Sin embargo, este asunto de la crisis económica me ha llamado bastante la atención, sobre todo por la preocupación de que dicha crisis parece ser el comienzo del fin de numerosas cosas como las conocemos.

Estaba con mi hermano viendo un documental llamado “Inside Jobs (trabajos confidenciales – 2010)” realizado por Charles H. Ferguson para explicar, de manera sencilla, qué ocurre desde el 2000 con esto llamado “Crisis Económica Mundial”. No les explicaré dicho documental aquí, les pido que por favor lo vean y saquen ustedes mismos sus propias conclusiones.

Lo que aquí quiero expresar es mi confusión sobre lo que es y debería ser el mundo hoy en día. Siempre he sido bastante idealista, soy de las que cree que si nos ponemos de acuerdo podemos arreglar muchísimas cosas que están malas en el mundo, digamos que a eso se le llama “voluntad política”. Hoy en día ya no estoy tan segura de eso.

La crisis que hoy abarca todo el territorio denominado “Planeta Tierra” fue provocada por unos 100 hombres (y aproximadamente 5 mujeres) para los que “nunca fue suficiente”. Entes privados (fondos de inversionistas, bancos, aseguradoras) que, avalados por lobistas, generaron junto al gobierno de los Estados Unidos –en sus últimas tres administraciones- lo que está ocurriendo en este momento; pensaron sólo en ellos y “creyeron” estar haciéndole un bien al mundo cuando en realidad hipotecaron países completos (como Islandia), destruyeron sueños (como los del Fondo de Pensiones de Virginia) y salieron ganando pues la suma de dinero en sus bolsillos supera el billón de USD.

Hay algo más paradójico y triste que eso y es que la mayoría de esas personas, responsables por la crisis económica que vive el mundo hoy forman parte de la administración Obama como por ejemplo Larry Summers quien es uno de los responsables del desastre financiero en el que estamos.

Yo, una joven cuasi licenciada en Filosofía a la que cuando le hablan de economía se duerme, he notado que muchas veces tengo –por más arrogante que suene- eso que Descartes nombra al principio del Discurso del Método “Sentido Común” y me pregunto ¿Cómo es posible que personas que no han entendido lo grave de su falta y su responsabilidad en la crisis sean los que hoy en día se están “encargando” de solventar la tercera mayor crisis económica que atraviesa Estados Unidos y que como primera potencia del mundo afecta a todos los demás países en mayor o menor medida? ¿Entienden ellos que cientos de personas perdieron los ahorros de toda su vida y que cuando afirman “Si a ellos les va mal a nosotros también” lo que en realidad están diciendo es “Si a ellos les va mal nosotros dejamos de tener muchos millones de dólares”? Cuando hablo de ellos me refiero a todas aquellas personas que no tenían idea que sus hipotecas y fondos de retiro estaban siendo utilizados para inversiones de alto riesgo.

Hace un tiempo escuché que un estudio reciente sobre mi generación indicaba que cada día creíamos menos en los gobiernos y que en cierta medida corríamos el riesgo de ser –en general- una generación “anti-gobierno”, no recuerdo dónde lo escuche, pero sé que me marcó. Anoche lo reviví de nuevo y pensé: “Evidentemente, en este rollo de la crisis mundial están metidos hasta los presidentes de las escuelas de economía de las universidades más prestigiosas del mundo: Harvard, Columbia, y muchísimas otras. Es obvio que para nosotros creer en esos que “dirigen el mundo” no forman parte de “personas en las que puedo creer”. Claro que podemos volvernos anti-gobierno”.

Esto me hace pensar en un discurso de que da Cantinflas en una de sus películas  (Su Excelencia) y que siempre recuerdo. En la película se reflejaba la época de la guerra fría y era una parodia sobre  los embajadores representantes de países que en la “ONU” están decidiendo quién gana la guerra y su discurso se basa en recordarle a esos 100 hombrecitos que están ahí sentados que ellos realmente representan cientos de miles de millones de personas.

Hoy no escribo para hacer un llamado de reflexión a ustedes que amablemente leen lo que escribo, pero sí a aquellos que nos gobiernan o pretenden hacerlo (aunque esos sean los que no me leen porque “nunca tengo argumentos”) pero me entonces pregunto: ¿Para qué dicen que son “servidores públicos” si antes/durante/después de tener el cargo alegan que ustedes tienen “vida privada”, “intereses personales” y que su meta de vida importa mucho más que la realidad de cientos de personas que creyeron en ustedes? ¿Acaso no es posible, en serio, conseguir personas que –desde los gobiernos, TODOS- quieran y tengan la voluntad de hacer las cosas por el mundo?

El mundo siempre ha estado mal, desde que lo he estudiado (antes de Sócrates) las guerras han formado parte de nuestras vidas por aquello de “Nunca es suficiente”, pero siento que hoy estamos peor, y no porque sea la época que me tocó vivir, sino porque nosotros mismos estamos destruyendo un mundo que parece estar diagnosticado con una enfermedad terminal llamada “seres humanos”. No sé si estoy del todo contenta con la época que me tocó vivir, pero sé que quiero seguir luchando para no tener que arrepentirme nunca de haberle dañado la existencia a un montón de gente por decisiones basadas sólo en mi egoísta ego. Ojalá más personas de mi generación con ansias de ser “Políticos” entendieran ciertas cosas y no me llamaran comeflor.

11

Aug

Una música que me invada

Una música que se traduzca en palabras,

que desesperadamente pida ser disfrutada.

Una música que narra un cuento de hadas y

que en la magia de un beso

espero simplemente decirte

que me agradas.

Una música inesperada,

como ineperados son

los mejores momentos que la vida nos regala.

Así es la música que quiero que ahora me invada.

 

[Sábado 06/08/11 sentada en el centro cultural chacao escuchando un concierto minimalisa cortesía de Andrés y Mafer]

8

Aug

Hola 25.

Hace dos semanas cumplí 25 y aunque no lo crean este post llegó tarde por falta de tiempo y musa. Pasé una semana llena de celebración, regalos, gente querida, poco dormir y sobre todo poco eficiente; así que me tocó compensarla con la semana siguiente que estuvo llena de retrasos del metro y hoy, después de mi primer momento realmente Feng Shui en mi vida, con la paciencia necesaria para escribir en mi compu decido escribir.

Llegaron los 25, pero con ellos no llegaron algunos proyectos que quería realizar, creo que capaz vienen un poco tarde porque vienen o en metro o por las carreteras venezolanas. Sin embargo, no me quejo. La verdad es que soy feliz.

Tengo 25 y una familia genial, aunque peleo con ellos a veces y me quiero mudar -porque 25 no es una edad para vivirla con tus padres- no me puedo quejar, hace 10 años jamás hubiese pensado poque podría tener esta relación con mis papás, sobre todo con mi mamá. Es una relación de panas que se tienen full confianza pero que cuando volvemos al rol Padres/Hija pues, sabemos lo que pasa. Un hermano que es mi guía para muchas cosas y otros dos un poco locos con un sobrino que me dice: Tía Yaya.

Tengo 25 y un grupete variado y pintoresco de amigos. Mi filósofos están regados por el mundo, Pati sigue siendo mi mejor amiga aunque casi no hable con ella, mis otros chicos entre Europa y Caracas cada uno con su vida, pero siempre ahí. Mis Cucus un poco locas pero únicas, nunca es tarde para conseguir a ese grupo de amigas incondicionales que pase lo que pase estará ncontigo aunque sea por pin. Unos líderes que cambian -o en eso andan- un poco la realidad del país y que siempre están ahí para decirme como contribuir. Adancito, fiel compañero de vida, del colegio, de aventuras y un buen psicólogo, podría decir que es uno de mis más mejores amigos de la vida. ese sí  me ha aguantado y me conoce. Mis mujeres del siglo 21 donde Ami es una buena Capitana y Batita la chica que me demostró que sí hay alguien más intensa que yo. Nanda que es más que una mamá adoptiva, es un pilar en mi vida. Y de últimos, pero ustedes saben que super importantes mi cuchi cuchi Andrés (sorry tarado) y su grupete de Amigos que ha llenado mi vida de algo que no recordaba: Buenos momento entre amigos incondicionales y donde la única premisa es: Ser felices. Así que digamos que tengo 25 y esta parte de mi está perfectamente feliz.

Tengo 25 y tengo un trabajo que AMO. Ojalá hubiese existido esta carrera cuando tuve que poner en el odioso papelito del CNU qué quería estudiar (cuando de verdad no tenía mucha idea). Nunca pensé que las redes sociales podían hacer de mi trabajo EL trabajo de mi vida (por lo menos por ahora). Unos jefes que tienen una pequeña dosis de locura como yo, entienden que “la gente feliz hace su trabajo feliz”. Espero seguir en mi trabajo mucho tiempo más, aunque a veces tengo días de días, de poca creatividad y productividad, pero lo compenso con días en los que leo y aprendo mucho.

Tengo 25 y he viajado, no tanto como quería, pero la verdad es que los viajes que he hecho me los he disfrutado. Hace un mes estuve en Cuba, un viaje que siempre quise hacer y que está pendiente de ser escrito. Seguiré viajando mientras pueda.

Pero… Tengo 25 y no estoy plenamente feliz, falta algo en mi vida, tener mi propio espacio, tener un poco más de libertad (por el país digo), y tener a ese “alguien a quién querer y dedicarle mis post y que me quiera de vuelta”. Tengo, como muchos seres humanos, amigos y salimos, pero no es como “quiero ser tu novia”. Me han roto el corazón y eso forma parte de tener 25 y haberlos gozado. Pero… Tengo 25 y quiero que llegues, porque te estoy buscando. Tal vez cuando deje de hacerlo -inconscientemente y sin darme cuenta- llegarás. Por ahora, me ocuparé de seguir escribiendo y sobre tod viviendo, tengo un montón de post acumulados que deben ser publicados, en especial uno que está por aquí en Draft dedicado a mi amigo Erick Marteau.

Por ahora, tengo 25, limpié mi cuarto de un pasado pesado y es como hora de dormir porque mañana trabajo y quiero que el día sea excelente. Me dormiré con un rico olor a vainilla, con cremas y buena música para despertarme. Una canción que me recuerda buenos momentos “Una casa bella para ti”.

Tengo 25 y tengo este blog que me sirve para guardar recuerdo y otro que me sirve para recordar pensamientos sobre mi género femenino.

¡Qué bien tener 25 y saber todo esto!

 

1

Aug

Terminemos con un Tango

¡Hola! ¿Nos vemos hoy a las 7? Tenemos que hablar. ¿Pasó algo? ¡Tenemos que hablar! Está bien, nos vemos esta noche, te busco.

¿Qué tal tu día? Chévere… Pero ¿Qué pasó? Hablemos. Te siento extraño, no me gusta. Creo que ya no te amo como antes. ¿Cómo? Pero.. ¿Qué pasó? ¿Y me lo dices ahora y aquí? ¡Justo 30 minutos antes de la clase de Tango! Tranquila, cálmate, atrás están las dos chamas, la morena y la blanquita, no quiero que nos vean y menos que te vean así.  ¿Te importa? Entonces no me lo hubieses dicho aquí, sino en otro lugar. Con un poco más de respeto ¿Hay otra?  ¡NO! ¿Cómo si paso todo el día trabajando?  Eso es, hay otra. Vete. Yo no me puedo perder la clase. No, no me quiero ir. Déjame bailar esta.  Coño chico, y tu quieres que seamos una versión moderna y barata de “El último Tango en Paris”, pero con el nombre de “Terminemos con un Tango”. No me jodas.  Pero mi amor… Amor nada. Tu no me amas, vete.  Éstas ya se pararon a fumar, seguro se dieron cuenta y las profes están ahí en su carro, apenas nos paremos te vas.  Nadie se dio cuenta de nada… ¿Ahora sí te importa?  No se dieron cuenta que estamos peleando. Peleando NO, Terminando.  ¿Me dejas bailar hoy?  Que NO, yo subo a mi clase, perfecta como siempre, de negro impecable con mis perlas y mis sandalias combinadas, sin lágrimas y con mi cara en alto y cuando me pregunten por ti diré que tuviste una emergencia. ¡Basta de insensibilidad!  Te vas.  No te conozco.  No seas tan dura.  ¿Coño yo? ¿Y tú el de “ya no te amo” en pleno cafetín de una escuela de baile”? Por favor. Por favor mis ovarios, me voy la clase ya está por comenzar…  Adios, Te llamo…

Olvídate de mi número.

 

Percepciones de una chica con vestido negro en mi clase de Tango.

26

Jul

Cumplí 25 y Caracas 444

No sé mucho de los detalles de cuando Caracas nació, no estuve presente y la verdad es que lo que he leído no me ayuda a construir una historia como la de mi nacimiento en el que sí estuve presente, pero evidentemente no recuerdo los detalles. Sin embargo, durante 20 años me he dedicado a hacer una investigación detallada sobre aquel viernes 25 de julio del 1986. Tampoco sé qué día de la semana nació Caracas. Eso es triste, pero ella y yo igual nos entendemos y nos celebramos juntas el cumpleaños. Lo cierto es que eres parte importante de mi vida y de la de un gentío.

Comenzaré por contarles qué pasó aquel viernes en el que decidí que ya estaba bueno eso de vivir en la barriga de mi mami y salir a este mundo de locos. Cuenta mi mamá que ella trabajó hasta las 6 de la tarde, subió caminando los 153 escalones que había hasta su casa y además llegó a limpiar; es por esta razón que ella no entiende cómo es que las mujeres hoy en día se quejan tanto <<Una mujer embarazada no es una mujer enferma>>. A eso de las 8:00 pm le informa a mi abuela <<¡Mamá! No sé qué pasó pero creo que me hice pipí>>. Mi abuela, con toda la calma del mundo le dijo: <<¿Estás loca chica? Rompiste fuente, ahí viene la muchacha>> (Gracias a Dios mi mamá y mi abuela tienen buena memoria).

Unos minutos después mi mamá llamó a mi papá, a mi tío y se montaron todos en un carro de mi tío Juan camino a la clínica Santa Ana. Ese día, el cielo estuvo a punto de caerse, creo que Dios lloraba de emoción porque llegaría yo al mundo –momento de ser “Diva en potencia”-. Mi mami cuenta que ese día ya me estaba regañando, estaba a punto de nacer, eran ya como las 8:00 p.m., llovía horriblemente y además el carro se quedó accidentado, es decir, casi llego tarde a mi nacimiento, típico. Y yo hoy le digo: <<Cónchale mami, sólo me antojé de nacer, la lluvia es culpa de otro>>.

Una vez que mi señora madre llegó con mi papá, mi tío y mi abuela al clínica (en aquellos años te atendían rápido en las instituciones públicas) yo no tardé mucho en salir. Claro, calculé todo para tener una buena hora de nacimiento, es decir, nacía las 9:45 p.m. en punto; el doctor no lo podía creer. Me dio mi nalgada respectiva, lloré, y abrí los ojos <<Esta será una niña pilas, ya abrió los ojos>>.

Unos minutos después, cuando me internaron en el retén de menores –o de recién nacidos- yo era la única niña que no dormía ni lloraba. Extrañamente yo estaba acostada arropada con mi manta rosa (únicos momentos pinks de mi vida, sólo porque no tenía capacidad de decidir), y con la cabeza arriba. Mi tío cuenta: <<¡Coño! Yo fui a ver a la carajita que había nacido y cuando la veo, me doy cuenta que ella me está viendo y que además mueve la cabeza hacia donde está el ruido>>. Mi mamá decía <<Claro, es que esa es hija mía, salió tan pilas como la madre>>. De ahí en adelante no he perdido la capacidad de ser ventilador de conversaciones, mirar a todos lados y escuchar todo.

Para colmo, unos 9 meses después ya yo comenzaba a hablar, al año era como adulto encerrado en un cuerpo de una pequeña loca que ya hablaba y entendía cosas. Eso sí, cuando lloraba (que era bastante común) mis gritos se oían hasta la china. Hoy en día hago lo mismo, sólo que casi no lloro, pero mis gritos se siguen oyendo lejos.

Otra cosa curiosa de mi juventud temprana es que mi mamá dice que a los 2 años ella me vestía y cuando se distraía yo entraba al cuarto y me cambiaba la ropa para ponerme lo que me daba la gana, es decir, combinaciones como las que tengo casi siempre puestas, no he cambiado mucho el estilo ¿Qué mejor muestra que la foto de este post?

La verdad es que no sé ni para qué les cuento esto, simplemente tenía ganas de recordarlo hoy (bueno ayer) que cumplí 25 años. Todo ese montón de años han pasado desde aquel día y he aprendido muchísimas cosas, ya me gasté el primer cupón pero puedo decir que lo disfruté ¿Volvería para cambiar algo del pasado? NADA, soy de las que cree que la vida debe vivirse con sus errores y sus cosas bellas.

Mi papá cuando yo tenía 15 (hace 10 años) y comenzaba a ser la “rebelde” me dijo: <<vive tu vida de manera que pueda ser contada, que cuando tengas 90 años puedas sentarte en la mecedora de tu abuela y estar feliz y tranquila porque viviste bien, gozaste, te portaste mal, lograste cosas y lo más importante no le hiciste daño a nadie>>. En ese momento comencé a entenderlo y desde ese día trato de vivir así. A veces se me olvida, pero mi papi siempre está ahí para recordármelo.

 Así que creo que el consejo/reflexión/comentario que les quiero dejar está al final del párrafo ¡Vive tu vida y gózatela!  Deja que los demás vivan las suyas, si están muy fastidiosos enséñales Angry Bird y que se descarguen ahí.

Feliz cumple Lau, Feliz cumple Ccs.

 

24

Jul

Instrucciones para escribir un Best Seller

No sé mucho de seguir instrucciones, ni siquiera me gustan; pero si hay instrucciones que han marcado mi vida y me han hecho seguirlas al pie de la letra son aquellas que el maestro Cortázar nos regaló.

 Así, que haciendo uso del recurso de instrucciones me dediqué a pensar, cuáles serían las instrucciones para escribir un best seller.

Digamos que dependerá de la época en que sea escrito, en un momento habrá sido hablar sobre las inquisiciones así que necesitaría: Una historia de amor entre pecadores que pasara a la posteridad por el simple hecho de que alguno de los dos moriría en manos del enemigo; un cura inquisidor bastante amargado con la vida que llevaría a cabo toda la persecución central del libro. Un hombre bueno y uno malo, y por supuesto un par de prostitutas que darían alegría a la historia amarga de vidas que no completan su felicidad.

Ahora bien, si nos vamos un poco más adelante, cuando artistas rodeaban el mundo en una época renacentista donde todo es posible tendríamos alguna historia en la que encontraríamos personajes locos, visionarios, con habilidades para predecir el futuro. Alguna historia de amor necesaria de fondo –siempre hacen falta para renovar la fe en la vida-con la finalidad de poner a un muchacho con un maestro brillante, como Da Vinci y una muchacha con una tutora enchapada a la antigua. Las historias serían maravillosas y lo que realmente resaltaría no sería el amor, sino los magníficos descubrimientos a su alrededor.

Por otro lado, si usted pretende escribir un best seller en los años 30, durante la guerra será sencillo. Sólo deberá meter a los alemanes en su relato, un teatro destruido y unos judíos perseguidos. La historia de amor será nuevamente la pieza central, aunque llegará tarde entre una joven judía y un militar alemán. Lo que más debe tener en cuenta a la hora de escribir esta obra es dedicarse a describir persecuciones y torturas, relatar el estado de los campos de concentración y la economía alemana. Realmente cualquier tema con la guerra, cualquiera que fuese pero si es sobre la segunda guerra mejor –por aquello de los millones de muertos y lo macabro que fue – hará que su libro se convierta en un clásico importante, pero esperará algunos años.

Pero llegando a nuestra época y si me permite el abuso, para hacer un best seller hoy en día necesita un poco de autoayuda mezclado con la historia de algún personaje famoso y de la vida real, es decir, las  confesiones de un ex presidente, la historia de un artista que se declara homosexual, y así sucesivamente. En nuestra época escribir un best seller es sencillo, vender el alma no es difícil cuando se trata de dinero en las letras. Para aquellos que escriben es difícil comprender cómo las historias de amor y fantasía, llenas de dolor y reflexión e injusticias para el corazón cada vez son más difíciles de encontrar.

Al parecer, en muchas épocas fue difícil, pero nunca fue tan difícil una época que desprecia la escritura como para aquel que se comunica a través de las palabras escritas.

El maestro Cortázar probablemente lo previno. Sin embargo, no puedo dejar de sufrirlo. Escribir un best seller no es cosa sencilla, aunque en esta época parezca ser cosa de un día. Seguiremos escribiendo y poniendo palabras en hojas, conquistando, enamorando, reflexionando y molestando. Con la única finalidad de comunicarle al mundo lo que almas sensibles no pueden hacer en grandes tribunas.

Escrito el día de Sant Jordi.

Un regalo para las letras, para los libros que las completan.

 

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