Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

24

Jul

Días de días #1: Hormonas’ free

Existen días en la vida de ciertas personas que, como yo, sencillamente son dedicados a estar solos. No existe nada en contra del mundo, simplemente queremos estar solos, no hablar con nadie y pues la ironía está a la vuelta de la esquina. Esos días, que no son los días de hormonas, sino simplemente días, tus amigas no te soportan, tu mamá abre la puerta más de lo normal y hasta tus amigos,  que siempre tienen un chiste guardado no son capaces de sacarte conversación o una sonrisa.

Es como aquel día en Madrid, cuando después de una terrible noche en StarDust -una discoteca ubicada en la Plaza Del Carmen a tres cuadras de Puerta del Sol-, que se unió a  aquella conversa de “no entiendo qué pasa”, me levanté con ganas simplemente de irme a escribir o irme a estar sola. Nadie lograba entenderlo  <<domingo en Madrid, último domingo en Madrid y tu te vas así como así sola>>; estoy segura que algo así habrá comentado alguna de mis amigas. A lo que, gracias a mi estado de ánimo, le contesté <<¿Y?>>-

Ese día recuerdo que me paré, busqué mi computadora, la puse en mi bolso junto a mi cargador, mi libro, mi monedero y guantes. Me puse los lentes, almorcé (en el albergue hacían Paella para ese día) y salí con un grupo. Me separé de ellos en alguna estación que ahora no recuerdo y me bajé en Atocha. Salí, como de costumbre, por salida equivocada, pero pensé: “Bueh! Tengo buena música, ganas de caminar y el clima está chévere”. Ese día me metí por calles nuevas, cafés nuevos, gente nueva que no había visto. Decidí que no preguntaría cómo llegar al “Reina Sofía” o al “Paseo del Prado” y menos al “Thyssen” que era realmente a donde quería ir a ver una exposición que se llamaba “Heroíanas” a ver si alguna de ellas me daba un poco de valor y coraje.

Aún no sé cómo, pero llegué. Pregunté cómo era el asunto y recuerdo que debía pagar aproximadamente 30 euros para ver todo el museo, así que decidí irme por Heroínas solamente que costaba 8 eurillos. Caminé durante 40 minutos viendo fotos y pinturas de mujeres que hicieron historia. Me metí en la tienda, compré los regalos de Amanda y Batita (a Bati aún no se lo entrego), compré postales porque me encanta coleccionarlas; solo para darme cuenta que “La exposición continúa de manera gratuita en Caixa Madrid” -no entendí por qué en Catalán-. Me molesté un poco, así que decidí salir de ahí y continuar con mi día de “pensemos”.

Mi siguiente parada fue el Starbucks que está justo en frente de la Fuente de Neptuno -desde el año pasado quise sentarme ahí a tomarme un café y ver a la gente-. Entré, pedí mi café “Vendi, con descremada, mocca y vainilla” y una torta de chocolate que se veía buenísima pero que en realidad estaba como seca. Me senté afuera, el clima estaba soleado y con 10 grados ya tenía calor. Saqué mi computadora y comencé a poner palabras que ahora no sé dónde las guardé. Recuerdo que me descargué, y cuando noté que me quedaba poca pila le escribí a una de las pocas personas con las que podía hablar ese día -sólo porque no iba a haber ningún chisme o comentario nefasto que me hiciera querer ahorcarlo-, mi nuevo amigo Carlos a.k.a. Banestín.

Decidimos encontrarnos en el Reina Sofía porque yo debía ir a comprar unos cuadernos para escribir historias que aún están ahí, agarrando polvo. Me quedé un rato más sentada ahí, con mi café Starbucks, en pleno Madrid, un domingo soleado, sola, viendo a la gente y pensando. Aquel día sé por qué estaba así, no tenía que ver con mis hormonas, tenía que ver con algo que pasó la noche anterior. Hoy estaba igual y probablemente tiene que ver con algo que pasó la tarde anterior, sólo que asumirlo y afrontarlo sería, en parte, destruir mi teoría sobre “Lau y los hombres”; por lo que decido ignorarlo y tratar de forzar el día para que parezca normal y no irme como loca a algún café “decente” de Caracas a leer o escupir palabras como loca en una hoja blanca.

En fin, aquí estoy, un sábado a las casi 1 de la mañana, con la computadora y mi libro al lado, leyendo y escribiendo y molesta porque la luz roja del celular no se prende después que el BBM chismoso dice “R”, luchando contra mis teorías y planificando el día de mañana en función a ese café “decente” al que me iré después de almuerzo. Y sin ganas de escuchar Masseratti para no llenarlos de malos recuerdos.

22

Jul

Trasnocho de sobremesa

Amanda y Batita son lo máximo. Después de atormentarlas durante dos semanas [He estado más intensa últimamente] sobre mi enamoramiento literario y virtual con Toto Aguerrevere estas dos guapas escritoras y mujeres del siglo XXI me hicieron un regalo espectacular: “Cuentos de Sobremesa” de Mr. Toto con DEDICADO.

Me encontraba yo con la pequeña Amanda, luego de pasar todo el día con un dolor de cabeza insoportable, tomándome un café a eso de las 6 p.m. en una importante panadería de la ciudad capital. El señor Chacho estaba también con nosotras, el destino siempre termine uniendo a gente cool. Después de un marrón grande con azúcar para ver si se me calmaba el dolor de cabeza y de echarle los cuentos a Chacho de “cómo me enamoré de Toto hace años” sentados con el sol y con mi apuro porque “niños tengo Spinning a las 7 y me tengo que cambiar”; Amanda grita <<ya va, tengo algo para ti>> y saca de su cartera un libro envuelto en un papel de regalo rojo, blanco y negro, o sea como para mi, y me dice <<este es el regalo de Batita y mío>>. Evidentemente yo comencé a gritar: <<nooooo, no puede seeeer, no es lo que yo creo que es, ¡Muerooo!>>. El señor de la mesa de al lado comenzó a verme y sonreír porque no creía mi emoción, los del otro lado estaban ya como desesperados porque rompiera el papel para ver qué carrizo me habían regalado.

En medio de mi emoción casi rompo el papel de regalo que lo amé y seguro lo guardaré el resto de mi vida como “el mejor regalo que me dieron en mi cumple de 25 el 25”. Cuando  lo abrí era EL libro que tanto había querido y que no había encontrado. Mi cara de felicidad no la vi, pero Chacho y Amanda pusieron una megasonrisa lo que me hace pensar se reflejaba la mía en el rostro de ellos.

Al sacar el libro Ami me dice <<¡ábrelo!>> y yo: <<Noooo, no lo hicisteeeee. Soy demasiado feliiiz>>. Cuando lo abrí tenía mi super libro con una super dedicatoria que dice así:  “Para Laura, cuentos divertidos para gozar en la sobremesa de tu cumpleaños, Toto (2011)”. Comencé a gritar y decir que ese era el MEJOR regalo de cumpleaños de la vida, que nadie lo superaría. Estaba demasiado feliz. Amanda me dijo: <<quedaban sólo dos en toda la ciudad, le escribí diciéndole que somos medio primos por el apellido y que tenía una amiga que tenía un crush en él, que queríamos regalarle el libro con dedicatoria. Así que cuadré con él, fui a su casa -vive por aquí cerca por cierto- y ya, esa es la historia>> A lo que le contesté <<¿Ya? Ay pensé que sería más fina jajaja, pero GRACIAAAAS>>.

Anoche, en medio de mi cansancio por la clase de Spinning y con esperanzas de pararme a hacer Pilates a las 6am [La nueva Lau], me puse a leerme “un cuento” y comenzó el autoengaño y la pelea conmigo misma: <<Lau, un cuento y ya, a dormir. Aja ok, jajaja, este es buenísimo, bueno leamos la primera parte, aawww está la carta que me gusta. Fuck! Es la 1am, ya sé que no me voy a parar, mejor me duermo>>. Tarea divertida para el fin de semana: Seguir trasnochándome con los cuentos de Toto.

Había escrito un post para Mr. Toto después de nuestro intercambio de emails, pensé en la mañana que no lo pondría pero ¿Por qué no? Lo monto ahora.

No me queda más que decirle a mi bella Ami y la super BatiChica que GRACIAS por el super regalo, como le dije a Ami, lo único que puede superarlo es un concierto privado de M2lts o todos los discos dedicados. Este se perfila como el mejor de los cumpleaños en la vida.

21

Jul

Con sabor vinotinto

Así me desperté y no sólo por la botella de vino tinto que me tomé anoche, sino porque eso me dejó mi selección. La sensación de un sabor vinotinto que es capaz de decirnos que con constancia, dedicación y pasión puedes cambiar realidades. Un saborcito que me gustó porque era sentir a todo un país unido por una razón. Un vinotinto que junto a un país, mi país, ha crecido y que anoche en lugar de insultos sólo recibió flores. Un sabor vinotinto que hoy, a las 9.30 am cuando escribo esto todavía me corren lágrimas de emoción por el rostro por el único hecho de saber que mañana estaremos en un mundial y que pasado comenzaremos a ser un país que unido y con esperanza pisa fondo y se impulsa para salir.

Un sabor vinotinto que me gusta, y que lo único que les puedo decir es: GRACIAS.

Son más que una selección, son una pasión.

20

Jul

Encerrada fuera de la oficina.

Miércoles 20 de julio, 5 días para mi cumpleaños de #25el25, día de la vinotinto en la semifinal en la Copa América, me mudo con una amiga por unos días para ayudarla en algo… Todo parece indicar que será un buen día a pesar de no poder ir a casa de Jorge a ver el juego (post que viene ahora…), pinta que compraré vino y pizza para que la victoria tenga sentido. Diríamos hasta ahora “Qué gran día”. Pero NO.

Me quedé dormida en la mañana, tuve que pararme corriendo a bañarme (sin lavarme el cabello), a desayunar (comida de dieta), terminar de arreglar mis cosas para irme a casa de mi amiga (porque anoche dije “Me paro tipo 7 y termino”), corro. Mi hermano seguía en la casa, además estaba (yo) en slowmotion -típico de los días en que tengo sueños extraños-. Comencé a contarle algo a mi hermano, sobre lo triste de los P&M y la categoría “Canal con señal abierta” -sólo habían 3 nominados- y me distraje. Le pregunte: “¿Te vas ya?”. Él contestó: “Sí”. Yo: “Date”. Agarro mis cosas y seguimos en nuestro análisis matutino de “El país es una mierda pero tenemos que seguir poniéndole un mundo porque es nuestro país y punto”. Comienzo a bajar las escaleras. Llegamos la metro y un gentío. Man, son casi las 9 am ¿Esta gente no trabaja o todos van tarde como yo?

El camino es agradable, hablamos de la vida, el campamento, los últimos artículos de SM que hemos leído él se va y yo me pongo mis audífonos para escuchar música. Comienzo a pensar en que no veré el juego con mis amigos pero que ya, no me enrollaré más y listo iré al super compraré vino, pizza y fino. Cuando me bajo en Parque del Este, y meto las manos en la cartera recuerdo que el movimiento de “agarrar las llaves y guardarlas” JAMAS ocurrió… Fuck! No tengo llaves y mis queridos jefes tienen reunión en el reino de far far away así que no llegarán todavía. Mi mal humor comienza.

Saco el BB sólo para darme cuenta que digitel, para variar no tiene señal, que Twitter no me carga y que los pines no llegan… Cuando subo a pegarme de la puerta de la oficina para agarrar el Wi-Fi me llega el único pin que me hizo reir. Temprano había cambiado el avatar y tenía la foto de la insignia de la camisa blanca de la vinotinto de Andrés, hace unos días por error la camisa cayó -por mi culpa- en un montón de aceite de carro, así que cuando Raulito vio la foto me escribió “Esa camisa tiene un poco de mancha de grasa”. En medio de rabia de haber dejado las llaves, cargar con un montón de cosas, y tener ganas de tomar café no pude hacer otra cosa que soltar una gran carcajada y tripearme el pin.

Como siempre, resolví. Le mandé un tweet a Lita para que por fa si estaba cerca me abriera la oficina. Después le escribí a Hugo: Ya resolví, estoy afuera esperando a Lita. Bajé a Migas, compré un café doble, una mini tartaleta de arequipe (sí, rompí la zona Sugar Free) y  un agua, todo esto por el módico precio de 34 bsf. Le nombré la mamá a Chávez y su ley de costos. Mientras, me quedaba parada en la baranda a ver a a gente que me veía como loca pues suelo hablar con el teléfono, pensar tweets en voz alta, pelearme con gente por ciertos comentarios. Lita no llegaba porque como es Murphy el creador de las cosas malas, la ciudad estaba colapsada por el juego de la Vinotinto que sería unas 10 horas más tarde, pero la emoción podía más.

En fin, esperando fuera de la oficina, llegaron a buscar una donación que guardo aquí, llegó el motoman a traer unas cosas, envié tweets, me encontré a mi primo, respiré, me molesté, le dije a Raulito que los abandonaría, le conté a Andrés que Fran se quedaría con mi camisa por coneja, le dije a Merce que le quedaba bello su look, cuadré unas cosas con Anita, respiré y decidí escribir sobre eso, sólo para desahogarme. A veces pienso que los que me leen (si lo hacen) deben pensar que me volví loca, de hacer “análisis” y post sobre política y social pasé  a usar mi blog como descarga de lo que me pasa, pero al final del día solo soy una mortal tratando de escribir y narrar su vida, ponerla en palabras y transmitirla. Ya llegarán los análisis en su momento.

Por ahora mi día marcha mejor. Ya redactaré un par de post más (publicables) y los dejaré por aquí.

PD: Sí, la foto nada tiene que ver con el post, pero puse caos en google, me gustó y la puse.

20

Jul

#1

Si vas en el metro y me ves sentada con audífonos, mi cuaderno y mi portaminas y además ves que el portaminas se mueve al ritmo de mi cabeza dibujando palabras en las hojas del cuaderno, por favor: NO me interrumpas. Probablemente me hagas perder la inspiración.

Gracias.

Lau 🙂

19

Jul

Sí, soy de las chicas que lee.

¡Hola! Sólo algunas cosas que, cuando llegues, debes saber.

Soy una chica que lee. Busco significados en palabras, me importan, sé interpretarlas (a veces) y otras solo las uso para leer. Me encantan los cuentos -los de Alicia, por ejemplo-, no me gustan los intentos fallidos de convencerme de algo que ya he sabido.

No me gustan cichlés aburridos sacados de algún mal guión, se esos que te venden el amor como un cuento de disney. Necesito toques de acción, realidad e incluso algo de ficción, para no aburrieme en navidad.

Soy intensa y divertida, busco a Woody entre mis libros. Tarantino y Sabina podrían ser mis buenos amigos. Soy de las chicas que lee, de las que no convences con poesía barata, tomada de algún baño de carretera -o algún tweet de autoayuda, al final van de lo mismo-.

Soy un poco exigente, me gusta la gente que sonríe sin importar lo que otros piensen.

Quiero vivir mi vida de una manera única, esa manera que al final del día me permite narrarla con alguna de esas novelas de Hemingway o tener una biografía digna de ser escrita por Stein.

Me gusta la buena música, desde el mambo hasta el Jazz, espero que en tu repertorio algo de eso puedas escuchar. Soy de las que lee, de las que encontrarás en algún parque o una plaza -Ahora con mi kindle- leyendo y disfrutando de las historias narradas por otros. No soy de las que se queda en la cama, todo un fin de semana, sin hacer nada. Aunque, como diría Sabina: “De todas las cosas que se pueden hacer el la cama, dormir es la que menos me interesa”.

En fin, sí, soy de las que lee y escribe con intensidad, es como una gran enfermedad. Los personajes de ahora están bien, algún otro vendrá, en un rato más. Las pausas, los clichés -divertidos- y las palabras rebuscadas suelen ser características de una chica que lee -sólo a veces- porque en general, una chica como yo, que lee, debe -a veces- ser fácil de interpretar.

“Sal con una chica que no lea” y “sal con una chica que lea”

17

Jul

Pensar, ese fue el problema… A María.

Sentimientos y emociones, eso es lo que necesito casi siempre para poder escribir. Hoy día del niño, después de una noche de tormentos mentales tenía pensado escribir otra. Sin embargo, decidí escribirte una carta a ti y a todos aquellos políticos que creen que “las cosas son así y punto”.

Hace unas semanas, almorzando con una amiga y hablando sobre tu posible candidatura me dijo: “Chama, es como la gente que le pone salsa de tomate a todo, para ellos es normal. Bueno para algunos políticos de este país las perpetuas elección son normales, el país está de último”. Y hoy lo compruebo cuando al discutir con gente que apoya tu candidatura y no me dan más argumentos que “el machismo de la oposición” o “todos tenemos derechos políticos”. Man, sí, pero ¿Machismo de la oposición? ¿De verdad ese es el problema del país? o mejor redactado ¿Eso es problema DEL país? ¿Hijos que se van por la inseguridad y ahora viven en Miami? Y me pregunto ¿Dónde quedan esos hijos que se van de la tierra por la inseguridad?

No quiero que esto se convierta en una carta de “criticar tu propuesta o discurso”. Quiero más bien que entiendas que hoy  te escribo decepcionada porque me vendiste una vez la manera distinta de hacer política, yo iba a tu oficina a llorar contigo cuando los políticos y su egoísmo me rompían el corazón. A ti era a quién le escribía pensando que entendías que que el problema del país y que en 12 años todo esto lo había dañado la mala política egoísta de la oposición.

A ti te llamé después del conversatorio en el que Ramos Allup me dijo: “La sociedad es como un cuerpo… Se enferma”, relacionada a mi pregunta sobre si la “4ta” república tenía responsabilidad de los males actuales del país. Tu en ese momento me entendiste. Ahora para mi no eres más que una mentira, alguien en quién hoy podía confiar, a quién defendí y por quién me pelee con amigos hoy no ha hecho más que destruir aquellos buenos pensamientos.

Yo creí y confié en ti. Hoy eres una más del montón, pensé… Ese fue el problema. Gracias por enseñarme que la confianza en los políticos debe ser flexible y nunca absoluta.

De ti, María, ya no espero nada.

17

Jul

El buscador te borró ¿Por qué yo no?

Por ti comencé a escribir mucho más de lo que ya lo hacía. A ti iban dirigidas mis palabras, sólo para que tu me leyeras y comentaras cuanto amabas leerlas y cómo tu vida no tendría sentido sin ellas. Pensé por un momento que éramos “cómplices” -una de mis palabras favoritas en la vida-. Ella misma, la vida, con un poco de tu ayuda me demostró que no, que la complicidad se alcanza con los años y no sólo con los días.

A ti te escribí más de mil palabras, estabas siempre ahí ¿Por qué no habría de escribir? ¡Gracias! Tuve un buen saldo: dos blogs, nuevos lectores, más creatividad. Pero tú, me hiciste creer en cosas que pensé eran sólo para aquellos que -con un poco de ayuda de Disney- podían lograr. Pensé que la compatibilidad y la conexión que existía podía llevarnos a vivir cosas increíble, pero nuevamente no fue así.

A ti te escribí una carta leída por más de mil personas, más que las que leyeron a Toto el año pasado. Hoy, no sé qué pensar pues el egoísmo egocéntrico de aquel hombre que hace cosas por buena vibra no me deja ver qué es lo que hay detrás de tus palabras. Despertaste en día sólo para descubrir que yo ya no estaría ahí. Corrí desesperada el día que yo misma lo leí, no podía ser, no lo podía creer, no sabía qué me pasaba por la cabeza.

Contigo imaginé mundos posibles y hoy sólo te digo que todo esto que siento debo guiarlo a algún lugar y ese es aquí, donde sólo pueda escribir, desahogarme y nada más. Donde si me leen y me comentan está bien, y si no también. Tu tienes el mismo problema de la mitad del planeta: NO dices las cosas cuando quieres decirlas por miedo a la reacción. Yo era así y vivía en el miedo ¿Hoy? Lo digo y ya. Por lo menos sé que no moriré pensando: ¿Qué hubiese pasado si…? Creo que es de las frases qué más odio: What if (por si en español no entendiste). 

El “nosotros” que soñé hoy no pasa de ahí. Capaz estés, en este momento, escribiendo, pero me parece que no. Me enamoré de ti y ya me tengo que ir. Tu, cuando descubras que te enamoraste de mi será tarde, tan tarde como ya hoy lo es. No quiero que, ni remotamente, me llames, me busques. Esto es eso que crees que es: Un Adios.

Mi buscador de Twitter te borró ¡¿Por qué yo no?!

16

Jul

Se busca: Hombre capaz

Enero 2011, un año nuevo comienza, cumpliré 25 años, no tengo trabajo, llegué de Buenos Aires hace unas semanas, espero irme a España en marzo. Saldo: 24 años, no tengo quién me quiera, ni tampoco a quién querer; mis amigos casados o empatadísimos todos y las frases de moda: “Lau, eres tremenda chama, llegará pronto”; “No te preocupes mi Lau, todo estará bien, seguro llegará alguien para ti”. Y lo que yo me preguntaba: ¿Dónde está el carrizo ese?

Me he enamorado pocas veces en mi vida, pero ahora que ando en onda de “descubrir qué quiero en la vida” no me queda de otra más que hacer un anuncio clasificado y ver si allá afuera está el que es, tampoco es que pido mucho chico. Veamos.

Se busca: Hombre de edad promedio, guapo para mi, pero no un modelo de revista. Interesado en hablar  y con capacidad para escuchar. Un poco alto o por lo menos un poco más que yo, así cuando use tacones -aunque no me gusten- nos veremos muy guapos juntos. También tiene que ser un poco más viejito que yo, pronto cumpliré 25 y pues no es que me quiera casar ya, pero tampoco es como que quiero vivir con el problema de “no estoy listo para el compromiso”. Que baile es importantísimo, y si no lo sabe hacer que igual lo disfrute porque entiende que para mi el baile es parte importantísima de mi vida.

Busco un loco apasionado por vivir, que ame escribir aunque sea para dejarme una nota en mi oficina. Que aprecie los buenos libros y no me mire como loca cuando le diga que Saramago es uno de mis autores favoritos. Que quiera viajar y que comprenda que Elías Canetti siempre estará conmigo como guía para escribir sobre viajes. Que su lugar favorito tenga código de área +58.

Debe tener amor por el cine, sobre todo el francés y entender que el cine nacional está en crecimiento y que ver “El chico que miente” es importante para mi. El arte, la fotografía, el teatro deben ser cosas que disfrute, no me importa si sabe o no de técnicas y esas cosas, sino que se ría feliz de mis interpretaciones locas. Que tenga buen sentido del humor, que me haga reír, así será más fácil que le caíga bien a mis amigos, que no se moleste porque bebo, que se una a mí en las cruzadas por el ron, que le gusten los planes improvisados al punto de convencerme de hacerlos. Quiero un hombre seguro de sí mismo, inteligente que no sienta miedo de una mujer del siglo XXI.

Sencillo, aseado, bailador, que le guste pasar horas en la cama haciendo todo lo que nos venga a la cabeza, que con una mirada pícara me haga entender que es momento de mover la fiesta a otro lugar. Busco un hombre que entienda que lloro en las películas, que tengo hormonas inestables, que sea capaz de decir  sin temor dónde estamos parados.

Un hombre que ame a los niños y que no odie los campamentos. Que nuestras mamás sean cómplices de nuestra locura. Y nuestros papás se llenen de camaradería. Ese hombre, debe comprender que amo cantar aunque no lo hago bien. Que me mata la música llanera, que Masseratti es mi biblia y los Amigos Invisibles mis panas. Que Drexler fue mi novio en otra vida y que Shakira sigue siendo mi amiga.

Por último, busco un hombre que muera por mi, que me atienda cuando lo llame porque una canción me recordó a él o porque hay una tontería que debe saber. Que me haga feliz, que mis amigas me envidien un poquito porque siempre tienen una sonrisa y un beso guardados para mi.

No sé si este hombre existe, pero si estás por allá afuera y lees esto, chamo apúrate porque no quiero que nos equivoquemos de tren. Ya casi tengo 25, creo que es el momento de encontrarnos. Aquí estoy.

Lau.

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