Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

3

Dec

Más al norte o más al sur… Da lo mismo

Viajar es una de las cosas que más me gusta hacer en la vida, conocer otras culturas, entender la historia de otros países y observar otras sociedades son cosas que para mí no tienen precio  en cuanto al estudio  del ser humano corresponde.

En estos últimos 4 años he tenido la oportunidad de viajar a países como México, Estados Unidos, España y ahora Argentina, cuando llego a esos países tengo ciertos indicadores que me hacen comprar una sociedad con la otra y sobre todo con la mía. Mi conclusión en estos años, de manera simplísima, es: todos están locos, pero adaptados a su sociedad. Sin embargo, con muchas ciudades que he visitado me ha pasado tener un click enamoradizo que me hace decirme: en este país podría vivir. Pero, no me pasó lo mismo con Buenos Aires.

Llegué con la ilusión de quién se sienta a ver una película que siempre ha querido ver, queriendo conocer y entender cada rincón de la vida del porteño con la finalidad de buscar universidades y tratar de quedarme aquí un rato más. No niego que me enamoró su arquitectura, su pasión por el tango y el futbol, y la deliciosa manía de comerlo todo con dulce de leche; pero podría describir a Buenos Aires como ese muchacho que siempre hemos querido para nosotras, del que siempre estuvimos enamoradas y que –desde lejos- nos parecía la persona más genial del planeta. Hasta que, después de muchos años, por fin se sienta con nosotras a hablar y nos invita un trago y pensamos: ¿por qué era que me gustaba este niño?

Buenos Aires tiene una magia que, como todos los demás países, me hace sentir que definitivamente mi lugar está en Venezuela, en mi tierra con mi gente, luchando porque las cosas cambien y porque un día la gente decida irse a Venezuela porque es un país abierto y lleno de oportunidades. Pasar casi un mes aquí, sin más que hacer que conocer, leer y escribir, me hace pensar en lo mucho que podría llegar a extrañar Venezuela, y además me hace encontrar lo que realmente me gusta pero dándole un salto con lo que creo que es realmente importante: la política con turismo.

Lo mejor de Buenos Aires ha sido mi nueva inspiración. La legislatura de la nación está por extender un proyecto cuya finalidad es proteger el patrimonio de la ciudad de Buenos Aires, evitando que las grandes constructoras derriben obras importantes para construir nuevos complejos habitacionales poniendo así fin a la destrucción de la historia de la ciudad. Quisiera tener una Ley así y que se cumpla en Venezuela, pero parece ser cada día más difícil.

Así mismo, conocer un poco la realidad política de este país, lo desconectada que está su sociedad respecto a los problemas del mismo me lleva a pensar que en el fondo nosotros no estamos tan mal, pero calma, en un solo sentido. Entendiendo que ese “estar mal” se refiere a que mal que bien en Venezuela tenemos una leve conciencia política de lo que nos está pasando, sabemos que estamos mal ahora sólo tenemos que hacer algo para solucionar esto. ¿Fácil? No, nadie dijo que eso sería fácil, para eso necesitamos hacer muchísimas cosas, no sólo en cuestiones políticas como cortar todas las cabezas que nos están haciendo daño y que a cuenta de “la unidad” nos hacen mucho más daño que muchos afectos al gobierno; sino también a nivel de consciencia social, cultura, turística y demás.

Venezuela es el mejor país del mundo, es un país donde puedes tener todo lo que quieras y además está lleno de gente maravillosa. Conocer Buenos Aires, Guadajalara, Ciudad de México y otras más que quisiera conocer te hace recordar que no hay nada como estar en casa, aunque esa sea una casa de locos. Que cada sociedad tiene sus problemas, y que esta aunque esté más al sur o nosotros aunque estemos más al norte sufrimos de los mismos males desde hace 200 años. No sabemos quiénes somos, no sabemos cómo somos, en fin, los mismo problemas “de adolescentes” que tenemos por ser aquello que llaman una “sociedad joven”.

En fin, más al norte o más al sur da lo mismo, tenemos los mismos problemas, las mismas tensión y solo unos pocos logran salirse de ese juego macabro que es la política tropical que tenemos en América Latina, pero igual que ha sufrido todos los continentes, nosotros aún tenemos  más cosas que pensar, que vivir y qué conocer. Pero sé que algún día podremos sentirnos mucho más orgullosos de ser latinoamericanos y sobretodo de ser venezolanos.

La falta de memoria es común en esta tierra, pero también deberán ser común los escritores y monumentos que constantemente nos refresquen los recuerdos y nos traigan la vida de vuelta, para no olvidar que lo que ha pasado ha sido todo consecuencia de nosotros mismos.

 

 

29

Nov

Simplemente Gracias

A Mari, porque siempre me lo recuerda: cree.

A veces, cuando las cosas se nos ponen difíciles es mucho más fácil decir: no creo… Pero ahora, que todo parece tener color de nuevo, que el camino parece trazarse solo por las vías de la vida y que alguien grita desde adentro: CREE Y VIVE, es momento de decirles: Siemplemente Gracias…

?Gracias a quién? pues a todos, a Dios sobretodo, porque las cosas sí son posibles si crees en ellas, si traza un plan y sobretodo si lo cumples…

Gracias… Otra vez, simplemente Gracias…

16

Nov

Y me fui

Y así, como quien no quiere la cosa, agarre mis macundales y me monté en el  avión… una nueva aventura va a comenzar… Ya les contaré más por acá..

2

Nov

21 cosas que quiero y necesito

Para recordarme algunas cosillas:

  1. Quiero saber qué quiero
  2. Necesito terminar la tesis y graduarme
  3. Quiero un par de converse nuevos
  4. Necesito y quiero aprender a querer
  5. Necesito un poco de más de paciencia y entender la tolerancia
  6. Quiero un buen libro para leer.
  7. Quiero enamorarme otra vez de la vida.
  8. Necesito alejarme de la rutina del país.
  9. Necesito vivir cosas en otros lugares.
  10. Quiero conocer más gente interesante.
  11. Quiero poder dormir una noche sin soñar.
  12. Necesito un abrazo de mis amigos,
  13. Quiero llevar a mi papi a Canaima y al fenway park
  14. Quiero tomar cafe con un buen libro en la mano
  15. Necesito comenzar a escribir sobre “los amores de mi vida”.
  16. Quiero y necesito encontrar una razón para quedarme
  17. Quiero ponerle mi medalla a mi mami.
  18. Quiero imaginarme miles de mundo posibles
  19. Quiero quererte sin hacerte daño
  20. Quiero reconciliarme con Caracas
  21. Necesito comenzar algo nuevo…

Sólo porque a veces está bien pensar para afuera, pero es muy importante reflexionar para adentro. Pensar el país es agotador, pero pensarme a mi misma es una experiencia que poca gente entiende y que toma mucho tiempo.

El viaje en la vida debe ser externo, pero no debemos olvidar que por dentro también viajamos.

6

Oct

De aquello que no entendemos

Hace casi un año, comenzamos a darle forma a una idea para las elecciones del 26 de septiembre que recién acaban de pasar. En ese momento, la idea era casi perfecta, solo tenía un detalle: involucraba a demasiados seres humanos con ganas de poder.

En la vida he hecho muchas cosas de las cuales me siento orgullosa, hay otras en las que simplemente diré: salieron. Pero hay otras en la que puedo decir: aprendí, pero han podido salir mejor.

Venezuela es un país que anualmente se enfrenta a un proceso electoral, donde –como es de esperarse- comienzan a aparecer  todas aquellas ganas de tener poder y ocupar algún cargo (aunque sea buró número 57486, pero cargo público al fin). En todos estos años de procesos electorales he aprendido muchísimas cosas, he entendido cómo funciona el hombre cuando está en modo “animal político”, pues se es un animal político, buscando “eliminar” a todo aquel que sea su “competencia” aún cuando no existe tal categoría pues el enemigo no esté en el mismo bando sino en el contrario.

Sin embargo, de todos los procesos electorales, en este último que acaba de pasar es donde me he sentido peor ¿la razón? Me tocó vivir de cerca a ese mundillo político llamado “líderes de la oposición –viejos y jóvenes”. Y Aunque este artículo no tiene ganas de desanimar a nadie, aunque eso parezca- sí tiene como finalidad hacer un llamado a la reflexión a todas aquellas personas que lo lean.

Aun no entendemos el proceso, seguimos teniendo demasiados vicios encima. Ver cómo se crearon más de 10 iniciativas distintas para la defensa del voto deja mucho que decir de aquello que nos llamamos: luchadores por la democracia y la libertad –aunque también esto suene contradictorio. Dice, por ejemplo, que no entendemos que esta situación no se presta para vivir en una democracia normal. Que no entendemos tampoco que en la unión VERDADERA está la fuerza, esa que ellos tienen y que es difícil de combatir.

La mala distribución de recursos y la carnicería electoral fue otra de las cosas que me marcaron para el resto de la vida en estas elecciones. Ir a reuniones donde tenía que callarme mi opinión porque a unos no les gustaba y me podían vetar, ir a esas mismas reuniones sin saber quién decía la verdad y quién mentía, quién eran infiltrado y quién estaba cuadrado con otros partidos ha sido de las cosas más agotadoras y duras que me ha tocado a mi corta edad. Sobre todo porque en mi cabeza ingenua yo sólo pensaba (al principio): “esta gente quiere salvar al país”. Pero automáticamente venían a mi mente recuerdos de estos once años y recapacitaba.

Ver, que una pared recién recuperada en el boulevard de Catia, fue llenada con papeles de un candidato de oposición, cuando en Altamira tenían pendones en los postes para no ensuciar las calles, me hizo indignarme –y eso no es resentimiento- y pensar que mientras no entendiéramos cosas simples de esta realidad, sería muy largo y difícil el camino a transitar.

No le importamos a muchos de esos políticos, tampoco a estudiantes o recién graduados que creen tener –todos- un falso poder de fantasía que les da Chávez cual papá que le hace creer a su hijo que es quién manda en la casa. Escucharlos hablar, verlos reir, muchas veces me provocaba nauseas pues es difícil hablar en nombre de un país sin conocer a su gente y mucho menos su realidad.

En Fin, Hace ya una semana que fueron las elecciones y este artículo lo escribí una semana antes de las mismas, sólo para poder tener un panorama de las elecciones que se avecinan. Esperemos, que cuando este artículo salga yo misma esté equivocada y los resultados hayan sido mejores de los esperados. Pero aún así, sólo quiero decirles que aún hay cosas –millones- que no entendemos de este país, que no entendemos de este proceso, que no entendemos de la política; y mientras esas cosas no las entendamos, lograr la tan esperada voluntad política tardará en llegar y Venezuela seguirá siendo destruida.

Por ahora, yo ya hice lo que tenía que hacer, sacrifiqué mucho de lo que no tenía, hasta mi tesis la postpuse para esto. La verdad es que aún no he comenzado algunos capítulos, porque “esto era más importante”; y ahora me voy, con el corazón chiquito pero contenta de este mundo de política, porque para mí (en este momento) poner en orden mi vida y ayudar a personas en situación de riesgo es más importante que seguir aquí. Gracias por todo. Y adiós.

(Salimos mejor de lo que esperaba, ganamos 65 puestos en la asamblea, pero aún así: nos falta mucho por aprender. Nuevamente este post solo tiene la intensión de dejarnos una reflexión para que en las próximas elecciones no perdamos tanto tiempo en cosas absurdas y salgamos a ganar con todas las de la ley).

6

Oct

De aquello que no entendemos

Hace casi un año, comenzamos a darle forma a una idea para las elecciones del 26 de septiembre que recién acaban de pasar. En ese momento, la idea era casi perfecta, solo tenía un detalle: involucraba a demasiados seres humanos con ganas de poder.

En la vida he hecho muchas cosas de las cuales me siento orgullosa, hay otras en las que simplemente diré: salieron. Pero hay otras en la que puedo decir: aprendí, pero han podido salir mejor.

Venezuela es un país que anualmente se enfrenta a un proceso electoral, donde –como es de esperarse- comienzan a aparecer  todas aquellas ganas de tener poder y ocupar algún cargo (aunque sea buró número 57486, pero cargo público al fin). En todos estos años de procesos electorales he aprendido muchísimas cosas, he entendido cómo funciona el hombre cuando está en modo “animal político”, pues se es un animal político, buscando “eliminar” a todo aquel que sea su “competencia” aún cuando no existe tal categoría pues el enemigo no esté en el mismo bando sino en el contrario.

Sin embargo, de todos los procesos electorales, en este último que acaba de pasar es donde me he sentido peor ¿la razón? Me tocó vivir de cerca a ese mundillo político llamado “líderes de la oposición –viejos y jóvenes”. Y Aunque este artículo no tiene ganas de desanimar a nadie, aunque eso parezca- sí tiene como finalidad hacer un llamado a la reflexión a todas aquellas personas que lo lean.

Aun no entendemos el proceso, seguimos teniendo demasiados vicios encima. Ver cómo se crearon más de 10 iniciativas distintas para la defensa del voto deja mucho que decir de aquello que nos llamamos: luchadores por la democracia y la libertad –aunque también esto suene contradictorio. Dice, por ejemplo, que no entendemos que esta situación no se presta para vivir en una democracia normal. Que no entendemos tampoco que en la unión VERDADERA está la fuerza, esa que ellos tienen y que es difícil de combatir.

La mala distribución de recursos y la carnicería electoral fue otra de las cosas que me marcaron para el resto de la vida en estas elecciones. Ir a reuniones donde tenía que callarme mi opinión porque a unos no les gustaba y me podían vetar, ir a esas mismas reuniones sin saber quién decía la verdad y quién mentía, quién eran infiltrado y quién estaba cuadrado con otros partidos ha sido de las cosas más agotadoras y duras que me ha tocado a mi corta edad. Sobre todo porque en mi cabeza ingenua yo sólo pensaba (al principio): “esta gente quiere salvar al país”. Pero automáticamente venían a mi mente recuerdos de estos once años y recapacitaba.

Ver, que una pared recién recuperada en el boulevard de Catia, fue llenada con papeles de un candidato de oposición, cuando en Altamira tenían pendones en los postes para no ensuciar las calles, me hizo indignarme –y eso no es resentimiento- y pensar que mientras no entendiéramos cosas simples de esta realidad, sería muy largo y difícil el camino a transitar.

No le importamos a muchos de esos políticos, tampoco a estudiantes o recién graduados que creen tener –todos- un falso poder de fantasía que les da Chávez cual papá que le hace creer a su hijo que es quién manda en la casa. Escucharlos hablar, verlos reir, muchas veces me provocaba nauseas pues es difícil hablar en nombre de un país sin conocer a su gente y mucho menos su realidad.

En Fin, Hace ya una semana que fueron las elecciones y este artículo lo escribí una semana antes de las mismas, sólo para poder tener un panorama de las elecciones que se avecinan. Esperemos, que cuando este artículo salga yo misma esté equivocada y los resultados hayan sido mejores de los esperados. Pero aún así, sólo quiero decirles que aún hay cosas –millones- que no entendemos de este país, que no entendemos de este proceso, que no entendemos de la política; y mientras esas cosas no las entendamos, lograr la tan esperada voluntad política tardará en llegar y Venezuela seguirá siendo destruida.

Por ahora, yo ya hice lo que tenía que hacer, sacrifiqué mucho de lo que no tenía, hasta mi tesis la postpuse para esto. La verdad es que aún no he comenzado algunos capítulos, porque “esto era más importante”; y ahora me voy, con el corazón chiquito pero contenta de este mundo de política, porque para mí (en este momento) poner en orden mi vida y ayudar a personas en situación de riesgo es más importante que seguir aquí. Gracias por todo. Y adiós.

(Salimos mejor de lo que esperaba, ganamos 65 puestos en la asamblea, pero aún así: nos falta mucho por aprender. Nuevamente este post solo tiene la intensión de dejarnos una reflexión para que en las próximas elecciones no perdamos tanto tiempo en cosas absurdas y salgamos a ganar con todas las de la ley).

14

Sep

#SeMeOlvidoComoEscribir

Twitter llegó para quedarse. Hace poco más de una año abrí mi cuenta de Twitter y por más increíble que parezca mis amigos me veían como una loca cuando les hablaba de la red de micro-blogging para tratarles le explicar mi nueva adicción. Ni hablar de sus comentarios cuando les decía que iría a un evento llamado “twiteq” para conocer y “ponerle cara a la gente del Twitter”. Uno de mis amigos una vez me preguntó si eso era como las convenciones de Starwars.

Sin embargo, hoy son más los que se han fanatizado con el Twitter, inclusive son mucho más adictos de lo que yo una vez fui. Yo, por ejemplo, nunca cambié ninguno de mis nombres –Laura Solórzano- por mi usuario de la red -@LauSolorzano-,  pero por más increíble que parezca, la gente ha dejado de escribir sus nombres para escribir sus usuarios de la red. Tampoco se me ocurrió escribir con signos como # (numeral), signo que se utiliza en Twitter para “etiquetar” temas, pero que hoy se utiliza para crear tus propios temas en la red.

Al parecer, la revolución de Twitter caló bastante en una sociedad enajenable como la nuestra. Hoy en día es más fácil encontrar personas cuyo léxico y forma de escribir se limita a lo que aprenden en Twitter, estar en algún lugar y no revisar Twitter es impensable porque sino (tristemente) “de dónde van a venir los temas de conversación”.

Sin quitarle las múltiples ventajas que tiene la red, así como sus beneficios (informar, contectar, publicitar, etc.) me preocupa muchísimo el hecho de que las nuevas generaciones poco a poco se comunican menos, son menos auténticos y son más dependientes de cualquier aparato electrónico, digital o de internet que del siemple hecho de tener una conversación sobre las experiencias del pasado.

Con esto no pretendo, jamás, decirles que dejen de usar la red pues sería una hipocresía de mi parte porque en algún momento fui una usuaria bastante activa del servicio. Lo que sí les pido, mis queridos lectores, es que no se dejen absorber por la red y que no olviden que el mundo 1.0 (como la llamamos en Twitter) tiene muchísimas ventajas y además es la realidad de la cual no podemos escapar.  Como dije en el principio, Twitter llegó para quedarse, pero entremos nosotros en él y no dejemos que sea la red la que se apodere de nosotros.

24

Aug

Caracas: Tenemos que hablar

La vida me regaló la dicha de nacer el mismo día en que te fundaron, solo que muchos años después, además nací en ti, así que siempre he tenido una extraña conexión contigo. Sin embargo, tenemos que hablar.

No temas, no quiero hacerte daño, ya suficiente daño te han hecho los malos gobernantes y aquellos ciudadanos que no te viven como yo. Te confieso que en gran medida ellos son los que hacen que hoy te diga estas tres palabras que todo el mundo odia.

He pasado 24 años feliz a tu lado. Ambas hemos sido cómplices de cuanto hemos querido hacer. Caminar por tus calles imaginándolas limpias era una de mis cosas favoritas para hacer. Comer helados en tus plazas y ver los rostros que hoy me hacen decirte esto. Pasear por tus parques, tus curiosidades, el Ávila que te protege y la historia que te define. El barrio, la urbanización, los boulevares y esos techos rojos que nunca conocí. También las iglesias, y el metro que atravesaba tu majestuosidad y cientos de cosas más que ahora no quiero nombrar.

Sin embargo, en este último año nuestra relación ha decaído; eso tiene que ver contigo, conmigo, con todo y al mismo tiempo con nada. La política se ha metido en cada rincón de tus esquinas y en cada poro de mi cuerpo, no sé cuándo pasó, pero quiero detenerlo. El problema es que ya no me siento segura contigo y eso me duele, hablar con la gente que forma parte de ti es cada vez más difícil, casi imposible. En fin, sencillamente nuestra convivencia va de mal en peor.

En 24 años tampoco me había despertado triste y con ganas de estar en otro lugar, y eso hoy es lo más común en mi vida. Jamás pensé mi querida Caracas que tuviese que despedirme de ti de la manera en que lo hago hoy.

¡NO! Aún no sé a dónde me llevará el destino, tranquila que tu eres mi ciudad, pero para que esto avance definitivamente necesitamos un tiempo, separarnos. Ambas sufriremos y será duro, entiende que es por nuestro bien.

¡NO! Tampoco es fácil para mi despedirme o decirte estas cosas, porque eres tu, porque son muchas cosas, sueños, experiencias.Porque te conozco y me conozco.

Tranquila, el momento es difícil, así como lo fue decidirme, así como lo fue decírtelo, escribírtelo. La vida nos unirá nuevamente así como ya lo hizo una vez. Tu eres bella y para mi la mejor ciudad del mundo, aunque no las conozco todas lo sé, pero hoy necesito mi espacio sin ti, para poder disfrutarte, para extrañarte.

Caracas, gracias por escuchar. Te quiero.

1

Aug

Algo cambió…

Escribir para mi es importante, dedicarle tiempo a mi blog es fundamental… Pero algo cambió… Ahora quiero escribir de todo y de nada… Así que, mi querido lector, si entras un día buscando un análisis político y encuentras otra cosa, no te asustes. Simplemente algo cambió.

Búscame también en www.guayoyoenletras.com ahí también escribo.

De todas formas, sigo siendo yo, solo que algo cambió.

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