Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

8

Oct

La digna asamblea nacional.

Mientras escribo esto quisiera tener más datos, tal vez si los tuviese no estaría escribiéndolo. Venezuela es un país difícil últimamente, realmente difícil. Quisiera saber cuál es la estrategia de los diputados de oposición porque no la logro descifrar. Quisiera, también, saber qué pasa por la cabeza de Capriles o tal vez qué piensa Maduro todas las noches antes de dormir.

Hoy vimos un lindo espectáculo. La defensa de tesis de un estudiante de filosofía-antropología-sociología-ciencias políticas-economía, mediocre. Uno que, siguiendo ejemplos de pseudopensadores, decidió unir muchas citas en un discurso como si eso lo hiciera más culto. Como si aquel derroche de “sabiduría” llenaría las mesas de los venezolanos de comida y le devolvería los hijos a esas madres que, durante las tres horas que duraba el discurso, los perdían en manos de la violencia.

Tal vez la cita de Al Capone tenía como objetivo darle dignidad a los 900 reos del Rodeo III que se declaraban en huelga de hambre. Supongo, por supuesto, que las citas a Víctor Hugo buscaban llenar de patria a los hogares sin luz y a los pacientes de VIH que andan por ahí pidiendo dinero para comprar los retrovirales que no se consiguen.

Mientras esto ocurría, los diputados de la MUD se dedicaban a gritar –según se leyó en el Twitter de Julio Borges-, pero las cámaras no los enfocaban y los micrófonos estaban apagados. Supongo que es algo moderno eso de limitar las luchas por la justicia al show de la televisión. Me pregunto mientras hablo con mis amigos de lo caro que está el vino, la noche en un hotel y las pastillas anticonceptivas, ¿No sabían nuestros diputados que iría Maduro a pedir una habilitante? ¿No había tiempo de planificar algo más grande? Repito lo mismo de arriba, me falta información al escribir este texto, pero aun así lo debo decir.

Hubo diputados que se incorporaron a la sesión a las 8pm porque “no habían podido llegar gracias al puente caído”… ¿No era importante la sesión hoy? ¿Por qué esperar a último minuto para agarrar carretera en un país donde todo puede pasar?

A Venezuela le faltan bolas y le sobran egos. Le sobran cigarras y le faltan hormigas. Hoy solo tengo una cabecita llena de preguntas retóricas, así que mejor lo dejamos hasta aquí. Hoy me duele el gentilicio

5

Oct

Historia de un crimen pasional que bañó el techo de malta.

A Victoria.
Porque en medio de una noche le confesé el crimen que les cuento a aquí.

Supongo que lo que me dijo una bruja a los 16 era verdad: siempre estarás entre dos aguas. La primera señal fue cuando tenía siete años, claro que no lo entendí sino hasta los 16 cuando la señora con su manojo de cartas me lo dijo y yo comencé a recordar todas mis historias de a dos. Tenía siete años y estaba en primer grado. Yo era la niña que no sabía cómo se hacían las sopas de letras, que ponía “dos espacios” al escribir y que se saltaba tres letras del abecedario porque no le gustan. L y R eran dos de mis compañeros de clases, no sé de dónde salieron, supongo que de sus casas. Y no, esas no eran las letras que me saltaba, esas letras me gustan porque están en mi nombre, es que siempre he estado con este ego al lado.

Tengo pocos recuerdos de cuando era pequeña, pero parece que mi vida comenzara a rodarse desde el día que tuve mi primer examen de matemáticas, le tenía miedo porque no sabía de qué se trataba hacer un examen. Pero L estaba ahí, porque se sentaba delante de mí porque su apellido es “Silva”. R no, él se sentaba de primero porque su apellido es “Astor”. No sé tampoco cuando se acercaron. Ni cuando me pidieron el empate, pero parece que en medio de mi descuido por ser independiente desde pequeña, le dije que sí a los dos. Me empaté con dos niñitos, creo que tampoco sabía qué era eso, así que no debía lealtad a ninguno de los dos.

En el receso siempre nos íbamos al patio, pero a mí me fastidiaba que quisieran agarrarme la mano, yo prefería estar haciendo otras cosas como leer, hacer garabatos en un cuaderno o jugar con otra gente, porque L y R quería ver debajo de mi falda y yo no los dejaba. Pero hubo un día trágico en la escuela. Ese día que llovió.

Como era de esperarse, cuando llueve no puedes ir al patio, así que tocaba jugar en el salón. Tenía a dos amigas con las que siempre intercambiaba comics de la Barbie, en verdad yo les prestaba mis comics porque a ellas no les compraban de eso.  Con esos folletitos aprendí que no era tan importante combinarse exactamente todo, pero esos temas de moda corresponden a otro momento. Me senté en mi pupitre a comerme mi merienda: algo con una malta. Me molestaba el exceso de ruido que se hacía en el salón cuando nos tocaba quedarnos adentro. Fue tranquilo hasta que L y R se me pararon delante del pupitre. No recuerdo cuál, pero uno de ellos me dijo –cual novela mejicana- ¿Con cuál te quedas? Me puse muy nerviosa, porque no se le puede preguntar eso a una niña de siete años que se salta letras del abecedario porque no le gustan.

Mi respuesta fue, como siempre, un escándalo. Batí la malta de tal manera que llené todo el techo de aquel líquido marrón, empegosté a L y a R porque les cayó encima aquel desastre, dañé el comic en el que Barbie se va a la playa con el traje de baño descombinado e impone una moda. Les dije que no me quedaría con ninguno de los dos porque me habían aburrido.

R me regaló al tiempo un cassette con la canción de Juan Luis Guerra que estaba de moda: quisiera ser un pez, para tocar mi nariz en tu pecera… Supongo que se enteró que me gustaban los peces y que tenía varios. L, por su parte, me regaló un cuaderno de la Barbie porque siempre me veía con un cuaderno en la mano. Ese cuaderno nunca lo usé.

Siempre he estado entre dos aguas, la bruja no se peló. Creo que les rompí el corazón, después crecimos y perdimos el contacto. Cuando llegó Facebook los agregué y los volví a sacar cuando intentaron invitarme a salir. Bueno, L intentó invitarme a salir y yo lo saqué de Facebook. A R lo saqué de Facebook porque somos políticamente opuestos y en medio de un ataque electoral lo borré. Estas historias ocurren solo para que luego las puedas contar.

20

Sep

Hoy agotas mi paciencia, Caracas.

Los viernes generalmente son días felices. Digo, puedes irte a beber hasta tarde, el sábado duermes. Que estés feliz porque llegó el viernes no necesariamente quiere decir que odies tu trabajo. No es mi caso, por ejemplo.

El viernes me desperté un poco tarde, había dormido mal la noche anterior. Corrí a bañarme, pero como siempre, mientras me cepillaba, revisaba la cuenta de Twitter @CaracasMetro para enterar de cómo estaba mi medio de transporte aquella mañana. Mi sorpresa (¿?) fue ver que había retraso desde las 6am, el metro abre a las 5:30am y cierra a las 11pm; anoche había retraso a las 10:30pm y también hubo en la mañana. El retraso era ocasionado porque en mi estación había un tren con fallas. Como me gusta mi trabajo y tengo un buen jefe, le escribí para decir que iría tarde, pero que estaría online desde mi casa. No todos tienen esa facilidad, supongo que más de uno a perdido su trabajo por los retrasos del metro o gasta muchísima plata de su sueldo en taxis y mototaxis. Ayer quise irme en camionetica y me dijeron: No lo hagas porque las de aquí las roban en la esquina.

Me quedé en mi casa. Tengo una compaq que ya está viejita, la quiero cambiar pero yo gano en bolívares (un buen sueldo) y aquí me la venden al paralelo (45bs por dólar), me da rabia tener que pagarla por ese monto, así que busco otras opciones. En mi casa tenemos ABA de CANTV porque es el Internet que llega, a los ciudadanos de “tercera” parece que les toca un Internet más lento que al resto. Ah, perdón, aquí todos somos venezolanos de tercera. Necesito programar unas cosas, contestar un par de mails y leer las noticias, todo es más lento de lo normal, pero respiro y aguanto.

Cuando veo el reloj digo: mejor me voy ya. En ese momento escucho detonaciones. Es la guardia nacional. Los buhoneros han sido el problema mayor de esta zona por años. Jorge Rodríguez los sacó en su primer año de gobierno y ellos aún esperan reubicación, probablemente ahorita les repita la promesa porque en diciembre hay elecciones. Es agosto, comienzan las clases y luego vienen navidad, los buhoneros necesitan tener un espacio para vender porque la vaina está jodida  y sus hijos también necesitan comer. Ese dinero no lo usará para viajes por Europa, a duras penas lo usarán para hacer un mercadito.

Son las 11am mientras escribo esto. Estoy un poco desesperada y solo quiero echarme en mi cama a llorar. Yo no soy así. Yo soy una tipa con guáramo, que aguanta, que se ríe, que busca soluciones. Hace unos días un amigo me dejó de seguir en Twitter porque me quejo demasiado del país. Creo que soy una bomba de tiempo. No sé cómo están ustedes, tal vez sean mejores que yo ocultando la desesperación que regala Venezuela con tu partida de nacimiento, pero yo hoy siento que no puedo más, solo tengo ganas de llorar.

Esta tarde estaré en una entrevista, hablaré de mi proyecto Mujeres del siglo 21. Sé que estaré alegre, sé que me reiré muchísimo y sé que por una hora olvidaré los problemas que vienen con la cédula. Ya no sé si me duele el país porque lo quiero o me duele porque me maltrata. En todo caso, hoy ya no puedo más.

14

Sep

La patria como una droga para olvidar los problemas

Genio, Chávez era un genio, ¿No? Su última campaña electoral debería pasar a la historia como una campaña ideal para megalómanos que están a punto de morir y cómo diosificarlos. El símbolo de los ojos fue genial, qué buena manera de quitarle el trono al Ché y su rostro. Dejen que se expanda por el planeta la nueva ola de “nuevo revolucionarios de la nueva-nueva-nuevísima izquierda”. Eso viene porque tiene que ver con el Marketing y tiene pegada.

Otra cosa genial de Chávez y su última campaña fue decir la famosa frase: Lo importante es tener Patria. Qué buena frase. Ok, sí, sé que no es buena para quienes los adversamos, pero ¿Se han dado cuenta del efecto? Es increíble, pero todo lo resolvemos con la Patria. La Patria es el alambre de los problemas sociales.

Sino no me creen, vean cómo desde dirigentes políticos hasta la señora que me vende el café gritan: Pero tenemos Patria… Como si fuese un logro. Ustedes también lo gritan. La frase “tenemos Patria” parece servir para drogarnos cuando se nos va la luz, cuando nos roban, cuando nos quedamos sin agua, cuando caemos en un hueco… Cuando recordamos que estamos dejando de ser un  “país del tercer mundo” para convertirnos en uno del inframundo.

Además, ¿Saben por qué es tan genial la frasecita esa? Porque Chávez sabía que tarde o temprano la frase se iba a transformar en un chiste; estoy segura que pronto sale una changa tuki con el “pero tenemos Patria” o tal vez ya salió y yo no me enteré. La frasecita nos duerme porque drenamos la arrechera por Twitter diciéndola, ¡Chávez era un genio!

Fidel dopó a los cubanos a su manera, al final del día la teoría de “cómo matar a una rana” es efectiva. Digo, si la rana se aclimata con el agua cuya temperatura sube poco a poco todo sabemos que terminaremos comiendo sopa de rana. Qué loco, ¿No? Todos pensábamos que Chávez lo tendría difícil porque “estamos hiperconectados” y todo ese cuento lindo de la globalización, pero ¿Ustedes tienen internet rápido? ¿Les sirve la conexión de sus celulares? No sé.

La Patria de palabra no basta para tener dignidad porque la dignidad no viene solo con lindas frases y flores después de una golpiza. La patria, junto a la dignidad, tienen que ver con la simple posibilidad de cepillarte los dientes al despertarte, tener atención médica decente,  tener escuelas de calidad, la patria viene con seguridad, progreso, un sueldo que alcance. La posibilidad de un futuro digno en la Patria te lo da quién la gobierna y en este país, que en realidad es una guillotina, nosotros no estamos muy seguros de sobrevivir y mucho menos de morir con “dignidad”.

Vaya, qué genio era el Chávez… Sigan gritando como locos “Pero tenemos Patria” mientras que las focas de la Asamblea repiten que Capriles es culpable de todo… Lo estamos haciendo bien, pronto seremos la “Patria grande que Bolívar sonó”.

11

Sep

Querido blog

Querido blog:

 

Hoy tuve un día fuerte, tuve mucho trabajo y no me llevé los zapatos adecuados para la lluvia. Dejé el paraguas debajo de mi cama y recordé la ubicación exacta de otros 3 que tengo regados en la ciudad. Me tuve que comer una empanada en la mañana porque no me daba tiempo de hacerme desayuno porque quería llegar temprano a la oficina. Ojalá pudiese decir que este fue todo mi día.

Mientras caminaba a mi oficina la selección venezolana de fútbol se preparaba para enfrentar a Perú en el que, como siempre, era el juego más importante de nuestra historia, ese cliché también nos gusta. La selección uruguaya ya tenía rato despierta y seguro estaban preparándose mentalmente para el partido que tocaba jugar. En esta misma mañana, la gran noticia del mundo era que Kerry, el secretario de estado de Obama, había contestado “rapidito” a una pregunta de un periodista sobre una propuesta para que Siria entregara las armas nucleares y Rusia, que no es tonta, salió a decir que le parecía buena propuesta. Por otra parte, en Japón un señor se masturbaba en una estación de metro mientra veía a niñas con su uniforme del colegio, pero como puso una amiga en su Facebook, ellos se encargan de resaltar que eso es sexy.

La mañana fue bastante movida, era un día de pronunciamientos importantes. Al mediodía medio planeta esperaba los anuncios importantes de Apple. Venían dos nuevos iPhones, el nuevo sistema operativo y quién sabe cuántas cosas más. Mientras esto ocurría, en Venezuela Capriles hablaba en su programa semanal Capriles.tv -ese que pocos ven- y denunciaba que Zulia Tv Global había salido del aire por presiones políticas porque transmitían su programa, también denunciaba que hoy Venezuela se salía oficialmente de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos y en alguna sala de la Haya se terminaba de firmar el papelito que seguro después será llevado a la OEA.

Obama se preparaba para hablar y Al Assad se preparaba para lo que probablemente sea un ataque importante en los próximos días, digo por lo que he visto en la historia. El mundo estaba más pendiente del lanzamiento del nuevo teléfono que les permitirá indignarse el día de mañana sobre la violencia que ocurre hoy, qué loco, ¿No?

Al final del día, un palo de agua estalló en Caracas, no sé cuántos indigentes tuvieron que improvisar refugio, pero supongo que fueron muchos. En medio de las colas, un señor que maneja una gandola que nunca se enteró que no podía pasar por el puente de Los Ruíces pasó y se accidentó. Yo salía de mi oficina cargada de cosas en la mente y aprendí que tenía que quedarme calladita muchas veces. En algún lugar del país se preparaba un allanamiento sin orden en casa del papá de un chamo con nombre cómico, Tugumir (lo conocí, es panita).

Uruguay anotaba dos goles mientras yo estaba en un vagón de metro sin aire acondicionado y escuchando Masseratti porque quería despejar la mente un poco, pero en ese momento recordé que tenía que terminar de reescribir un proyecto hoy y pensé que el problema que planteaba no era bueno y decidí jugar a la argumentación para justificar algo malo a través de argumentos racionales y reducciones al absurdo. Venezuela entraba al campo y se enteraba que el público “fanático” estaba molesto y hoy no quiso ir al estadio. Carreño se sentaba con un vino tinto a ver el partido de la vinotinto y revisaba su cuenta de Twitter. Probablemente anotó cinco opciones de tuits diferentes.

En Montevideo uno de mis grupos favoritos se preparaba para dar uno de los mejores conciertos de su historia según sus fanáticos, Bajofondo Tango Club rompería la liga en un auditorío increíble y en una plaza caraqueña unos bailarines se preparaba para un show de medio tiempo.

Venezuela se dejó anotar gol por Perú, también terminábamos de formalizar la salida de la CIDH, alguien llamaba al candidato a alcalde en Zaraza para que le contara de una protesta que hubo en la calle y Maduro anunciaba el “noticiero de la verdad” que sería transmitido en cadena… Es que si Orwell hubiese escrito esa escena, no quedaba tan perfecta.

Anotamos un gol, luego penal, luego otro gol. Las gargantas se rompían, las calculadoras se trancaban de tantas cuentas y las peleas no se hacían esperar en Twitter. Yo me divertía con tres uruguayos: Pablo, Fede y Andrés con quienes me reía por las cosas del fútbol; espero que alguno me regale una camiseta de la celeste.

Entre el segundo y el tercer gol habló Obama, dijo cosas confusas: ataque limitado, congreso esperense un momentico y esperemos a la salida diplomática. Mientras tanto en Rusia, Putín dormía. Obama dijo que esperaría a la solución diplomática, o sea, la “supuesta metida de pata de Kerry” que fue tomada por Rusia como propuesta. Es raro que Rusia quiera ser diplomática, pero uno nunca sabe. Se prepara otro gol, pero esta vez de Estados Unidos. Cuando Obama anuncia que lo ocurrido en Siria atenta contra la seguridad de EEUU, su selección mete un gol y deja fuera del mundial a México. Cuando leí ese tuit pensé en Faitelson. Y alguien terminaba de ensayar el discurso que dará mañana en algún lugar del mundo en “conmemoración de las víctimas del 9/11”, el día que el mundo cambió para siempre.

Terminó el partido, un chiste, una foto, un documento abierto para redactar sobre la banalidad del mal. Un standup comedy colombiano y un comentario pesado en Twitter. La rueda de prensa de César Farías se llevaba a cabo mientras Carreño corría a tuitear que “Hasta cuándo los venezolanos nos vamos a calar que Esquivel y Faria hagan del fútbol que es nuestra pasión su gran negocio. Así no podemos!”. Es muy chistoso de verdad. Entonces, Farías le contestó “A la Vinotinto no la va a manchar un politiquero de oficio”. Es un buen chisme, sobre todo porque nos gustan esas cosas a nosotros. No me gusta ninguno de los dos, creo que ambos están mal, pero de Farías puedo decir que por lo menos ha intentado trabajar.

Y aquí estoy yo, pensando que debería enviar un texto muy lindo que escribí, recordando que mañana tengo muchos pendientes y queriendo tener una nueva compu. Aquí los días son largos y acontecidos, eh.

Me voy a dormir, querido blog.

Chau.

PD: El mundo cansa cuando los individuos se transforman en masa para defender ideales de individuos que saben transformarlos en masa.

7

Sep

La camiseta duele.

La primera vez que entré a un estadio de fútbol tenía 15 años, fui con mi noviecito de turno porque le gustaba el fútbol y porque era mejor plan que ir a un centro comercial. Fuimos a ver al Caracas FC con la barra de Propatria. Yo estudiaba allá, así que fue chévere hacer algo diferente. Recuerdo la emoción, fue lindo ver al Caracas y ahí me enamoré.

El siguiente partido al que fui, fue a un juego de Venezuela. Ahora no recuerdo si era amistoso o de eliminatoria, creo que era amistoso. Me enamoré de la pasión de los jugadores, pero me decepcioné al ver los pocos que éramos. El olímpico no se llenaba. Pocos creíamos en la selección.

Mi primera camiseta me la regaló mi mamá en navidad porque yo iba a los juegos, ella no entendía por qué, pero yo iba. Fue un lindo regalo. Mi noviecito y yo éramos felices porque nos íbamos al juego y era un momento diferente. Luego llegó el mundial Corea-Japón, en las eliminatorias nadie nos daba ni medio, pero no importaba porque ahí estábamos los cuatro gatos que comenzábamos a desarrollar amor por la camiseta. Ese año aprendí más de fútbol y claro, disfrutaba de una ventaja: era la única mujer que coleccionaba el Paninni y siempre tuve preferencia a la hora de cambiar barajitas. Recuerdo que imaginábamos el día que nos tocara coleccionar el álbum con la vinotinto.

Pasó el tiempo, entré a la universidad, el país empeoró y dejé de ir al estadio, seguía poco a la vinotinto y me dolía, pero igual mi papá me mantenía informada. Cuando podía me escapaba a ver un partido, lo hice un par de veces mientras estudiaba. Para las eliminatorias de Sudáfrica ya estaba segura que teníamos una mejor selección, sufrí, pero no perdí la fe. Seguía más o menos el fútbol local, porque… La selección se arma con el fútbol local. Sabía que estábamos creciendo.

Cuando no fuimos a Sudáfrica lo entendí, para ese momento ya Andrés y yo éramos mejores amigos y con él podía hablar de la frustración de seguir a la vinotinto y que pocos le presten atención, que nadie viera las Copa América, el fútbol local, la Libertadores. No los juzgo. Pero era lindo ver cómo el fútbol iba tomando importancia.

En la Copa América de 2011, esa en la que nos fue muy bien, la selección comenzó a ganar fans. Una vez lo hablé con Froy: no importa que apoyen solo un día, pero que apoyen con el corazón. Odio el término pastelero, además nunca lo he comprendido. En fin, desde 2011 la selección comenzó a ser tomada más en cuenta por todos.

Par las eliminatorias del mundial ya tenía amigos en varios países de la región, entonces podíamos fastidiarnos a la hora de ver los partidos, hacer pronósticos y ligar que eliminaran al otro. Todo iba bien hasta el partido contra Uruguay. Ese día sufrí, me frustré, me dolió. No porque nos hicieran un gol temprano, para nada, sino porque sentí que toda esa gente que apoyaba de la noche a la mañana a la selección dejaba de hacerlo por un gol en los primeros minutos. Sí los juzgo.

La camisa duele, se suda, se llora y se celebra. El fútbol es pasión, es sentimiento. La copa del mundo, más que un simple torneo de fútbol, es: La copa que une al mundo. Por un mes olvidamos las diferencias y nos sentamos alrededor de uno o varios partidos, el mundo completo se llena de alegría. Los goles de la selección no son solo una pelota dentro de un arco, son la magia que hace posible que un país tan herido sonría en medio de la división, que grite de felicidad y no de odio, que se sienta unido en un solo sentimiento.

Si ustedes van a apoyar a la selección, sepan que el apoyo está en las buenas y sobre todo en las malas. Farías ya pasó su momento, Arango ya se tiene que retirar, pero pasó lo mismo con Richard Páez, con Angelucci, con el Turbo y con otro montón de personajes que tal vez no conozcan. De la derrota de hoy llévense de lección que la camiseta duele.

4

Sep

A 6 meses de la partida del comandante, carta a un madurista.

Hola.

¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes? ¿Ya pasó la euforia de la muerte del comandante Chávez? ¿Ya superaste la borrachera del “poder” y comenzaste a ver lo que ocurre en el país? Espero, aunque igual me tomaré la molestia de escribirte porque sé que necesito sacar esto de mi sistema antes de que me siga haciendo daño.

Maduro no es Chávez, y eso los dos lo sabemos. Las imitaciones son malas, así como las segundas partes de las películas, y en eso probablemente también podamos coincidir, ¿No te parece? Ahora, ¿Recuerdas cuando Chávez ganó en el 98? Fue lindo para la mayoría del país, yo era una adolescente apenas pero no confiaba en un hombre que quiso violar la democracia, pero tal vez “no entendía las razones”, podrás decirme.

Chávez llegó al poder en un momento importante, el país contaba con una amplia población marginada por parte de los últimos gobiernos, los de turno, los de siempre, los que gobernaron tanto que olvidaron a la gente, se les hizo rutina, costumbre, una papeleo más, un caso de ayuda para archivar. Llegó como quien llega a cortejar a una mujer que acaba de sufrir mucho, la trata bien, la enamora, le dice cosas bonita, se muestra inocente. La inocencia que se graba en tu mente para que ella se aferre a ese recuerdo cuando más lo necesite, cuando se haya borrado la personalidad amable de las primeras salidas.

Chávez hizo cosas que debía hacer, cosas malas, cosas. Yo, hasta hace poco, defendía la tesis de “Chávez quería al país, lo quería a su manera”. Hoy no estoy tan segura de eso, qué loco, ¿No? Y es que ¡Chávez dejó a Maduro en el poder!

Entonces, mi querido madurista, te preguntarás por qué te hago este minúsculo resumen de una historia en unos cortos párrafos y con muchas palabras bonitas, es que necesito una manera linda de hacerte unas preguntas.

Siéntate y tómate un café conmigo, tranquilo que yo lo invito porque ya está a 20bs, ¿Te alcanza el sueldo mínimo para comprar la comida, pagar las deudas, comprar la lista de útiles y recrearte? ¿Conseguiste los repuestos del carro? ¿Te fuiste caminando por el centro de Caracas a las 3am sin miedo? ¿Crees que de verdad Diosdado está combatiendo contra la corrupción? Mejor contéstame solo una pregunta ¿Este es el legado de Chávez?

Aquí hace 6 meses nos mintieron, hace 6 meses violaron la voluntad de Chávez de ser enterrado en Sabaneta, ¡Tu Chávez, tu líder, tu padre! Supongo que hasta en eso estaremos en aceras diferentes, tú en la tuya ciego por algún odio inoculado y yo en la mía defiendo pendejamente tus derechos, los míos y los de un difunto burlado hasta su último minuto.

¿Te duele la partida de Chávez? Debería dolerte más lo que, en 7 meses, Maduro y su combo le han hecho a este país, ese que “Chávez amó”. Aunque, ahora que lo recuerdo, mi querido madurista, Chávez no sabía que moriría, no hubiese dejado a Maduro porque sabía que era un incapaz, pero era un incapaz fiel, él no se iba a arriesgar a revivir la historia venezolana, él no iba a perder la silla de esa manera.

De ti se burlaron, querido madurista, el 8 de diciembre, todo enero y febrero, el 05 de marzo, el 14 de abril y todos los días que han pasado desde entonces. Tranquilo, todos despiertan tarde o temprano, algún día “la crisis te tocará” y sentirás en carne propia lo sabroso de tener patria venezolana.

Buenas noches, querido madurista. Espero que estés bien y que mañana los motorizados no te tranquen la autopista para reclamar su derecho al libre robo.

Se despide una venezolana, como tú, pero agotada de la realidad.

Caracas, 05 de septiembre de 2013

1

Sep

Hace rato que no paso por aquí

Hace rato que no paso por aquí, no sé si se deba a la falta de tiempo o de inspiración, al miedo de postear lo que no se debe o de escribir para romperme el corazón. Me gusta romperme el corazón porque me recuerda que estoy viva. Me gusta recordar que estoy viva porque de a ratos se muere cuando se recuerda que la expectativa de vida es de 87 años. Hace rato que no paso por aquí y todavía no sé la razón.

Cada día escribo más, escribo para tres páginas y escribo un proyecto que  no he concluido. Pensando en proyectos sin terminar, recordé que aún tengo una deuda por pagar. Soy un desastre de mujer, pero soy mi desastre de mujer. No consigo conseguir la manera correcta de vestir, pero no importa porque comencé a fingir que no me importa lo que piensen de mi.

Me río cada vez menos, no por falta de chiste, sino por exceso de hormonas. Pasa que de a ratos paso menos por estos lados. No sé qué quiero conseguir, pero sé que no está por aquí.

Hace rato que no paso por aquí y hace textos que te tengo escrito en mi cuaderno. Podrías ser el niño del crimen pasional que dejó huellas de Malta en el techo del salón de Primer Grado del Colegio El Cristo, ese mismo crimen que le confesé a Victoria una madrugada de un viernes cualquiera.

No quiero saber de ustedes, solo quiero saber de mi. Es válido saber solo de uno cuando se anda buscando sentido, cuando se están trazando objetivos. Como no puedo poner pausa al destino y como no puedo condicionar la inspiración, yo soy de las que decido dejar de verlos y esperar en mi lugar. Si no he querido verlos, es porque no quiero hablar de las mismas cosas pendientes que sé debo terminar.

Hace rato que no paso por aquí y hace besos que me acuerdo de ti.

18

Aug

A él nadie lo quiere

Nació hace poco más de ocho años, fue producto de una noche de alcohol y sexo despechado. Ella es de esas mujeres que nacen despechadas y llenan vacíos del alma con visitantes sin protección entre sus piernas. Él, el padre, es de los que nacen borrachos y a los que nadie abraza cuando es pequeño; creció en un ambiente violento y está condenado a repetirlo porque así de injusta es la vida.

Ellos se conocieron una noche en algún sucio y oscuro callejón en Los Magallanes de Catia. Ese mismo lugar que ha sido testigo de otros amores de calle. Ella tiene muchas sangrías encima. Él, el padre, han mezclado cervezas con ron barato porque según él, ese es el psicólogo del barrio. Ellos terminaron en alguna cama cutre en aquel barrio caraqueño. Él se le montó encima, acabó rápido y adentro mientras ella fingió un orgasmo. Él se quedó dormido, mientras ella lloraba la vida de despechos que carga encima. La vida juega rudo con aquellos que no comprenden la audacia del destino.

Nueve meses después, en un hospital de la capital nació él, el hijo; fruto de una noche de alcohol y sexo de despecho, porque ella nació despechada y él nació borracho.

Hoy, casi ocho años después, lo baten de un lado a otro reclamando una falsa paternidad que ninguno quiere -realmente-reconocer. Él, el hijo, llora y grita que no le hagan daño. Pero es tarde. A él ya le han hecho daño muchas veces y eso parece que nadie lo ve.

A él nadie lo quiere porque ellos tampoco se quieren. Él repetirá el modelo y el ciclo probablemente termine cuando nazca uno más capaz de superar el trauma. La vida es injusta con los que nacen con el único pecado de haber sobrevivido al parto.

 

6

Aug

A mi no me gusta Ismael, pero el pueblo votó por él.

Febrero 12, 2012: Primarias de la oposición. Ismael García quedó electo como candidato para la alcaldía libertador, ¿fue dedo? Probablemente el que Capriles lo haya apoyado ayudó a su victoria (esta es de las pocas cosas que jamás le perdonaré a Capriles), pero ya va ¿No se supone que ese pueblo democratísimo de la oposición -que además se siente superior moralmente porque “saben más”- tiene criterio suficiente como para entender que podían votar por un candidato a alcalde distinto al que apoyaba Capriles? Ah, no sé.

Esta misma gente que hace un año votó por Ismael, esperando -supongo- que Capriles ganara el 7 de octubre y mágicamente el país se arreglara e Ismael desapareciera del mapa, hoy pide a gritos que el candidato sea otro. Peor aún, gente que no votó en las primarias se da golpes de pecho, ¡normal! Yo voté por Ecarri, pero el pueblo eligió a Isamel ¿me gusta? No, ¿voy a votar por él? No lo sé, la unidad es algo más grande y que nos ha costado conseguir… Soy de las que juega para el equipo; ¿Estoy de acuerdo con que Ecarri se lance fuera de la unidad? NO.

Para salir de este noséqué de régimen político que tenemos en Venezuela se debe tener disciplina y se debe cumplir con una estrategia. No basta armar una pataleta (como las de William Ojeda) o decir “soy demócrata, me lanzo por mi lado”. En caso de hacerlo caen en una contradicción. No voy a defender a nadie, pero les diré que el pueblo votó por Ismael y si ese pueblo es tan ignorante como para haber votado por un tipo que colaboró con la Lista de Tascón, entonces queridos lectores ¡Nos merecemos a Ismale! Y hasta a Maduro porque tenemos el criterio en el cu…erpo que pisamos cuando nos sentamos. Basta de culpar a los candidatos y políticos sin asumir responsabilidades como votantes cada vez que presionan el botón.

No me vengan con cuentos baratos de “la dictadura de la MUD” porque hasta que no haya unidad en nosotros no saldremos de esto. Al MAS y demás partidos mínimos que quieran ir por fuera de la tarjeta única les quiero recordar que el 14A esa tarjeta sacó -por primera vez- más votos que la del PSUV, entonces ¿Jugamos a un juego estratégico o a un juego de protagonismo? Ah, no sé, díganme ustedes.

Las malcriadeces del 2002 ya quedaron y dañaron bastante, este pueblo decidió y parte del juego democrático es entender eso. No me gusta Ismael, pero menos me gustan las malcriadeces de los “extremistas demócratas”. Les recomiendo, a todos, tomarse un tecito y entender que la democracia va más allá de elecciones y gritos en la TV.

Para que sea cuestión de democracia, antes debe ser cuestión de estrategia.

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