Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

6

Mar

Carta a mi no-amigo chavista.

Hola,

¿Cómo estás? Qué mal, tú líder ya no está. Tal vez, ahora, podamos hablar. Siempre quise preguntarte algunas cosas, pero tranquilo, respetaré tu dolor a pesar de saber que si mi “líder” Capriles hubiese muerto, tú tendrías fiestas en la calle y me dirías: bien hecho, maldita yankee. Porque sí, a mí ya me dijiste una vez “maldita yankee”, “hija de inmigrantes”, ya una vez tú me deseaste la muerte, pero ¿Sabes? Nosotros no somos iguales y eso se agradece.

¿Recuerdas cuando yo te decía que Chávez estaba enfermo y tú me decías que no? Claro, pero cómo lo vas a recordar si tú solo recuerdas lo que te conviene. Mi papá tuvo cáncer, gracias a Dios lo logró porque es un tipo que no le hace daño a nadie y que vive relajado, pero sé que es una enfermedad dura. Tres primos murieron de cáncer, no se lo deseo a nadie, pero recuerdo cuando me dijiste en TV: Ojalá les de cáncer a todos los escuálidos de mierda. Yo no olvido, solo finjo demencia.

¿Recuerdas las colas que hiciste para comprar un pollo, la escasez de productos, las muertes en el barrio? ¿Recuerdas que esta noche, cuando la euforia pase y te toque regresar a tu casa, vas a tener que encerrarte porque así lo deciden los malandros? O si vives en un refigio, ¿Recuerdas que tienes un “líder” que todo lo tiene que autorizar allá adentro? Probablemente no porque a ti lo que te importa hoy es decirme, otra vez, maldita Yankee, no volverás. Qué irónico.

Yo nunca me fui, me iré, pero hasta ahora nunca me fui. Nunca le he jalado al gobierno americano, debe ser porque yo sí me leí los libros de historia, porque conozco su sistema y porque me parece interesante estudiar lo ocurrido con ojo crítico. Yo nací aquí y me crié en un barrio, pero yo quiero salir pa’ lante, progresar, yo no quiero ser de esas que dice “ser pobre está bien” porque NO ESTÁ BIEN. Eres tú quién se siente orgulloso de la bandera cubana, yo me siento feliz de la venezolana.

¿Recuerdas cuando, hace pocos minutos, en TV nacional, en cadena, me dijiste que no querías que saliera a la calle porque ustedes nos iban a matar porque “si Chávez defendió la patria con su vida, tú también lo harías?” Ok, entonces recuerda que la gasolina se la compramos a “los gringos”, que ya no producimos casi nada en el país y que estamos hipotecados. Que no es normal que hoy te esté escribiendo esto desde mi cama con lágrimas en los ojos porque mi mayor pecado ha sido “existir y no pensar como tú”.

Te escribo desde mi cama y pienso que es absurdo que no haya podido ir a mi oficina, que me da miedo salir porque sé que hoy, más que nunca, la ley parece estar como las tumbas, debajo de la tierra.

Yo te pido, no-amigo chavista, que reflexiones y me digas de verdad si una persona opositora al régimen de Chávez, así como yo, con mis kilitos de más, con mis rulos, con mis cuentos, con mis textos, con mis risas es capaz de hacerte año. Porque tú a mí sí me das miedo y eso no es justo.

Saludos,

Nos vemos pronto, cuando el tiempo haya pasado y tu comendante haya sido olvidado.