Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

10

May

El sacrificio que nadie pidió.

Nadie lo pidió. Un día en medio de una queja social, de forma secreta y única, se dio un pacto, un compromiso con lo social, con el otro. No se decide, como se decide una carrera en base al dinero o al futuro que te puede dar, se toma conciencia de ello en base a una vocación. Quita el sueño saber que otros están mal cuando tú puedes hacer algo.

Un país en crisis, un mundo lleno de caos. Demasiados dispuestos al juego individual, muchos le teman al juego grupal, a lo colectivo. En algún momento, probablemente en el nuevo milenio, se rompió la poca confianza que quedaba. El hombre dejó de creer que necesitaba al otro para convivir. Más computadoras, más internet, que conecta a personas en distintos continentes, pero que separa a personas en la misma sala.

Nadie pidió el sacrificio que muchos, desde su trinchera, dan para tener un mejor futuro. Nadie pidió dejar de tener la llamada “vida normal”, para que otros la puedan tener. Pocos ven lo que hay detrás, lo que mueve el mundo, lo que realmente puede lograr el cambio.

Este es un sacrificio que nadie pidió, que pocos comprenden y que casi ninguno respeta. El mundo ya tiene demasiado egoísmo, hace falta un poco más de altruismo.