Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

10

Jul

Entre el Venezuela ahora es de todos y el Venezuela somos todos

Por qué todavía creo en Capriles.

En medio de una búsqueda de respuestas a cientos de preguntas diarias sobre “el país”, conseguí una pregunta que retumbaba en cada discusión que tenía con cada persona ¿Por qué todavía creo en Capriles? Y vamos, es una buena pregunta después de que hace 3 meses nos robaron una elección y ni una protesta más allá de las cacerolas tuvimos. Sin embargo, no fue difícil responder esa pregunta.

Nosotros tenemos memoria corta, pero les prometo que estoy haciendo un esfuerzo por ser diferente en ese sentido. Capriles logró algo que yo jamás había visto en la oposición, partidista o “de a pie” –porque no son lo mismo-, nos unió bajo una premisa: Venezuela somos todos. Palabra clave: Somos. Tú, yo, él, ella, aquel otro, aquella de allá, todos somos. Ustedes podrían decir que el equipo de Capriles se fusiló el “Venezuela ahora es de todos”, pero no es así y ahora se los explico. Palabra clave: es.

Cuando decimos “Venezuela ahora es de todos” convertimos a Venezuela en un objeto externo a nosotros, un “algo” que no nos pertenece en esencia, no es nosotros, no es algo que te corre por las venas porque es un “algo” que está allá afuera como un perol cualquiera. Es como el celular, la casa o la computadora en la que escribo estas líneas. Venezuela es un ente externo que puede o no estar con nosotros, pero ese estar no un estar de permanencia, sino un estar de una cosa que tienes a tu lado, una cosa que puedes o no cuidar, querer, proteger. No hay un sentido de pertenencia porque no te lo da. El eslogan “Venezuela ahora es de todos” implica, además, pensar que este objeto puede ser utilizado cual balón de fútbol y ser pasado de un pie a otro porque ¿Qué pasa con un objeto que es de todos? Que termina siendo de nadie. Por eso la importancia de “la Patria” como objeto. Entonces, decir “Venezuela ahora es de todos” no es más que una exteriorización del país que termina poniéndolo como un objeto que nos pertenece a todos y a ninguno y que nadie termina de cuidar.

Por otro lado, tenemos el “Venezuela somos todos” de la última campaña de Capriles y el Comando Simón Bolívar. El verbo en la frase denota pertenecía, pero una pertenecía absoluta de tu condición de ser humano y además ser venezolano. En esta frase, cabemos todos, no porque sea un “espacio amplio”, sino porque en la frase se entiende que la mejor manera de que Venezuela esté bien es si nosotros estamos bien. “Venezuela somos todos” enmarca un mundo de posibilidades individuales a pesar de la conjugación del verbo en plural pues dentro de ese universo del “somos” hay individuos responsables de ese “somos”. Por ende, entender que un mejor país es posible solo si entendemos que depende de cada uno de nosotros pues Venezuela no es solamente playas y montañas, Venezuela somos todos los venezolanos (y extranjeros) que a diario trabajamos por un mejor país por el simple hecho de ser mejores ciudadanos.

Entonces, cuando tengo que “justificar” por qué todavía creo en Capriles solo quiero contestar lo siguiente: Capriles cree firmemente que mi país será un mejor país en la medida que tenga mejores y más responsables ciudadanos, y yo también lo creo; pierdo la fe de a ratos, pero la recupero cuando veo a la gente buena haciendo buenas acciones y haciéndolo bien.

Mañana, cuando creas que Venezuela (La del Venezuela ahora es de todos) se arreglará mágicamente con un cambio de presidente, recuerda que Venezuela (la del Venezuela somos todos) se arregla si tú haces tu trabajo como ciudadano de la manera correcta, si no, buenas noches.