Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

12

Oct

Hacemos lo que criticamos

semosdiferentescopia2cosj0Frases como: “cada ladrón juzga por su condición” o “serás medido con la misma vara con la que midas” suelen estar medidas en nuestra lista de refranes de abuelita que decimos cuando tenemos que poner, de manera muy gráfica, algún comentario.

Podríamos pensar que están alejadas de la realidad. Sin embargo, no es así. Nuevamente quisiera permitirme hacer un análisis de algo que está ocurriendo dentro de la sociedad venezolana y compararlo con el movimiento estudiantil, con los partidos, con todos los que hacemos –de alguna manera- vida política en el país, y sobretodo vida ciudadana.

Nos encanta pararnos en la acera de enfrente y comenzar a destruir (siempre desde lo emocional) a todo aquello que cruce ante nuestros ojos, sin pensar –muchas veces- o reflexionar un poco más allá de lo instantáneo, sin pensar en que muchas veces (no siempre) puede existir alguna estrategia.

De esto también sé mucho, yo también me comporté así por muchísimo tiempo. Mucho antes de 2007 y ese año inclusive, mí única tarea era sentarme a criticar todo sin aportar ninguna solución, me quejaba de muchas cosas que yo misma hacía y simplemente eran mis emociones pensando por mí. Sin embargo, decidí que era el momento de dejar de decir: “bueno yo estoy ayudando porque estoy criticando y eso más nadie lo hace” y comenzar a hacer algo al respecto.

Como venezolanos, y hablo sólo por nosotros pues es la cultura que conozco, solemos contradecirnos bastante. Decimos que queremos que se cumplan las leyes, pero somos incapaces de respetar el semáforo. Nos quejamos porque hay malandros sueltos, pero cuando nos quieren multar por alguna infracción queremos sobornar al policía. No podemos más con la corrupción, pero si tenemos la oportunidad de colearnos lo haremos. Estas mismas actitudes las extrapolamos a la política y definitivamente cada día le hacen más daño al país.

Nos hemos caracterizado por resaltar siempre la figura de un líder mesiánico que viene a salvarnos, pero al mismo tiempo criticamos a algún líder cuando se convierte en demasiado mediático o a hacer buenas cosas pues siempre estará haciéndolo con una intención de hacer campaña. Yo me pregunto: ¿Si es así qué? En mi opinión, la mejor campaña es el trabajo.

En este sentido, pondré un ejemplo mucho más gráfico y que todos vivimos ya en un pasado y seguimos viviéndolo. En 2007, cuando miles de jóvenes en todo el país salimos a la calle con la única intensión de hacer un llamado de atención sobre lo que ocurría en Venezuela tras el cierre de un símbolo nuestro como lo fue RCTV muchas personas comenzaron a prestarnos atención. Chavistas, opositores, ni-nis, pues sabían que nosotros veníamos como con otro código genético para todo. Sin embargo, después de la rueda de prensa que diéramos en la USB no tardaron en llegar las acusaciones de: están pagados, los manipulan, etc. Y con nuestras acciones poco a poco demostramos que eso no era así, que nosotros éramos, somos y seremos independientes.

¿Qué ocurrió después? El movimiento estudiantil dejó de ser de estudiantes para ser de Yon Goicoechea, según los medios y la opinión pública y los mismos ciudadanos que así lo quisieron ver. Pues parece que no podemos vivir, ni creer en la política de otra forma que no sea a través de una persona. Y ojo, conste que no fue él quien decidió ser un “rock star” (como muchos lo llamaban), sino que vino desde la misma sociedad civil, medios de comunicación, partidos políticos, etc., es decir, cayeron en el juego del gobierno de ponerle una cara al movimiento para poder destruirlo.

Hoy en día ocurre lo mismo cuando en la opinión pública, en Twitter y demás entes de redes 2.0 se habla de jóvenes líderes de la huelga y se pretende poner en “guerra” a dos chamos como Julio Rivas y Ángel Arellano, quienes desde su visión de mundo, quieren mejorar la situación de Venezuela. Pues sencillamente, tenemos que tener un líder que salve al país, pero que no esté en ningún partido, pero que haga política y no sea político, que estudie pero que también salga a protestar; y pare usted de contar. Es como mucha carga junta ¿no?

Sin embargo, la realidad es diferente desde adentro, no existe sólo un líder. Somos jóvenes que vemos el mundo de manera diferente, entre otras cosas, porque la 2.0 siempre ha estado con nosotros desde el principio de nuestra conciencia. Somos chamos que creemos que el liderazgo no es algo vertical solamente, y que entendemos que tan líder y tan importante es el que habla en televisión como el que hace las pancartas. Tan útil e indispensable es el que dirige la marcha como el que cuadra la logística y está detrás de cámara.

Es por esto que mi llamado a la reflexión hoy es a dejar de hacer lo que criticamos, es a dejar de pensar en un líder o identificar siempre sólo a una persona, pues un país no se hace un una sola persona, se hace con un equipo de personas capaces de construir una mejor realidad. Y nuevamente, los invito a criticar, pero  no a destruir. A criticar y aportar ideas nueva.

Solorzano.laura@gmail.com