Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

12

Feb

Jóvenes

Una vez fui de un Movimiento Estudiantil. Fuimos un grupo de jóvenes en 2005 íbamos a la calle a exigirle al gobierno que trabajara por y para todos los venezolanos, mientras que la oposición partidista tenía debates histéricos y estériles. Ese grupo de jóvenes del que fui parte es el mismo que salió cuando asesinaron hace casi 10 años a los hermanos Faddoul. También somos los mismos que llamamos a votar en las presidenciales de 2006, a pesar de que el candidato no nos convencía, pero entendíamos que debíamos ejercer un rol importante.

Esos mismos, con otros miles más, no pensamos dos veces a la hora de salir en 2007 a defender la libertad de expresión y los puestos de trabajos de cientos de venezolanos.

Este Movimiento Estudiantil tenía principios que no se negociaban. En la misma mesa nos sentábamos los que no éramos de partidos con los que sí, los de las públicas con los de las privadas, con los que no tenían un montón de votos que los respaldaban pero que quisieron trabajar de buena onda porque entendían la importancia de todo. Nos sentábamos, incluso, con los chavistas y disidentes. Esa generación creía en la calle con contenido y en la importancia de estar unidos. Era crítica ante los errores y tenía criterio suficiente como para tomar decisiones que marcaran una diferencia de “lo que había”.

Obviamente que esos jóvenes y estudiantes con los que yo gritaba consignas tenían problemas y diferencias de opiniones. Pasábamos horas discutiendo una ruta, el contenido de un discurso, temas de seguridad y la siguiente actividad. Todos tuvimos que ceder en algún momento, todos los reconocíamos como parte de un todo. Teníamos el mismo objetivo. Sabíamos que representábamos los intereses de unos estudiantes que habían votado por nosotros.

En ese 2007 dimos la primera gran muestra de que unidos, organizados, con criterio y opiniones firmes, esto tenía solución. La coherencia era fundamental, lo sigue siendo.  Nosotros decidimos hacerlo bien y lo hicimos.

Este texto no es para mí, es para esta generación, para estos jóvenes que hoy tienen una responsabilidad mucho más grande que la nuestra, nosotros lo tuvimos más o menos fácil: teníamos medios, apoyo, éramos “lo nuevo”, no nos mataron a nadie en ninguna protesta. En los momentos más difíciles es donde nuestros valores se ponen realmente a prueba, yo quiero confiar en el criterio de esta generación, pero deben demostrarnos que sí serán firmes.

Sean firmes en sus convicciones y creencias, no dejen que sus pasiones dominen sus razones. La pasión siempre, siempre pasa. Actúen como los que son: los dueños del futuro.

Hace un año perdimos a jóvenes increíbles y después de eso perdimos a muchos más. A diario nos mata la violencia del país. Sí hay solución a esta crisis, pero debemos ser nosotros los primeros en enseñar con el ejemplo y mostrar la otra Venezuela, esa que no podemos dejar de imaginar.

Y como siempre dice Rafa Bello: No seamos oposición, seamos proposición.