Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

20

Apr

La cuestión no está en irse o quedarse, sino en escucharse

Mi hermano no está aquí, mis primas se fueron hace más de veinte años, mi madrina se fue hace veinticinco, mi mejor amigo vive en República Dominicana, mi mejor amiga en California y con ella mi sobrino hermoso, uno de los seres más importantes de mi vida vive ahora en Alemania, una de mis grandes amigas está exiliada en Miami, otros tantos amigos ya no están en mi código de área y otros cientos que pudieron ser mis amigos, tampoco. Ellos no son mejores ni peores, ellos simplemente tienen otras razones y eso está bien.

Yo estoy aquí y no sé por cuánto tiempo más. Amanda está aquí, Armando también, Isabella se queda un rato, Mariví, Fabiana, Mariví están trabajando por un cambio, Johann trabaja aquí, Wiwi y Paola están en Caracas, Miguel sigue creyendo en Venezuela, Carlos Miguel sigue teniendo empresas y creyendo en la gente en aquí, Carlos sigue en Valencia trabajando por lo que cree, mis papás siguen aquí aunque me quieran lejos (y los entiendo), mis otros hermanos y mi sobrino están aquí. Ellos no son mejores ni peores, ellos simplemente tienen otras razones y esto, también, está bien.

Lorenzo Mendoza tiene razones. Le habló a sus trabajadores que capaz ya no tengan tantas para quedarse. Todo aquí estamos tristes, todos afuera también. Todos aquí creemos en el país, a pesar de muchas cosas. Todos, afuera, también.

Son más las razones que nos unen, y este cliché aquí suena bonito. La verdad es que la política nos ha dañado bastante porque somos incapaces de entender que no existe una verdad, una razón. Existen verdades, razones. Pero parece que es más importante gritar “esta es mi verdad”. Es una lástima.

La cuestión no está en irse o quedarse, no está en quién quiere más o menos a la patria; la cuestión está en escucharse.

El país es circunstancial y no quererlo como patria o nación u otra cursilería, está bien. Uno no escoge a sus papás, ni a sus hermanos, ni a su país; y si ninguno lo ha tratado bien, entonces no está obligado a quererlo. Si el país, y tus papás y tus hermanos te han dado amor, entonces dale amor.

Del resto, juzgar desde tus lentes es sencillo, al final del día nadie sabe qué es lo que realmente llevan por dentro los que se fueron o los que nos quedamos.

En fin, el país tiene problemas serios y reales pero preferimos gastar tiempo en discutir y juzgar al otro, supongo que el egoísmo humano siempre puede más que el mal colectivo. Ni modo.