Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

17

Oct

¿Quién teme al lobo feroz?

Pedro y el lobo_001387Una mentira dicha muchas veces termina convirtiéndose en realidad. Lo mismo que una sola mentira dicha con convicción nos siembra una duda que no es nada fácil de quitar.

En 2004, 2005 y 2006 vivimos procesos electorales que, desde mi punto de vista, fueron bastante particulares y nada parecidos entre sí. ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? Bueno, para nosotros el CNE, el REP y los partidos políticos siempre han significado un factor de desconfianza en las elecciones. Es como el cuento de Pedrito y el lobo. Ya pronto, espero, verán por qué.

En 2004 la oposición cometió un grave error que el gobierno, estratégicamente, supo aprovechar. Nosotros, los ciudadanos, al final del día seguimos sin saber si realmente ganamos o perdimos. Es decir, siempre tendremos la duda de una (o dos) mentiras dichas con convicción.

Lo chistoso del asunto –si es que tiene algo de chistoso- es que aún no sé quién es Pedrito y quién es el lobo, creo que los personajes se cambian según la situación: elecciones o magnicidios. A ver si me explico: en 2004 vivimos  una campaña “intensa” por la opción del “sí” con la finalidad de revocar al presidente. Eso sí, sin un liderazgo o propuesta por parte de la oposición. Sin una clara organización para cuidar votos, pues con un gobierno así uno nunca sabe y es mejor prevenir que lamentar.

Aún así, cantaron Fraude y sin pruebas en la mano. Es decir, Pedrito gritó: “ahí viene el lobo”, sin haberlo visto. Él sabía, muy en el fondo de su ser, que el lobo llegaría eventualmente, pero algo le hizo gritar sin tener las pruebas. Más o menos lo mismo nos pasó a nosotros. Y tantas veces se repitió que ya nadie sabía en qué creer.

Por otro lado, tenemos a un presidente que comenzaba a descubrir que el dinero, en una sociedad llena de necesidades, hace milagros. Además, creo yo, notó que la campaña por el “sí” estaba dirigida (nuevamente) sólo para un sector de la población. Mientras que, por el contrario, este señor y su equipo (aunque no estén apoyándolo) llegan hasta el último rincón del país para hacer campaña, vender su producto y conseguir adeptos. Sí, ya sé que no debería ser así, pero lo es.  Cuando la oposición gritó fraudé fortaleció a ese lobo que no apareció, sino que probablemente era simplemente una ilusión. ¿Por qué? Porque no estaban las pruebas en la mano, es decir, no tenían las papeletas.

En 2005, tuvimos otra estrategia errada. Nuevamente el lobo de la duda llegaba a muchos hogares venezolanos cuando la oposición hace un llamado a la abstención. Según ellos, con finalidad de darnos a respetar y dejar en evidencia el fraude del CNE. Sin embargo, lo único que hicimos fue entregar el país en bandeja de plata, porque yo, por ejemplo, hasta hoy me pregunto: ¿Qué ganamos? En caso de haber ganado algo, ¿No hubiésemos podido ganar más yendo a elecciones y preparándonos todo el año previo para cuidar votos? ¿No podíamos haber ido a votar y paralelo a eso pelear por el REP, las captahuellas, los militares, etc.?

Estas preguntas las relaciono también con el hecho cuando, la diferencia de 2005, en 2006 llamamos a votar, entonces mis preguntas eran ¿Por qué? ¿No fuimos el año pasado por fraude y este año sí? ¿Cuál es la diferencia? ¿Se depuró el REP? En fin, muchísimas preguntas que, cuando ves la cosa con una lupa, en lugar de dudar en el REP o en el CNE o en si la oposición tiene un pacto con el gobierno; me hacen dudar más bien en su capacidad de trabajo, planificación, estrategia y acción de los actores opositores.

En 2007, el panorama fue completamente diferente, los estudiantes hicieron un llamado, no sólo a votar, sino también a cuidar los votos. A inscribirse como testigos, a inscribirse en el REP, aún cuando no se tenía afinidad con los partidos, la campaña no se basó sólo en decir NO, sino que explicábamos por qué decir NO. Y ganamos la elección. Lo mismo pasó en 2008 cuando los candidatos supieron organizarse.

Ahora bien, ¿de qué va la reflexión y todo este cuento? En que más allá de pedir auditoría hasta de la capta-huellas, debemos entender que también debe haber una organización por parte de todos aquellos que somos oposición, por llevar trabajo a aquellos que sólo han visto una cosa en 10 años.

Debemos pensar que esos votos que perdemos, más allá de perderlos por fraude, los perdemos por falta de trabajo. Es como si en tu vida sólo has visto paredes blancas, en tu cabeza no va a caber la posibilidad de conseguirte una pared multicolor, debemos mostrarle algo diferente a mucha gente. Es lo mismo que con las elecciones, podríamos dejar la alergia a todas las organizaciones (partidistas o no gubernamentales) y comenzar a apoyar un poco más ciertas iniciativas. El punto es que, nuevamente, nos gusté o no: los partidos políticos son la base de la democracia, sino preguntémosle a los Estados Unidos si les ha funcionado. Alguien tiene que comenzar a construir la “unidad”, alguien debe comenzar a abrir ojos, ¿por qué no lo hacemos juntos?