Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

12

Mar

Un mes después del #12F

Es difícil hablar de la situación actual de Venezuela, no solo porque todo es confuso, sino porque duele hacerlo. En Venezuela, hoy, hay más divisiones que nunca, más odio, más resentimiento, más dolor, más violencia. No nos caigamos a mentira, hay violentos de nuestro lado. No importa que la primera piedra la lance un infiltrado, el que lanza la siguiente por impulso, es también violento. No nos mintamos, hay gente de este lado, el lado de la oposición, que necesita la violencia. No seamos ciegos, sepamos reconocer los problemas por una vez en la historia, solo así podremos superarlos.

Hace un poquito más de un mes escribí un texto aquí mismo donde exponía algunos hechos previamente vividos por la oposición venezolana y el gobierno, hablaba sobre el clima de polarización y cómo Chávez entendió que eso es lo que necesitaba para mantenerse en el poder. Parece que un sector no aprendió nada, parece que no leen al ciudadano, al más pobre, al que no está en su círculo de amigos. Parece, también, que solo leen al que le dice lo que quieren escuchar y son incapaces de ponerse en los zapatos del otro. Es triste verlo porque, y esto me lo enseñó mi abuelo, la política es empatía, y solo con empatía se logran cambios reales.

Hace un poco más de un mes un grupo de políticos de la oposición decidió hacer algo llamado “la salida”. Una salida que para mí no estaba clara, todavía no lo está. Más de 20 muertos, más de 1200 detenidos, más de 30 privados de libertad sin pruebas, más odio entre la oposición, más radicales de lado y lado, menos diálogo. Así veo yo este panorama. Sí, ha habido “logros”, ante la comunidad internacional es obvio que en Venezuela no se vive una democracia plena como el gobierno quiere hacerlo ver. Se logró que ciertos parlamentos en el mundo se pronuncien sobre la situación en Venezuela. Aunque particularmente creo que esto no ayuda mucho, menos en un gobierno descarado como este. Pero ¿Cuál es el costo?

Desde mi lado lo veo de la siguiente manera: Un sector de la oposición insiste en anular al otro sector, no solo al chavista, sino al opositor que quiere diálogo; un sector del movimiento estudiantil olvida que la pelea es por reivindicaciones sociales y se enfoca en defender la causa de líderes políticos que ni siquiera fueron capaces de medir las consecuencias de la marcha convocada el 12 de febrero; un descontento entre vecinos en urbanizaciones cansados de las guarimbas sin sentido; un sector popular cada vez más lejos de los reclamos; un chavismo sólido en discurso porque “los violentos los quieren tumbar”; una economía detenida; empresas quebrando.

En el país, y este cálculo lo hago al ojo por ciento, no han protestado 30.000 personas al mismo tiempo. El país tiene 30 millones de habitantes. Hay estados donde las protestas son mínimas o zonas, como Catia, donde protestaron cinco (5) personas en la plaza, y se magnifica a través de las redes sociales. Eso, por lo menos a mí, me demuestra que hay un desconocimiento enorme del país, de la situación, de la realidad y sobretodo del siglo 21.

En “mi zona” de Catia la gente sí está molesta, sí está mal, pero ha estado peor. La gente sí puede que quiera un cambio de gobierno, pero lo quieren por las vías correctas, no por golpes de estado o guarimbas absurdas. En Catia la gente se movilizó por la propuesta de un líder como Capriles y sí, puede que el 17 de abril se hayan molestado, pero entienden que la sangre no puede ser la opción, que la violencia no conlleva a nada porque nosotros no somos dueños de la violencia, sino de la razón.

En mi opinión, Leopoldo López, Maria Corina Machado y Antonio Ledezma, son unos políticos irresponsables y sin capacidad reflexiva sobre lo que ocurre en Venezuela. Sí, hay un sector de la población harto y cansado, la poca clase media que queda en el país debe estar harta, no los culpo; pero creer que solo esa población refleja el sentir de 30 millones de venezolanos es una irresponsabilidad mayúscula. No espero, jamás, que los políticos sean perfectos, pero sí espero que –por lo menos- tengan reflexiones distintas a las de la señora del Cafetal.

El llamado de Voluntad Popular y VENTE (el partido político de María Corina Machado) junto a un pequeño sector del Movimiento Estudiantil siguen llamando a la calle sin lineamientos claros, porque decir “sigamos en la calle” es también decir “que sigan las guarimbas” y estas son violentas.

Creo en la libertad y siento que todos tienen libertad de expresar su rechazo a este gobierno. Ahora, creo en la coherencia política, creo en la responsabilidad de los líderes y creo en la capacidad de ver más allá del pajarito que está en el árbol y ver así la montaña completa. Venezuela, y esto lo he dicho varias veces, requiere un cambio profundo y eso va más allá de un cambio de gobierno. Este año, el único año no electoral que tenemos desde hace mucho tiempo, ha debido ser aprovechado por TODOS los partidos, movimiento estudiantil y demás organizaciones como un año para sumar gente, organizar cuadros, crear oposición real que defienda a algo porque cree en ello y no porque está en contra de otra cosa.

Sí, entiendo que hay crisis, pero la crisis es fomentada por el gobierno y agudizada por los ciudadanos irresponsables y no organizados; y hasta que esto no sea entendido por la mayoría, entonces no habrá cambio posible en Venezuela.

Mañana se dará, aparentemente, una marcha a la defensoría del pueblo. Probablemente esta no logre salir de Plaza Venezuela y tengamos que escuchar el drama de sectores de la oposición que en medio de su pseudo indignación siguen “sorprendiéndose” por las acciones del gobierno, en lugar de darle la vuelta a la protesta y ser más inteligente para así sorprender realmente al gobierno y comenzar a ganar puntos.

No se le gana con fuerza bruta a quien no tiene la razón, se le gana con inteligencia y organización. No se cambia un gobierno, comportándose exactamente igual que lo que se critica. Probablemente algo más esté pasando y yo no lo vea, pero por lo pronto ni veo un cambio de gobierno, ni veo democracia en ciertos sectores de la oposición.

[Foto por Leo Ramínez]