Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

11

Mar

Yo hoy me despido de ti.

Anoche estuve pensando, y es que, todavía, tengo mucho que escribir sobre ti. Parece mentira, pero aún no me despido de ti, no porque no haya visto tu urna, sino porque yo me despido de los hombres de mi vida cuando les escribo un texto. Me gusta el drama, así que es una manera de cerrar capítulos.

Sí, ya escribí sobre cómo recibí la noticia de tu muerte, le escribí a uno de tus seguidores en el que sembraste el odio y también describí lo que sentí cuando fui a ver a esos miles que querían despedirse de ti. Sin embargo, aún no lograba comprender que ya no estarás. No porque te vaya a extrañar, sino porque como me hizo recordar una amiga tú has sido parte de toda mi vida. Yo también recuerdo el día que te conocí. Te “vi” por primera vez cuando metías un tanque en Miraflores, yo tenía 6 años y me desperté como siempre a poner comiquitas en Radio Caracas Televisión, en cambio encontré un sinsentido. Sí, tenía solo 6 años pero me pareció un sinsentido meter un tanque por una puerta ¿No era más fácil estacionarlo y tocar el timbre? Así de inocente era.

Aquel día me pareció muy raro tener a mis papás en la casa, pero mi mamá me dijo: «Hoy no vas a la escuela». Solo eso recuerdo, yo no vi tu «Por Ahora», sino muchísimos años después. Un día, en el 98, 6 años después tuvimos elecciones. No me parecía lógico que una Barbie (Irene Saez) se midiera en tu contra, pero tampoco escuché tus discursos, no me importaba como no le debe importar a una niña de 12 años que está pendiente de su primer beso . Pero recuerdo cuando ganaste, otra vez, sentada con mi mamá vi tu triunfo y le pregunté «¿Cómo es que posible que alguien que estuvo preso sea presidente?» Ella me me contestó que lo realmente importante era que habías matado a mucha gente en el 92, cuando el tanque y que seguramente le harías daño al país.

Vino el 99, yo ya tenía suficiente criterio  como para pensar por mí, recuerdo que dijiste aquella famosa frase de Bolívar cuando mis ojos veían a Vargas bajo el lodo y las piedras, cuánta miseria llegaría a ese pueblo. Cuanta soberbia mostraste aquella vez, qué increíble lo que nos venía. Recuerdo, desde ese año, las discusiones en mi colegio con los chamos que apoyaban tu proyecto desde temprano, yo nunca creí en ti, pero muchos en mi colegio sí.

Ya en la universidad, me tocó votar, mi promer voto fue en tu contra y aquella madrugada, cuando anunciaron tu triunfo lloré, pero supe que tenía que hacer algo más, que necesitaba involucrarme de verdad. Desde ese momento te convertí en mi razón de vida, ganarte una elección, eso era lo que más quería. Me metí en el centro de estudiantes, movimiento estudiantil y demás actividades tal como muchos de mis amigos.

Así pasaron 6 años más de correr, vivir por ganarte, pensando cómo hacer una mejor campaña, peleándome con amigos por los mensajes que se enviaban, subiendo a los barrios, caminando pueblos, dejé de lado todos mis planes para luchar por un mejor país porque el que me dabas no me gustaba. En 2007, finalmente, te ganamos una elección. Jamás olvidaré ese día y tu cara de odio, tu soberbia se había visto alterada por uno muchachitos que había salido a defender principios, una “victoria de mierda” como dijiste, pero victoria al fin. Podré decir, siempre, que yo participé en esa campaña y en ese movimiento que me llena de orgullo.

Te agradezco, como lo hizo este otro amigo, que hayas puesto de moda ser venezolano . Pero no te perdono los muertos, ni la destrucción de la economía, ni la transformación institucional de mi país No te perdono el odio y el resentimiento que sembraste, el poner a otros países primero que el nuestro y mucho menos te perdono habernos dejado en mano de estos delincuentes cuando tú sabías que no debías medirte en las elecciones de Octubre. Tú hiciste tu propia tumba, tú mismo te mataste cuando te obligaste a ir a una campaña porque tu soberbia es mucho más grande que cualquier otra cosa.

Pero tengo un consuelo porque creo que el alma no descansa si no se cumplen los últimos deseos del difunto y es claro que estos delincuentes no respetaron tu voluntad en vida y que menos lo harán una vez muerto. Estarás en el Museo o en el Panteón y así como nosotros no descansaremos, tú tampoco lo harás. Estos últimos 6 días han sido fuertes, parece que contigo la cosa iba de 6 en 6.

El 14 tengo otra oportunidad para ganar unas elecciones, solo que tú no serás el candidato y es una lástima porque a pesar de todo, fuiste un buen adversario.

¡Qué tengas, algún día, descanso!