Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

2

Feb

Venezuela no se arregla solo con un cambio de presidente

¡Claro! Es que esto a primera vista parece ser lo más sencillo del mundo, además de ayudar a que el presidente a mantenerse en el poder con esa excusa. Sin embargo, sabemos que tenemos muchas más fallas que un presidente con falta de instituciones.

En Venezuela tenemos gente con muchísimo potencial en el arte, la ciencia, la medicina, las letras; y quiero creer que también lo tiene en la política con sus nuevas generaciones de jóvenes que ocupan esos lugares importantes en la palestra pública en cuando a lucha estudiantil corresponde.

Pensar que una mejor Venezuela es posible solo si ponemos siempre por delante los intereses de nuestra nación, de nuestra patria, antes de poner los nuestros o mejor dicho los de aquellos que pretenden encargarse de los asuntos públicos en el futuro, y mucho menos poner los intereses de otro país por encima de los nuestros.

Pero llevando esto al plano de la reflexión más allá de la crítica a los jóvenes políticos, quiero que pensemos como ciudadanos qué estamos haciendo día a día para cambiar la realidad en que vivimos. Por ejemplo, cuando vamos en el metro y alguien le mete el pie a la puerta generando retrasos ¿Hacemos algo? ¿Reclamamos algo?, pero cuando los jóvenes no participan en una movilización les caemos encima.

Póngamos otro ejemplo, cuando vamos en la calle, en nuestro carro y el semáforo está en amarillo ¿Reducimos la velocidad o pisamos el acelerador? Entonces, ¿Por qué acusamos de cualquier tontería a los estudiantes y jóvenes que sacrifican mucho –incluso su vida- por tratar de salvar este país?

 

Muchas veces me preocupo por ciertas personas de la oposición rogando que no lleguen jamás ni a presidente de la junta de condominio de su edificio, pero me preocupo más cuando salgo a la calle y veo los abusos que comete el ciudadano de a pie y peor aún, noto cómo sin pensarlo dos veces son capaces de caerle a gritos a un chamo o incluso al operador del metro por errores que ellos mismos cometen.

 

Sí, esto ya se los ha dicho Laureano Márquez, Emilio Lovera y cualquier cantidad de cómicos, pero cuando el humor ya no sirve para hacer un llamado a la conciencia es necesario utilizar otro métodos más agresivos.