Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

1

Jan

Y entonces, esto pasó

En un rato salgo a casa de mi hermano, este año decidimos ir a su casa porque su esposa está embarazada. Es chilena. Además, los papás de ella están aquí gracias a una promoción buenísima que sacó la nueva aerolínea. Venir a Venezuela es muy fácil y en algunos casos, como ahora, hasta barato. Hace cinco año que no tenemos control de cambio, nos costó al principio, pero ya nos estamos recuperando. Saúl volvió hace dos años, volvió a montar su empresa aquí y ya es una de las agencias web más grandes. Este año abren oficina en Santiago.

Mis papás están viejitos, pero felices. Mi mamá cumple 70 años mañana. A papá ya no le tiembla la mano. Justo después del cambio, comenzaron a venir médicos venezolanos que estaban afuera; uno de ellos es uno de los mejores neurólogos y curó a mi papá con un tratamiento experimental. Ahora están por ahí felices. Mi hermano y yo les regalamos un viaje a Los Roques, nunca han ido, Pero en febrero se van a celebrar sus ya-no-recuerdan-cuántos años de novios.

Yo, por mi parte, estoy feliz. La consultora está cada día mejor, este año vamos a tener proyectos en 12 países, ¡Parece mentira que esto comenzó en 2016! En el país se siente el cambio. Estamos por mudarnos a un nuevo apartamento. En esta familia somos 4, ¿Quién diría que terminaría siendo mamá? Este año termino mi segundo libro, y creo que comenzaré a dar clases en la universidad. Las comunicaciones digitales, definitivamente, me seguirán dando de comer. Justo hace un mes firmamos un convenio para aumentar la velocidad de internet en el país, bueno… firmó el ministro de tecnología, pero siento que estas cosas siguen siendo el logro de todos.

Este año, por tercer año consecutivo, todo el mundo se reunirá en la Av. Bolívar a esperar la llegada del año nuevo, ¡Qué sabroso! Una vez les dije a mis papás que era necesario que todos recibiéramos el año, juntos, sin distinción de código postal. Y mira, ahora es posible.

La verdad es que pensar en 10 años, hace 10 años, era una locura. Imposible. Pero aquí estamos, despidiendo el 2025 y dándole la bienvenida al 2026.

Valió la pena no dejar de luchar.

 

(Que 2016 sea el año de soñar e imaginarnos cómo será el futuro porque este país va a cambiar porque hay demasiada gente valiosa trabajando para que eso ocurra)