Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

8

Mar

Me gusto siendo mujer.

“Me gusta ser mujer y odio a las histéricas”

Así comienza Leila Guerriero una de sus crónica en la que narra la forma en que su papá le explicó “de dónde vienen los bebés”.

A mí también me gusta ser mujer.

También odio a las histéricas.

 

Me gusta saber que tenemos historia, más que histeria.

Que este día se celebra en medio de la discriminación positiva que se necesita para que ser reconocidas, ante sociedades en las que los hombres marcan el tono de la ley.

 

Me gusta ser mujer.

Pienso en el resto del mundo, y sufro.

Veo que en China detienen activistas que pelean por más derechos.

A ellas también les gusta ser mujer.

En Rusia no tienen capacidad de decidir demasiado,

y en Medio Oriente sigue siendo, apenas, un objeto para la reproducción.

 

Ellas son mujeres y les gusta serlo.

Me gusta ser mujer.

Pelear por lo justo, con la pasión de una fémina.

Tener el mismo puesto que

puede tener un hombre

porque importa mi eficiencia,

más que mi “sexo”.

 

Me gusta ser mujer porque se hace.

Se nace.

Se construye.

Se destruye.

Porque Simone.

Y Hannah.

Y Krizteva.

Y la Calcaño.

Me gusta ser mujer porque

me planto ante lo que siento.

Y no mido palabra.

Y sano heridas.

Me gusta ser mujer porque sentir es vivir.

Me duele ser mujer por el abuso.

El reproche.

El celo.

La mano que golpea.

El ojo que responde.

La costilla que se rompe.

La niña abusada.

El maltrato y el deseo frustrado.

Me duele ser mujer.

Porque hoy.

Todavía

No todas

Tienen derechos.

Me gusto siendo mujer.