Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

10

Dec

A la MUD, a Capriles, a todos.

En 2004 me decepcioné, pero seguí adelante. En 2005, en mi casa, fuimos a votar porque entendemos que la solución es la participación. Después de esa elección, me prometí a mi misma trabajar activamente en elecciones. En 2006, fui miembro de mesa y testigo de los abusos. En 2007 también, pero esta vez ya habíamos aprendido. En 2008 el país ya estaba cambiando. Y 2009, 2010 fueron reflejo de ello. En 2012, un Chávez enfermo nos ganó, pero nosotros seguíamos creciendo. En 2013 la división del país es obvia.

Lo ocurrido el 8D en las elecciones es un reflejo de un país picado en dos. En esas dos mitades hay radicales, esos hacen daño. Los fanáticos parten del principio de tener la razón y de ser los únicos que tienen la razón, que más nadie la puede tener, que todo lo demás está mal y no debe existir. Los radicales no construyen equipos, ciudades y menos países.

La MUD, Capriles y demás líderes de la oposición; y sus electores y simpatizantes, deben reflexionar y entender dos cosas:

1. Yo no queremos política vieja, o vieja política. Nos gusta lo nuevo, los que de verdad prometen progreso y que lo reflejen en sus acciones, con su actitud. Su experiencia nos ha servido muchísimo, tal vez puedan cumplir otro rol, pero ya no estar al frente. Voluntad Popular, por ejemplo, ganó 19 alcaldías (creo que más); la mayoría de su gente refleja futuro, futuro que es presente. Los Rómulo Herrera, Los Ismael García e incluso las Eveling Rosales, nos dan alergia. El tiempo de ellos ya pasó. Muchos de ellos, además, permitieron que Chávez llegara y se mantuviera en el poder. Es hora de entender que ya no deben seguir en la alineación de este partido. Hay que mandarlos a la banca y cambiar la alineación, necesitamos una defensa fuerte, joven, astuta y sin pasado de goles sospechosamente anotados. Queremos futuro, ya dejemos quieto el pasado.

2. En este gobierno, no todos quieren negociar. Nicolás aprobó el Plan de la Patria. Ahí está, nuevamente, lo próximo que nos viene. Tenemos una guía paso a paso de las nuevas acciones de Nicolás, ya nada debería tomarnos por sorpresa. Nosotros podemos frenarlo, con inteligencia, calle, día a día, con la gente. Pero para eso, necesitamos estar seguros que ustedes lo entienden y que le hablarán al país con honestidad y sinceridad. Ayer comenzó una nueva Venezuela, una más radical. Pero será necesario dejar las pasiones de lado, la razón siempre por delante.

Por otro lado,  los políticos de teclado y radicales de pantalla deben entender que Venezuela no va a cambiar con guerra, mucho menos con TT en Twitter. Venezuela cambiará cuando cada uno de nosotros cambie, cuando dejen el teclado y decidan salir a patear calle. Cuando entiendan que lo importante es sentarse a escuchar al otro, comprender al otro, no anularlo. Esa Venezuela, la que querían construir en 2002, no existe ni existirá JAMÁS.

El cambio llegará en la medida que más personas sepamos entender que, en definitiva, tenemos un problema y es tarea de todos mostrárselo al otro, sin odio y en paz. Cuando comprendamos que en 9 meses no se logra revertir lo que Chávez hizo en 15 años, mucho menos si no se hace el trabajo de calle que es necesario, el trabajo de abrirse al otro, de entender que somos un mismo país. El cambio es lento,  pero se puede lograr. Las soluciones mágicas no existen. Quienes esperan a Melquíades deben entender que él nunca fue la solución, el trabajo, la comprensión, la comprehensión, la paz sí lo son.