Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

3

Nov

Llegar al poder…

Tengo pocos años metida en este mundo de tratar de entender al país, a la gente, entender qué carrizo es lo que somos, cómo somos y por qué nos comportamos de la manera que lo hacemos. Al mismo tiempo, ando paseándome por el mundo de la política, no con mayor intensión de “un cargo”, sino con una neta intensión formativa, investigativa. Total, pichón de filósofa al fin.

Sin embargo, si hay una conclusión que he podido sacar de todo este rollo es que somos el país al revés, donde tenemos los valores invertidos, donde creamos mil estructuras, no nos entendemos ni a nosotros mismos, pero tampoco parece importarnos.

Últimamente, he comenzado a escuchar a los partidos, a la gente y he intentado dejar de lado muchos prejuicios (pues entiendo que si no lo hago, no podremos entendernos), he notado que la gente dice disparates como: “No quiero a los partidos porque lo que ellos quieren es llegar al poder”, “Es que el partido aquí no nos ayuda”; esto por un lado; por otro lado cosas como: “los candidatos siempre se escogen a dedos” o  “desde Caracas siempre mandan las líneas”. –No pretendo juzgar a nadie -.

Ahora bien, estudiemos algunas cosas con detenimiento. En mi opinión, llegar al poder (una de las misiones de los partidos políticos) no está mal, lo que es incorrecto es cómo se entienda ese “poder” y el camino para alcanzarlo. Es decir, llegar al poder como un medio para transformar entornos está bien, llegar porque ese es su fin último, eso está mal. Analicemos estos casos: ¿No es Ocariz de PJ? ¿No es Falcón del PSUV? ¿No es la idea que los partidos lleguen al poder para que gobiernen? Entonces me pregunto ¿Todos en los paridos son malos o sólo aquellos egoístas que no entienden que pertenecen a una estructura que vas más allá de ellos?

A ver, es como si usted, recién graduado, decide que quiere trabajar en una empresa. Obviamente ocupará un cargo bajo al principio, pero usted (si es ambicioso en el buen sentido de la palabra) querrá ascender en su trabajo, tiene “aspiraciones” a ser Gerente ¿Qué hace para ganárselo? Pues hace el mejor de los trabajos, cumple con su horario, trabaja horas extras, da ideas, genera proyectos, consigue clientes (en caso de necesitarlos), etc., ¿Eso está mal? ¿Por qué está mal ser político, pero no gerente? ¿Por qué tenerle fobia a aquel que se ocupa de todo lo que nadie se quiere ocupar: de lo público? ¿Esto es algo de hoy? ¡No!

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En la década pasada y la antepasada, nosotros como sociedad (bueno la generación de mis papás) bastante daño que le hizo al país, porque en lugar de involucrarse a buscar soluciones tomaban dos posturas: o se dejaban llevar por el exceso de partidismo que había o sencillamente se sentaban en la acera de enfrente a criticar, sin aportar.

Esa historia se repite, por eso lo importante de conocer el pasado de un país, de una generación. Insisto, yo no creo que todos los de partidos sean unos santos, pero tampoco del mundo de las ONG, o del mundo empresarial, es que ni de la iglesia pienso semejante estupidez. Lo que si pienso es que, así como a las mamás no les gusta que sus hijos

estudien educación, tampoco les gusta que sean políticos, así no se construye un país.

Si nosotros mismos no tenemos fe en esas personas, si no les ponemos

mil ojos a los gobernantes, entonces ellos

podrán caer fácilmente en las tentaciones que el poder trae consigo ¿O me va a decir usted que se comporta igual cuando la gente lo ve a cuando nadie lo ve? ¿Ha intentado siquiera pertenecer a la junta de padres y represen

tantes del colegio de sus hijos para entender lo difícil que es ocuparse de lo público? ¿No? Entonces, más o menos como el mensaje de una campaña de 2006: “si no te involucras: CÁLLATE”. Porque Venezuela es tuya, es mía y es también del que piensa diferente a nosotros.