Laura Solórzano

Escribir es estructurar la vida

2

Apr

Los dueños de la verdad

Sentirse dueño de la verdad puede ser algo inmaduro. Son, según lo veo, los niños, adolescentes quienes con ganas de creer que se comen al mundo, deciden ser dueños de la verdad. Con el tiempo crecen y descubren que hay más posiciones, más posturas, más opiniones y entienden que no hay UNA verdad, sino que hay distintas verdades y que cada una de ellas dependerá del lente con el que sea mirado. Hay quienes tienen la capacidad, sin dudas, de ver y comprender más verdades que otras, estas son afortunadas pues han madurado.

Hay frases que quedan grabadas en la mente de quienes leemos mucho. Recuerdo la primera vez que escuché “la historia la escriben los vencedores”, me dio un poco de miedo, pues en mi cabeza solo pasaba: ¿qué pasa si ese “vencedor” estaba equivocado? La historia es una parte importante de la humanidad, ¿qué pasa si todo lo que he estudiado es mentira? ¿Cómo voy a saber si es verdad que en tal año pasó tal cosa? ¿Por qué pasó de esa manera y no de otra? ¿Qué influyó en eso? Obvio, son preocupación de alguien que se dio cuenta que está siendo parte de la historia, de una historia importante.

Es evidente, por lo menos para mí, que la frase “estamos del lado correcto de la historia” genera un poco de alergia y les diré por qué. En las elecciones de abril votó el 79.69 % de la población. Fue una de las elecciones con mayor participación electoral; en la elección anterior participó el 80.56 %, no es mucho más, pero es más. De ese 79.6 %, el 50.61 % votó por Nicolás Maduro y el 49.12% por Henrique Capriles. Sí, hubo irregularidades en esta elección, muchas más que en otras, es verdad. Sí, las instituciones están más secuestradas que antes y no cumplieron con los procesos correctos de auditoria. Suponiendo que a ese 49.12 % le sumamos dos puntos más, nos da 51.12 %, sí la mayoría para ganar; pero la minoría para gobernar, ¿Cuál es el lado correcto de la historia?

La Venezuela de Chávez generó increíbles divisiones entre la población, heridas que parecen de guerra, terminó de destruir las instituciones que ya venían viciadas, porque seamos sinceros, las instituciones ya estaban lejos de ser “modelos” para el mundo. Todos los poderes estaban del lado del chavismo. No, esto no es una resignación, para nada, es un “vamos a comprender qué pasa en la historia de Venezuela”.

Decir que somos “mayoría” por tener un par de puntos más, es sencillamente negar la existencia de la mitad de la población, del que piensa distinto, es hacer lo mismo que por años hemos criticado. Decir que somos “mayoría” y que “estamos del lado correcto de la historia” es anular al otro, anular 15 años importantes para esa mitad. Repetir, de manera soberbia “estamos del lado correcto de la historia” es, según lo veo yo, negar que en 15 años hubo cambios importantes y pretender borrar una historia, tal como hacen del otro lado. Yo no me anoto a hacer lo mismo para esperar resultados distintos.

Jim Butch decía “La historia demuestra que cuando la gente no quiere creer en algo, tienen enormes habilidades de ignorarlo por completo”, sencillo: durante 15 años un gran sector decidió ignorar por completo que Chávez tenía a la mayoría de los venezolanos, esto generó gritos de fraude sin pruebas, mitos respecto a las elecciones, y todo esto generó que hoy en día, habiendo ganado elecciones importantes, todavía muchos desconfíen del CNE (en el cual no confío 100%) e ignoren, por gusto, que solo cuando nos organizamos muy bien ganamos, porque como decía Martha: A algo organizado, solo le gana algo más organizado.

En conclusión, la frase “estamos del lado correcto de la historia” junto a la bandera del decreto de Guerra a Muerte de Bolívar, no son más que una forma de negar una parte importante de la historia. Obvio, toda historia tiene partes que nos gustan más o menos, pero eso no significa que porque “no nos gusten” sean mentira. Me gusta más la idea de trabajar juntos por una Venezuela donde se gobierne para todos, sin discriminación de ningún tipo, donde el diálogo sea un posibilidad real y sin amenazas, donde la oposición sea seria y el gobierno mucho más, donde quienes piensen distintos sean capaces de sentarse en la misma mesa. Me gusta más la idea de una Venezuela cuya historia sea cambiada de manera diferente y no con sangre de su gente.

Fuente: http://sociedad.elpais.com/

Fuente: http://sociedad.elpais.com